viernes, 27 de agosto de 2010

Réplicas a las Críticas del Dr. Mariano Yela en su Artículo Sobre "La Evolución del Conductismo"

Ultimamente me he puesto quisquilloso con respecto a las críticas exageradas con apariencia académica que se hacen al conductismo "en general". En este sentido, hace tiempo tenía entre ceja y ceja una respuesta puntual a un escrito bastante antiguo titulado equívocamente "La Evolución del Conductismo", cuya figuración en internet lo divulga sobremanera y lo hace actual (a pesar de que su autor falleció hace mucho), y cuyo contenido es  tan desorientador como prejuicioso para quienes se acercan de alguna manera al enfoque con ánimo de conocerlo mejor. La respuesta ya la terminé y la he colgado aquí.

RÉPLICAS A UNAS CRÍTICAS DE YELA CONTRA EL CONDUCTISMO

jueves, 5 de agosto de 2010

Interpretación de la Conducta Anticonductista


Dedicado a la "memoria infame" de algunos de los más obtusos y biliosos críticos del conductismo en la historia de las ideas: Sigmund Koch, Noam Chomsky, William McDougall, Joseph Wood Krutch, Arthur Koestler, Floyd Matson, A. A. Roback, B. D. Mackenzie, Jorge L. Tizón y tantos otros imitadores de menor cuantía...

INTERPRETACIÓN DE LA CONDUCTA ANTICONDUCTISTA
Alejandro Dorna y Hernán Mendez
(Fragmentos del Capítulo 3 de la obra “Ideología y Conductismo”, Barcelona: Fontanella, 1979, pp. 64-73)

Investidos por un comportamiento militante, la gran mayoría de los críticos anticonductistas esgrimen, como bandera de combate, una cierta verdad humanista universal... han logrado imponer un status ideológico a la reflexión en psicología. Poca importancia parece revestir que los juicios emitidos carezcan de fundamentos empíricos.
Algunas preguntas nos parecen pertinentes para mejor comprender la situación y el papel de los críticos:
¿Quiénes son los críticos?
¿Cuál es su status?
¿Qué representan?
¿Qué mensaje vehiculizan?
¿Qué intencionalidad tiene la crítica?
Incontestablemente un sector importante de los críticos pertenecen a la intelectualidad universitaria, militantes o simpatizantes con las ideas de izquierda. Sin embargo, dentro de esta “inteligentzia” podríamos —quizá arbitrariamente— distinguir dos grandes tendencias. A una la denominaremos “humanista contestataria”, pues la discusión parecen centrarla en los aspectos deshumanizadores y en el freno que el conductismo puede representar para el cambio social. A la otra, el término que hemos escogido para identificarla será: “humanista conformista”, en la medida en que su preocupación central gira en torno a los valores eternos del hombre y su puesto en la naturaleza.

1) Los críticos del humanismo contestatario 
Tributarios de un legado racionalista y científico, han incorporado muchas de las concepciones marxistas, sin que por ello se solidaricen forzósamente con su práctica política... en una gran cantidad de trabajos de los humanistas contestatarios se descubre, sin tener que escarbar mucho, que la práctica es apreciada más como producto del saber que como fuente del saber mismo.
Consecuentes con su información heterogénea, los detractores tenderán a representarse los problemas concretos como la expresión superficial de fenómenos más profundos y esenciales. La búsqueda de las fuentes trascendentales del pensamiento marcarán insensiblemente un cierto menosprecio por las cosas pragmáticas... Buena parte de su producción intelectual corresponde a un axioma lógico: la solución de los pequeños problemas sólo será real en la medida en que seamos capaces de desentrañar las raíces profundas que, en última instancia, las determinan. Axioma que, empapado de una cierta concepción del mundo, servirá de base al quehacer crítico, cuya herramienta favorita será el análisis metadiscursivo y la argumentación retórica.
Particularmente entusiastas en la denuncia de las arbitrariedades lógico-argumentativas e ideológicas de los demás, raramente demuestran una preocupación igualmente entusiasta por la verificación empírica de sus propias premisas. Su divorcio con los procedimientos experimentales es completo. En efecto, el tipo de trabajo que realizan y la forma como lo abordan se ubica preferentemente en las antípodas del quehacer científico.
Otro rasgo distintivo proviene de la propia actividad que realizan (profesores universitarios, escritores, ideólogos, etc.), cuyo contacto con la realidad se encuentra generalmente mediatizado por consideraciones intelectuales... conducta que es funcional a las tareas que se han asignado: producir pensamiento crítico. Forman en gran medida una suerte de “conciencia vigilante”, cuya labor fundamental corresponde, como diría Descartes, al discernimiento entre lo verdadero y lo falso, lo legítimo y lo ilegítimo, lo cierto y lo incierto. Claro está, en términos puramente lógicos. La dimensión experimental para verificar sus proposiciones se les escapa completamente, lo que parece no incomodarlos.
Productores de ideología... se yerguen como defensores de un hombre nuevo (abstracto) que estaría amenazado por la tecnología conductual. La destinataria de la argumentación anticonductista (humanista contestataria) sería una opinión pública sensibilizada a los peligros de la ciencia, y especialmente todos aquellos que se proyectan más allá de la sociedad vigente.

2) Los críticos del humanismo conformista 
La diferencia más radical entre los críticos contestatarios y los conformistas reside, fundamentalmente, en la importancia asignada al problema político y a la voluntad de cambio social. Sin embargo, comparten en gran medida las características socio-culturales y económicas con las cuales hemos perfilado a los detractores contestatarios.
Unidos indirectamente al poder vigente... cumplen plenamente un rol de conciencia vigilante. Atisban, desentrañan y advierten de los peligros que amenazan a la sociedad, aunque enmascarando generalmente los problemas reales, a través de una defensa ardorosa de los valores espirituales y culturales que han servido de base al sistema social actual.
Las tesis del dualismo cartesiano, en vez de causar picazones epistemológicas como a sus colegas contestatarios, son plenamente aceptadas y utilizadas con aristocrática propiedad. Constituyen los mejores exponentes del mentalismo y del idealismo filosófico, reaccionando con repugnancia, cortésmente contenida, ante la superficialidad, el pragmatismo, el materialismo, etc.
La ciencia, sinónimo de ateísmo y materialismo, tiene para los humanistas conformistas un significado perverso. Las fuerzas atroces desatadas por la ciencia y la tecnología son producto directo de una actitud deshumanizante que ha despreciado sistemáticamente los valores humanos, convirtiendo el espíritu en una función del cuerpo y del medio.
La antigua polémica entre materialistas e idealistas reaparece en forma vigorosa. Todo el “discurso” humanista conformista retendrá como argumento supremo el horror que les provoca la formulación de explicaciones que destronan al hombre como centro del universo y que excluyen la esencia divina del mismo... En sus alegatos en pro-del-hombre descalificarán al conductismo, porque, en términos concretos, representa la pérdida absoluta de su tutela sobre la psicología, último reducto sólido de las tesis del idealismo filosófico.

3) Las repercusiones de las imágenes anticonductistas 
Forjadores de imágenes, los representantes de ambas tendencias han logrado hacer del conductismo un monstruo sin rostro ni alma. Una especia de Anti-Cristo diabólico o un Anti-Marx mecánico.
Caso singular, en el cual los detractores han resultado ser mejores manipuladores de la conducta que los propios conductistas, elaborando a partir de tantos y tan dispares argumentos una posición lógica, coherente y en cierta forma defendible, sin más pruebas que la fuerza de sus juicios de valor y la explotación de las creencias y los temores de los neófitos.
Con porfía, los hechos nos están demostrando que el prestigio de la crítica... conserva aun su poder de persuasión, y la palabra escrita su magia inestimable. Como un Saint Beuve ayer, un Chomsky hoy, logran ser conocidos mundialmente por su labor crítica más que por el valor intrínseco de sus propios trabajos.
¿Qué hace que esta conducta se mantenga? En nuestra opinión... existe un evento reforzante especial. Su carácter militante... Soldados de una causa, los críticos han declarado la guerra a todo un mundo, a todo aquello que visualizan como relacionado con aquel... otros dos elementos se entremezclan para dar plausibilidad y autonomía tanto a las fuentes emisoras como a la calidad de los contenidos difundidos:
a) La actividad crítica (ideológica) no precisa responsabilizarse de las consecuencias que la misma tendrá sobre los demás. Su rasgo esencial está dado por su principio de “tomar o dejar”. El crítico elabora su pensamiento en una forma perfectamente individual, y dice en voz alta lo que piensa. Que su crítica tenga consecuencias no es su responsabilidad, pues su papel es denunciar, no hacer “justicia”.
b) La dialéctica crítica no pasa de ser una modalidad retórica, la cual constituye una gimnasia argumentativo-lógica, no precisa ni se siente obligada a presentar posiciones alternativas a las tesis criticadas. Así es como la crítica ideológica estará siempre próxima de la estética: no se sustenta en sí misma, sino en aquello que es capaz de evocar en el lector o en el espectador.
La enorme especialización del trabajo científico moderno ha impuesto que su quehacer y sus implicaciones epistemológicas y metodológicas sean cada vez menos conocidas por el público en general, e incluso por buena parte de los profesionales y técnicos que manipulan sus hallazgos. A lo cual se suma el gran retardo que existe entre el momento en que se descubren nuevas leyes y técnicas, y las posteriores correcciones y modificaciones que permanentemente se introducen. La divulgación realmente científica es generalmente tardía. El caso del conductismo es particularmente ilustrativo.
Entendámonos bien, a nuestro juicio la crítica ideológica es un instrumento útil y necesario, a condición de tomarla como reflexiones, jamás como verdades indiscutibles.