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viernes, 12 de agosto de 2016
viernes, 14 de diciembre de 2012
Anclajes Experimentales En La Medicina Conductual
El presente PPT es la transcripción de una conferencia expuesta por mí hace aproximadamente un mes en la Universidad Federico Villarreal, con motivo de un evento anual sobre Psicología Experimental. Trata sobre los soportes empíricos que apuntalan el desarrollo de la Medicina Conductual: la biorretroalimentación, la farmacología conductual, el efecto placebo y la psiconeurinmunología.
Anclajes Experimentales de la Medicina Conductual
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miércoles, 10 de octubre de 2012
Terapia EMDR
La Terapia por Desensibilizacion y Reprocesamiento de Movimientos Oculares (EMDR) es uno de los procedimientos clinicos surgidos inicialmente al amparo de lo que se llama "enfoque cognitivo-conductual" y en la actualidad son presentados por su creadora, la Dra. Francine Shapiro, como una aproximación terapéutica integrativa de tipo ecléctico.
En realidad, la EMDR se nutre de la aplicación de la exposición en fantasía tal como se lleva a cabo, por ejemplo, en la desensibilización sistemática (contracondicionamiento), pero centrada en el tratamiento del estrés post-traumático. En vez de utilizar sólo la relajación muscular como respuesta incompatible con el estado de ansiedad, se activan movimientos oculares bilaterales con el resultado, verificado empíricamente, de acelerar el proceso de reaprendizaje. Así, en base a una lista previamente construida, se le pide al cliente que imagine situaciones particularmente estresantes o dolorosas para él mientras mueve sus ojos al son de los movimientos de la mano del terapeuta, o bien de las luces de un aparato especialmente diseñado para servir de guía.visual. El procedimiento es repetido hasta que, mediante la clásica escala de ansiedad subjetiva, el cliente reporte ir extinguiendo progresivamente cada uno de los items de la lista. No falta el uso de las "escenas control" (también como en la desensibilización sistemática) para reforzar los reaprendizajes.
Actualmente se viene investigando porqué los movimientos de los ojos producen efectos como los señalados, y la incertidumbre respecto a ellos ha hecho surgir, como es costumbre, una serie de especulaciones aprovechadas por cultores de enfoques acientificos para apropiarse mercantilmente de los procedimientos conductuales insertos en estas operaciones, y "explicarlos" mediante teorías neurológicas o mentalistas. De cualquier manera, parece que funcionan. El video inserto muestra un caso.
EMDR: Terapia de recuerdos traumaticos por raulespert
viernes, 5 de octubre de 2012
El Conductismo Teleológico: Una Aclaración
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| Dr. Howard Rachlin |
UNA CIENCIA CONDUCTUAL DE LA VIDA MENTAL: COMENTARIOS SOBRE EL TEXTO “EL CONDUCTISMO INTENCIONAL” DE FOXALL
Por Howard Rachlin (*)
RESUMEN
De acuerdo con Foxall (2007) los actos simples pueden ser explicados de mejor forma en términos del organismo como un todo, pero los patrones conductuales complejos, usualmente descritos en términos mentales, solo pueden ser explicados por la Psicología Neurocognitiva, en la cual, la mente es concebida como un mecanismo interno. La división propuesta para la labor de la psicología es defectuosa, primero porque no hay una línea divisoria clara entre conducta simple (no-mental) y conducta compleja (mental), y segundo, porque la psicología conductual sola, o la psicología neurocognitiva sola pueden describir por su parte tanto los actos simples como los complejos. La aproximación neurocognitiva a la mente está basada en una ciencia de causas eficientes. Una aproximación Post-skinneriana a la mente, el “Conductismo Teleológico”, está basado en una ciencia de causas finales. El conductismo teleológico estudia la vida mental en si misma, mientras que el neurocognitivismo estudia su mecanismo subyacente. Ambos se necesitan para una comprensión completa de la mente. (Ver Artículo Completo)
(*) Traducción del artículo de Rachlin, R. (2007). A behavioral science of mental life: Comments on Foxall’s “intentional behaviorism”. Behavior and Philosophy, 35, 131-138. (Trad. de José Távares Velásquez).
(*) Traducción del artículo de Rachlin, R. (2007). A behavioral science of mental life: Comments on Foxall’s “intentional behaviorism”. Behavior and Philosophy, 35, 131-138. (Trad. de José Távares Velásquez).
viernes, 15 de junio de 2012
Conferencia: "Confrontando el Cerebrocentrismo que nos Invade" (1ra. Parte)
Excelente disertación sobre un tema de importancia fundamental, a cargo del Dr. Marino Pérez Álvarez. Se recomienda continuar con las siguientes tres partes. En el transcurso de las conferencias intervienen también en la discusión los acreditados filósofos Gustavo Bueno y Tomás García.
jueves, 23 de diciembre de 2010
CONDUCTA, BIOLOGÍA Y BIORRETROALIMENTACIÓN
Uno de los propósitos de la ciencia es unificar transdisciplinariamente todos los niveles de expresión de las leyes naturales, de modo que haya una continuidad entre niveles de análisis. Por ejemplo, entre la biología y la psicología.
En este punto, la investigación experimental ha encontrado relaciones muy claras entre lo biológico (disposiciones fisiológicas, neurológicas, anatómicas, etc.) y los principios elementales de la conducta. De hecho, se puede decir que el primer campo de estudio, al ser de un nivel más básico, posibilita el segundo, aunque, desde luego, no lo agota (*). Todos los organismos se adaptan al ambiente gracias a los mecanismos naturales de su biología, que permiten modificación y ajustes sensibles constantes a las circunstancias de su supervivencia (principios del aprendizaje). Esto es, los tipos de condicionamiento respondiente y operante así como sus interrelaciones.
Aunque antes se creía lo contrario, los sistemas nerviosos “central” y “autónomo” responden a esos principios de manera similar. Ya en los años 60 se reportaron una serie de investigaciones que informaban sobre condicionamiento instrumental de respuestas sudoríparas, cardiovasculares, vasoconstrictivas y cerebrales, entre otras. El enorme volumen de datos aportados por tales investigaciones de origen conductista posibilitó el surgimiento de la interdisciplina llamada “Medicina Conductual”, y sus productos más notables: la biorretroalimentación, la psiconeuroinmunología y la farmacología conductual, además de facilitar interpretaciones científicas para muchos fenómenos antes considerados “paranormales”, “mágicos” o “religiosos” (como los protagonizados por yogis, fakires y lamas orientales, y portadores de estigmas).
Hoy se sabe que instigando, sugestionando, instruyendo o retroalimentando mediante técnicas de moldeamiento o reforzamiento diferencial, por aprendizaje de evitación-escape y a veces hasta con el auxilio del modelamiento, pueden modificarse factores somáticos y patógenos. Asimismo, conociendo los mecanismos de aprendizaje subyacentes a la génesis y mantenimiento de desórdenes biológicos y conductas asociadas a la enfermedad, se pueden deslizar pautas de prevención primaria, secundaria o terciaria respecto a tales ocurrencias.
En el vídeo adjunto se muestran brevemente algunos procedimientos de biorretroalimentación relevantes a estos propósitos.
miércoles, 22 de julio de 2009
MI CEREBRO ESTÁ HARTO DE QUE LE HABLEN DEL CEREBRO
Recorriendo páginas que contienen vídeos de documentales científicos, me percato del impresionante fetichismo cerebral que hoy en día campea a sus anchas en el ámbito académico, como otrora El Cid lo hacía sobre las llanuras de Castilla.En efecto, en dichos documentales, muy frecuentemente de factura médica, se ven títulos como estos:
“Aprendizaje y cerebro”, “alcohol y cerebro”, “cerebro y adolescencia”, “el cerebro de Einstein”, “cerebro humano”, “el cerebro nos engaña”, “cerebro y supervivencia”, “cerebro y lenguaje”, “cerebro y diferencias de género”, “baile y cerebro”, “el cerebro adictivo”, “cerebro y procesos cognitivos”, “cerebro e inteligencia”, “cerebro y emociones”, “cerebro y estrés”, “cerebro y sociedad”, “cerebro consciente e inconsciente”, “cerebro y atención”, “cerebro y contacto físico”, “la vida secreta del cerebro”, “cerebro y arte”, “cerebro y musica”, “la moral está en el cerebro”, “tiempo y cerebro”, “el cerebro de Mozart”, "cerebro y marketing", etc., etc., etc.
En todos ellos el rollo discursivo parece ser sustancialmente el mismo: darle a ese órgano privilegiado una categoría de oligarca máximo del comportamiento y demiurgo de la realidad humana, porque resulta que ya no somos nosotros los que tomamos decisiones, vemos, hablamos, hacemos, pensamos, sentimos o inventamos, sino nuestro cerebro. Si sentimos estrés, nuestro cerebro es el que lo siente y prepara las condiciones para que lo afrontemos, si nos enamoramos, nuestro cerebro es el que activa los mecanismos de amor y de placer, si nos gusta el baile o somos inteligentes, nuestro cerebro es el que nos dota de esas habilidades, si actuamos de acuerdo o no con la moral, es nuestro cerebro el que lo propicia.
¡Vaya pues! la lista de maravillosas capacidades y taras psicológicas que puede mostrar el señor cerebro es inmensa. Pobre el resto de nuestro cuerpo, pobres nosotros, que sólo seríamos títeres de esa entidad oligárquica y gerencial que es nuestro cerebro.
En suma, ya no somos un individuo con cerebro, sino un cerebro con cuerpo, siendo éste sólo un pedestal sobre el cual se sostiene el sagrado totem cerebral.
Al menos, eso es lo que se deduce de tanta publicidad cerebrológica en los documentales difundidos por el grupo Discovery y otras productoras. Y ni qué decir de la miriada de libros donde se apuntala lo mismo.
En suma, ya no somos un individuo con cerebro, sino un cerebro con cuerpo, siendo éste sólo un pedestal sobre el cual se sostiene el sagrado totem cerebral.
Al menos, eso es lo que se deduce de tanta publicidad cerebrológica en los documentales difundidos por el grupo Discovery y otras productoras. Y ni qué decir de la miriada de libros donde se apuntala lo mismo.
Como no podía ser de otra manera, esta ideología absurda y reduccionista, tan bien apoyada financieramente por los consorcios médicos, se mueve también al interior de la psicología, apoyada por ciertos sectores de orientación cognitiva que predican una filosofía de la mente de tipo “identidad mente-cerebro” (más radical que la tendencia llamada “emergentista”).
Lo peor es que muchos simpatizantes de dicha corriente “neurocientífica” han hecho toda una profesión de la denuncia frente al “mecanicismo” del análisis comportamental, como si sostener la hipótesis de una máquina cerebral que actúa por nosotros no fuera a su vez el peor de los mecanicismos.
Lo peor es que muchos simpatizantes de dicha corriente “neurocientífica” han hecho toda una profesión de la denuncia frente al “mecanicismo” del análisis comportamental, como si sostener la hipótesis de una máquina cerebral que actúa por nosotros no fuera a su vez el peor de los mecanicismos.
Es bueno recordar a la “cerebrología” y a su mercado ingenuo de consumo que lo psicológico no viene implantado como un chip dentro de ninguna estructura cerebral. La mente no es una función corporal, ni hay estructuras o funciones neurales para cada proceso de pensamiento, por la sencilla razón de que la contextualización social que le da origen y desarrollo a un episodio de comportamiento, es irreducible a mera actividad del cerebro, pues consiste de la interacción de múltiples factores intra y extraorgánicos.
No se equivocaba Politzer cuando, en su crítica del materialismo médico, fisiológico o biológico, decía que éste no es sino una respuesta al espiritualismo que se ha vaciado en su mismo molde, nombrando “materia” (o “cerebro”) a lo que ayer se llamaba “espíritu”. Y lo cierto es que parece resultar muy rentable en la actualidad para el charlatán tratar de impresionar al lego y al poco leído en psicología y en otras disciplinas, utilizando la jerga neurológica.
En suma, como seguidor ingenuo de la ideología reduccionista que campea en los documentales y libros "pro-cerebrológicos" difundidos por canales de comunicación supuestamente científica, digo que no yo, sino mi cerebro, está realmente harto de que le hablen del cerebro.
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