Kool and the Gang - Summer Madness .mp3
Found at bee mp3 search engine

martes, 8 de mayo de 2012

El Concepto de Significado Desde el Análisis del Comportamiento y Otras Perspectivas


Por: Blanca Ballesteros de Valderrama

RESUMEN

En este artículo se presentan puntos cruciales relacionados con el concepto de significado, con énfasis en algunas convergencias entre el análisis del comportamiento, otras perspectivas conductuales como las de Staats y Ribes-Iñesta y posturas distintas del conductismo, especialmente las de J. Bruner, y otras representativas del constructivismo y el construccionismo. DeGrandpre (2000) presentó algunas maneras en que el conductismo puede contribuir a la “ciencia del significado” y a la “psicología de la significación social”; se complementan y analizan sus sugerencias incluyendo otros autores representativos y sus aproximaciones al significado como concepto que ha sido controversial en las ciencias conductuales y sociales, dentro y fuera de la psicología. Los argumentos presentados en este artículo se relacionan con un estudio sobre los significados de paz en el cual participé como co-investigadora, con psicólogas de distintas perspectivas teóricas. Las convergencias se analizan acerca de conceptos como conducta simbólica, función psicológica, comunidad verbal, convención social, entre otros. Con base en el artículo de DeGrandpre, cuando el reforzamiento se formula como un concepto relacional, el significado ha de formularse de igual manera. Se concluye que existen más congruencias que diferencias entre los autores con diversas perspectivas, especialmente sobre el carácter relativo/contextual y dialéctico del significado. (Ver Artículo Completo)

lunes, 7 de mayo de 2012

Análisis Funcional del Comportamiento: Una Estrategia para el Manejo de Aula

Por:  Cecilia Tijmes, Jorge Varela y Macarena Barrera

"El AFC es una estrategia de manejo conductual que estructura el trabajo que realizan los profesores con algunos alumnos de su curso para conocer la función real de la conducta “problemática” de éstos, con el fin de cambiarla por otras que sean más funcionales para el contexto escolar. Esta estrategia trabaja directamente en la promoción de conductas positivas en los estudiantes". (Ver Artículo Completo)

Un Programa Conductual de Prevención en Lectoescritura

Programa Para Prevención de Problemas en la Adquisición de la Lectura y la Escritura

Por: Alfredo López y Yolanda Guevara

Se analizó el efecto de un programa orientado a prevenir dificultades en el desarrollo de la alfabetización, diseñado y aplicado de manera grupal en alumnos de primer grado de primaria de estrato sociocultural bajo. Participaron 30 alumnos inscritos en escuelas primarias públicas, asignados de manera aleatoria a tres grupos de investigación. Al inicio del ciclo escolar se evaluaron las habilidades lingüísticas y preacadémicas de los alumnos, y su nivel de lectura y escritura. Al Grupo Experimental se le aplicó un programa para mejorar habilidades preacadémicas y lingüísticas, diseñado a partir de diversos planteamientos de la psicología educativa y los hallazgos de investigaciones previas en el campo. Al final del ciclo escolar, se evaluó el impacto del programa, comparando las habilidades de lectura y escritura desarrolladas por los niños de los tres grupos. Los resultados indican que el programa tuvo efectos en habilidades lectoras y escritoras de los alumnos participantes en el programa. Se discuten los resultados en términos de los beneficios del programa en el establecimiento de repertorios precurrentes, para remediar problemas de alfabetización en niños de estrato sociocultural bajo. (Ver Artículo Completo)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Conductismo, Ética y Moral

Dra. Mecca Chiesa
Un buen artículo el de la Dra. Mecca Chiesa (Ph. D.) sobre la naturaleza de la moralidad desde la perspectiva skinneriana. Cabe indicar que la considerada aquí no es la única interpretación conductista de estos asuntos, aunque en sus raíces empíricas difiere poco de otras, tales como la de H. J. Eysenck, quien desarrolla el tema en su libro Delincuencia y Personalidad (Caps. 5 y 6), o A. W. Staats, que lo trata en parte en su obra Conductismo Social (Cap. 14). Otras profusas explicaciones conductuales se pueden hallar también en la literatura que proviene del primer aprendizaje social (Miller y Dollard), y de los paradigmas experimentales del modelamiento (Bandura y Walters), y del autocontrol (Aronfreed, Hoffman). Finalmente, el tema también ha sido tratado de una manera puramente conceptual e introductoria  por M. Rodriguez en La Dimensión Moral de la Conducta Desde una Óptica Inteconductual.

Meta-Ética Normativa y Conductismo

Por: Mecca Chiesa

"En Más Allá de la Libertad y la Dignidad, B. F. Skinner proporcionó un análisis de los valores y del comportamiento moral que está de acuerdo con la meta-ética del filósofo en el sentido en que se ocupó del significado del discurso moral o discurso de valores al preguntarse sobre lo que se dice cuando una persona se refiere a valores o moralidad. Tomando como punto de partida el análisis de Skinner, otros autores han extendido el análisis y han considerado implicaciones adicionales en el dominio de las teorías éticas. En línea con otros autores conductuales aquí argumentaré que el conductismo ofrece una meta-etica plausible, en virtud de lo que se conoce en el campo de los orígenes y el mantenimiento del comportamiento"... (VER ARTÍCULO COMPLETO)

jueves, 26 de abril de 2012

¿Es Viable el Conductismo en el Siglo XXI?

Por: Telmo Peña-Correal

RESUMEN

Se hace una revisión conceptual sobre el conductismo en la cual se discuten sus principales características, con el objetivo de determinar su viabilidad como propuesta para la psicología del siglo XXI. A partir del supuesto de que el conductismo no es una teoría unificada de la psicología, sino una filosofía de esta disciplina, se presentan los tópicos sobre los cuales hay mayor coincidencia entre los conductistas, a saber, la idea de que la psicología es una ciencia natural, que es una ciencia empírica, que intenta generar un conocimiento en el que se controlen los sesgos subjetivistas (objetividad) y finalmente que utiliza en la tarea investigativa de forma preferente la metodología experimental. Se señalan igualmente algunos tópicos sobre los cuales hay debate entre los conductistas, tales como el nivel de molecularidad o molaridad en el análisis, la necesidad o no de factores mediadores y el uso de la investigación ideográfica vs la investigación nomotética. El trabajo concluye señalando cómo algunos de los conceptos más conocidos como «estímulo», «respuesta», «condicionamiento» entre otros, no son esenciales al conductismo y eventualmente podrían ser reemplazados por otros.
(VER ARTÍCULO COMPLETO)

lunes, 23 de abril de 2012

Terapia Cognitiva: Una forma de hacer terapia conductual

Una de las variadas formas de hacer terapia conductual es a través de la terapia cognitiva, que privilegia los procedimientos de intercambio verbal con el cliente. Los siguientes párrafos acerca de esto son extractados de: Montgomery,W. (2008). Comunicación clínica y terapia conductual dentro del consultorio. Revista Peruana de Psicología, 2(2),197-206. 
"En la mayoría de las orientaciones cognitivo-conductuales no se tratan operativamente los problemas del individuo bajo consulta como “síntomas” verbales reveladores de un “mundo interior” (pese a que metafóricamente y como vivencia personal así lo parezcan), sino como conductas en sí mismas, o sea, interacciones complejas con parámetros de orden geográfico (dónde y cuándo suceden eventualmente), descriptivo (qué sucede), topográfico (cómo se actúa o no, pudiendo hacerlo, en ellas), demográfico (quiénes intervienen o no, pudiendo hacerlo),  probabilitario (cómo comenzó el problema y cuál fue su evolución; con qué habilidades, déficits, excesos o inadecuaciones en el repertorio se llega a la consulta), discursivo (qué se dice a sí mismo acerca del problema) y otros datos relevantes. En suma, evalúan “procesos o respuestas encubiertas” que en realidad lo son porque involucran contingencias lingüísticas y simbólicas no directamente observables como ejecuciones organocéntricas, sino como relaciones.
Bajo estos presupuestos la aplicación clínica se lleva a cabo instigando de manera oral o física, e incluso textual, gráfica o gestualmente; retroalimentando las ejecuciones deseables; controlando instruccionalmente y moldeando comportamientos productivos. Mediante la instigación oral se trata de inducir en el cliente la autoobservación y automedición de sus propias funciones fisiológicas y somáticas, y también de la fuerza (frecuencia, duración, latencia o magnitud) de sus repertorios, así como también el análisis funcional de su conducta en relación con su circunstancia problema. Formas alternas de instigación se utilizan para perfeccionar ejecuciones o desempeños antes establecidos por medio de control instruccional. La retroalimentación puede verse en el examen conjunto (entre usuario y prestatario del servicio) de las dificultades o complicaciones halladas en los formatos de registro semanal de los problemas y las tareas cumplidas como parte de la intervención, así como de los tactos, mandos y autoclíticos distorsionados que les subyacen. El control instruccional está compuesto de indicaciones que se dan al individuo para que responda cuestionarios, para que practique ejercicios dentro o fuera de la consulta, o para que aprenda a dominar las técnicas pertinentes. Por último, el moldeamiento se vale del control instruccional e instigación combinados con la retroalimentación, exponiendo al cliente a las contingencias naturales y potenciando su correspondencia decir-hacer-decir". 
El video muestra a la Dra. Judith Beck, destacada exponente de la terapia cognitiva, en un ejercicio de demostración de algunos de tales procedimientos. Los subtítulos están en idioma portugués, pero son fácilmente entendibles.

sábado, 21 de abril de 2012

Salud (comporta)mental: Un modelo conceptual

Dr. Alfredo Fierro
Por: Alfredo Fierro

Las “enfermedades mentales” ni son enfermedades, ni son mentales. Está sujeto a discusión si se puede hablar siquiera de trastornos mentales o de conducta. Y hasta puede dudarse de la expresión “salud mental”, que aquí se todos modos se entiende como “salud comportamental”: un conjunto de patrones de conducta, de personalidad, “sanos”, “maduros”. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

viernes, 20 de abril de 2012

La importancia del lenguaje y los pensamientos en la aplicación de las técnicas conductuales

 Por: José Dahab, Carmela Rivadeneira y Ariel Minici

Una de las creencias erradas que ha circulado y se ha generalizado en el “mundo psi” es que el conductismo no consideraba el lenguaje como un elemento importante en la explicación, predicción y modificación de la conducta. Generalmente se ha popularizado la idea de que el psicoanálisis, el existencialismo y la terapia cognitiva “pura”, por sus características particulares, destacaban el papel del lenguaje. Y que, por el contrario, el conductismo hacía énfasis en la aplicación de procedimientos denominados de tipo “físico”. Por ejemplo, mientras tales escuelas intervienen mediante el uso de la “palabra”, el conductismo abordaría sus casos con técnicas de respiración, relajación, exposición al estímulo, modelado y reforzadores “físicos” tales como fichas, “premios”, entre otros procedimientos. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

martes, 17 de abril de 2012

La personalidad como organización de los estilos interactivos

Por Emilio Ribes Iñesta

RESUMEN

Se examina la pertinencia del término personalidad para identificar fenómenos dentro de la teoría psicológica. Se subraya que el término, en el lenguaje ordinario, hace referencia a la manera idiosincrásica en que cada persona se comporta. Se propone emplear el concepto de estilo interactivo para analizar las consistencias individuales en el comportamiento, como resultado de la biografía de cada individuo. Se examina la lógica del concepto de estilo como una tendencia o propensión de comportamiento, y su inserción dentro de la lógica de las categorías disposicionales. Se propone una taxonomía tentativa de situaciones para evaluar los estilos interactivos, definidas en términos de sus propiedades contingenciales. Se revisan varios experimentos, empleando tareas bajo contingencias abiertas, en los que se han identificado estilos interactivos en situaciones de riesgo y de persistencia de logro, como perfiles consistentes entre situaciones y entre periodos. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

sábado, 7 de abril de 2012

CONDUCTISMO Y CIENCIA POLÍTICA

El artículo que se reporta a continuación trata un tema de gran relevancia. Tiene algunas falencias e imprecisiones debido a que es concebido desde un enfoque disciplinario extra-psicológico, omitiendo una cantidad de fuentes informativas que están al alcance del especialista conductual y que hubieran servido para completar adecuadamente, o centrar (o rectificar) los datos, pero aún así resulta interesante en líneas generales y es un buen ejercicio introductorio sobre el punto. 

EL ENFOQUE CONDUCTISTA EN LA CIENCIA POLÍTICA
Por: Olga Peñas Felizzola


El presente trabajo, desarrollado en el marco del curso doctoral Metodología de la investigación, está encaminado a hacer una revisión de los elementos más relevantes del enfoque Conductista en el campo de la Ciencia política. Si bien, este enfoque es originario de la Psicología, su uso ha encontrado cabida en los diversos campos del conocimiento que se acercan a la comprensión del comportamiento de los individuos, obviamente, desde un lente particular para cada una de las perspectivas que lo retoman como suyo. Para este caso particular, es el del comportamiento político. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

domingo, 18 de marzo de 2012

Tratamiento Conductual de un Trastorno de Celos Patológicos

Por: Salvador Alario Bataller

El presente trabajo ilustra la aplicación de un programa conductual para el tratamiento de los celos patológicos. La terapia, un programa multimodal incluía exposición y terapia cognitiva.
Los resultados muestran una mejoría substancial al final de la intervención y en los consiguientes controles de seguimiento, al mes, a los tres meses, a los seis meses y al año, en los que se constató el mantenimiento de los resultados terapéuticos. (ARTÍCULO COMPLETO)

viernes, 16 de marzo de 2012

Las Metodologías de George Herbert Mead y Herbert Blumer. Similitudes y diferencias

Herbert Blumer
George H. Mead













Por: Pablo Formi

El Conductismo Social así como el Interaccionismo Simbólico constituyen dos de las más remarcables escuelas de las ciencias sociales estadounidenses en la primera y segunda mitad del siglo XX, respectivamente. George Herbert Mead y Herbert Blumer son sus respectivos fundadores y sus trabajos han influenciado la práctica sociológica en los Estados Unidos así como en otras regiones. Esta influencia es particularmente notoria en el campo de la sociología cualitativa.
El pensamiento de Mead ha tenido una influencia duradera en la investigación social; los conceptos teóricos desarrollados particularmente en los tres libros póstumos: Mind, Self, and Society: From the Standpoint of a Social Behaviorist (1934); Movements of Thought in the Nineteenth Century (1936) y The Philosophy of the Act (1938) han inspirado a sucesivas generaciones de psicólogos sociales y sociólogos. En realidad, la tradición Meadiana es la primera escuela estadounidense de teoría social (Reynolds; Weigert, 1983).
Para toda una generación de sociólogos, Herbert Blumer fue el líder y el portavoz del Interaccionismo Simbólico y sus escritos, especialmente aquellos incluidos en Symbolic Interaction: Perspective and Method (1969), constituyen textos fundacionales para esta corriente intelectual y una referencia importante para la totalidad de los cientistas sociales orientados hacia un enfoque inductivo y naturalista. "El Interaccionismo Simbólico es la mayor contribución de los Estados Unidos al mundo de la teoría sociológica" (Reynolds, pág. 13).
El propósito de este artículo es comparar las metodologías de George Herbert Mead y Herbert Blumer. Con este fin, voy a considerar sus principales escritos metodológicos, focalizando el análisis en sus reflexiones acerca de la práctica de la investigación y no en las prácticas profesionales concretas. (ARTÍCULO COMPLETO)

domingo, 11 de marzo de 2012

Tratamientos Psicosociales para Niños y Adolescentes con el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Por Centro Nacional de Recursos para el TDA/H

RESUMEN

El tratamiento psicosocial es una parte crítica del tratamiento para el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDA/H) en niños/as y adolescentes. La literatura científica, el Instituto Nacional de Salud Mental y muchas organizaciones profesionales están de acuerdo en que los tratamientos psicosociales orientados a la conducta —también llamados terapia conductual o modificación de la conducta— y la medicación estimulante tienen una base sólida de evidencia científica que demuestra su efectividad. La modificación de la conducta es el único tratamiento no médico para el TDA/H con una base grande de evidencia científica. (VER ARTÍCULO)

sábado, 10 de marzo de 2012

Reflexiones Acerca del Objeto y Metas de la Psicología Como Una Ciencia Natural

Por Roberto Bueno Cuadra

RESUMEN

Se define como objeto de conocimiento de la psicología el comportamiento individual entendido como las interacciones del individuo con objetos específicos en su medio. A partir de ahí, se establecen las diferencias entre los campos propios de la psicología y las ciencias sociales, por un lado, y frente a las ciencias biológicas, por el otro. A continuación se describen las metas científicas que se derivan de tal caracterización del objeto de estudio. Estas metas son la descripción, la explicación, la predicción y el control. Las dos últimas no se asumen necesariamente en el sentido de predicción y control prácticos, pero sí como criterios de validación de la explicación científica. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

miércoles, 22 de febrero de 2012

"Las Contradicciones Internas en el Conductismo Skinneriano” de J. A. Mora ¿Caballo de Troya en una Página Conductual?

En la web de ABA Colombia (Asociación Colombiana para el Avance de las Ciencias del Comportamiento) hay, desde hace años, una sección titulada “Seminario Skinner”, armada para servir de fuente teórica informativa sobre el Análisis Experimental del Comportamiento. Sin menoscabar tan loable propósito hay que admitir que la calidad de los textos allí consignados deja que desear, sobre todo debido a su deficiente traducción y presentación.
No obstante, ese no es el motivo de este post, sino cuestionar uno de los escritos subidos como material de consulta. Ese es un capítulo del libro editado por Fernández Castro y cols. (1992): Balance y Futuro del Conductismo Tras la Muerte de B.F. Skinner, firmado por el filósofo y psicólogo cognitivista hispano Juan Antonio Mora, titulado: “Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano”.
La razón por la cual me fijo en este ensayo es que al costado de la pantalla aparece un rótulo que lo corona como: “La noticia más leída en relación al tema Seminario Skinner” (probablemente gracias a su “atractivo” título), y pienso: ¡Qué ironía que el texto más leído de una página que pretende facilitar la comprensión de Skinner sea, justamente, aquel que lo trata de tan mala manera! Porque el citado capítulo constituye en realidad una diatriba contra el conductismo skinneriano, con juicios de valor negativos, simplificaciones y tergiversaciones al peor estilo anticonductual. ¿Es este un texto que merezca ser puesto nada menos que en la web de una “asociación para el avance de las ciencias del comportamiento”, dándole el aval de seriedad que tal diatriba necesita para divulgarse a toda la comunidad académica?
Veamos algunas de las “perlas” que podemos encontrar en la citada fuente de “información” de Mora sobre Skinner.

"TORPEDOS Y BOMBAS"

Para empezar, ya en uno de los primeros párrafos se encuentra esta afirmación aparentemente inocente: “[Skinner] siendo relativamente joven, ya como «Asóciate Profesor» (1939-1945) realizaría su investigación más comentada: entrenar a palomas para guiar torpedos y bombas”. ¿Investigación “más comentada...”? A lo que huele esta observación es a una maniobra “subliminal” que está dando a entender que lo más relevante de la carrera de Skinner habría sido ocuparse de animales enviados al sacrificio en el cumplimiento de la más trivial (o criminal) de las actividades ajenas a la psicología: “guiar torpedos y bombas”.

"LIBERTAD Y DIGNIDAD"

Más adelante, Mora señala: “Skinner nos ha dejado una de sus últimas obras sobre los problemas éticos en la ciencia como Beyond Freedom and Dignity (1971), en la que argumenta que estos grandes conceptos, como son la libertad y la dignidad humanas, han quedado autodestruidos por los avances de la tecnología conductual, al igual que por los descubrimientos de las ciencias físicas y biológicas. No tiene empacho de llamar en esas páginas a estos eternos problemas «falacias sin sentido»”.
Si uno revisa con atención dicho libro no encuentra en ninguna parte tan despectivas alusiones. Skinner (1971/1982) deja muy en claro que él no cuestiona las acepciones de “libertad” y “dignidad” en el sentido tradicional de atribuírseles status de sentimientos o experiencias subjetivas, y dice: “Si eso significa que es mejor estar controlado de modo tal que ese control no ejerza consecuencias aversivas, podemos estar de acuerdo” (p. 55), porque lo que se llama “libertad” es para Skinner simplemente ausencia de control aversivo, no significando eso que no haya otras fuentes de control, y da abundantes ejemplos. Lo que cuestiona Skinner son los conceptos metafísicos de “libertad” y “dignidad” como estados mentales (cambios interiores espontáneos sin ligazón con circunstancias contextuales) asociados a los hechos de hacer lo que uno quiera y tener que ser admirado o castigado por ello. La tecnología conductual, lejos de atentar contra los estados subjetivos de sentirse libre y digno, asegura las condiciones naturales para que tales estados sean de tal modo asegurados que no necesiten ser recalcados a cada rato, ni utilizados para manipular el comportamiento a favor de ideologías demagógicas. Ese es el sentido en que debe interpretarse el título iconoclasta de “Más Allá de la Libertad y la Dignidad”.

PRINCIPIOS DEL APRENDIZAJE Y "PASIVIDAD" DEL ORGANISMO

Luego, Mora vuelve al ataque lanzando esta vez su artillería contra lo que llama “principios fundamentales de la posición skinneriana de aprendizaje”, que él interpreta en dos de ellos de la siguiente manera: “generalidad de los principios del aprendizaje, estudiados en un número muy reducido de especies animales”, y “total pasividad del organismo en el proceso del aprendizaje, considerado como un mero receptor de las conexiones S-R que se le instauran”.
Examinemos uno por uno este par de sofismas.
En cuanto al primero, la generalidad de los principios de aprendizaje, Mora da algunas razones ligadas al conocido trabajo de los Breland, quienes habrían demostrado “que no se podían extender las leyes del aprendizaje descubiertas con ratas y palomas, no ya a los humanos, sino ni siquiera a otros animales de su especie”, añadiendo: “La sinceridad de los colaboradores rompía los dogmas del maestro”, insinuando que Skinner mentía adrede referente a eso.
En realidad, Skinner (1953/1971) no sólo no afirmó jamás a rajatabla que los principios fueran los mismos para todos, sino que anticipó las diferencias debidas a la especie en Ciencia y Conducta Humana: “La categoría propia de la especie es una variable a tomar en cuenta para valorar la probabilidad de cualquier clase de conducta” (p. 187). Estas diferencias pueden ser muy amplias entre una especie y otras, tan cierto como que hay distintos rasgos anatómicos y de fisiología interna que son determinantes. Las conductas de las diferentes especies son, así, posibles de cambiarse con mayor o menor dificultad en función de las características biológicas normales que exhiben en su ambiente. 
Por ejemplo, en el experimento en que los Breland entrenaron cerdos para que metieran en una alcancía los vales que se les otorgaban como reforzadores, éstos animales terminaban tirándolos al suelo y luego los lanzaban al aire con el hocico, lo que fue interpretado como una conducta instintiva sobrepuesta a la conducta entrenada (dado que los cerdos habitualmente empujan y agitan su comida por predisposición genética). Sin embargo, al asociar los vales con recompensas igualmente alimentarias (por ejemplo el agua) para el cerdo en estado de privación, éste sí los deposita en la alcancía.
Otra razón aducida en la misma línea por Mora es la de que “John García… demostraría que las ratas, esquivando las leyes clásicas del condicionamiento, «conocían», como «instintivamente» , que las náuseas les habían sido provocadas por un líquido agradable, a pesar del lapsus temporal, lo que las llevaba a «evitarlo» (1966)”. Y añade otra vez malevolamente: “Los principios clásicos del conductismo, como sucedió en los Breland, se desmoronaban de mano de lo «biológico»”.
Lo cierto es que el experimento de García, tan someramente mencionado y glosado con ignorancia de lo que es condicionamiento, se refiere al “aprendizaje por aversión al gusto”, y lo único que demuestra —igual que en el caso del cerdo— es que los organismos poseen en muchos casos una tendencia innata (seleccionada por evolución de la especie) a asociar ciertos estímulos con determinadas consecuencias.
En otras palabras, no es que los principios del condicionamiento no se cumplan, sino que se cumplen de manera particular dependiendo de la especie. La prueba de esto la dio el propio García, como reseñan Gerrig y Zimbardo (1985/2005): “Para impedir que los coyotes se coman a las ovejas… John García y sus colaboradores pusieron hamburguesas tóxicas de cordero envueltas en piel de oveja a las afueras de las zonas bardadas de los ranchos. Los coyotes se enfermaron, vomitaron y adquirieron una aversión instantánea por la carne de cordero. Su desagrado ante la mera vista de las ovejas los mantuvo alejados de esos animales…” (p. 195). Eso significa que las predisposiciones biológicas modulan, pero no impiden, el condicionamiento si éste se realiza teniéndolas en cuenta.
El segundo sofisma lanzado por Mora: “total pasividad del organismo en el proceso del aprendizaje, considerado como un mero receptor de las conexiones S-R que se le instauran”, no es mayormente fundamentado contra Skinner porque seguramente el crítico en mención cree que la prueba cae por su propio peso. Y es que, efectivamente, para un anticonductista que no entiende el ABC de la ciencia de la conducta, semejante afirmación, por descabellada que suene, es la piedra fundamental —diríamos el dogma— sobre el que se erige toda su construcción crítica. Para quienes si revisan lo que pretenden enjuiciar en lugar de emitir juicios irresponsables, está muy claro en cambio el papel “activo” del organismo que presupone el condicionamiento operante: el individuo opera sobre la base de las consecuencias que va generando, por lo tanto aquí no hay “pasividad”, ni “mera recepción”, ni “conexiones S-R” que valgan. ¿Se necesitan más pruebas que la vida real?

¿POR QUÉ UNA CRÍTICA DE ESA NATURALEZA?

Terminemos indicando cuál es el asunto de fondo en la crítica de Mora ¿por qué su tono mordaz, despectivo y descalificador de Skinner y del conductismo? ¿se trata acaso de un autor imparcial?
El asunto es que el autor del artículo “Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano” pertenece a esa camada de psicólogos españoles (Carpintero, Carretero, Caparrós, Fernández-Tres Palacios, Tortosa, etc.) que, a fuerza de afirmar su “militancia cognitivista” en los 90s, lanzó una fuerte ofensiva en pro de amoldar la disciplina a sus convicciones. Así editaron y publicaron mucha “información” académica sesgada, y digo sesgada porque titulaban sus escritos en forma general como “psicología”, “historia de la psicología”, “epistemología de la psicologia”, etcétera; para presentar cuadros comprehensivos de la carrera vista desde su propia perspectiva paradigmática. Eso no es malo per se, lo malo está en: 
1) No revelar de arranque con qué enfoque simpatizaban los supuestos introductores a esos campos, queriendo pasar por gente “imparcial” que brinda un panorama bien informado a la comunidad, y 
2) Que, a través de dichas presentaciones, descalificaban histórica y epistemológicamente con mucha suficiencia a otras perspectivas paradigmáticas —entre estas, en primerísimo lugar, el conductismo—, sin entenderlas debidamente.
Lo cierto es que esa ola de tergiversación todavía se mueve literaria y mediáticamente, entre otras cosas debido al flaco favor que nos hace el Seminario Skinner con la divulgación de semejante escrito en su web. Soy testigo de que muchos estudiantes, e incluso profesionales, basan monografías y observaciones en clase con referencia a lo equívocamente dicho a través de este texto, por lo que puede afirmarse que está siendo algo así como la propagación de un virus anticonductual a manera de “Caballo de Troya”. 
Las criticas a un enfoque no están mal cuando se hacen escrupulosa y honestamente, pero sí cuando son utilizadas como armas de propaganda "anti". Pongámosle alto de una vez.

REFERENCIAS

Gerrig, R. J. y Zimbardo, Ph. G. (1985/2005). Psicología y vida. México: Pearson Educación.
Mora, J. A. (1992). Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano. En Fernández Castro, y cols. (Dirs). Balance y Futuro del Conductismo tras la muerte de B. F. Skinner. Recuperado de: http://www.abacolombia.org.co/postnuke/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=200 
Skinner, B. F. (1971/1982). Más allá de la libertad y la dignidad. Barcelona: Fontanella.
Skinner, B. F. (1953/1971). Ciencia y conducta humana. Barcelona: Fontanella.

martes, 14 de febrero de 2012

PARA SER UN “BUEN ANTICONDUCTISTA”

Ser un “buen anticonductista” parece todo un arte. Pero no nos engañemos, es lo más fácil. Sólo se requiere cierto grado de antipatía visceral por todo lo que huela a supuesta “ciencia dura” en psicología, atracción por lo especulativo y lo misterioso, poco interés por el estudio analítico y, eso sí, mucho descaro para criticar lo que no se conoce. 
Además se requiere (y esto sí es de asombrar), una persistencia realmente heróica para dedicar gran parte del tiempo vital a reescribir las tesis conductuales de acuerdo con los propios prejuicios, y darse el trabajo de divulgar esa personal reinterpretación en todos los foros posibles: clases, charlas, libros, panfletos, artículos, internet, etc. En este último medio, por ejemplo, se pueden encontrar decenas de páginas escritas abierta o disimuladamente en contra del "conductismo" por personas que repiten ciegamente unos cuantos dogmas de uso común, y que por alguna razón en vez de escribir sobre aquello que saben o es de su competencia, dedican su valioso tiempo a ocuparse de este tema en forma negativa, divulgando inexactitudes.
He aquí enlistadas una serie de actividades usuales de los anticonductistas para llevar a cabo cumplidamente lo que ellos mismos ven como su gran misión en la psicología. Sus acciones podrían constituir, si queremos, un sedicente decálogo de “cómo ser un buen anticonductista”. Al igual que las formas de divugacion que se utilicen, ellas no son acumulativas, pueden ser ejercidas con independencia una de otra, de acuerdo con las conveniencias del anti de turno.
1) No revises fuentes conductistas originales para no descontaminar tu misión anticonductual, Guíate por clichés y lo que critican otros anticonductistas, mientras más virulentos mejor.
2) Haz lo posible por simplificar, sacar fuera de contexto o tergiversar lo que dicen los conductistas para que puedas construir una piñata a la que puedas aporrear a tu sabor. Total, muy pocos van a verificar si distorsionaste o no.
3) Cuando te refieras al conductismo adopta siempre un tono despectivo y mordaz. Así le sugieres a la gente que estaría loca si toma esa propuesta con seriedad.
4) Autopreséntate como un experto en el tema, para hacer creer que tú sabes más del conductismo que los propios conductistas.
5) Dí que la ciencia actual es muy diferente a la que "construyeron los positivistas”. Así le quitas sustento epistemológico a la ciencia de la conducta.
6) Repite hasta el hastío que el conductismo pertenece a un pasado ya superado por nuevos paradigmas científicos, como el cognitivismo o la neurociencia. Así lograrás restarle actualidad a su imagen.
7) Da a entender que la ciencia de la conducta no sirve para tratar temas humanos, porque todo su interés está centrado en la conducta animal. Así provocas el desprecio hacia semejante “tontería”.
8) Remarca que los conductistas no se preocupan por explicar los procesos cognitivos, internos, psíquicos, cerebrales, etc.; para sacarlo de circulación y dar paso a otras explicaciones paradigmáticas alternativas.
9) Tiende cortinas de humo cuando algún conductista se te ponga al frente y desmienta tus argumentos, de modo que la gente se distraiga y no le preste atención.
10) Presenta al conductismo como un producto ideológico imperialista diseñado para someter al hombre convirtiéndolo en un robot. De esa manera refuerzas tus argumentos manipulando sentimientos humanistas y revanchismo político.

Este post es complementario de otro anterior, al que puede accederse pulsando AQUÍ.

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Quiéres Trabajar con la Seguridad de ser Útil? Usa la Lógica Conductual

Existen dos apotegmas que ilustran cómo comprobar lo que sirve o no: “La práctica es el criterio de verdad” y “La prueba de que existe la torta está en comerla”. Esto, aplicado a la psicología, debería traducirse en el aserto de que la coherencia entre la lógica (filosofía-teoría-metodología) que sustenta un enfoque y sus derivaciones tecnológicas, es empíricamente verificable a través de la confirmación de las hipótesis lógicas (investigación-principios-leyes) mediante la práctica efectiva (modificación de los eventos bajo estudio en el sentido planificado). 
En este sentido la lógica conductual tiene un alto nivel de verificación, porque casi todas sus técnicas desarrolladas por medio de investigaciones rigurosas figuran entre las intervenciones psicológicas con apoyo empírico recomendadas por la APA, para intervenir sobre problemas adultos, adolescentes e infantiles.
Se ha remarcado que las técnicas conductuales provienen de cuatro fuentes: análisis experimental de la conducta (p. ej. reforzamiento, moldeamiento, extinción, sobrecorrección, etc.); conductismo metodológico (desensibilización sistemática, relajación, inundación, entrenamiento asertivo, etc.); aprendizaje social (modelado, ensayo conductual, rol playing, etc.); y orientaciones heterodoxas (conductual-cognitivas y cognitivo-conductuales). En estos últimos casos la diferencia entre ellas es de orden empírico: “a más sustento experimental, más conductuales (autocontrol, autoinstrucción, inoculación del estrés, condicionamiento encubierto, etc.) que cognitivas (reestructuración racional y cognitiva, solución de problemas, clarificación de valores, etc.)”. Yo añadiría que “a más uso de variables de lenguaje e imaginación como respuestas condicionadas, más cognitivas”.
La relación de las técnicas denominadas “cognitivas” con el quehacer conductual generalmente ha sido mediatizada, enmascarada o ignorada, debido a dos factores: 1) la creencia (ignorante) de que el conductismo "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo", como si ambos fenómenos fueran incompatibles o inconmensurables; y 2) el escape del castigo social que algunos suponen que puede ocurrir al decirse “conductista” o “tecnólogo conductual” a secas en esta época.
Por lo demás, también se ha polarizado el asunto llevándolo a un falso dilema: ¿es la cognición del individuo o el ambiente que lo rodea lo que “inicia” el comportamiento? Se ha hecho “cuestión de estado” esta discusión absolutizando los términos, sin parar mientes en que todo es relativo a la función que cumple el observador en la caracterización del episodio de conducta. En realidad, el “inicio” del comportamiento es fijado por las necesidades del análisis práctico: algunas veces será útil para analizar o cambiar el comportamiento considerar que hay que empezar por la conducta verbal o sensorial manifiestas o encubiertas, y otras veces será útil empezar por el entorno social o físico. No hay contradicción, porque es claro que se trata de un episodio interactivo. 
Por lo demás, Skinner anticipó temas como el autocontrol, la solución de problemas y el control instruccional que inspiraron a los autores "cognitivo-conductuales" a elaborar sus conocidos procedimientos terapéuticos y educativos.
La lógica conductual que va, como se ha dicho, desde la filosofía hasta la tecnología en un continuo coherente (se habla sobre la conducta, se estudia la conducta, se investiga la conducta, se manipula la conducta y se modifica la conducta), tiene una alta probabilidad de ser útil para el practicante profesional de la psicología. No es, como lo dicta el prejuicio popular, algo simple ni limitado. Un problema para su difusión ha sido la “vocación” básica y filosófica que tienen muchos de los cultores que eligen su enfoque, evitando un mayor centramiento en la parte aplicativa. De ahí la ausencia relativa de post-grados, cursillos y talleres dedicados a la enseñanza de métodos de evaluación y tratamiento que no lleven el calificativo de “cognitivos”, porque los pocos psicólogos conductuales que sí tienen interés en lo práctico no suelen ser, como se dijo más arriba, muy esclarecidos teóricamente o tienen miedo a ser llamados “conductistas” con toda la carga de prejuicios que ello supone.
Sólo una mayor difusión podrá vencer esos obstáculos.

Posdatas:

1) Lo dicho, por cierto, no debe llevar a la falsa conclusión -también hartamente repetida- de que de lo conductual "sólo sirven las técnicas" y que, ejerciendo algún otro tipo de enfoque paradigmático "más amplio y explicativo", se pueden utilizar libremente. No. la práctica tecnológica es por necesidad coherente con la teoría y la metodología que la sustentan ¿Cómo podría esperarse efectividad de un quehacer teórico y práctico incongruente? Por eso cada enfoque tiene sus propias aplicaciones. Por ejemplo, practicar la asociación libre es coherente con la creencia psicoanalítica de que se investiga el inconsciente a través de la interpretación de la simbología lingüistica. Dejar hablar al cliente prestándole una atención benévola es coherente con la creencia del humanismo de que a través de eso se va a llegar a un insight, y así.
Por eso suscita dudas el movimiento terapéutico integrador hoy en boga, que, utilizando numerosos neologismos y entretejiendo razonamientos retóricos, no hace sino enmarañar los procedimientos de distintas orientaciones que promueve, escondiendo los hechos de cuál de ellos es el que realmente funciona y cómo, haciendo extensiones desde un sólo enfoque, podrían explicarse perfectamente los principios inmersos en dichas prácticas sin necesidad de acudir a otros con presupuestos totalmente diferentes. Mi postura personal, coincidiendo parcialmente con A. A. Lazarus, es que es legítimo importar procedimientos tecnológicos de otros enfoques teóricos, siempre y cuando sus elementos más compatibles se adapten al marco de referencia propio, no tomándolos como vienen.

2) Para no quedarme corto, a los procedimientos reseñados en el post faltaría añadir la biorretroalimentación (Medicina Conductual) y un conjunto de terapias conductuales que hoy se vienen llamando "de tercera generación" porque tratan los temas cognitivos y afectivos interrelacionados, como las Terapias de Aceptación y Compromiso, Psicoterapia Analítica-Conductual, Terapia Dialéctica-Conductual, Terapia de Activación, Mindfulness, Terapia Interpersonal, Terapia Integradora de Pareja, Terapia de Esquemas, e incluso una Terapia del Bienestar que parecería iniciar ya una "cuarta generación".

martes, 7 de febrero de 2012

¿Cómo Funcionan las Conductas de “Planificar” y "Tomar Decisiones"?

¿Cómo explicar técnicamente el funcionamiento de la conducta de “planificar” y "tomar decisiones" desde el punto de vista comportamental? La cosa no es tan simple como decir "pienso, luego existo", o “el individuo X planifica o toma decisiones en base a su lógica mental”, o porque tiene algún dispositivo interno que le da el poder para ello.
Cuando se emite conducta, las variables analíticas parten de las condiciones ambientales y biológicas pasadas e inmediatas, y de los repertorios aprendidos por el individuo al momento de actuar (incluyendo su conducta verbal), y, por supuesto, de los principios de aprendizaje. La interacción de todos esos factores da por resultado el episodio en cuestión.
Entonces, suponiendo que un individuo planifica su vida posterior y toma decisiones ¿en base a qué lo hace?:
1) En primer. lugar, a todos se nos enseña en la niñez repertorios de “pararnos a pensar” y “sopesar consecuencias”. Esa es una manera de manipular nuestro ambiente personal, y lo hacemos mediante “comportamiento verbal autoclítico”: aquel que permite emitir “tactos” (conducta de rotular o conceptuar) sobre otros “tactos” refiriéndose a respuestas potenciales (las que pueden ocurrir, p. ej. “quisiera hacer…”), discriminativas (“esto es…”), de efecto en presente y futuro (“lo hago” o “lo haré”), de variables controlantes (“prefiero esto que lo otro porque…”) o de su grado de probabilidad (“esto lo lograré más fácilmente…”).
2) Lo anterior puede relacionarse de diversos modos con estados de privación (sensación de que falta algo) o saciedad (sensación de que sobra algo), p. ej., si se decide estudiar sobre cierto contenido en determinado momento, puede ser porque hace tiempo que no se veía ese tema. Si se considera la posibilidad de tomar agua en vez de gaseosa, es posible que antes se hayan tomado demasiadas gaseosas.
3) Otra variable relevante se liga a las conductas de escape o evitación, p. ej., si se decide abordar un transporte público para llegar a un destino cercano al que se podría llegar caminando, puede ser porque se elude pasar por un sitio en el cual están jugando carnaval.
4) También puede jugar un papel el reforzamiento positivo directo, como cuando alguien que dubita entre dos alternativas a corto o a largo plazo, elige una de ellas porque las personas que lo rodean le expresan calurosamente su aprobación.
5) Las reglas discriminativas que aporta la cultura también afectan la función al proveer anticipaciones de consecuencias que ayudan a escoger lo que es “bueno”, “malo”, “fácil”, “difícil”, “agradable”, “desagradable”, “correcto”, “incorrecto”, etc. Como en los casos en que un refrán nos aconseja que “quién a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”.
6) No se deben subestimar los estados orgánicos: los malestares o bienestares somáticos momentáneos, las enfermedades, todo eso debe incluirse en la ecuación.
7) El autorrefuerzo es algo que puede influir en la planificación-decisión, con base en repertorios previamente aprendidos; y
8) La estimulación suplementaria en la forma de asociaciones fortuitas con diversos elementos del ambiente (incluyendo la publicidad subliminal) también eleva la probabilidad de que cierto tipo de respuesta pueda aparecer.
El orden establecido en los puntos anteriores no es necesariamente inclusivo, ni tampoco está elaborado en razón de prioridades. Sólo he pretendido enlistar las posibilidades de consideración. Podrían darse muchos más ejemplos distintos en cada categoría. La complejidad del asunto rebasa con mucho los esquemas.

jueves, 2 de febrero de 2012

¿QUÉ ES CONDUCTA?

Un fragmento del artículo de Esteve Freixa i Baqué (2003) ¿Qué es conducta? aparecido en la Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 3(3), 595-613; explica de manera muy didáctica este concepto tan malentendido y/o frecuentemente tergiversado, tal como lo entendemos los conductistas radicales:
“Existen conductas visibles a las que podemos llamar manifiestas y conductas escondidas a las que podemos llamar “mentales”, pero ambas son conductas con todas las de la ley; no considerarlas así a causa de su diferencia de accesibilidad, suponer que sólo son conductas las primeras, creando así una categoría diferente para las segundas, añadiendo, para postre, una relación causal entre ambas, constituye, ni más ni menos, un magnífico error de categorización. La analogía siguiente debería acabar de poner en evidencia nuestra posición. Se trata de la analogía con los icebergs. Un iceberg es una masa de hielo a la deriva sobre el océano que presenta, en virtud de las leyes de la Física, una parte visible y una parte escondida. A nadie se le ocurriría considerar que el iceberg es solamente su parte visible, que su parte escondida pertenece a otra categoría de fenómenos y, todavía menos, considerar que la parte oculta constituye “la causa” de la parte visible. El iceberg es el conjunto, la suma de la parte visible y de la parte escondida; el hecho de que esté dividido en dos partes por la frontera de la línea de flotación no tiene el poder de generar dos fenómenos diferentes. Del mismo modo, la conducta es el conjunto, la suma de la parte manifiesta y de la parte “mental”, y el hecho de que esté dividida en dos por la frontera de la piel no tiene el poder de generar dos fenómenos diferentes. Así, las llamadas funciones “mentales” o procesos cognitivos, lejos de ser las causas de la conducta, son conductas en sí mismas, conductas que antes de haber sido interiorizadas, transformadas en “mentales”, eran auténticas conductas motoras, públicas, manifiestas, externas. En otras palabras, los procesos “mentales” no forman parte de la explicación, sino de lo que debe ser explicado. Es ahí donde la visión tradicional, tanto de la gente de la calle, como de los psicólogos cognitivistas, se revela incorrecta.
En efecto, al interrumpir la cadena explicativa de la conducta en el eslabón de lo “mental” se tiene la impresión de haber dado una explicación, cuando lo que se hace no es más que retrasar la solución del problema. Decir que el alumno ha podido responder correctamente a la pregunta que se le hizo porque ha efectuado un cálculo mental correcto no supone avanzar en lo más mínimo, pues aún hay que explicar por qué ha realizado un cálculo mental correcto. La explicación cognitiva, abortando con una respuesta que parece satisfactoria la búsqueda de la explicación, interrumpe la cadena causal en un eslabón intermedio e impide proseguir en el camino del establecimiento de la causa primera, la que realmente nos interesa. Esto se parece mucho al razonamiento de los niños que responden a la pregunta: “¿De dónde vienen los pollos?” diciendo: “del supermercado”; y que cuando nos oyen quejarnos de que no tenemos suficiente dinero para terminar el mes nos dicen que vayamos a buscarlo al cajero automático de nuestro banco. Ignoran que los pollos no son producidos por los supermercados y que el dinero no aterriza en el banco si antes uno no lo ha ganado con su trabajo.
Interrumpir la explicación de la conducta manifiesta en la acción de la conducta no observable equivale a explicar la parte visible del iceberg por su parte sumergida, olvidando que las dos deben ser explicadas en términos de temperatura, densidad, etc. que son las verdaderas causas del fenómeno que nosotros llamamos iceberg.
Lejos de contentarse pues con estas pseudo-explicaciones de medio recorrido (preñadas, por ende, de errores categoriales), el conductismo se vuelve hacia el ambiente, fuente última (o primera; depende de cómo se consideren las cosas) de las conductas, tanto públicas como privadas, según una relación de interacción que no tiene nada que ver con el célebre esquema (unidireccional, mecanicista y reduccionista) estímulo-respuesta, en el que sus detractores han querido siempre encerrar al conductismo para poder criticarlo mejor”. (pp. 600-602).

sábado, 28 de enero de 2012

ESQUEMA DE EYSENCK PARA CLASIFICAR IZQUIERDA Y DERECHA IDEOPOLÍTICAS

Dr. H. J. Eysenck
En wikipedia de vez en cuando se pueden encontrar contenidos rigurosos y útiles. A través de ella ese gigante conductista llamado H. J. Eysenck me sigue sorprendiendo. Por ejemplo, respecto a la diferenciación entre derecha-izquierda ideopolíticas, extraigo el siguiente texto e imagen:
«Gran parte de la filosofía política que ha surgido en los últimos dos siglos no encaja en la línea unidimensional derecha-izquierda, en particular el anarquismo y el libertarismo. Se asume que el anarquismo es “de izquierda”, mientras que el liberalismo libertario es “de derecha”. Sin embargo, en el espectro unidimensional, el anarquismo ocupa prácticamente la misma posición que el marxismo, lo cual es obviamente poco apropiado. El anarquismo implica el rechazo al gobierno y al control social, mientras que las teorías comunistas pretenden el control social de muchas actividades. En el otro extremo del extremo político, el liberalismo libertario se encuentra en el mismo lugar que el fascismo, o por lo menos que el capitalismo conservador rígidamente autoritario, lo cual sería igualmente inapropiado.
Para resolver estos problemas, se han planteado varias propuestas para crear sistema de dos ejes, que combine dos modelos de espectro político unidimensional como sus ejes.
La primera persona que diseñó un sistema de dos ejes fue Hans Eysenck en su libro de 1964 Sense and Nonsense in Psychology. A partir del espectro tradicional “derecha-izquierda”, Eysenck añadió un eje vertical que iba de las tendencias autoritarias a las tendencias democráticas"».

Para mayor abundamiento sobre la concepción eysenckiana respecto a estas cosas se puede consultar el articulo Aportaciones Sociales de la Psicología de H. J. Eysenck.

miércoles, 25 de enero de 2012

HABILIDADES CLÍNICAS EN LA TERAPIA CONDUCTUAL DE TERCERA GENERACIÓN

Un apunte teórico que se necesitaba sobre este asunto:

HABILIDADES CLÍNICAS EN LA TERAPIA CONDUCTUAL DE TERCERA GENERACIÓN

Por: Jorge Barraca Mairal

En este artículo se repasan las técnicas de tres de las terapias de tercera generación conductual (Terapia de Aceptación y compromiso, Psicoterapia Analítico-Funcional y Terapia Conductual Dialéctica) para reflexionar sobre el tipo de destrezas que el terapeuta debe desarrollar si pretende lograr una actuación competente al practicarlas. Este examen lleva a distinguir entre: (1) habilidades de escucha y discriminación de respuesta; (2) habilidades de fluidez, repertorio y competencia verbal; (3) habilidades de ejecución motora; (4) habilidades de imaginación-creatividad; (5) habilidades de conexión-empatía; y (6) otras habilidades (trabajo de grupo entre terapeutas, meditación, atención plena, etc.). Un análisis de estas destrezas permite concluir que los nuevos desarrollos parten de las tradicionales habilidades del terapeuta cognitivo-conductual pero replanteadas y con formas decididamente más elaboradas. Por otro lado, se revela que las competencias habitualmente entrenadas en la licenciatura, así como las que pueden derivarse exclusivamente de la lectura de los textos en que se divulgan estas terapias, resultan limitadas para un trabajo eficaz dentro de estos nuevos modelos. En conclusión, se propone la implementación de una formación práctica o procedimental a través de talleres, materiales audio-visuales y supervisión de casos. Ver Artículo Completo.

ANÁLISIS EXPERIMENTAL DE LA CONDUCTA CREATIVA

Un interesante artículo que sintetiza buena parte de la investigación experimental conductista sobre creatividad:

Aportaciones del análisis conductual al estudio de la conducta emergente: Algunos fenómenos experimentales

Por: Jesús Gómez, Andrés García, Vicente Pérez María T. Gutiérrez y Cristóbal Bohórquez


RESUMEN

En las últimas décadas de investigación básica desde la perspectiva del Análisis Experimental del Comportamiento se ha prestado una especial atención a los fenómenos complejos de control de estímulo capaces de generar comportamiento emergente o “creativo”. Estas investigaciones han permitido abordar experimentalmente algunos procesos psicológicos típicamente humanos como la formación de conceptos, la producción y comprensión de la conducta verbal y simbólica, la conciencia y el razonamiento complejo. De manera complementaria, se han realizado también extensas investigaciones sobre las bases conductuales de estos fenómenos en animales no humanos. En este trabajo se describen de forma integrada una selección de fenómenos experimentales representativos que sirven para explicar comportamientos progresivamente más complejos, y que emergen como una combinación entre la historia de reforzamiento de los sujetos y una situación novedosa. Ver artículo completo

sábado, 14 de enero de 2012

INGENIERÍA DEL COMPORTAMIENTO DEPORTIVO

Las aplicaciones tradicionales de la psicología del deporte se limitaban al estudio de la persona que realiza las actividades deportivas, circunscribiendo, además, sus “trastornos” a problemas emotivos sin entrar al análisis cuidadoso de su interacción con otras personas, eventos u objetos en proximidad. Aun cuando la situación fue cambiando desde los años 80, todavía hoy a menudo se buscan las causas del comportamiento en procesos mentales, se subordina su observación a tests psicométricos, y se basa la preparación del deportista casi exclusivamente en criterios de orden cognitivo “interno”, sin cambiar el entorno.
En contraposición, la psicología del deporte conductualmente entendida estudia todas las interacciones actuales y previas de los individuos que practican la actividad física o el deporte, así como lo que hacen quienes interactúan con él en la situación deportiva: entrenadores, árbitros o jueces, directivos, aficionados, ectétera; explicando la conducta y el rendimiento deportivo en función a las relaciones que establece el deportista con su entorno  social y físico, y no en problemas de motivación, personalidad o ansiedad internamente generados.
El ingeniero conductual del deporte utiliza su saber de los principios que rigen el comportamiento para formar o asesorar a otros especialistas, y también como agente directo de cambio. Dado que el desempeño deportivo excepcional requiere preparación en cuatro áreas principales (lo físico, lo técnico, lo táctico y lo psicológico), el experto en conducta debe poder participar en ellas eficientemente.
Dando un vistazo general a algunos de los aportes realizados por la ingeniería del comportamiento deportivo, podríamos enlistar los siguientes:
  • Investigaciones sobre la aplicación de los principios conductuales en situaciones deportivas específicas.
  • Asesoramiento al entrenador y auxiliares en el uso de la practica positiva y criterios de aceptabilidad.
  • Evaluación conductual y confección de sistemas evaluativos de proceso y resultados (registros, inventarios).
  • Técnicas para practicar destrezas (moldeamiento, encadenamiento, modelamiento, ensayo de conducta y otras).
  • Técnicas para la práctica del autocontrol y del afrontamiento (relajación, visualización, aserción encubierta, autoinstrucción entre otras).
  • Procedimientos motivadores (mediante el manejo de antecedentes o de consecuencias, retroalimentación, economía de fichas).
  • Programas de enseñanza basados en tecnología educativa y seguimiento de reglas.
  • Programas correctivos individualizados o grupales (áreas motora, afectiva o cognitiva).
  • Definición de componentes y subcomponentes deseables en las tareas de entrenador y deportistas:
  • - En el entrenamiento (asistencia, retención, repetición).
  • - En competencia (relajación, cooperación, destreza).
  • - Afuera (estilo de vida saludable).
Aquí adjunto los títulos de un conjunto de textos de orientación conductual en este rubro, que están en español:
- Brengelmann, J. C. (1982). Aportaciones del análisis y modificación de conducta al deporte. Revista de Psicología General y Aplicada, 17 (3), 417-436.
- Buceta, J. M. (1998) Psicología del entrenamiento deportivo. Madrid: Dykinson
- Gil Roales, J. y Delgado, M. (1994). Psicología y Pedagogía de la Actividad Física y el Deporte. Madrid : Siglo Veintiuno.
- Grosser, M.; Starischka, S. y Zimmermann, E. (1985). Principios del entrenamiento deportivo: Teoría y práctica en todas las especialidades deportivas. Martínez Roca. Barcelona.
- Leal, H. C. (1986). Analisis conductual aplicado al deporte: efectos de la retroalimentacion visual y el reforzamiento verbal en el softbol competitivo. Guatemala: Universidad Rafael Landivar.
- Martin, G. (2008). Psicología del deporte: Guía práctica para el análisis conductual. Madrid: Pearson Educación.
- Portilla, B. (s/f). Análisis experimental de la conducta aplicado al deporte. http://www.entornomedico.org/salud/deportesalud/articulos/art_conducta.htm
- Riera, J. (1985). Introducción a la psicología del deporte. Martínez Roca. Barcelona.
Riera, J. y Cruz, J. (1991). Psicología del deporte. Barcelona: Martinez Roca.
- Salmerón, M. I. (2006). La técnica del autocontrol aplicada al entrenamiento deportivo. http://www.efdeportes.com/efd92/autoc.htm
- Turner, R. D., Polly, S. y Sherman, A. R. (1981). Un enfoque conductual para programar el ejercicio individualizado. En Krumboltz, J. O. y Thorensen, C. E. (eds.). Métodos de Consejo Psicológico. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Por cierto, dentro de las labores del ingeniero conductual dedicado al deporte también figura la obligación, común a todo especialista del comportamiento, de la autoevaluación permanente. Como dice Garry Martin (2008): "Las medidas continuas de rendimiento en el deporte se pueden usar para evaluar la eficacia de nuestras intervenciones. Las evaluaciones subjetivas de rendimiento por los usuarios de nuestros servicios nos indicarán si los deportistas, los entrenadores y otras personas están satisfechos con nuestros esfuerzos y con nuestros resultados" (p. 345).

miércoles, 4 de enero de 2012

ALFRED ADLER ¿UN “CONDUCTISTA INTUITIVO”?

De la extensa gama de psicoterapeutas y teóricos de la personalidad que pueblan el continente psicológico, Alfred Adler parece ser el único cuyas nociones son señaladas explícitamente por simpatizantes de corrientes ajenas —psicodinámica, constructivista, existencialista e incluso conductista—, como inspiración para conceptualizaciones y procedimientos, o simplemente como anticipaciones a desarrollos posteriores.
Sí amigo lector, está leyendo bien: “conductista” (por supuesto no en el sentido que se puede llamar sistemático). El que quiera ver que vea, y el que quiera oír que oiga. Ann Pratt (1985), una analista del comportamiento, ha hecho ver las coincidencias que el enfoque adleriano tiene con el conductismo de Skinner, y las enumera así:
  • Adler rechazaba la psicología de los rasgos, prefiriendo enfatizar las causas del comportamiento en el ambiente previo y en los objetivos (léase consecuencias generadas por las acciones del individuo). Para él la conducta era “movimiento” y el refuerzo “aliento”. Así el llamado "teleoanálisis" se parece a una versión pre-científica de la triple contingencia skinneriana.
  • A su vez, pensaba Adler que la consecución de los objetivos (léase los efectos del refuerzo) no requieren de la conciencia de la conducta. Estaba convencido de que en la mayoría de los casos no sabemos por qué hacemos lo que hacemos. "El inconsciente —escribió en 1913—, es lo que somos incapaces de formular en conceptos claros" (ver Ansbacher y Ansbacher, 1956/1959).
  • En la interpretación adleriana, las acciones que buscan efectos similares pueden estar dirigidas a objetivos diferentes. Por ejemplo, el llanto puede ser un intento de obtener atención o puede ser un "uso del temperamento" en una lucha de poder. Los conductistas radicales dicen, de otro modo, que comportamientos topográficamente similares pueden ser mantenidos por diferentes refuerzos.
  • La escuela adleriana muestra un escepticismo vigoroso sobre las teorías que aceptan discontinuidades entre comportamiento "normal" y "anormal". Los comportamientos constructivo y destructivo se adquieren de acuerdo con los mismos principios. Adler juzgaba que los movimientos y la personalidad eran rastreables principalmente en la historia experiencial, es decir, el estilo de vida es en gran parte aprendido. Para él, con el tiempo, la psicología del aprendizaje podría aclarar estos principios en detalle.
  • Para cambiar problemas comportamentales hay que cambiar nuestras prácticas, no nuestra "actitud" (esto es una anticipación a los programas de entrenamiento para padres, hoy tan frecuentes en el análisis conductual). Se debe cambiar lo que hacemos con los niños, y la adhesión fiel a los cambios el tiempo que sea necesario, ayudará a mejorar la relación. Por este camino, Adler llama a abandonar las medidas punitivas e incrementar los recursos positivos.
  • El comportamiento infantil de mala adaptación es comúnmente mantenido por la atención del agente socializador, y/o por una “lucha de poder” establecida entre los miembros del episodio. Esto recuerda las disquisiciones de Skinner sobre “contracontrol”.
Aquí no se detienen las similitudes. Hay cierto parecido entre muchas de las técnicas conductuales aplicadas con las sugerencias que hacen los adlerianos para solucionar problemas de conducta infantil (saciación, extinción, práctica positiva y negativa, rol playing, etc.). Lo cierto, según Pratt, es que los adlerianos muestran un “sabor funcional” en su teleología, oculto bajo el lenguaje sentimental, intuitivo y aparentemente ingenuo que caracteriza a las aproximaciones no conductuales. Incluso aquellos temas que se mantienen en extremos polares de discusión entre conductistas y adlerianos, como la asunción fenomenológica vs la funcional, o el holismo vs el análisis, son, si se ven de cerca, menos antagónicos. Por ejemplo, dice Pratt, Skinner menciona que bajo ciertas condiciones el organismo adquiere una lógica privada equívoca, la que, en cierto modo, se parecería a los “finalismos ficticios” de Adler.
Termina diciendo Pratt que, comprensiblemente, los conductistas radicales han tenido pocas razones para encontrar interesante la Psicología Individual. Sin embargo, desde que los analistas del comportamiento pretenden impulsar su tecnología en el ámbito de las interacciones sociales con niños y adolescentes, las nociones desplegadas por Adler pueden sugerir algunas pistas para un análisis y práctica eficaces.

REFERENCIAS

Ansbacher, H.L. y Ansbacher, R.R. (1956/1959). La psicología individual de Alfred Adler. México: Troquel. 
Pratt, A.B. (1985). Adlerian psychology as an intuitive operant system. The Behavior Analyst, 8(1), 39-51 (Spring).