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martes, 22 de febrero de 2022

¿EN QUÉ PARTE DEL ESPECTRO IDEOPOLÍTICO SE PODRÍA UBICAR A SKINNER? UN ANÁLISIS CONCEPTUAL

¿EN QUÉ PARTE DEL ESPECTRO IDEOPOLÍTICO
SE PODRÍA UBICAR A SKINNER? UN ANÁLISIS CONCEPTUAL

William Montgomery Urday

En este artículo se aborda el problema de la posible identificación del principal propugnador del conductismo radical, B. F. Skinner, con alguna ideología política en particular. Para llevar a cabo el análisis se consideraron tres orientaciones ideopolíticas y sus respectivas variantes: anarquismo individualista y colectivista, liberalismo clásico y moderno, y socialismo revolucionario y evolucionista; que fueron confrontadas de manera conceptual con las ideas de Skinner sobre la naturaleza humana, la libertad, la igualdad, la democracia, la perspectiva de sociedad, la idea de autoridad y la economía; obteniéndose una síntesis de las coincidencias que señala una influencia predominante en primer lugar del anarquismo colectivista. Complementariamente se utilizaron los reactivos del test de Nolan para ubicar tales ideas en el espectro ideopolítico, que, según el resultado, estarían inclinadas ligeramente hacia la “centro-izquierda”. Al final, se reflexiona críticamente sobre este último punto y sus repercusiones posibles frente a la disyuntiva entre la libertad individual y la convivencia colectiva.

Palabras Clave: Conductismo radical, anarquismo, ideología, política, liberalismo, socialismo.

 https://revistarevoluciones.com/index.php/rr/article/view/84/149

https://drive.google.com/file/d/1-jCzL2Fpie9mwiZAMt6yCHnFXpFeEwC9/view 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Bases Filosóficas del Análisis de la Conducta

Excelente artículo de Enerio Rodríguez Arias sobre las influencias filosóficas generales que subyacen al conductismo radical. Capítulo tres del libro clásico "Análisis de la Conducta" de Paulo Speller (México: Trillas, 1979).

jueves, 24 de octubre de 2013

Los Estilos De Enseñanza De Skinner y Kantor

En su autobiografía (tomo 3: “Cómo se forma un conductista”, Barcelona, Fontanella, p. 215), Skinner cuenta cómo un estudiante describió los estilos de enseñanza que utilizaban B.F. Skinner y J.R. Kantor cuando estaban en la Universidad de Indiana, citando textualmente lo que el alumno escribió: “Skinner acentuaba el reforzamiento positivo tanto en sus enseñanzas como en sus escritos. Si un alumno perdía el hilo del discurso al serle formulada una pregunta, Skinner moldeaba su conducta verbal haciéndola derivar por caminos más apropiados hasta que, a través del reforzamiento social de aproximaciones sucesivas, conseguía la conducta verbal correcta. Aun cuando Kantor se servía en ocasiones de las técnicas de control aversivas, la preponderancia era positiva. Cuando la tasa verbal de un alumno se aproximaba a cero y permanecía en cero o cerca de cero por espacio de algún tiempo, Kantor reconstruía las variables de la situación, volvía a presentar las series básicas de los segmentos de conducta y administraba un enérgico reforzamiento social”.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Comentario de Skinner Sobre La Crítica de Chomsky a "Conducta Verbal"

Interesante audio subtitulado al español de una conferencia de B. F. Skinner en 1971, donde comenta y responde las críticas efectuadas por N. Chomsky en torno al enfoque de la "Conducta Verbal".


miércoles, 29 de agosto de 2012

Utopías Sociales y Principios de la Conducta

Paso aquí las direcciones donde se pueden bajar de la red los libros Walden 2 de Skinner y Walden 3 de Ardila.
Ambas son novelas utópicas que tratan el tema de la aplicación de la ingeniería de la conducta social, utilizando la tecnologia experimentalmente probada para mejorar las relaciones humanas. Hay actualmente 2 comunidades reales que tratan de seguir algunos de los principios formulados por Skinner: "Los Horcones", en México, y "Twin Oaks", en California.
También hay un artículo del Dr. Ruben Ardila en la red, titulado "La utopía Psicológica: Walden, Walden Dos y Walden Tres", que relaciona la obra de Thoureau con las de Skinner y la del mismo Ardila. Es conveniente consultarlo para entender mejor el contexto de estos aportes.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Conductismo, Ética y Moral

Dra. Mecca Chiesa
Un buen artículo el de la Dra. Mecca Chiesa (Ph. D.) sobre la naturaleza de la moralidad desde la perspectiva skinneriana. Cabe indicar que la considerada aquí no es la única interpretación conductista de estos asuntos, aunque en sus raíces empíricas difiere poco de otras, tales como la de H. J. Eysenck, quien desarrolla el tema en su libro Delincuencia y Personalidad (Caps. 5 y 6), o A. W. Staats, que lo trata en parte en su obra Conductismo Social (Cap. 14). Otras profusas explicaciones conductuales se pueden hallar también en la literatura que proviene del primer aprendizaje social (Miller y Dollard), y de los paradigmas experimentales del modelamiento (Bandura y Walters), y del autocontrol (Aronfreed, Hoffman). Finalmente, el tema también ha sido tratado de una manera conceptual e introductoria  por M. Rodriguez en La Dimensión Moral de la Conducta Desde una Óptica Inteconductual, así como a través de una investigación realizada por E. Díaz-González y colaboradores: Identificación de los modos de regulación moral en padres desde una perspectiva interconductual.

Meta-Ética Normativa y Conductismo

Por: Mecca Chiesa

"En Más Allá de la Libertad y la Dignidad, B. F. Skinner proporcionó un análisis de los valores y del comportamiento moral que está de acuerdo con la meta-ética del filósofo en el sentido en que se ocupó del significado del discurso moral o discurso de valores al preguntarse sobre lo que se dice cuando una persona se refiere a valores o moralidad. Tomando como punto de partida el análisis de Skinner, otros autores han extendido el análisis y han considerado implicaciones adicionales en el dominio de las teorías éticas. En línea con otros autores conductuales aquí argumentaré que el conductismo ofrece una meta-etica plausible, en virtud de lo que se conoce en el campo de los orígenes y el mantenimiento del comportamiento"... (VER ARTÍCULO COMPLETO)

miércoles, 22 de febrero de 2012

"Las Contradicciones Internas en el Conductismo Skinneriano” de J. A. Mora ¿Caballo de Troya en una Página Conductual?

En la web de ABA Colombia (Asociación Colombiana para el Avance de las Ciencias del Comportamiento) hay, desde hace años, una sección titulada “Seminario Skinner”, armada para servir de fuente teórica informativa sobre el Análisis Experimental del Comportamiento. Sin menoscabar tan loable propósito hay que admitir que la calidad de los textos allí consignados deja que desear, sobre todo debido a su deficiente traducción y presentación.
No obstante, ese no es el motivo de este post, sino cuestionar uno de los escritos subidos como material de consulta. Ese es un capítulo del libro editado por Fernández Castro y cols. (1992): Balance y Futuro del Conductismo Tras la Muerte de B.F. Skinner, firmado por el filósofo y psicólogo cognitivista hispano Juan Antonio Mora, titulado: “Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano”.
La razón por la cual me fijo en este ensayo es que al costado de la pantalla aparece un rótulo que lo corona como: “La noticia más leída en relación al tema Seminario Skinner” (probablemente gracias a su “atractivo” título), y pienso: ¡Qué ironía que el texto más leído de una página que pretende facilitar la comprensión de Skinner sea, justamente, aquel que lo trata de tan mala manera! Porque el citado capítulo constituye en realidad una diatriba contra el conductismo skinneriano, con juicios de valor negativos, simplificaciones y tergiversaciones al peor estilo anticonductual. ¿Es este un texto que merezca ser puesto nada menos que en la web de una “asociación para el avance de las ciencias del comportamiento”, dándole el aval de seriedad que tal diatriba necesita para divulgarse a toda la comunidad académica?
Veamos algunas de las “perlas” que podemos encontrar en la citada fuente de “información” de Mora sobre Skinner.

"TORPEDOS Y BOMBAS"

Para empezar, ya en uno de los primeros párrafos se encuentra esta afirmación aparentemente inocente: “[Skinner] siendo relativamente joven, ya como «Asóciate Profesor» (1939-1945) realizaría su investigación más comentada: entrenar a palomas para guiar torpedos y bombas”. ¿Investigación “más comentada...”? A lo que huele esta observación es a una maniobra “subliminal” que está dando a entender que lo más relevante de la carrera de Skinner habría sido ocuparse de animales enviados al sacrificio en el cumplimiento de la más trivial (o criminal) de las actividades ajenas a la psicología: “guiar torpedos y bombas”.

"LIBERTAD Y DIGNIDAD"

Más adelante, Mora señala: “Skinner nos ha dejado una de sus últimas obras sobre los problemas éticos en la ciencia como Beyond Freedom and Dignity (1971), en la que argumenta que estos grandes conceptos, como son la libertad y la dignidad humanas, han quedado autodestruidos por los avances de la tecnología conductual, al igual que por los descubrimientos de las ciencias físicas y biológicas. No tiene empacho de llamar en esas páginas a estos eternos problemas «falacias sin sentido»”.
Si uno revisa con atención dicho libro no encuentra en ninguna parte tan despectivas alusiones. Skinner (1971/1982) deja muy en claro que él no cuestiona las acepciones de “libertad” y “dignidad” en el sentido tradicional de atribuírseles status de sentimientos o experiencias subjetivas, y dice: “Si eso significa que es mejor estar controlado de modo tal que ese control no ejerza consecuencias aversivas, podemos estar de acuerdo” (p. 55), porque lo que se llama “libertad” es para Skinner simplemente ausencia de control aversivo, no significando eso que no haya otras fuentes de control, y da abundantes ejemplos. Lo que cuestiona Skinner son los conceptos metafísicos de “libertad” y “dignidad” como estados mentales (cambios interiores espontáneos sin ligazón con circunstancias contextuales) asociados a los hechos de hacer lo que uno quiera y tener que ser admirado o castigado por ello. La tecnología conductual, lejos de atentar contra los estados subjetivos de sentirse libre y digno, asegura las condiciones naturales para que tales estados sean de tal modo asegurados que no necesiten ser recalcados a cada rato, ni utilizados para manipular el comportamiento a favor de ideologías demagógicas. Ese es el sentido en que debe interpretarse el título iconoclasta de “Más Allá de la Libertad y la Dignidad”.
Skinner y su padre en 1947

PRINCIPIOS DEL APRENDIZAJE Y "PASIVIDAD" DEL ORGANISMO

Luego, Mora vuelve al ataque lanzando esta vez su artillería contra lo que llama “principios fundamentales de la posición skinneriana de aprendizaje”, que él interpreta en dos de ellos de la siguiente manera: “generalidad de los principios del aprendizaje, estudiados en un número muy reducido de especies animales”, y “total pasividad del organismo en el proceso del aprendizaje, considerado como un mero receptor de las conexiones S-R que se le instauran”.
Examinemos uno por uno este par de sofismas.
En cuanto al primero, la generalidad de los principios de aprendizaje, Mora da algunas razones ligadas al conocido trabajo de los Breland, quienes habrían demostrado “que no se podían extender las leyes del aprendizaje descubiertas con ratas y palomas, no ya a los humanos, sino ni siquiera a otros animales de su especie”, añadiendo: “La sinceridad de los colaboradores rompía los dogmas del maestro”, insinuando que Skinner mentía adrede referente a eso.
En realidad, Skinner (1953/1971) no sólo no afirmó jamás a rajatabla que los principios fueran los mismos para todos, sino que anticipó las diferencias debidas a la especie en Ciencia y Conducta Humana: “La categoría propia de la especie es una variable a tomar en cuenta para valorar la probabilidad de cualquier clase de conducta” (p. 187). Estas diferencias pueden ser muy amplias entre una especie y otras, tan cierto como que hay distintos rasgos anatómicos y de fisiología interna que son determinantes. Las conductas de las diferentes especies son, así, posibles de cambiarse con mayor o menor dificultad en función de las características biológicas normales que exhiben en su ambiente. 
Por ejemplo, en el experimento en que los Breland entrenaron cerdos para que metieran en una alcancía los vales que se les otorgaban como reforzadores, éstos animales terminaban tirándolos al suelo y luego los lanzaban al aire con el hocico, lo que fue interpretado como una conducta instintiva sobrepuesta a la conducta entrenada (dado que los cerdos habitualmente empujan y agitan su comida por predisposición genética). Sin embargo, al asociar los vales con recompensas igualmente alimentarias (por ejemplo el agua) para el cerdo en estado de privación, éste sí los deposita en la alcancía.
Otra razón aducida en la misma línea por Mora es la de que “John García… demostraría que las ratas, esquivando las leyes clásicas del condicionamiento, «conocían», como «instintivamente» , que las náuseas les habían sido provocadas por un líquido agradable, a pesar del lapsus temporal, lo que las llevaba a «evitarlo» (1966)”. Y añade otra vez malevolamente: “Los principios clásicos del conductismo, como sucedió en los Breland, se desmoronaban de mano de lo «biológico»”.
Lo cierto es que el experimento de García, tan someramente mencionado y glosado con ignorancia de lo que es condicionamiento, se refiere al “aprendizaje por aversión al gusto”, y lo único que demuestra —igual que en el caso del cerdo— es que los organismos poseen en muchos casos una tendencia innata (seleccionada por evolución de la especie) a asociar ciertos estímulos con determinadas consecuencias.
En otras palabras, no es que los principios del condicionamiento no se cumplan, sino que se cumplen de manera particular dependiendo de la especie. La prueba de esto la dio el propio García, como reseñan Gerrig y Zimbardo (1985/2005): “Para impedir que los coyotes se coman a las ovejas… John García y sus colaboradores pusieron hamburguesas tóxicas de cordero envueltas en piel de oveja a las afueras de las zonas bardadas de los ranchos. Los coyotes se enfermaron, vomitaron y adquirieron una aversión instantánea por la carne de cordero. Su desagrado ante la mera vista de las ovejas los mantuvo alejados de esos animales…” (p. 195). Eso significa que las predisposiciones biológicas modulan, pero no impiden, el condicionamiento si éste se realiza teniéndolas en cuenta.
El segundo sofisma lanzado por Mora: “total pasividad del organismo en el proceso del aprendizaje, considerado como un mero receptor de las conexiones S-R que se le instauran”, no es mayormente fundamentado contra Skinner porque seguramente el crítico en mención cree que la prueba cae por su propio peso. Y es que, efectivamente, para un anticonductista que no entiende el ABC de la ciencia de la conducta, semejante afirmación, por descabellada que suene, es la piedra fundamental —diríamos el dogma— sobre el que se erige toda su construcción crítica. Para quienes si revisan lo que pretenden enjuiciar en lugar de emitir juicios irresponsables, está muy claro en cambio el papel “activo” del organismo que presupone el condicionamiento operante: el individuo opera sobre la base de las consecuencias que va generando, por lo tanto aquí no hay “pasividad”, ni “mera recepción”, ni “conexiones S-R” que valgan. ¿Se necesitan más pruebas que la vida real?

¿POR QUÉ UNA CRÍTICA DE ESA NATURALEZA?

Terminemos indicando cuál es el asunto de fondo en la crítica de Mora ¿por qué su tono mordaz, despectivo y descalificador de Skinner y del conductismo? ¿se trata acaso de un autor imparcial?
El asunto es que el autor del artículo “Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano” pertenece a esa camada de psicólogos españoles (Carpintero, Carretero, Caparrós, Fernández-Tres Palacios, Tortosa, etc.) que, a fuerza de afirmar su “militancia cognitivista” en los 90s, lanzó una fuerte ofensiva en pro de amoldar la disciplina a sus convicciones. Así editaron y publicaron mucha “información” académica sesgada, y digo sesgada porque titulaban sus escritos en forma general como “psicología”, “historia de la psicología”, “epistemología de la psicologia”, etcétera; para presentar cuadros comprehensivos de la carrera vista desde su propia perspectiva paradigmática. Eso no es malo per se, lo malo está en: 
1) No revelar de arranque con qué enfoque simpatizaban los supuestos introductores a esos campos, queriendo pasar por gente “imparcial” que brinda un panorama bien informado a la comunidad, y 
2) Que, a través de dichas presentaciones, descalificaban histórica y epistemológicamente con mucha suficiencia a otras perspectivas paradigmáticas —entre estas, en primerísimo lugar, el conductismo—, sin entenderlas debidamente.
Lo cierto es que esa ola de tergiversación todavía se mueve literaria y mediáticamente, entre otras cosas debido al flaco favor que nos hace el Seminario Skinner con la divulgación de semejante escrito en su web. Soy testigo de que muchos estudiantes, e incluso profesionales, basan monografías y observaciones en clase con referencia a lo equívocamente dicho a través de este texto, por lo que puede afirmarse que está siendo algo así como la propagación de un virus anticonductual a manera de “Caballo de Troya”. 
Las criticas a un enfoque no están mal cuando se hacen escrupulosa y honestamente, pero sí cuando son utilizadas como armas de propaganda "anti". Pongámosle alto de una vez.

REFERENCIAS

Gerrig, R. J. y Zimbardo, Ph. G. (1985/2005). Psicología y vida. México: Pearson Educación.
Mora, J. A. (1992). Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano. En Fernández Castro, y cols. (Dirs). Balance y Futuro del Conductismo tras la muerte de B. F. Skinner. Recuperado de: http://www.abacolombia.org.co/postnuke/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=200 
Skinner, B. F. (1971/1982). Más allá de la libertad y la dignidad. Barcelona: Fontanella.
Skinner, B. F. (1953/1971). Ciencia y conducta humana. Barcelona: Fontanella.

martes, 28 de junio de 2011

ENTRE SKINNER, FROMM Y LAS PALOMAS

En pleno siglo XXI todavía hay gente vinculada a la Psicología que malentiende o ignora los principios del aprendizaje y abomina de las prácticas de laboratorio.
En mi Facultad, por ejemplo, hay quienes dicen públicamente que el condicionamiento operante (y por supuesto el "conductismo") "sólo funciona para ratas, palomas y retardados mentales", y me consta que en facultades educativas y otras instituciones universitarias también existen "profesionales" mal formados que pretenden ser muy eruditos en teoría psicológica ("su" "teoría") y repiten lo mismo en cuanto foro pueden hacerlo, desorientando al alumnado novel. Es notorio que incluso personajes de alta figuración en la historia de nuestra disciplina mantenían prejuicios al respecto, como es el caso de Erich Fromm, estando tan seguro acerca de su propia certidumbre que llegó a encararse con el propio Skinner en persona. Lo que no sabía Fromm era que, al cruzarse con Skinner, podía funcionar algo más que el acostumbrado discurrir demagógico-emotivo que suele ser el arma principal del psicólogo especulativo para embrollar asuntos simples y "ganar" debates.
En su libro Teorías de la Personalidad (2007, p. 451), en un aparte sobre control social,  Feist y Feist cuentan una anécdota ocurrida entre Skinner y Fromm: "En una reunión a la que asistieron ambos, Fromm defendió que las personas no son palomas y que no se pueden controlar con técnicas de condicionamiento operante. Sentado al otro lado de la mesa y después de escuchar esta diatriba, Skinner decidió reforzar la conducta del movimiento de brazos de Fromm. Pasó una nota a uno de sus amigos que decía: 'Observa la mano izquierda de Fromm. Voy a condicionar un tipo de movimiento'. Cada vez que Fromm levantaba la mano izquierda, Skinner lo miraba fijamente. Si Fromm bajaba la mano agitándola, Skinner sonreía y hacía un gesto de aprobación con la cabeza. Si Fromm mantenía su brazo relativamente quieto, Skinner miraba hacia otro lado o se mostraba aburrido con las palabras de Fromm. Después de cinco minutos de este refuerzo selectivo, Fromm sin darse cuenta empezó a agitar el brazo con tanta energía que su reloj de pulsera empezó a resbalarse por la mano".
Skinner en 1930

La conclusión sólo puede ser que, o Fromm se convirtió en paloma durante unos minutos, o el condicionamiento operante sí es efectivo en organismos humanos.

Experimentia est optima rerum magistra

jueves, 6 de enero de 2011

Dos Libros Recomendables de Introducción a la Psicología de la Personalidad

Más de una vez en este blog y otros escritos me he pronunciado en contra de las “introducciones a la psicología..." hechas por uno o más autores con tendencia teórica no declarada (¿se puede no tener cierta tendencia teórica?). Estas formas encubiertas de hacer propaganda a favor de ciertas ideas en nuestra disciplina bajo el manto de una supuesta imparcialidad o erudición máxima, y al amparo de un aparato editorial poderoso que les da el respeto a lo que dicen como si se tratara de oráculos, son el vehículo principal de manipulación de la comunidad juvenil. Ese estudiantado, ávido de informaciones generales para simple consumo inmediato, se ve dirigido mediante afirmaciones con certeza canónica, muy simples y a veces como dichas al paso, hacia aquello que es conveniente para grupos de profesionales con orientaciones nada neutrales.
Un ejemplo entre muchos: en el libro Introducción a la psicología escrito por Charles Morris y Albert Maisto (1995/2005), se dice que: “A diferencia de los conductistas, los psicólogos cognoscitivos creen que los procesos mentales pueden y deben ser estudiados científicamente” (p. 44). Vaya simplismo decimonónico, que reduce toda una compleja discusión empírica y epistemológica a un "creer" o no "creer" en "procesos mentales". Y eso en un libro que se pretende "científico"... Si tenemos en cuenta la típica impresión vulgar respecto de cuestiones relativas a la naturaleza cuerpo-mente, dicha referencia (por demás inexacta) no puede menos que evocar una reacción de desagrado entre personas no iniciadas técnicamente en la psicología ni en el método científico. Ellas pueden pensar: “¡Ah... esos pobres conductistas... son tan tontos y tan dogmáticos que no creen en los procesos mentales...!” Desde allí ya se puede esperar que en lo sucesivo construyan o refuercen una animadversión hacia todo lo que les huela a “conductismo”.
Por eso es loable que aparezcan obras que, aunque siguen el tradicional esquema de presentar teoría tras teoría, no simplifican ni sesgan con comentarios impertinentes aquellas que no le gustan al autor, además de ser actualizadas. En este sentido, son interesantes los aportes de Cloninger (2000/2003) y de Feist y Feist (1985/2007) en el rubro de introducción a las teorías de la personalidad.
El de Cloninger es el primero que incluye el enfoque de Arthur Staats al lado del de Skinner entre las teorías conductistas, lo que constituye todo un AVANCE en la medida que Staats suele ser un teórico frecuentemente ignorado por romper con los moldes tradicionales y estrechos de lo que se entiende por conductismo. Dicha inclusión resulta afortunada y justa por lo menos en cuanto a la exposición de los supuestos de la teoría mencionada.
En cuanto al de Feist y Feist, si bien se ajustan al tradicionalismo de "esconder" la mayoría de teorias conductuales dándole en cambio mucha tribuna a las demás, enfocan el tema desde un punto de vista objetivo al juzgar las teorías por primera vez teniendo en cuenta seis criterios científicos definitorios de su bondad: capacidad para generar investigación, refutabilidad, organización de los datos, utilidad como guía práctica, coherencia interna y sencillez. Es relevante también que en su exposición de la teoría skinneriana no caen en el fácil expediente de descalificarla como se hace en otros libros de teoría de la personalidad, sino que se esfuerzan por interpretarlo correctamente.
En suma, dos libros recomendables en el campo de la psicología de la personalidad. Ambos cuentan con revisiones puestas a punto hasta el momento de las ediciones más recientes.

PD.- Un par de meses después de escribir esto revisé otra obra reciente sobre personalidad (R.N. Sollod, J.P. Wilson & F.F. Monte, 2009. Teorías de la personalidad: Debajo de la máscara. México: McGraw-Hill), el cual es ya un verdadero monumento a la estrechez teórica sobre temas de conducta. Para empezar, ignora a Skinner y a Staats. Además, cuando se refiere a las teorías de Bandura y Eysenck, las connota como ajenas al punto de vista conductual, llegando a afirmar que Bandura es "malinterpretado como conductista" a partir de una carta autobiográfica que le dirige a Wilson, en la cual sólo le confiesa sentir  que "nunca encajó en la ortodoxia conductual" ¡Por Dios! ¡para "entender" así semejante declaración es evidente que Wilson, o es un cerrado anticonductista, o nunca leyó los libros de Bandura de toda la década del 60 y comienzos del 70! y, más adelante, justifica su discurso dando una cátedra de lo que según él es "el conductismo": algo que "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo" (p. 336). Más ignorancia o rigidez de interpretación no se puede pedir. 
Ojala la editorial McGraw-Hill no reimprima este bodrio.

REFERENCIAS
  • Cloninger, S.C. (2000/2003). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación.
  • Feist, J. y Feist, G. J. (1985/2007). Teorías de la personalidad. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.
  • Morris, Ch. y Maisto, A. (1995/2005). Introducción a la psicología. México: Prentice Hall.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Divagaciones Académicas Sobre Conducta Verbal, Lenguaje y Habla

Ahora tengo tiempo para ocuparme de lo que me gusta. Después de haber releído la parte de la comedia de Moliere donde discurre sobre “el secuestro de la facultad de hablar” de la hija de Don Jerónimo (El Médico a Palos, Escena IV), y la no menos divertida disquisición de Stalin acerca del pensamiento de los sordomudos en respuesta a las inquietudes de sus camaradas (que aparece en El Marxismo y los Problemas de la Lingüística), termino donde siempre voy cada vez que me propongo “divagar académicamente”: el asunto del lenguaje.
En efecto, como lo apunté hace varios años en el prólogo de un libro mío, uno de mis primeros intereses preprofesionales tras estar practicando modificación de conducta durante cierto período con déficits infantiles relativos a la educación especial, fueron el habla y el lenguaje (de hecho mi tesis teórica versó sobre aquello); y, hoy como ayer, sigo fascinado por semejante tema.
Puesto en el caballo no queda sino empezar a trotar, y allí voy, sin saber exactamente a dónde llegar. Es el privilegio de escribir en un blog propio.

EL DESARROLLO DEL LENGUAJE

Lo primero que fluye como saliendo de un surtidor es que lo más extraordinario del lenguaje es su aparición y desarrollo en el ser humano: la posibilidad de servirse de un pequeño número de sonidos para significar vastamente, y poder referir objetos y sucesos no presentes en el tiempo y el espacio. Si uno va a ponerse en el lugar de un niño preverbal, se dará cuenta de la tarea titánica que supone para él trasladar el peso de su conducta motora y afectiva todavía incipientes al mundo lingüístico. En sus escarceos después de nacer, el bebé se halla poblado de vagas impresiones que poco a poco, a medida que crece, irá recordando —en función al gusto y al disgusto que le provocan— como algo que se repite a veces.
Esa relación entre sucesos y sensaciones de agrado o desagrado presidida por el condicionamiento respondiente, va pasando a una nueva etapa caracterizada por la capacidad que el niño adquiere para utilizar su propia conducta como un medio de autoprocurarse satisfacción (condicionamiento instrumental). Pero allí no queda el asunto: pronto aprende que no todo está a su alcance y que debe emitir conducta selectiva de acuerdo a las posibilidades que se le presentan (discriminación condicional). A todo esto, la experiencia dice que el bebé normal puede emitir palabras aisladas (o algo que se le parezca) alrededor del primer año, combinar dos o más vocablos antes de los dos años y emitir oraciones breves después de ellos. Llegado al punto clave, su aprendizaje anterior se incorpora al manejo del lenguaje como un instrumento de discriminación condicional muy compleja en el marco de un ambiente social-convencional lleno de reglas lingüísticas, y reforzamiento tanto de tipo organizado como arbitrario.

LA INTRUSIÓN PSICOLINGüÍSTICA Y OTRAS CRÍTICAS

La cuestión, si se adopta un punto de vista parsimonioso (es decir apegado a los hechos), es, en realidad, conceptualmente muy simple. Sin embargo, se embrolló de manera fantástica cuando los teóricos psicolingüístas insatisfechos con enfoques de este tipo entraron para instalar estructuras especiales ("representaciones", "dispositivos",    “sistemas de apoyo” y “esquemas”) al interior de la mente que no sólo funcionarían independientemente del lenguaje, sino que lo contextuarían al margen de la interacción con los eventos del medio ambiente. La intrusión de estos teóricos dualistas fue no sólo invasiva sino poco diplomática, dada la forma (ilustrada en multitud de textos) como reaccionaron contra el enfoque parsimonioso acerca del lenguaje ¿Quién puede olvidar las airadas diatribas o juicios sumarios de Chomsky, Bruner, Piaget o Slobin dirigidas a quienes consideran los demonios inspiradores del “empirismo” contemporáneo (los conductistas)? La acritud y desdén con que ellos se refieren, por ejemplo, a alguien (Skinner) que jamás los insultó ni mencionó en sus escritos (e incluso es coincidente en el fondo con algunos de sus asertos generales, como lo advierte Marc Richelle) parece denotar una reacción emocional muy involucrada, como si se sintieran particularmente ofendidos por la terminología y por las conclusiones no dualistas del trabajo de un científico experimental en los dominios humanos.
Con todo, es notorio que no han sido tales teóricos anticonductistas los únicos en reaccionar desfavorablemente ante las extensiones del análisis conductual operante al lenguaje. Cada cual por su lado, también Staats, Ribes y Hayes son muy críticos y proponen reconceptualizaciones del tema basadas en el condicionamiento clásico, en la conducta sustitutiva y en los marcos relacionales. No entraré en esto, que ya he tratado en otra parte (Ψ) . Sólo dejaré en claro que en el punto básico de discusión con los psicolingüístas todos los teóricos conductuales (igual que Vigotsky) coinciden en afirmar que cualquier forma de pensamiento conceptual no precede, sino que sigue a la aparición del lenguaje. Y destacados especialistas en el campo social, como Adam Schaff y George H. Mead están de acuerdo con ello.

DESÓRDENES LINGüÍSTICOS Y SU TRATAMIENTO
Regresando al desarrollo del lenguaje, el caso es que en el transcurso del aprendizaje del habla infantil pueden aparecer irregularidades. Los principales trastornos del lenguaje oral (llamados alteraciones en el campo de la neuropsicología y la patología del lenguaje) son, como se sabe, los de la voz (disfonía, afonía), de la articulación (dislalia, disglosia, disartria), de la articulación verbal (disfemia) y de la locución (mutismo, disfasia, audiomudez, afasia). En condiciones cotidianas, las anomalías del desarrollo del lenguaje implican sólo retardos y articulación indebida. ¿Cómo juzgar que, en un momento dado, el niño experimenta uno u otro problema? Se supone que un niño saludable con progresos normales en su desarrollo físico, peso, dentición, coordinación y otros aspectos (vista, audición, etc.), y en un ambiente socialmente favorable, el habla debe aparecer alrededor de los dos años con ocho meses. Por otro lado, hay algunos niños que incluso hasta los siete años no dominan la emisión de ciertos sonidos. Sólo si esto se ve acompañado de tartamudeo y/o esfuerzo evidente por tratar de emitir sílabas o palabras, debe considerarse el problema como de cuidado.
La disciplina que se encarga de tratar los trastornos más graves es la la logopedia (logos: palabra, paideia: educación). Un caso de gran relevancia en este campo es el de Hellen Keller, una mujer invidente y sordomuda de nacimiento que, gracias a la aplicación de su institutriz (la famosa Ann Sullivan), logró avances impresionantes. Más allá de las imperfecciones del enfoque operante del lenguaje, cabe manifestar que las categorías de conducta verbal definidas por Skinner en su famoso libro son, en comunión con los métodos de modificación del comportamiento, altamente útiles para el manejo de procedimientos logopédicos en el estilo discursivo. Por ejemplo, el entrenamiento conlleva el uso de tactos, ecoicas, intraverbales y textuales para aprender el habla articulada bajo el control de palabras, acciones y objetos, y su extensión instrumental para obtener cambios en el ambiente supone la correcta utilización de mandos. A su vez, las operantes autoclíticas tienen que ver con el uso gramático.
Pese a ello, y pese a que en la práctica se utilizan métodos conductuales para la pedagogía y rehabilitación de los trastornos del lenguaje, usualmente se considera en la enseñanza académica que el enfoque pragmático skinneriano de la conducta verbal es no sólo inútil, sino anacrónico, y se destaca por el contrario la perspectiva chomskiana. Es tan grande la confusión ideológica a este respecto que se prefiere utilizar como guía teórica una concepción que, además de carecer de tecnología, hace distinciones irrelevantes entre competencia y ejecución y está en completa discrepancia con lo que se hace en términos de operaciones sobre el objeto.
Nuevamente, pues, se encuentra aquí el prurito de la actitud reactiva de los dualistas hacia el no-dualismo como algo amenazador que hay que rechazar de plano, y no se percibe la contradicción de tal actitud con el quehacer concreto. Ese es el signo distintivo de toda esta historia del pensamiento lingüístico y la conducta verbal.

viernes, 27 de agosto de 2010

Réplicas a las Críticas del Dr. Mariano Yela en su Artículo Sobre "La Evolución del Conductismo"

Ultimamente me he puesto quisquilloso con respecto a las críticas exageradas con apariencia académica que se hacen al conductismo "en general". En este sentido, hace tiempo tenía entre ceja y ceja una respuesta puntual a un escrito bastante antiguo titulado equívocamente "La Evolución del Conductismo", cuya figuración en internet lo divulga sobremanera y lo hace actual (a pesar de que su autor falleció hace mucho), y cuyo contenido es  tan desorientador como prejuicioso para quienes se acercan de alguna manera al enfoque con ánimo de conocerlo mejor. La respuesta ya la terminé y la he colgado aquí.

RÉPLICAS A UNAS CRÍTICAS DE YELA CONTRA EL CONDUCTISMO

domingo, 19 de octubre de 2008

La Verdad Sobre la Hija de Skinner

(Nota del Blogger: De entre las varias buenas páginas que veo navegando por internet he encontrado ésta, que me parece muy didáctica y relevante a los propósitos de este blog. Por eso la reproduzco de la dirección original con el permiso correspondiente de su autor):


"La cuna de Skinner
Publicado por José Antonio el 28 / 12 / 2007, en el Blog Criando a Isabel

Mientras preparo un post sobre las actividades de Isabel, su nueva forma de relacionarse con el mundo y demás; vino a mi memoria un famoso experimento del Psicólogo Burrhus Frederick Skinner. La experiencia consistió en meter a su hijo en alguna especie de caja, darle algún tipo de estimulo para verificar no-sé-qué hipótesis sobre el comportamiento, el lenguaje, etc.
Podría recordar algo de mis estudios, pero nunca me di bien con las humanidades. Y peor aún con las ciencias mal no llamadas duras. La psicología es durísima. En mi versión callejera del experimento el hijo de Skinner termina enloquecido por su loco padre.
En esta época de internet se impone una investigación de algunos clicks. Así que, una nueva pestaña en el Firefox y adelante.
Por lo poco que he podido ver Skinner sí puso a su hija Deborah Skinner Buzan en una cuna diseñada por él mismo. En ese lugar pasaba una parte del tiempo similar a la que otro niño cualquiera pasaría en la cuna. ¿Por qué? Skinner papá diseñó su "baby box" con la intención de recrear un ambiente confortable para su hija. El aparato controlaba temperatura y humedad de forma que Deborah no necesitaba usar mucha ropa ni mantas que limitasen su movimiento. Esto también era una ventaja para los padres, disminuyendo el tiempo de lavada de ropa. Esto ocurre en la época de los pañales de tela.
B.F. Skinner y sus dos hijas
Opino que la leyenda negra sobre este psicólogo debió ser sembrada por algunos detractores académicos, en un terreno abonado de estupidez humana. Skinner hizo experimentos sobre el comportamiento de animales encerrados en cajas. El paso a decir que su propia hija estuvo en una de esas cajas fue corto y fácil.
Otras características de la "baby box" muestran que no se trataba de aislar a Deborah del mundo exterior. Por ejemplo, el aire era filtrado en la entrada, pero no era tratado contra microorganismos. La caja se cerraba con un vidrio así que Deborah podía ver hacia el exterior y escuchar, ligeramente atenuados, los ruidos de la casa. ¡La "baby box" estaba en la casa!
Deborah no se volvió loca. No se suicidó. Ni siquiera está molesta con su padre. Así mismo lo declaró a Guardian Unlimited en 2004. Hasta donde sé Deborah no tuvo hijos.
Skinner tuvo una segunda hija, Julie Skinner Vargas, que al parecer también ha usado el mismo modelo de cuna para sus hijas Lisa y Justine. Porque estemos claros, la "baby box" es una cuna.
La experiencia de Skinner me ha recordado al doctor Sears, citado en este blog por Alexandra. Parecen las dos caras de la moneda. Skinner sólo hizo lo que muchos padres hacen, puso a su hija recién nacida en una caja. Lo hizo por la misma razón que lo hacen muchos padres, su comodidad (la de él). Por último, como buen padre que fue, se preocupó por la seguridad de su hija en la caja, así que optimizó el diseño de la cuna estándar".

martes, 16 de septiembre de 2008

ENIGMAS: SOBRE EL LIBRO "FILOSOFÍA DE LA PSICOLOGÍA, DE BUNGE Y ARDILA

Hace años era muy popular un programa televisivo llamado “Aunque Ud. No Lo Crea”, presentado por el inefable Jack Palance. Podría utilizarse ahora la misma denominación para rotular una serie de cosas que pasan y que, pese a no tener que ver nada con enigmas del “más allá”, son intrigantes. Ahí va el cuento:
Casi finalizando la década de 1980 el Dr. Mario Bunge, Físico de profesión, propuso al Dr. Rubén Ardila, Psicólogo experimental, participar en una obra conjunta ocupándose de diversos temas vinculados a la filosofía de la psicología. Sin embargo, Ardila sólo contribuyó con dos ensayos de los doce incluidos, correspondiéndole a Bunge la elaboración de los demás. Entre ellos estaba el capítulo denominado “Conductismo”. Algo paradójico, porque Ardila es conocido como uno de los promotores del análisis (o síntesis) experimental de la conducta en Latinoamérica, y debía ser él quien tuviera la autoridad académica y científica para emprender la tarea de exponerlo. No sucedió así, y por ello el tenor del capítulo está escrito exclusivamente desde la perspectiva de Bunge hacia dicho enfoque.
Ese capítulo en especial se ha reeditado sin sustanciales modificaciones, ofreciendo un cuadro comprehensivo muy dudoso respecto al conductismo histórico y actual. Aquí no se puede hacer un descarte detallado de todas las afirmaciones y argumentos que despliega Bunge, muchos de ellos sólo esbozados y otros confusos. Su mayor fortaleza es lo expeditivo con que menciona las “taras” conductuales, haciendo eco de malentendidos harto repetidos por autores anteriores a él con respecto a los conductismos de Watson y Skinner. Pero al abstenerse de entrar en distinciones respecto a las múltiples variantes conductistas modernas, sus ideas muestran un desfase de cincuenta o sesenta años. ¡Un horror, porque el libro es considerado “un clásico” en el tratamiento actualizado de los temas epistemológicos de la psicología!
Dos sencillos ejemplos bastan para entender que el trato sobre el asunto “conductismo” se basa en conocimientos muy flojos, en malentendidos y hasta en bravatas:
Extrañamente, le achaca a Skinner ser un teórico E-R, y da a entender que gran parte de su información la ha sacado del manual de Zuriff (1985) sobre conductismo, añadiendo que no se puede estar bien informado sin consultar esa monografía (¿?). No obstante, aquella es clara a la hora de distinguir las diferencias entre el conductismo radical y el conductismo E-R. Zuriff, que es un autor de origen operante, dice, entre otras cosas lo siguiente: “Una de las interpretaciones de la psicología E-R se identifica con el reflejo. En una forma estricta, esta identificación es inválida simplemente porque la mayoría de teorías conductistas no ven la conducta como consistente de respuestas elicitadas por estímulos”. (p. 117)
Igualmente, dicho manual —contradiciendo lo que señala Bunge acerca del ateoricismo skinneriano— deja sentada la forma como los constructos hipotéticos se utilizan dentro del conductismo radical, cuando: a) sus propiedades no difieren sustancialmente de las características de los hechos objetivos. b) hacen referencia a hechos cercanos a la experiencia inmediata, y b) operan bajo el control funcional de variables ambientales y conductuales.
Por otro lado Bunge muestra permanente confusión respecto a la supuesta adherencia skinneriana al positivismo lógico ¿De dónde saca que el conductismo radical se atiene a los dogmas operacionalistas? Skinner más bien manifestó una oposición desdeñosa hacia ellos. De acuerdo con la opinión skinneriana: “Puede definirse el operacionismo como la práctica de hablar acerca de: 1) las propias observaciones, 2) los procedimientos manipulativos y de cálculo involucrados al hacerlas, 3) los pasos lógicos y matemáticos que intervienen entre las afirmaciones primeras y las últimas, y 4) nada más. Hasta ahora, la principal contribución ha procedido de la cuarta provisión y, al igual que ella, es negativa... No se han realizado avances positivos importantes en relación con las tres primeras provisiones, debido a que el operacionismo no cuenta con ninguna buena definición de una definición, ya sea operacional o de otro tipo. No ha desarrollado una formulación satisfactoria de la conducta verbal efectiva del científico... La aseveración original de Bridgman de que «el concepto es sinónimo del correspondiente conjunto de operaciones» no puede tomarse al pie de la letra…”. (Skinner 1945/1975: pp. 413-414)
En suma, el capítulo sobre conductismo está lleno de imprecisiones, y quien las comete es nada menos que uno de los filósofos de la ciencia más acreditados. Y su escrito es materia de discusión superficial y de difusión por fotocopias en instituciones universitarias a nivel de pre y post grado. Es verdad: Aunque Ud. no lo crea, ésto circula por ahí…


REFERENCIAS
Bunge, M. y Ardila R. (1988). Filosofía de la Psicología. Barcelona: Ariel. Última reedición del capítulo visible aquí
Skinner, B.F. (1935/1975). La naturaleza genérica de los conceptos de estímulo y respuesta. En Registro acumulativo (pp. 511-534). Barcelona: Fontanella.
Zuriff, G.E. (1985). Behaviorism: A conceptual reconstruction. New York: Columbia University. Press. Parcialmente disponible
aquí

ENLACES DE ENSAYOS, LIBROS E INVESTIGACIONES DE WILLIAM MONTGOMERY URDAY

1.    No son todos. Faltan varios, y también los que han sido borrados por problemas de Copyright o tienen enlaces rotos. 1.       1. http...