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martes, 22 de febrero de 2022

¿EN QUÉ PARTE DEL ESPECTRO IDEOPOLÍTICO SE PODRÍA UBICAR A SKINNER? UN ANÁLISIS CONCEPTUAL

¿EN QUÉ PARTE DEL ESPECTRO IDEOPOLÍTICO
SE PODRÍA UBICAR A SKINNER? UN ANÁLISIS CONCEPTUAL

William Montgomery Urday

En este artículo se aborda el problema de la posible identificación del principal propugnador del conductismo radical, B. F. Skinner, con alguna ideología política en particular. Para llevar a cabo el análisis se consideraron tres orientaciones ideopolíticas y sus respectivas variantes: anarquismo individualista y colectivista, liberalismo clásico y moderno, y socialismo revolucionario y evolucionista; que fueron confrontadas de manera conceptual con las ideas de Skinner sobre la naturaleza humana, la libertad, la igualdad, la democracia, la perspectiva de sociedad, la idea de autoridad y la economía; obteniéndose una síntesis de las coincidencias que señala una influencia predominante en primer lugar del anarquismo colectivista. Complementariamente se utilizaron los reactivos del test de Nolan para ubicar tales ideas en el espectro ideopolítico, que, según el resultado, estarían inclinadas ligeramente hacia la “centro-izquierda”. Al final, se reflexiona críticamente sobre este último punto y sus repercusiones posibles frente a la disyuntiva entre la libertad individual y la convivencia colectiva.

Palabras Clave: Conductismo radical, anarquismo, ideología, política, liberalismo, socialismo.

 https://revistarevoluciones.com/index.php/rr/article/view/84/149

https://drive.google.com/file/d/1-jCzL2Fpie9mwiZAMt6yCHnFXpFeEwC9/view 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Conductismo, libertad y liberalismo: Desencuentros históricos y posibilidades de conciliación filosófica, política y económica

Conductismo, libertad y liberalismo: Desencuentros históricos y posibilidades de conciliación filosófica, política y económica  

William Montgomery Urday

https://revistateoriaypractica.com/index.php/rtyp/article/view/51/47

Behaviorism, liberty and liberalism: historical misunderstandings and 

possibilities for philosophical, political and economic reconciliation 
                                        
                                  
                                                  RESUMEN
 
La presente aproximación enfoca el desencuentro histórico del conductismo radical con el constructo de libertad y con las corrientes liberales (igualitaria y libertaria) que, a nivel filosófico, político y económico, han considerado la autodeterminación del individuo como un aspecto central de la existencia. En esa línea se aborda en primer lugar la contraposición entre deterministas e indeterministas, y la postura de aparente negación de la libertad que el conductismo adoptó en ella, acarreándose la crítica de los sectores opuestos. Seguidamente, se discuten los temas derivados de esa contraposición en los planos filosófico, político y económico, con base en textos de autores conductistas y teóricos liberales de diversas tendencias. Se concluye en general que tanto el conductismo como el liberalismo, cada cual en sus propios campos de acción, auspician contingencias en favor del bienestar ciudadano a partir de una visión hasta cierto punto compatible. Skinner, en particular, a nivel práctico parece estar cerca de la opción del liberalismo igualitario.

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿LOS CONDUCTISTAS “DEBERÍAN SER” DE “IZQUIERDA”?



Hace poco ví un post de un amigo de FB sorprendiéndose de que el desaparecido J. G. Holland, un colaborador cercano de Skinner y distinguido ecologista, fuera “comunista”. Lo cierto es que no es el único. De hecho, al menos en mi experiencia, he visto más psicólogos de orientación conductual que muestran puntos de vista ideopolíticos cercanos a la izquierda moderada, y algunos a la radical, que conductistas libertarios o de derecha. Si vamos a los grandes referentes, sin ir muy lejos, basta leer pasajes enteros de algunos libros de Ribes y algunos de sus colaboradores para captar su tendencia. El Dr. Marino Pérez también la exhibe indirectamente con sus críticas hacia lo que llama “neoliberalismo” (1), y así, podríamos señalar a diez referentes más de importancia…
Yo mismo, que soy conductista declarado desde los veintitantos años, fui militante de dos partidos de izquierda y marxista convencido, tanto es así que a fines de los 80s del siglo pasado escribí dos artículos para una revista estudiantil defendiendo el “marxoconductismo”, y otros tantos de coyuntura en periódicos afines a mi postura, en algún momento pro-trotskista. Años después, la experiencia y más lectura de la que tenía entonces, me hicieron dar un giro de 180° y ahora soy libertario (que no es ser “de derecha”, como les consta a quienes saben de esto [2]).
 Considero lógico que un conductista opte por creer inicialmente que ser de izquierda es compatible con su militancia académica, por tres razones, una afectiva, otra personal y otra académicamente doctrinaria:
 ·                  ⇛ A nivel afectivo, como todo ex-estudiante y aspirante a trabajador intelectual, tiene, por un lado, ideales utópicos acerca de la mejora social propios de su etapa juvenil y del modelamiento a que se le somete en la universidad (tradicionalmente dominada de manera casi totalitaria por ideas de izquierda); y por otro, siendo su profesión una que definitivamente está en el “escalafón comercial” por debajo de las recompensas que la sociedad reserva a otras profesiones, incluso oficios, que requieren menos estudio y esfuerzo para conseguir consecuencias benéficas, siente que “el sistema consumista” no valora el trabajo que desempeña (Robert Nozick y Bertrand De Jouvenel han explicado bien este proceso de frustración que lleva al intelectual promedio a rechazar el capitalismo), y, vulnerable a otras ofertas, presta oídos a las vagas promesas mesiánicas de un “socialismo justo y equitativo” que “viene a rectificar el rumbo de la historia”, y a combatir tamaña injusticia con el lema de que “otro mundo es posible”.
 ·                  ⇛ A nivel personal, aquel que no ha profundizado en la teoría e historia políticas, ni tampoco en economía, tiende a simplificar los indicios superficiales que percibe de ellas. En este sentido, mezcla sus pareceres personales con lo que cree que supuestamente sostienen corrientes que, en realidad, no entiende. Así, lecturas parcializadas y mucho más “a mano” sobre estos campos (como las marxistas) le dan seguridad, porque refuerzan su inclinación a simplificar con ese sentido común que ha aprendido en una sociedad que deifica la bondad y la igualdad en abstracto, lo que sus contradictores argumentan con cierta complejidad. Desgraciadamente, esas lecturas parcializadas no las complementa el iniciado con fuentes originales que digan lo contrario a ellas (por ejemplo las de ideólogos liberales ni menos las de textos técnicos), lo que balancea la opinión del diletante a un solo lado: el “socialista”. Es más, como él, en caso de revisarlas, opera con un criterio ya formado, difícilmente va más allá de sacar de allí una que otra cita o dato fuera de contexto que le confirme sus prevenciones, terminando por reforzar más bien lo que ya pensaba con base en sus lecturas simplificadoras anteriores. Se trata del conocido efecto de “sesgo cognitivo” que han estudiado, entre otros, Kahneman y Tversky.
 ·                   ⇛A nivel académicamente doctrinario, el determinismo, el empirismo y la búsqueda de control individual y comunitario de que hace gala el movimiento conductual en sus postulados parece, a primera vista, ser compatible con ideas de corte socialista. Por ejemplo, los marxistas subrayan la primacía de las relaciones sociales sobre la esencia humana (determinismo), y la práctica como criterio de verdad (empirismo). La búsqueda de control individual y comunitario parece coincidir con el intento socialista de implantar un desarrollo socioeconómico planificado, y así hay otras aparentes coincidencias consideradas “científicas”. En cambio, también desde una perspectiva superficial, los alegatos a favor de la “libertad” y la acción humana como inherentes al derecho de la persona que hacen los ideólogos liberales, parecen contrariar al conductismo. Es más, algunos de ellos, como Von Mises y Rand, han criticado abiertamente a Skinner justo por creer que éste va contra la libertad (3).
¿Qué decir respecto de todo esto? 
En primer lugar, más allá de la jerga técnica que se usa en cada disciplina (la mayoría de filósofos e ideólogos liberales tienen un manejo brillante de conceptos y principios económicos, pero no saben nada de psicología científica), hay que interpretar el sentido de lo que sostienen una u otra. El liberalismo y el conductismo son, cada cual en su plano, FILOSOFÍAS ESPECIALES de sus respectivas disciplinas, y cuentan con caudales metodológicos y tecnológicos para conseguir información y aplicarla a sus campos de estudio a través del empleo de LEYES. El liberalismo en economía busca, en realidad, lo mismo que el conductismo en psicología: disponer contingencias eficientes y perfectibles para que los individuos se sientan mejor, rindan mejor y se relacionen mejor con sus semejantes (4). 
El mismo concepto de “libertad” que utiliza Skinner es el de los liberales: la “libertad negativa” (formulada por el ideólogo liberal Isaiah Berlin), o sea la ausencia de restricción inmediata sobre el comportamiento, identificada, además, con una sociedad guiada por reforzamiento positivo. Es decir, algo totalmente opuesto a la ambición socialista de reglamentar y dominar todos los aspectos de la vida humana por medio de la obligación (que hace que haya tan alta tasa de escape en los países donde se ha implantado ese control aversivo). Una derivación de semejante estado de cosas en un ordenamiento liberal es la aparición de una MERITOCRACIA capaz de brindar servicios cada vez mejores a la sociedad, a cambio de recibir las recompensas que la naturaleza humana requiere: mayor reconocimiento, mayor retribución económica y/o mayor ascenso social o laboral al miembro de la comunidad que más aporte. En el socialismo, la única “meritocracia” suele ser la del más fiel seguidor del partido único para subir en el escalafón de privilegios.
Hay una cercanía filosóficamente pragmática entre liberalismo y conductismo, puesto que ambos apelan a la perfectibilidad de sus respectivas propuestas anclándose en la experimentación constante (otra forma de sustentar que “la práctica es el criterio de verdad”), para aplicar sus ordenamientos de contingencias. Esto se opone al tan manido expediente de fijar formas rígidas de funcionamiento social solo porque a algunos “iluminados” enquistados en el Estado les parece necesario.
 Para concluir, me parece que un conductista no debería ser de “izquierda” ni de derecha”, porque ninguna de las dos opciones es congruente con una postura moral ni científica. Creo que sí lo es el libertarismo bien entendido como opción vital, pero no me atrevería a recomendar a ningún conductista que se haga ideopolíticamente liberal, sino que se informe adecuadamente de esos temas sin apasionamiento dogmático. Tengo dos lemas: Vos vestros servate, meos mihi linquite mores (“sigue tu camino, que yo seguiré el mío”) y experientia est optima rerum magistra (“la experiencia es la mejor de las maestras”).

NOTAS
 (1)     Con el mote de “neoliberalismo” se acostumbra llamar a una forma de keinesianismo mercantilista muy distinto del liberalismo clásico (aunque es el que predomina en el mundo actual); vale decir, un sistema de mercado con fuerte direccionismo y planificación estatal, y, por lo tanto, dispensador de prebendas clientelistas a los empresarios privados que cumplen con ciertas condiciones de beneficio para el Poder de turno. Así, se parece más a un ordenamiento socialdemócrata que a uno capitalista.
 (2)     Hay importantes diferencias dentro del liberalismo: libertarios, minarquistas y anarco-capitalistas, pero en ningún caso son equivalentes a “conservadurismo”, aunque en términos de defensa política de ciertas libertades económicas éste último pueda plegarse tácticamente a las tesis liberales. Por ejemplo, un libertario sí está a favor de un ecologismo razonable, de los derechos LGTBI y al aborto, del internacionalismo, de la irrestricta igualdad ante la Ley, etcétera; cosas que le parecen preocupantes a un conservador.
 (3)     Ciertamente, se pueden encontrar algunas ambigüedades skinnerianas en su concepción respecto a la libertad y la democracia. En cierto modo, su visión se parece a la de Platón, para quien el gobierno de los ilustrados sería el más conveniente. Esto, sin embargo, no acercaría a Skinner al socialismo sino al fascismo, aunque ambos sean muy parecidos en su metodología y resultados.
 (4)     Como ejemplo de contingencias disposicionales, los precios de los productos no se fijan por voluntad del Poder dominante, del Jefe de Estado ni del productor, ni por los costos de producción, sino por el interjuego de elecciones entre los consumidores en relación con la ley de utilidad marginal. Otro ejemplo son los contrapesos de lo que se llama “Estado de Derecho”, que buscan garantizar una justicia al margen de la voluntad de un grupo o individuo poderosos.

domingo, 11 de mayo de 2014

Zimbardo: Cambiando los Hábitos del Mal

El Dr. Philip Zimbardo es un psicólogo conductual de la vertiente sociocognitiva, especializado en temas como la investigación sobre la timidez y el comportamiento malvado, en los que es primera autoridad mundial. La conferencia versa justamente sobre este último tópico. El inicio de la sesión es, indudablemente, sui generis, ya que Zimbardo llega al escenario ayudandose con un bastón. De pronto, lo suelta e invita a los asistentes a bailar al son de la música "Oye Cómo Va" de Santana. Luego empieza normalmente su conferencia.

domingo, 14 de octubre de 2012

Análisis Experimental y del Desarrollo del Comportamiento Social

Análisis Experimental y del Desarrollo del Comportamiento Social: Determinación Múltiple, Configuraciones y Contexto

Por Carlos Santoyo Velasco

"Este trabajo se dirige a la revisión de principios, supuestos y estrategias generales que sustentan las líneas de investigación sobre el análisis experimental y del desarrollo del comportamiento social. Se coloca especial énfasis en la investigación básica que realizamos en el laboratorio, tanto en su propio derecho, como para generar la plataforma necesaria que permita extender los principios derivados del laboratorio hacia el ámbito de los escenarios naturales donde ocurre el desarrollo de los patrones de comportamiento social. Se exponen datos recientes del campo de la investigación básica en conducta social, particularmente en el campo de los dilemas sociales. En este caso, como punto de inicio, nos basamos en estrategias derivadas de la psicofísica funcional; transitamos a estudios de laboratorio con díadas y evaluamos diferentes modelos que dan cuenta de las reglas de decisión de los sujetos para enfrentar situaciones en las cuáles están implicadas más de dos personas. Donde los recursos, altamente valorados, son escasos, existen motivos mixtos y múltiples factores y actores en interacción". (Ver Artículo Completo).

miércoles, 29 de agosto de 2012

Utopías Sociales y Principios de la Conducta

Paso aquí las direcciones donde se pueden bajar de la red los libros Walden 2 de Skinner y Walden 3 de Ardila.
Ambas son novelas utópicas que tratan el tema de la aplicación de la ingeniería de la conducta social, utilizando la tecnologia experimentalmente probada para mejorar las relaciones humanas. Hay actualmente 2 comunidades reales que tratan de seguir algunos de los principios formulados por Skinner: "Los Horcones", en México, y "Twin Oaks", en California.
También hay un artículo del Dr. Ruben Ardila en la red, titulado "La utopía Psicológica: Walden, Walden Dos y Walden Tres", que relaciona la obra de Thoureau con las de Skinner y la del mismo Ardila. Es conveniente consultarlo para entender mejor el contexto de estos aportes.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Conductismo, Ética y Moral

Dra. Mecca Chiesa
Un buen artículo el de la Dra. Mecca Chiesa (Ph. D.) sobre la naturaleza de la moralidad desde la perspectiva skinneriana. Cabe indicar que la considerada aquí no es la única interpretación conductista de estos asuntos, aunque en sus raíces empíricas difiere poco de otras, tales como la de H. J. Eysenck, quien desarrolla el tema en su libro Delincuencia y Personalidad (Caps. 5 y 6), o A. W. Staats, que lo trata en parte en su obra Conductismo Social (Cap. 14). Otras profusas explicaciones conductuales se pueden hallar también en la literatura que proviene del primer aprendizaje social (Miller y Dollard), y de los paradigmas experimentales del modelamiento (Bandura y Walters), y del autocontrol (Aronfreed, Hoffman). Finalmente, el tema también ha sido tratado de una manera conceptual e introductoria  por M. Rodriguez en La Dimensión Moral de la Conducta Desde una Óptica Inteconductual, así como a través de una investigación realizada por E. Díaz-González y colaboradores: Identificación de los modos de regulación moral en padres desde una perspectiva interconductual.

Meta-Ética Normativa y Conductismo

Por: Mecca Chiesa

"En Más Allá de la Libertad y la Dignidad, B. F. Skinner proporcionó un análisis de los valores y del comportamiento moral que está de acuerdo con la meta-ética del filósofo en el sentido en que se ocupó del significado del discurso moral o discurso de valores al preguntarse sobre lo que se dice cuando una persona se refiere a valores o moralidad. Tomando como punto de partida el análisis de Skinner, otros autores han extendido el análisis y han considerado implicaciones adicionales en el dominio de las teorías éticas. En línea con otros autores conductuales aquí argumentaré que el conductismo ofrece una meta-etica plausible, en virtud de lo que se conoce en el campo de los orígenes y el mantenimiento del comportamiento"... (VER ARTÍCULO COMPLETO)

sábado, 7 de abril de 2012

CONDUCTISMO Y CIENCIA POLÍTICA

El artículo que se reporta a continuación trata un tema de gran relevancia. Tiene algunas falencias e imprecisiones debido a que es concebido desde un enfoque disciplinario extra-psicológico, omitiendo una cantidad de fuentes informativas que están al alcance del especialista conductual y que hubieran servido para completar adecuadamente, o centrar (o rectificar) los datos, pero aún así resulta interesante en líneas generales y es un buen ejercicio introductorio sobre el punto. 

EL ENFOQUE CONDUCTISTA EN LA CIENCIA POLÍTICA
Por: Olga Peñas Felizzola


El presente trabajo, desarrollado en el marco del curso doctoral Metodología de la investigación, está encaminado a hacer una revisión de los elementos más relevantes del enfoque Conductista en el campo de la Ciencia política. Si bien, este enfoque es originario de la Psicología, su uso ha encontrado cabida en los diversos campos del conocimiento que se acercan a la comprensión del comportamiento de los individuos, obviamente, desde un lente particular para cada una de las perspectivas que lo retoman como suyo. Para este caso particular, es el del comportamiento político. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

viernes, 16 de marzo de 2012

Las Metodologías de George Herbert Mead y Herbert Blumer. Similitudes y diferencias

Herbert Blumer
George H. Mead













Por: Pablo Formi

El Conductismo Social así como el Interaccionismo Simbólico constituyen dos de las más remarcables escuelas de las ciencias sociales estadounidenses en la primera y segunda mitad del siglo XX, respectivamente. George Herbert Mead y Herbert Blumer son sus respectivos fundadores y sus trabajos han influenciado la práctica sociológica en los Estados Unidos así como en otras regiones. Esta influencia es particularmente notoria en el campo de la sociología cualitativa.
El pensamiento de Mead ha tenido una influencia duradera en la investigación social; los conceptos teóricos desarrollados particularmente en los tres libros póstumos: Mind, Self, and Society: From the Standpoint of a Social Behaviorist (1934); Movements of Thought in the Nineteenth Century (1936) y The Philosophy of the Act (1938) han inspirado a sucesivas generaciones de psicólogos sociales y sociólogos. En realidad, la tradición Meadiana es la primera escuela estadounidense de teoría social (Reynolds; Weigert, 1983).
Para toda una generación de sociólogos, Herbert Blumer fue el líder y el portavoz del Interaccionismo Simbólico y sus escritos, especialmente aquellos incluidos en Symbolic Interaction: Perspective and Method (1969), constituyen textos fundacionales para esta corriente intelectual y una referencia importante para la totalidad de los cientistas sociales orientados hacia un enfoque inductivo y naturalista. "El Interaccionismo Simbólico es la mayor contribución de los Estados Unidos al mundo de la teoría sociológica" (Reynolds, pág. 13).
El propósito de este artículo es comparar las metodologías de George Herbert Mead y Herbert Blumer. Con este fin, voy a considerar sus principales escritos metodológicos, focalizando el análisis en sus reflexiones acerca de la práctica de la investigación y no en las prácticas profesionales concretas. (ARTÍCULO COMPLETO)

jueves, 6 de enero de 2011

PSICOGRAFÍA MARXIANA

Si hubo una pasión intelectual en mí antes de ser conductista es el marxismo. Hoy veo la doctrina socialista tan poco benéfica en términos prácticos como irrealizable y me impacienta el discurso de los “románticos” de izquierda, pero otrora fue mi punto de mira, y debido a eso profundicé colateralmente sobre la psicografía de sus propulsores, entre ellos en primerísimo lugar —como no podía ser de otra manera—, Kart Marx.
Rescato como las mejores biografías del filósofo alemán las de Nicolaievski y Maenchen-Helfen (1937/1973), Berlin (1963/1973), Blumenberg (1962/1985) y, por supuesto, Mehring (1918/1968), el más parcial de todos. En ellas fluye una multitud de sugerentes pistas sobre la personalidad de Marx que deseo apuntar en esta entrada porque me parecen sumamente extrañas y escasamente conocidas, quizá por ser propias de un individuo tan notorio. Él no era ni un villano ni un héroe, sino un hombre de magnífico alcance intelectual que, sin embargo, no careció de defectos ni de tremendas contradicciones.
KARL MARX
Marx era en primer lugar un estudioso apasionado que, al decir de Bakunin, su gran rival ideológico contemporáneo, no tenía parangón en cuanto a sus muchas y provechosas lecturas. Era tal su capacidad de concentración que cuando trataba de “escapar” un tanto a su pesada labor analítica del mecanismo capitalista, se entretenía nada menos que jugando con cálculo infinitesimal. En sus jornadas de consulta y estudio en la Biblioteca de Londres era el primero en entrar y el último en salir. Navegaba entre montañas de documentación extractando lo principal gracias a su enorme cultura humanista y preparación económica.
No obstante, a pesar de que era extraordinariamente escrupuloso en su acopio de datos para poder escribir sobre algo, es cierto también que la misma pasión que ponía en la tarea lo traicionaba, y a veces sacaba conclusiones no muy realistas. Le pasó por ejemplo con la biografía que hizo de Simón Bolivar, plagada de errores y de juicios condenatorios injustos sobre el caudillo americano, y algunos afirman que también hizo una mala interpretación de la aventura revolucionaria de los comuneros blanquistas en 1870, a la que alabó sobremanera pese a que contrariaba sus propias enseñanzas.
Si ha de considerarse su repertorio de habilidades sociales y de trato interpersonal, forzosamente se concluye que Marx no era un virtuoso de aquello. Quienes mejor hablan de él entre los que lo conocieron personalmente, se refieren más que nada a su capacidad intelectual y no a su particular don de gentes. De hecho, era una persona fría y de carácter difícil que, si bien era considerado un buen padre y un buen esposo, se llevaba a duras penas con sus amigos más cercanos. Blumenberg (1962/1985; p. 139) señala que ni el propio Engels, el benefactor de Marx, se libró de los duros juicios que éste acostumbraba hacer respecto a sus enemigos acérrimos, como consta en algunas cartas que le dirigió a su esposa (su hija destruyó la mayor parte de esa correspondencia para evitar que se rompiera el secreto, pero no desapareció todo). Cuando falleció la madre de Marx, con quien aquel nunca tuvo una buena relación, se alegró de poder disponer por fin de su herencia, que le sirvió para pagar sus cuantiosas deudas. Antes, con ocasión de quedar “viudo” Engels, Marx le había escrito que hubiera sido mejor que muriera su propia madre en vez de la extinta conviviente del amigo, por razones utilitarias. En cuanto al hijo espurio que tuvo con su ama de llaves, no lo reconoció y jamás se interesó por él. Es más, engañó a su familia haciéndole creer que Engels era el padre, al punto que éste tuvo que desmentir el infundio años después en su lecho de muerte. Y es que, aunque aborrecía la moral burguesa, Marx y su mujer eran muy sensibles “al qué dirán”. Durante toda su vida trataron de aparentar una situación acomodada que no tenían, matriculando a sus hijos en buenos colegios y llevando un tren de gastos típico de clase media gracias al estipendio económico que Engels podía otorgar, y a alguna que otra entrada obtenida a cambio de trabajos ocasionales u otros medios. Su percepción “burguesa-conservadora” de los defectos maritales ajenos también ha quedado retratada en la correspondencia disponible.
ENGELS, MARX Y LAS HIJAS
DE ESTE
En su vida privada Marx era extraordinariamente desordenado. Llevaba, igual que su esposa, el trajín típico del bohemio, siendo capaz de trabajar obsesivamente durante días y después abandonar lo que estaba haciendo para sumergirse en un ocio total. En sus biografías (Nicolaievski y Maenchen-Helfen, 1937/1973, p. 296; Berlin, 1963/1973, p. 194) se suele reproducir el relato de alguien que lo visitó en su casa y describió el ambiente enrarecido por el humo del tabaco, las cosas (incluidos los libros) regadas por el piso y sobre los muebles en mal estado, y las condiciones poco higiénicas de la habitación. A menudo se escondía de sus acreedores instruyendo a sus hijos para que les dijeran “el Sr. Marx no está en casa” cuando se aparecían a cobrar por las subsistencias que le daban a crédito. Justo es decir que su situación económica personal tenía que ver directamente con la opción política revolucionaria que adoptó, y que consideraba un sacrificio necesario.
El pensador alemán (oficialmente apátrida) padeció de diversas enfermedades que se citan para explicar algunos rasgos de su comportamiento amargado y gruñón, e inclusive parte de su actitud frente al capitalismo. Entre otros males orgánicos, Blumenberg (1962/1985) apunta que el temible ideólogo del proletariado tenía tuberculosis, reuma, hepatopatía, forunculosis y migrañas (Todo eso le llevaba a quejarse de que estaba “apestado como Job”). Por lo demás, era un amante de las bebidas espirituosas y un fumador empedernido y, para colmo, de mal tabaco. El resultado en términos de comportamiento era un carácter agrio, irritable y descontentadizo.

HELENE DEMUTH, Ama de llaves
y madre del hijo espurio de Marx
¿Hasta qué punto la teoría marxista en lo que tiene de crítico y radical fue el fruto del comportamiento de un hombre orgánicamente enfermo y psicológicamente perturbado?
Eso no se puede saber, pero tampoco parece muy relevante. Marx no fue el único en delinear las bases fundamentales del proyecto socialista (incluso varios ideólogos antes que él enunciaron fragmentariamente discursos parecidos en los cuales probablemente se inspiró, como reseña Berlin, 1963/1973), y, además, si lo comparamos con sus sucesores, sale en verdad ventajosamente librado. Después de él aquellos que desde el Estado pretendieron seguir al pie de la letra sus enseñanzas no hicieron más que dogmatizar su doctrina y terminaron eliminándose entre ellos por herejía. Ciertamente, como señala el historiador Santos Juliá en su prólogo al libro de Blumenberg, nada garantiza que, de haber tenido la posibilidad física de hacerlo, la revolución soviética no hubiera eliminado al propio Marx en nombre de la teoría marxista.
Sean cual fueren sus problemas comportamentales no cabe duda que Marx fue un tipo genial, y si se equivocó, lo hizo en grande. Después de Jesús y probablemente de Hitler, debe ser el personaje histórico que más literatura ha inspirado sobre su vida y obra, y como ellos, igual de polémica. Quien esté interesado en acceder con brevedad a una serie de objeciones académicas que se le hacen a sus principales ideas económicas puede consultar el ensayo de Bunge (1985, Cap. 12) titulado “marxismo”.
Para terminar, algo que me parece digno de mencionarse, y de lo que un psicólogo conductista puede sacar buen provecho porque coincide con su lógica de análisis, es el punto de arranque de la filosofía marxista, declarado por Marx y Engels (1848/1965) en La Ideología Alemana: "Las premisas de que partimos... son premisas reales, de las que sólo es posible abstraerse en la imaginación. Son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de vida, tanto aquellas con que se han encontrado como las engendradas por su propia acción. Estas premisas pueden comprobarse, consiguientemente, por la vía puramente empírica" (p. 19). Creo que no hay una descripción mejor que ésta de lo que es la materia prima del ABC conductual. 

BIBLIOGRAFÍA

  • Berlin, I. (1963/1973). Karl Marx. Madrid: Alianza Editorial.
  • Blumenberg, W. (1962/1985). Marx. Barcelona: Salvat.
  • Bunge, M. (1985). Pseudociencia e ideología. Madrid: Alianza Editorial.
  • Marx, C. y Engels, F. (1848/1965). La ideología alemana. Montevideo: Pueblos Unidos.
  • Mehring, F. (1918/1968). Carlos Marx y los primeros tiempos de la Internacional. México: Grijalbo.
  • Nicolaievski, B. y Maenchen-Helfen, O. (1937/1973). La vida de Carlos Marx. Madrid: Ayuso.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Conducta Social, Metacontingencias y Programas de Conducta Prosocial

La conducta humana se desenvuelve, como es notorio, en un ambiente histórico-social generado por contingencias convencionales que operan a modo de reglas (estimulación discriminativa). Estas reglas, a su vez, están compuestas de mensajes simbólicos (sustitutivos) o culturales regulados por instituciones tutelares formales y no formales de la comunidad, la familia, el Estado, el Derecho, la educación, la religión, las costumbres, las tradiciones, etc.; cuya interacciones con el individuo configuran el rumbo básico de su ontogenia.
Dicho esto es claro que, aun cuando la psicología se distingue del análisis sociológico, cae por su peso que cualquier consideración del análisis de la conducta individual tiene que pasar necesariamente por el contexto específico en que ésta fluye. Eso implica que hay que enriquecer el arsenal de conceptos de que dispone el análisis conductual para tratar fenómenos en distintos niveles de estudio.
En 1986 una psicóloga conductista de la Universidad de Texas orientada a los temas sociales, Sigrid S. Glenn, propuso el concepto de “metacontingencia” como unidad de análisis para referir relaciones funcionales (es decir, entrelazamientos de contingencias) que involucran tanto prácticas culturales entre las personas, como sus resultados. De esta manera, se pueden estudiar cómo se interafectan los comportamientos y las circunstancias de dos o más individuos. Un ejemplo en español del uso de esta categoría para el estudio social de coyuntura es la crítica que realiza João Claudio Todorov a la aplicación del Estatuto de Niños y Adolescentes en la República de Brasil. Por otra parte, una revisión general se puede encontrar en el artículo de Ballesteros, López y Novoa.
Una serie de consideraciones para entender los fenómenos sociales y grupales son las proporcionadas por Arthur W. Staats a partir del sistema actitudinal-reforzante-directivo (A-R-D). Esto es, los repertorios de motivación (valores, costumbres, normas) adquiridos por las relaciones conducta-estímulo social-reforzamiento influyen y a su vez son controladas por tales leyes. Por ejemplo, cada persona posee propiedades físicas y conductuales de estímulo social. Un individuo produce sobre otros respuestas sensoriales visuales condicionadas como imágenes que pueden ser la base para experimentar recuerdos sobre él. Puede también funcionar como estímulo incondicionado al evocar respuestas emocionales mediante su comportamiento, y afectar así la conducta posterior del individuo en variados tipos de interacción social (roles, atracción, liderazgo, prejuicio, conformidad, imitación, entre otras). En la lógica del sistema A-R-D, esto permite hacer posible el carácter directivo en el cual todo estímulo que evoca respuestas emocionales tiene también funciones reforzadoras.
De aquí se desprende otro concepto interesante: el de conducta pro-social, aquella que involucra toda conducta social positiva con o sin motivación altruísta. La idea es que en los trastornos de comportamiento social hay dos posibilidades de desarrollo: 1) el individuo no adquirió los repertorios operantes para ajustarse a su medio (por ejemplo habilidades interpersonales, aproximativas, recreativas, etc.), o 2) adquirió repertorios que impiden el desarrollo de los anteriores (excesos de aversividad, ansiedad, arrogancia, egoísmo u otros). Por lo tanto, los programas correctivos de comportamiento social formulados por terapeutas de conducta como Arnold Goldstein, Barry Glick y Harold Keller identifican déficits en los repertorios de comunicación y cooperación, el manejo inadecuado de contingencias y deficiencias en habilidades y valores pro-sociales. Esto último exige una preparación moral que, más allá de saber ejercer destrezas sociales y autocontrol, incluya saber cómo tomar decisiones y resolver problemas, además de trascender los valores inmediatistas.
El módulo de educación moral de tales programas incluye la enseñanza de respuestas de “consideración” por los demás y preocupación por sus problemas, y ejercicios de ensayo conductual en situaciones de conflictos interpersonales, utilizando técnicas de negociación y contrato. La dinámica se despliega partiendo de la discusión de casos que ponen énfasis en dilemas morales, procurando abarcar las categorías que señala Kohlberg para el desarrollo moral: ponerse en el lugar del otro y sentir la obligación de seguir reglas sociales, o reconocer valores más allá de los formalismos (dignidad, democracia, justicia, valor de la vida, cultura, etc.).

sábado, 11 de diciembre de 2010

Divagaciones Académicas Sobre Conducta Verbal, Lenguaje y Habla

Ahora tengo tiempo para ocuparme de lo que me gusta. Después de haber releído la parte de la comedia de Moliere donde discurre sobre “el secuestro de la facultad de hablar” de la hija de Don Jerónimo (El Médico a Palos, Escena IV), y la no menos divertida disquisición de Stalin acerca del pensamiento de los sordomudos en respuesta a las inquietudes de sus camaradas (que aparece en El Marxismo y los Problemas de la Lingüística), termino donde siempre voy cada vez que me propongo “divagar académicamente”: el asunto del lenguaje.
En efecto, como lo apunté hace varios años en el prólogo de un libro mío, uno de mis primeros intereses preprofesionales tras estar practicando modificación de conducta durante cierto período con déficits infantiles relativos a la educación especial, fueron el habla y el lenguaje (de hecho mi tesis teórica versó sobre aquello); y, hoy como ayer, sigo fascinado por semejante tema.
Puesto en el caballo no queda sino empezar a trotar, y allí voy, sin saber exactamente a dónde llegar. Es el privilegio de escribir en un blog propio.

EL DESARROLLO DEL LENGUAJE

Lo primero que fluye como saliendo de un surtidor es que lo más extraordinario del lenguaje es su aparición y desarrollo en el ser humano: la posibilidad de servirse de un pequeño número de sonidos para significar vastamente, y poder referir objetos y sucesos no presentes en el tiempo y el espacio. Si uno va a ponerse en el lugar de un niño preverbal, se dará cuenta de la tarea titánica que supone para él trasladar el peso de su conducta motora y afectiva todavía incipientes al mundo lingüístico. En sus escarceos después de nacer, el bebé se halla poblado de vagas impresiones que poco a poco, a medida que crece, irá recordando —en función al gusto y al disgusto que le provocan— como algo que se repite a veces.
Esa relación entre sucesos y sensaciones de agrado o desagrado presidida por el condicionamiento respondiente, va pasando a una nueva etapa caracterizada por la capacidad que el niño adquiere para utilizar su propia conducta como un medio de autoprocurarse satisfacción (condicionamiento instrumental). Pero allí no queda el asunto: pronto aprende que no todo está a su alcance y que debe emitir conducta selectiva de acuerdo a las posibilidades que se le presentan (discriminación condicional). A todo esto, la experiencia dice que el bebé normal puede emitir palabras aisladas (o algo que se le parezca) alrededor del primer año, combinar dos o más vocablos antes de los dos años y emitir oraciones breves después de ellos. Llegado al punto clave, su aprendizaje anterior se incorpora al manejo del lenguaje como un instrumento de discriminación condicional muy compleja en el marco de un ambiente social-convencional lleno de reglas lingüísticas, y reforzamiento tanto de tipo organizado como arbitrario.

LA INTRUSIÓN PSICOLINGüÍSTICA Y OTRAS CRÍTICAS

La cuestión, si se adopta un punto de vista parsimonioso (es decir apegado a los hechos), es, en realidad, conceptualmente muy simple. Sin embargo, se embrolló de manera fantástica cuando los teóricos psicolingüístas insatisfechos con enfoques de este tipo entraron para instalar estructuras especiales ("representaciones", "dispositivos",    “sistemas de apoyo” y “esquemas”) al interior de la mente que no sólo funcionarían independientemente del lenguaje, sino que lo contextuarían al margen de la interacción con los eventos del medio ambiente. La intrusión de estos teóricos dualistas fue no sólo invasiva sino poco diplomática, dada la forma (ilustrada en multitud de textos) como reaccionaron contra el enfoque parsimonioso acerca del lenguaje ¿Quién puede olvidar las airadas diatribas o juicios sumarios de Chomsky, Bruner, Piaget o Slobin dirigidas a quienes consideran los demonios inspiradores del “empirismo” contemporáneo (los conductistas)? La acritud y desdén con que ellos se refieren, por ejemplo, a alguien (Skinner) que jamás los insultó ni mencionó en sus escritos (e incluso es coincidente en el fondo con algunos de sus asertos generales, como lo advierte Marc Richelle) parece denotar una reacción emocional muy involucrada, como si se sintieran particularmente ofendidos por la terminología y por las conclusiones no dualistas del trabajo de un científico experimental en los dominios humanos.
Con todo, es notorio que no han sido tales teóricos anticonductistas los únicos en reaccionar desfavorablemente ante las extensiones del análisis conductual operante al lenguaje. Cada cual por su lado, también Staats, Ribes y Hayes son muy críticos y proponen reconceptualizaciones del tema basadas en el condicionamiento clásico, en la conducta sustitutiva y en los marcos relacionales. No entraré en esto, que ya he tratado en otra parte (Ψ) . Sólo dejaré en claro que en el punto básico de discusión con los psicolingüístas todos los teóricos conductuales (igual que Vigotsky) coinciden en afirmar que cualquier forma de pensamiento conceptual no precede, sino que sigue a la aparición del lenguaje. Y destacados especialistas en el campo social, como Adam Schaff y George H. Mead están de acuerdo con ello.

DESÓRDENES LINGüÍSTICOS Y SU TRATAMIENTO
Regresando al desarrollo del lenguaje, el caso es que en el transcurso del aprendizaje del habla infantil pueden aparecer irregularidades. Los principales trastornos del lenguaje oral (llamados alteraciones en el campo de la neuropsicología y la patología del lenguaje) son, como se sabe, los de la voz (disfonía, afonía), de la articulación (dislalia, disglosia, disartria), de la articulación verbal (disfemia) y de la locución (mutismo, disfasia, audiomudez, afasia). En condiciones cotidianas, las anomalías del desarrollo del lenguaje implican sólo retardos y articulación indebida. ¿Cómo juzgar que, en un momento dado, el niño experimenta uno u otro problema? Se supone que un niño saludable con progresos normales en su desarrollo físico, peso, dentición, coordinación y otros aspectos (vista, audición, etc.), y en un ambiente socialmente favorable, el habla debe aparecer alrededor de los dos años con ocho meses. Por otro lado, hay algunos niños que incluso hasta los siete años no dominan la emisión de ciertos sonidos. Sólo si esto se ve acompañado de tartamudeo y/o esfuerzo evidente por tratar de emitir sílabas o palabras, debe considerarse el problema como de cuidado.
La disciplina que se encarga de tratar los trastornos más graves es la la logopedia (logos: palabra, paideia: educación). Un caso de gran relevancia en este campo es el de Hellen Keller, una mujer invidente y sordomuda de nacimiento que, gracias a la aplicación de su institutriz (la famosa Ann Sullivan), logró avances impresionantes. Más allá de las imperfecciones del enfoque operante del lenguaje, cabe manifestar que las categorías de conducta verbal definidas por Skinner en su famoso libro son, en comunión con los métodos de modificación del comportamiento, altamente útiles para el manejo de procedimientos logopédicos en el estilo discursivo. Por ejemplo, el entrenamiento conlleva el uso de tactos, ecoicas, intraverbales y textuales para aprender el habla articulada bajo el control de palabras, acciones y objetos, y su extensión instrumental para obtener cambios en el ambiente supone la correcta utilización de mandos. A su vez, las operantes autoclíticas tienen que ver con el uso gramático.
Pese a ello, y pese a que en la práctica se utilizan métodos conductuales para la pedagogía y rehabilitación de los trastornos del lenguaje, usualmente se considera en la enseñanza académica que el enfoque pragmático skinneriano de la conducta verbal es no sólo inútil, sino anacrónico, y se destaca por el contrario la perspectiva chomskiana. Es tan grande la confusión ideológica a este respecto que se prefiere utilizar como guía teórica una concepción que, además de carecer de tecnología, hace distinciones irrelevantes entre competencia y ejecución y está en completa discrepancia con lo que se hace en términos de operaciones sobre el objeto.
Nuevamente, pues, se encuentra aquí el prurito de la actitud reactiva de los dualistas hacia el no-dualismo como algo amenazador que hay que rechazar de plano, y no se percibe la contradicción de tal actitud con el quehacer concreto. Ese es el signo distintivo de toda esta historia del pensamiento lingüístico y la conducta verbal.

ENLACES DE ENSAYOS, LIBROS E INVESTIGACIONES DE WILLIAM MONTGOMERY URDAY

1.    No son todos. Faltan varios, y también los que han sido borrados por problemas de Copyright o tienen enlaces rotos. 1.       1. http...