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martes 14 de febrero de 2012

PARA SER UN “BUEN ANTICONDUCTISTA”

Ser un “buen anticonductista” parece todo un arte. Pero no nos engañemos, es lo más fácil. Sólo se requiere cierto grado de antipatía visceral por todo lo que huela a supuesta “ciencia dura” en psicología, atracción por lo especulativo y lo misterioso, poco interés por el estudio analítico y, eso sí, mucho descaro para criticar lo que no se conoce. Además (y esto sí es de asombrar), una persistencia realmente heróica para dedicar gran parte del tiempo vital a reescribir las tesis conductuales de acuerdo con los propios prejuicios, y darse el trabajo de divulgar esa personal reinterpretación en todos los foros posibles: clases, charlas, libros, panfletos artículos, internet, etc.
He aquí enlistadas una serie de actividades usuales de los anticonductistas para llevar a cabo cumplidamente lo que ellos mismos ven como su gran misión en la psicología. Sus acciones podrían constituir, si queremos, un sedicente decálogo de “cómo ser un buen anticonductista”. Al igual que las formas de divugacion que se utilicen, ellas no son acumulativas, pueden ser ejercidas con independencia una de otra, de acuerdo con las conveniencias del anti de turno.

1) No revises fuentes conductistas originales para no descontaminar tu misión anticonductual, Guíate por clichés y lo que critican otros anticonductistas, mientras más virulentos mejor.

2) Haz lo posible por simplificar, sacar fuera de contexto o tergiversar lo que dicen los conductistas para que puedas construir una piñata a la que puedas aporrear a tu sabor. Total, muy pocos van a verificar si distorsionaste o no.

3) Cuando te refieras al conductismo adopta siempre un tono despectivo y mordaz. Así le sugieres a la gente que "estaría loca" si toma esa propuesta con seriedad.

4) Autopreséntate como un experto en el tema, para hacer creer que sabes más del conductismo que los propios conductistas.

5) Dí que la ciencia actual es muy diferente a la que construyeron “los positivistas”. Así le quitas sustento epistemológico a la ciencia de la conducta.

6) Repite hasta el hastío que el conductismo pertenece a un pasado ya superado por nuevos paradigmas científicos, como el cognitivismo o la neurociencia. Así lograrás restarle actualidad a su imagen.

7) Da a entender que la ciencia de la conducta no sirve para tratar temas humanos, porque todo su interés está centrado en la conducta animal. Así provocas el desprecio hacia semejante “tontería”.

8) Remarca que los conductistas no se preocupan por explicar los procesos cognitivos, internos, psíquicos, cerebrales, etc.; para sacarlo de circulación y dejar paso a otras explicaciones paradigmáticas alternativas.

9) Tiende cortinas de humo cuando algún conductista se te ponga al frente y desmienta tus argumentos, de modo que la gente se distraiga y no le preste atención.

10) Presenta al conductismo como un producto ideológico imperialista diseñado para someter al hombre convirtiéndolo en un robot. De esa manera refuerzas tus argumentos manipulando sentimientos humanistas y revanchismo político.

Este post es complementario de otro anterior, al que puede accederse pulsando AQUÍ.

sábado 11 de febrero de 2012

¿QUIÉRES TRABAJAR CON LA SEGURIDAD DE SER ÚTIL? USA LA LÓGICA CONDUCTUAL: COHERENCIA ENTRE TEORÍA Y PRÁCTICA

Existen dos apotegmas que ilustran cómo comprobar lo que sirve o no: “La práctica es el criterio de verdad” y “La prueba de que existe la torta está en comerla”. Esto, aplicado a la psicología, debería traducirse en el aserto de que la coherencia entre la lógica (filosofía-teoría-metodología) que sustenta un enfoque y sus derivaciones tecnológicas, es empíricamente verificable a través de la confirmación de las hipótesis lógicas (investigación-principios-leyes) mediante la práctica efectiva (modificación de los eventos bajo estudio en el sentido planificado). En este sentido la lógica conductual tiene un alto nivel de verificación, porque casi todas sus técnicas desarrolladas por medio de investigaciones rigurosas figuran entre las intervenciones psicológicas con apoyo empírico recomendadas por la APA, para intervenir sobre problemas adultos, adolescentes e infantiles.
Se ha remarcado que las técnicas conductuales provienen de cuatro fuentes: análisis experimental de la conducta (p. ej. reforzamiento, moldeamiento, extinción, sobrecorrección, etc.); conductismo metodológico (desensibilización sistemática, relajación, inundación, entrenamiento asertivo, etc.); aprendizaje social (modelado, ensayo conductual, rol playing, etc.); y orientaciones heterodoxas (conductual-cognitivas y cognitivo-conductuales). En estos últimos casos la diferencia entre ellas es de orden empírico: “a más sustento experimental, más conductuales (autocontrol, autoinstrucción, inoculación del estrés, condicionamiento encubierto, etc.) que cognitivas (reestructuración racional y cognitiva, solución de problemas, clarificación de valores, etc.)”. Yo añadiría que “a más uso de variables de lenguaje e imaginación como respuestas condicionadas, más cognitivas”.
La relación de las técnicas denominadas “cognitivas” con el quehacer conductual generalmente ha sido mediatizada, enmascarada o ignorada, debido a dos factores: 1) la creencia (ignorante) de que el conductismo "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo", como si ambos fenómenos fueran incompatibles o inconmensurables; y 2) el escape del castigo social que algunos suponen que puede ocurrir al decirse “conductista” o “tecnólogo conductual” a secas en esta época.
Por lo demás, también se ha polarizado el asunto llevándolo a un falso dilema: ¿es la cognición del individuo o el ambiente que lo rodea lo que “inicia” el comportamiento? Se ha hecho “cuestión de estado” esta discusión absolutizando los términos, sin parar mientes en que todo es relativo a la función que cumple el observador en la caracterización del episodio de conducta. En realidad, el “inicio” del comportamiento es fijado por las necesidades del análisis práctico: algunas veces será útil para analizar o cambiar el comportamiento considerar que hay que empezar por la conducta verbal o sensorial manifiestas o encubiertas, y otras veces será útil empezar por el entorno social o físico. No hay contradicción, porque es claro que se trata de un episodio interactivo. Por lo demás, Skinner anticipó temas como el autocontrol, la solución de problemas y el control instruccional que inspiraron a los autores "cognitivo-conductuales" a elaborar sus conocidos procedimientos terapéuticos y educativos.
La lógica conductual que va, como se ha dicho, desde la filosofía hasta la tecnología en un continuo coherente (se habla sobre la conducta, se estudia la conducta, se investiga la conducta, se manipula la conducta y se modifica la conducta), tiene una alta probabilidad de ser útil para el practicante profesional de la psicología. No es, como lo dicta el prejuicio popular, algo simple ni limitado. Un problema para su difusión ha sido la “vocación” básica y filosófica que tienen muchos de los cultores que eligen su enfoque, evitando un mayor centramiento en la parte aplicativa. De ahí la ausencia relativa de post-grados, cursillos y talleres dedicados a la enseñanza de métodos de evaluación y tratamiento que no lleven el calificativo de “cognitivos”, porque los pocos psicólogos conductuales que sí tienen interés en lo práctico no suelen ser, como se dijo más arriba, muy esclarecidos teóricamente o tienen miedo a ser llamados “conductistas” con toda la carga de prejuicios que ello supone.
Sólo una mayor difusión podrá vencer esos obstáculos.

Posdatas:

1) Lo dicho, por cierto, no debe llevar a la falsa conclusión -también hartamente repetida- de que de lo conductual "sólo sirven las técnicas" y que, ejerciendo algún otro tipo de enfoque paradigmático "más amplio y explicativo", se pueden utilizar libremente. No. la práctica tecnológica es por necesidad coherente con la teoría y la metodología que la sustentan ¿Cómo podría esperarse efectividad de un quehacer teórico y práctico incongruente? Por eso cada enfoque tiene sus propias aplicaciones. Por ejemplo, practicar la asociación libre es coherente con la creencia psicoanalítica de que se investiga el inconsciente a través de la interpretación de la simbología lingüistica. Dejar hablar al cliente prestándole una atención benévola es coherente con la creencia del humanismo de que a través de eso se va a llegar a un insight, y así.
Por eso suscita dudas el movimiento terapéutico integrador hoy en boga, que, utilizando numerosos neologismos y entretejiendo razonamientos retóricos, no hace sino enmarañar los procedimientos de distintas orientaciones que promueve, escondiendo los hechos de cuál de ellos es el que realmente funciona y cómo, haciendo extensiones desde un sólo enfoque, podrían explicarse perfectamente los principios inmersos en dichas prácticas sin necesidad de acudir a otros con presupuestos totalmente diferentes. Mi postura personal, coincidiendo parcialmente con A. A. Lazarus, es que es legítimo importar procedimientos tecnológicos de otros enfoques teóricos, siempre y cuando sus elementos más compatibles se adapten al marco de referencia propio, no tomándolos como vienen.

2) Para no quedarme corto, a los procedimientos reseñados en el post faltaría añadir la biorretroalimentación (Medicina Conductual) y un conjunto de terapias conductuales que hoy se vienen llamando "de tercera generación" porque tratan los temas cognitivos y afectivos interrelacionados, como las Terapias de Aceptación y Compromiso, Psicoterapia Analítica-Conductual, Terapia Dialéctica-Conductual, Terapia de Activación, Mindfulness, Terapia Interpersonal, Terapia Integradora de Pareja, Terapia de Esquemas, e incluso una Terapia del Bienestar que parecería iniciar ya una "cuarta generación".

martes 7 de febrero de 2012

¿CÓMO FUNCIONAN LAS CONDUCTAS DE “PLANIFICAR” Y "TOMAR DECISIONES"?

¿Cómo explicar técnicamente el funcionamiento de la conducta de “planificar” y "tomar decisiones" desde el punto de vista comportamental? La cosa no es tan simple como decir "pienso, luego existo", o “el individuo X planifica o toma decisiones en base a su lógica mental”, o porque tiene algún dispositivo interno que le da el poder para ello.
Cuando se emite conducta, las variables analíticas parten de las condiciones ambientales y biológicas pasadas e inmediatas, y de los repertorios aprendidos por el individuo al momento de actuar (incluyendo su conducta verbal), y, por supuesto, de los principios de aprendizaje. La interacción de todos esos factores da por resultado el episodio en cuestión.
Entonces, suponiendo que un individuo planifica su vida posterior y toma decisiones ¿en base a qué lo hace?:
1) En primer. lugar, a todos se nos enseña en la niñez repertorios de “pararnos a pensar” y “sopesar consecuencias”. Esa es una manera de manipular nuestro ambiente personal, y lo hacemos mediante “comportamiento verbal autoclítico”: aquel que permite emitir “tactos” (conducta de rotular o conceptuar) sobre otros “tactos” refiriéndose a respuestas potenciales (las que pueden ocurrir, p. ej. “quisiera hacer…”), discriminativas (“esto es…”), de efecto en presente y futuro (“lo hago” o “lo haré”), de variables controlantes (“prefiero esto que lo otro porque…”) o de su grado de probabilidad (“esto lo lograré más fácilmente…”).
2) Lo anterior puede relacionarse de diversos modos con estados de privación (sensación de que falta algo) o saciedad (sensación de que sobra algo), p. ej., si se decide estudiar sobre cierto contenido en determinado momento, puede ser porque hace tiempo que no se veía ese tema. Si se considera la posibilidad de tomar agua en vez de gaseosa, es posible que antes se hayan tomado demasiadas gaseosas.
3) Otra variable relevante se liga a las conductas de escape o evitación, p. ej., si se decide abordar un transporte público para llegar a un destino cercano al que se podría llegar caminando, puede ser porque se elude pasar por un sitio en el cual están jugando carnaval.
4) También puede jugar un papel el reforzamiento positivo directo, como cuando alguien que dubita entre dos alternativas a corto o a largo plazo, elige una de ellas porque las personas que lo rodean le expresan calurosamente su aprobación.
5) Las reglas discriminativas que aporta la cultura también afectan la función al proveer anticipaciones de consecuencias que ayudan a escoger lo que es “bueno”, “malo”, “fácil”, “difícil”, “agradable”, “desagradable”, “correcto”, “incorrecto”, etc. Como en los casos en que un refrán nos aconseja que “quién a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”.
6) No se deben subestimar los estados orgánicos: los malestares o bienestares somáticos momentáneos, las enfermedades, todo eso debe incluirse en la ecuación.
7) El autorrefuerzo es algo que puede influir en la planificación-decisión, con base en repertorios previamente aprendidos; y
8) La estimulación suplementaria en la forma de asociaciones fortuitas con diversos elementos del ambiente (incluyendo la publicidad subliminal) también eleva la probabilidad de que cierto tipo de respuesta pueda aparecer.
El orden establecido en los puntos anteriores no es necesariamente inclusivo, ni tampoco está elaborado en razón de prioridades. Sólo he pretendido enlistar las posibilidades de consideración. Podrían darse muchos más ejemplos distintos en cada categoría. La complejidad del asunto rebasa con mucho los esquemas.

jueves 2 de febrero de 2012

¿QUÉ ES CONDUCTA?

Un fragmento del artículo de Esteve Freixa i Baqué (2003) ¿Qué es conducta? aparecido en la Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 3(3), 595-613; explica de manera muy didáctica este concepto tan malentendido y/o frecuentemente tergiversado, tal como lo entendemos los conductistas radicales:
“Existen conductas visibles a las que podemos llamar manifiestas y conductas escondidas a las que podemos llamar “mentales”, pero ambas son conductas con todas las de la ley; no considerarlas así a causa de su diferencia de accesibilidad, suponer que sólo son conductas las primeras, creando así una categoría diferente para las segundas, añadiendo, para postre, una relación causal entre ambas, constituye, ni más ni menos, un magnífico error de categorización. La analogía siguiente debería acabar de poner en evidencia nuestra posición. Se trata de la analogía con los icebergs. Un iceberg es una masa de hielo a la deriva sobre el océano que presenta, en virtud de las leyes de la Física, una parte visible y una parte escondida. A nadie se le ocurriría considerar que el iceberg es solamente su parte visible, que su parte escondida pertenece a otra categoría de fenómenos y, todavía menos, considerar que la parte oculta constituye “la causa” de la parte visible. El iceberg es el conjunto, la suma de la parte visible y de la parte escondida; el hecho de que esté dividido en dos partes por la frontera de la línea de flotación no tiene el poder de generar dos fenómenos diferentes. Del mismo modo, la conducta es el conjunto, la suma de la parte manifiesta y de la parte “mental”, y el hecho de que esté dividida en dos por la frontera de la piel no tiene el poder de generar dos fenómenos diferentes. Así, las llamadas funciones “mentales” o procesos cognitivos, lejos de ser las causas de la conducta, son conductas en sí mismas, conductas que antes de haber sido interiorizadas, transformadas en “mentales”, eran auténticas conductas motoras, públicas, manifiestas, externas. En otras palabras, los procesos “mentales” no forman parte de la explicación, sino de lo que debe ser explicado. Es ahí donde la visión tradicional, tanto de la gente de la calle, como de los psicólogos cognitivistas, se revela incorrecta.
En efecto, al interrumpir la cadena explicativa de la conducta en el eslabón de lo “mental” se tiene la impresión de haber dado una explicación, cuando lo que se hace no es más que retrasar la solución del problema. Decir que el alumno ha podido responder correctamente a la pregunta que se le hizo porque ha efectuado un cálculo mental correcto no supone avanzar en lo más mínimo, pues aún hay que explicar por qué ha realizado un cálculo mental correcto. La explicación cognitiva, abortando con una respuesta que parece satisfactoria la búsqueda de la explicación, interrumpe la cadena causal en un eslabón intermedio e impide proseguir en el camino del establecimiento de la causa primera, la que realmente nos interesa. Esto se parece mucho al razonamiento de los niños que responden a la pregunta: “¿De dónde vienen los pollos?” diciendo: “del supermercado”; y que cuando nos oyen quejarnos de que no tenemos suficiente dinero para terminar el mes nos dicen que vayamos a buscarlo al cajero automático de nuestro banco. Ignoran que los pollos no son producidos por los supermercados y que el dinero no aterriza en el banco si antes uno no lo ha ganado con su trabajo.
Interrumpir la explicación de la conducta manifiesta en la acción de la conducta no observable equivale a explicar la parte visible del iceberg por su parte sumergida, olvidando que las dos deben ser explicadas en términos de temperatura, densidad, etc. que son las verdaderas causas del fenómeno que nosotros llamamos iceberg.
Lejos de contentarse pues con estas pseudo-explicaciones de medio recorrido (preñadas, por ende, de errores categoriales), el conductismo se vuelve hacia el ambiente, fuente última (o primera; depende de cómo se consideren las cosas) de las conductas, tanto públicas como privadas, según una relación de interacción que no tiene nada que ver con el célebre esquema (unidireccional, mecanicista y reduccionista) estímulo-respuesta, en el que sus detractores han querido siempre encerrar al conductismo para poder criticarlo mejor”. (pp. 600-602).

sábado 28 de enero de 2012

ESQUEMA DE EYSENCK PARA CLASIFICAR IZQUIERDA Y DERECHA IDEOPOLÍTICAS

Dr. H. J. Eysenck
En wikipedia de vez en cuando se pueden encontrar contenidos rigurosos y útiles. A través de ella ese gigante conductista llamado H. J. Eysenck me sigue sorprendiendo. Por ejemplo, respecto a la diferenciación entre derecha-izquierda ideopolíticas, extraigo el siguiente texto e imagen:
«Gran parte de la filosofía política que ha surgido en los últimos dos siglos no encaja en la línea unidimensional derecha-izquierda, en particular el anarquismo y el libertarismo. Se asume que el anarquismo es “de izquierda”, mientras que el liberalismo libertario es “de derecha”. Sin embargo, en el espectro unidimensional, el anarquismo ocupa prácticamente la misma posición que el marxismo, lo cual es obviamente poco apropiado. El anarquismo implica el rechazo al gobierno y al control social, mientras que las teorías comunistas pretenden el control social de muchas actividades. En el otro extremo del extremo político, el liberalismo libertario se encuentra en el mismo lugar que el fascismo, o por lo menos que el capitalismo conservador rígidamente autoritario, lo cual sería igualmente inapropiado.
Para resolver estos problemas, se han planteado varias propuestas para crear sistema de dos ejes, que combine dos modelos de espectro político unidimensional como sus ejes.
La primera persona que diseñó un sistema de dos ejes fue Hans Eysenck en su libro de 1964 Sense and Nonsense in Psychology. A partir del espectro tradicional “derecha-izquierda”, Eysenck añadió un eje vertical que iba de las tendencias autoritarias a las tendencias democráticas"».

Para mayor abundamiento sobre la concepción eysenckiana respecto a estas cosas se puede consultar el articulo Aportaciones Sociales de la Psicología de H. J. Eysenck.

miércoles 25 de enero de 2012

HABILIDADES CLÍNICAS EN LA TERAPIA CONDUCTUAL DE TERCERA GENERACIÓN

Un apunte teórico que se necesitaba sobre este asunto:

HABILIDADES CLÍNICAS EN LA TERAPIA CONDUCTUAL DE TERCERA GENERACIÓN

Por: Jorge Barraca Mairal

En este artículo se repasan las técnicas de tres de las terapias de tercera generación conductual (Terapia de Aceptación y compromiso, Psicoterapia Analítico-Funcional y Terapia Conductual Dialéctica) para reflexionar sobre el tipo de destrezas que el terapeuta debe desarrollar si pretende lograr una actuación competente al practicarlas. Este examen lleva a distinguir entre: (1) habilidades de escucha y discriminación de respuesta; (2) habilidades de fluidez, repertorio y competencia verbal; (3) habilidades de ejecución motora; (4) habilidades de imaginación-creatividad; (5) habilidades de conexión-empatía; y (6) otras habilidades (trabajo de grupo entre terapeutas, meditación, atención plena, etc.). Un análisis de estas destrezas permite concluir que los nuevos desarrollos parten de las tradicionales habilidades del terapeuta cognitivo-conductual pero replanteadas y con formas decididamente más elaboradas. Por otro lado, se revela que las competencias habitualmente entrenadas en la licenciatura, así como las que pueden derivarse exclusivamente de la lectura de los textos en que se divulgan estas terapias, resultan limitadas para un trabajo eficaz dentro de estos nuevos modelos. En conclusión, se propone la implementación de una formación práctica o procedimental a través de talleres, materiales audio-visuales y supervisión de casos. Ver Artículo Completo.

ANÁLISIS EXPERIMENTAL DE LA CONDUCTA CREATIVA

Un interesante artículo que sintetiza buena parte de la investigación experimental conductista sobre creatividad:

Aportaciones del análisis conductual al estudio de la conducta emergente: Algunos fenómenos experimentales

Por: Jesús Gómez, Andrés García, Vicente Pérez María T. Gutiérrez y Cristóbal Bohórquez

RESUMEN

En las últimas décadas de investigación básica desde la perspectiva del Análisis Experimental del Comportamiento se ha prestado una especial atención a los fenómenos complejos de control de estímulo capaces de generar comportamiento emergente o “creativo”. Estas investigaciones han permitido abordar experimentalmente algunos procesos psicológicos típicamente humanos como la formación de conceptos, la producción y comprensión de la conducta verbal y simbólica, la conciencia y el razonamiento complejo. De manera complementaria, se han realizado también extensas investigaciones sobre las bases conductuales de estos fenómenos en animales no humanos. En este trabajo se describen de forma integrada una selección de fenómenos experimentales representativos que sirven para explicar comportamientos progresivamente más complejos, y que emergen como una combinación entre la historia de reforzamiento de los sujetos y una situación novedosa. Ver artículo completo

sábado 14 de enero de 2012

INGENIERÍA DEL COMPORTAMIENTO DEPORTIVO

Las aplicaciones tradicionales de la psicología del deporte se limitaban al estudio de la persona que realiza las actividades deportivas, circunscribiendo, además, sus “trastornos” a problemas emotivos sin entrar al análisis cuidadoso de su interacción con otras personas, eventos u objetos en proximidad. Aun cuando la situación fue cambiando desde los años 80, todavía hoy a menudo se buscan las causas del comportamiento en procesos mentales, se subordina su observación a tests psicométricos, y se basa la preparación del deportista casi exclusivamente en criterios de orden cognitivo “interno”, sin cambiar el entorno.
En contraposición, la psicología del deporte conductualmente entendida estudia todas las interacciones actuales y previas de los individuos que practican la actividad física o el deporte, así como lo que hacen quienes interactúan con él en la situación deportiva: entrenadores, árbitros o jueces, directivos, aficionados, ectétera; explicando la conducta y el rendimiento deportivo en función a las relaciones que establece el deportista con su entorno  social y físico, y no en problemas de motivación, personalidad o ansiedad internamente generados.
El ingeniero conductual del deporte utiliza su saber de los principios que rigen el comportamiento para formar o asesorar a otros especialistas, y también como agente directo de cambio. Dado que el desempeño deportivo excepcional requiere preparación en cuatro áreas principales (lo físico, lo técnico, lo táctico y lo psicológico), el experto en conducta debe poder participar en ellas eficientemente.
Dando un vistazo general a algunos de los aportes realizados por la ingeniería del comportamiento deportivo, podríamos enlistar los siguientes:
  • Investigaciones sobre la aplicación de los principios conductuales en situaciones deportivas específicas.
  • Asesoramiento al entrenador y auxiliares en el uso de la practica positiva y criterios de aceptabilidad.
  • Evaluación conductual y confección de sistemas evaluativos de proceso y resultados (registros, inventarios).
  • Técnicas para practicar destrezas (moldeamiento, encadenamiento, modelamiento, ensayo de conducta y otras).
  • Técnicas para la práctica del autocontrol y del afrontamiento (relajación, visualización, aserción encubierta, autoinstrucción entre otras).
  • Procedimientos motivadores (mediante el manejo de antecedentes o de consecuencias, retroalimentación, economía de fichas).
  • Programas de enseñanza basados en tecnología educativa y seguimiento de reglas.
  • Programas correctivos individualizados o grupales (áreas motora, afectiva o cognitiva).
  • Definición de componentes y subcomponentes deseables en las tareas de entrenador y deportistas:
  • - En el entrenamiento (asistencia, retención, repetición).
  • - En competencia (relajación, cooperación, destreza).
  • - Afuera (estilo de vida saludable).
Aquí adjunto los títulos de un conjunto de textos de orientación conductual en este rubro, que están en español:
- Brengelmann, J. C. (1982). Aportaciones del análisis y modificación de conducta al deporte. Revista de Psicología General y Aplicada, 17 (3), 417-436.
- Buceta, J. M. (1998) Psicología del entrenamiento deportivo. Madrid: Dykinson
- Gil Roales, J. y Delgado, M. (1994). Psicología y Pedagogía de la Actividad Física y el Deporte. Madrid : Siglo Veintiuno.
- Grosser, M.; Starischka, S. y Zimmermann, E. (1985). Principios del entrenamiento deportivo: Teoría y práctica en todas las especialidades deportivas. Martínez Roca. Barcelona.
- Leal, H. C. (1986). Analisis conductual aplicado al deporte: efectos de la retroalimentacion visual y el reforzamiento verbal en el softbol competitivo. Guatemala: Universidad Rafael Landivar.
- Martin, G. (2008). Psicología del deporte: Guía práctica para el análisis conductual. Madrid: Pearson Educación.
- Portilla, B. (s/f). Análisis experimental de la conducta aplicado al deporte. http://www.entornomedico.org/salud/deportesalud/articulos/art_conducta.htm
- Riera, J. (1985). Introducción a la psicología del deporte. Martínez Roca. Barcelona.
Riera, J. y Cruz, J. (1991). Psicología del deporte. Barcelona: Martinez Roca.
- Salmerón, M. I. (2006). La técnica del autocontrol aplicada al entrenamiento deportivo. http://www.efdeportes.com/efd92/autoc.htm
- Turner, R. D., Polly, S. y Sherman, A. R. (1981). Un enfoque conductual para programar el ejercicio individualizado. En Krumboltz, J. O. y Thorensen, C. E. (eds.). Métodos de Consejo Psicológico. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Por cierto, dentro de las labores del ingeniero conductual dedicado al deporte también figura la obligación, común a todo especialista del comportamiento, de la autoevaluación permanente. Como dice Garry Martin (2008): "Las medidas continuas de rendimiento en el deporte se pueden usar para evaluar la eficacia de nuestras intervenciones. Las evaluaciones subjetivas de rendimiento por los usuarios de nuestros servicios nos indicarán si los deportistas, los entrenadores y otras personas están satisfechos con nuestros esfuerzos y con nuestros resultados" (p. 345).

miércoles 4 de enero de 2012

ALFRED ADLER ¿UN “CONDUCTISTA INTUITIVO”?

De la extensa gama de psicoterapeutas y teóricos de la personalidad que pueblan el continente psicológico, Alfred Adler parece ser el único cuyas nociones son señaladas explícitamente por simpatizantes de corrientes ajenas —psicodinámica, constructivista, existencialista e incluso conductista—, como inspiración para conceptualizaciones y procedimientos, o simplemente como anticipaciones a desarrollos posteriores.
Sí amigo lector, está leyendo bien: “conductista” (por supuesto no en el sentido que se puede llamar sistemático). El que quiera ver que vea, y el que quiera oír que oiga. Ann Pratt (1985), una analista del comportamiento, ha hecho ver las coincidencias que el enfoque adleriano tiene con el conductismo de Skinner, y las enumera así:
  • Adler rechazaba la psicología de los rasgos, prefiriendo enfatizar las causas del comportamiento en el ambiente previo y en los objetivos (léase consecuencias generadas por las acciones del individuo). Para él la conducta era “movimiento” y el refuerzo “aliento”. Así el llamado "teleoanálisis" se parece a una versión pre-científica de la triple contingencia skinneriana.
  • A su vez, pensaba Adler que la consecución de los objetivos (léase los efectos del refuerzo) no requieren de la conciencia de la conducta. Estaba convencido de que en la mayoría de los casos no sabemos por qué hacemos lo que hacemos. "El inconsciente —escribió en 1913—, es lo que somos incapaces de formular en conceptos claros" (ver Ansbacher y Ansbacher, 1956/1959).
  • En la interpretación adleriana, las acciones que buscan efectos similares pueden estar dirigidas a objetivos diferentes. Por ejemplo, el llanto puede ser un intento de obtener atención o puede ser un "uso del temperamento" en una lucha de poder. Los conductistas radicales dicen, de otro modo, que comportamientos topográficamente similares pueden ser mantenidos por diferentes refuerzos.
  • La escuela adleriana muestra un escepticismo vigoroso sobre las teorías que aceptan discontinuidades entre comportamiento "normal" y "anormal". Los comportamientos constructivo y destructivo se adquieren de acuerdo con los mismos principios. Adler juzgaba que los movimientos y la personalidad eran rastreables principalmente en la historia experiencial, es decir, el estilo de vida es en gran parte aprendido. Para él, con el tiempo, la psicología del aprendizaje podría aclarar estos principios en detalle.
  • Para cambiar problemas comportamentales hay que cambiar nuestras prácticas, no nuestra "actitud" (esto es una anticipación a los programas de entrenamiento para padres, hoy tan frecuentes en el análisis conductual). Se debe cambiar lo que hacemos con los niños, y la adhesión fiel a los cambios el tiempo que sea necesario, ayudará a mejorar la relación. Por este camino, Adler llama a abandonar las medidas punitivas e incrementar los recursos positivos.
  • El comportamiento infantil de mala adaptación es comúnmente mantenido por la atención del agente socializador, y/o por una “lucha de poder” establecida entre los miembros del episodio. Esto recuerda las disquisiciones de Skinner sobre “contracontrol”.
Aquí no se detienen las similitudes. Hay cierto parecido entre muchas de las técnicas conductuales aplicadas con las sugerencias que hacen los adlerianos para solucionar problemas de conducta infantil (saciación, extinción, práctica positiva y negativa, rol playing, etc.). Lo cierto, según Pratt, es que los adlerianos muestran un “sabor funcional” en su teleología, oculto bajo el lenguaje sentimental, intuitivo y aparentemente ingenuo que caracteriza a las aproximaciones no conductuales. Incluso aquellos temas que se mantienen en extremos polares de discusión entre conductistas y adlerianos, como la asunción fenomenológica vs la funcional, o el holismo vs el análisis, son, si se ven de cerca, menos antagónicos. Por ejemplo, dice Pratt, Skinner menciona que bajo ciertas condiciones el organismo adquiere una lógica privada equívoca, la que, en cierto modo, se parecería a los “finalismos ficticios” de Adler.
Termina diciendo Pratt que, comprensiblemente, los conductistas radicales han tenido pocas razones para encontrar interesante la Psicología Individual. Sin embargo, desde que los analistas del comportamiento pretenden impulsar su tecnología en el ámbito de las interacciones sociales con niños y adolescentes, las nociones desplegadas por Adler pueden sugerir algunas pistas para un análisis y práctica eficaces.

REFERENCIAS

Ansbacher, H.L. y Ansbacher, R.R. (1956/1959). La psicología individual de Alfred Adler. México: Troquel. 
Pratt, A.B. (1985). Adlerian psychology as an intuitive operant system. The Behavior Analyst, 8(1), 39-51 (Spring).

domingo 1 de enero de 2012

COGNICIÓN Y TERAPIA DEL COMPORTAMIENTO


Dr. Joseph J. Wolpe
 Es poco conocido que Joseph Wolpe, además de extraordinario impulsor de la terapia del comportamiento, en particular la referida a la terapia por inhibición recíproca y al entrenamiento en habilidades sociales, fue un lúcido y hábil polemista. Una de sus contiendas puede encontrarse en el artículo Cognición y Causación en el Comportamiento Humano y su Terapia (Wolpe, 1980), dirigido centralmente a refutar las tendencias lideradas por Bandura y otros terapeutas de conducta cognitivistas. El contenido de la discusión es aún vigente y podría ser aplicado a situaciones actuales en que ciertas disquisiciones poco informadas tergiversan el papel que la cognición ha jugado en el conductismo histórico. Aquí extraigo un fragmento de ese escrito, subtitulado “La Cognición en Relación con la Terapia del Comportamiento” (p. 254):
  • “En el campo de la psicoterapia la creencia de que la cognición es un evento separado del comportamiento, ha sido una fuente de confusión por generaciones. Y ahora, mirabile dictu, esta creencia y su progenie de confusiones ha comenzado a infiltrarse en la terapia del comportamiento, la psicoterapia del conductismo… En un artículo en el American Psychologist, Mahoney aplaude la «reciente aparición de los esfuerzos por integrar los enfoques cognoscitivos conductistas a la psicoterapia». En términos de lo que ha emergido a raíz de nuestras consideraciones sobre la cognición, esto es muy parecido a hablar de integrar la hematología con la medicina, o el estudio del nitrógeno con el estudio de los gases. La «integración» por la que aboga Mahoney ha existido siempre en la práctica de la terapia del comportamiento como he de indicar más abajo. De hecho, sin duda, la idea de la «integración» tiene sentido sólo suponiendo que cognición sea algo más que comportamiento.
  • Los cognoscitivistas se han convencido de que los terapeutas del comportamiento han pasado por alto la cognición. Por ejemplo, Beck sostiene que los terapeutas del comportamiento no reconocen la cognición y «dan la vuelta en torno de los pensamientos». Tal planteamiento sólo pudo ser hecho por una persona que no está muy familiarizada con la forma como la terapia del comportamiento trabaja realmente con la neurosis. Podemos notar, antes de pasar a este tema, que en general la cognición es ineludible en la terapia del comportamiento, como en cualquier forma de psicoterapia y verdaderamente, en casi todas las actividades humanas. Inevitablemente el paciente percibe al terapeuta y piensa: «Aquí hay un hombre que puede ayudarme», nota los muebles y la decoración de la oficina, percibe los gestos del terapeuta y sus palabras, y responde a lo que percibe en emociones y en palabras. Si los terapeutas del comportamiento no han enfatizado estas cosas, es porque el hacerlo es tan redundante como mencionar, cuando indicamos que a un paciente se le aplicó una inyección intravenosa, que se utilizó una jeringa. La cognición es indispensable en las interacciones humanas y por esto es absurdo el «descubrimiento» cognoscitivo de que la terapia del comportamiento ha omitido el factor cognoscitivo”.
No sólo este fragmento, sino todo el artículo, es rico en argumentos y referencias experimentales, de modo que constituye un buen ejercicio para aquellos conductistas aplicados o simpatizantes que buscan razones teóricas en qué apoyar su concepción, y material breve pero valioso para la reflexión de aquellos no-tan-conductistas (o metodológicos) que, por carecer de sólidos hábitos de lectura o de intereses epistemológicos, simplemente siguen la corriente de los prejuicios más populares sembrados a raíz del posicionamiento de otros enfoques.

Fuente: Wolpe, J.J. (1980). Cognición y causación en el comportamiento humano y su terapia. En R. Ardila (Comp.). Terapia del comportamiento (pp. 246-260). Bilbao: Descleé de Brouwer.

martes 13 de diciembre de 2011

ECONOMÍA CONDUCTUAL Y COMPORTAMIENTO DE CONSUMO

Después de una larga espera, ya anda impresa la revista en que se iba a publicar este ensayo.

LA ECONOMÍA CONDUCTUAL Y EL ANÁLISIS EXPERIMENTAL DEL COMPORTAMIENTO DE CONSUMO

RESUMEN

El presente artículo considera el aporte del análisis experimental del comportamiento en el marco del desarrollo de la economía conductual, y su complementariedad con las investigaciones actuales en psicología económica. En primer lugar, se hace una revisión de los orígenes y desarrollo de la economía conductual desde los principios básicos que fundamentan la ley de utilidad marginal en relación con los estados de privación y saciedad del comportamiento, al papel de la economía de fichas y la regulación conductual. En segundo lugar, se discuten los estudios sobre el tema de la relación entre la economía conductual y los procesos decisorios del comportamiento de consumo, concluyendo que demuestran ser de gran utilidad conceptual para evaluar innumerables situaciones aplicadas. (Artículo completo)

miércoles 30 de noviembre de 2011

VIDEOS CONDUCTUALES

La siguiente es una lista no exhaustiva de vídeos que se pueden encontrar en la red con demostraciones prácticas de tratamientos conductuales, sea de terapia como de modificación del comportamiento. La mayoría de los links reportados aquí están divididos en varias partes (aquí pongo sólo las primeras), y uno de ellos (autistas) está en idioma inglés. Hay, por supuesto, mucho más, pero es de extrañar que aún no se puedan ver capítulos de "La Niñera Experta", con la extinta enfermera Tracy Hogg, que también hacía modificación de conducta infantil. Tampoco he podido hallar un episodio de la serie "La Naturaleza de las Cosas" titulado "Fobias en Línea", donde el biólogo David Susuki le hace un reportaje a los tratamientos terapéuticos conductuales de diferentes fobias, obsesiones compulsivas y depresiones post-traumáticas. Yo los tengo grabados de VHS a VCD (como también varios capítulos de la serie "Angelitos" en total idioma español), pero obviamente de mala calidad visual. Esperemos que con el tiempo aparezcan.




miércoles 23 de noviembre de 2011

AFINIDADES ENTRE LAS NUEVAS TERAPIAS DE CONDUCTA Y LAS TERAPIAS TRADICIONALES CON OTRAS ORIENTACIONES

Autor: Dr. Marino Pérez-Alvarez

RESUMEN

En primer lugar, se presentan las nuevas terapias de conducta, señalándose sus aspectos distintivos. Se trata, en concreto, de la Psicoterapia Analítica Funcional, de la Terapia de Aceptación y Compromiso y de la Terapia de Conducta Dialéctica. En segundo lugar, se presentan las terapias tradicionales a las que se refiere aquí, que son terapias de orientación distinta a la terapia de conducta. Se trata, en concreto, del Psicoanálisis, de la Terapia Existencial, de la Psicoterapia Experiencial y de la Terapia Estratégica. A su vez, se distinguen dentro de cada una de ellas sus principales variantes. Finalmente, se establecenlas afinidades apuntadas en el título. A este respecto, se han encontrado afinidades que vienen dadas por los conceptos de transferencia, interpretación, experiencia emocional correctiva, aceptación, compromiso y despsicologización. Se espera que estas afinidades de hecho lleguen a ser afinidades electivas. (Artículo completo)

COMUNICACIÓN CLÍNICA Y TERAPIA CONDUCTUAL

RESUMEN
Este artículo esboza los avatares de la consideración conductual sobre la interacción comunicativa dentro de la consulta clínica entre los participantes del episodio psicoterapéutico. Dicha consideración estuvo en un principio ligada a las dudas sobre la confiabilidad de la correspondencia hacer-decir en el reporte verbal del cliente, impidiendo el ejercicio de un auténtico análisis funcional respecto a las variables influyentes en esa clase de episodios. Eso ha variado en la perspectiva contemporánea gracias al desarrollo de terapias conductuales de tercera generación, que utilizan como métodos de interpretación y acción formas lingüísticas a manera de variables independiente, interviniente y dependiente. (Artículo completo)

lunes 14 de noviembre de 2011

PROBLEMAS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS EN EL CAMPO DE LA EVALUACIÓN CLÍNICA CONDUCTUAL

RESUMEN
Se indica que a pesar del acercamiento entre enfoques clínicos se siguen manteniendo diferencias fundamentales en la conceptualización del trabajo evaluativo, que puede inclinarse por la alternativa internalista o la conductual. La segunda se formuló como una superación radical de la primera, pese a lo cual actualmente muestra aparentes problemas en el seguimiento de ciertas pautas. Este artículo se centra en la discusión de dichas dificultades, escogiendo tres asuntos de controversia teórica y metodológica al interior de la evaluación conductual: 1) evaluación directa adversus evaluación indirecta, 2) abordaje molecular adversus abordaje molar, y 3) diagnóstico funcional adversus diagnóstico nosológico. (Leer artículo entero)

sábado 1 de octubre de 2011

JUEGOS DEL LENGUAJE Y CONDUCTA



Conducta, juegos del lenguaje y criterios de validación del conocimiento

LA CONDUCTA VERBAL SEGÚN STAATS

Arthur W. Staats
DISTINCIONES ENTRE CONDUCTISMO PSICOLÓGICO Y CONDUCTISMO RADICAL CON REFERENCIA AL COMPORTAMIENTO VERBAL: UNA ENTREVISTA CON ARTHUR W. STAATS

Javier Virués Ortega

Arthur W. Staats es uno de los escasos teóricos conductuales con vida que ha desarrollado un programa teórico general dirigido a la explicación de la conducta humana compleja. Su investigación se ha dedicado a la ampliación y confirmación empírica de su marco teórico: el conductismo paradigmático o psicológico. Esta aproximación, según Staats, supera ciertas limitaciones del conductismo radical: a) enfatizando procesos de aprendizaje específicamente humanos (e.g., repertorios básicos de conducta, aprendizaje acumulativo jerárquico), b) estableciendo un marco teórico novedoso con respecto al rol causal del comportamiento verbal y emocional en otras conductas, y c) interrelacionando conductismo y psicología en el intento de unificar conductismo y psicología... (leer más)

jueves 28 de julio de 2011

HISTORIA Y VIGENCIA DE LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA

Los textos que enlazo a continuación son de los Psicólogos españoles J. Santacreu y M.X. Froján, que hacen en ellos una excelente revisión histórica y conceptual de las modalidades de modificación de conducta que han aparecido a través del tiempo. Lecturas indispensables para quienes quieren conocer el enfoque de manera comprensiva e integral, porque desfilan por ahí el análisis conductual aplicado, el aprendizaje social, el análisis contingencial, las terapias contextualistas y cognitivistas, la terapia paradigmática y las terapias constructivistas clínicas.


Desarrollo historico de la Modificación de Conducta (J. Santacreu y M. X. Froján)
Modelos vigentes en Modificación de Conducta (J. Santacreu y M. X. Froján)

martes 28 de junio de 2011

ENTRE SKINNER, FROMM Y LAS PALOMAS

En pleno siglo XXI todavía hay gente vinculada a la Psicología que malentiende o ignora los principios del aprendizaje y abomina de las prácticas de laboratorio.
En mi Facultad, por ejemplo, hay quienes dicen públicamente que el condicionamiento operante (y por supuesto el "conductismo") "sólo funciona para ratas, palomas y retardados mentales", y me consta que en facultades educativas y otras instituciones universitarias también existen "profesionales" mal formados que pretenden ser muy eruditos en teoría psicológica ("su" "teoría") y repiten lo mismo en cuanto foro pueden hacerlo, desorientando al alumnado novel. Es notorio que incluso personajes de alta figuración en la historia de nuestra disciplina mantenían prejuicios al respecto, como es el caso de Erich Fromm, estando tan seguro acerca de su propia certidumbre que llegó a encararse con el propio Skinner en persona. Lo que no sabía Fromm era que, al cruzarse con Skinner, podía funcionar algo más que el acostumbrado discurrir demagógico-emotivo que suele ser el arma principal del psicólogo especulativo para embrollar asuntos simples y "ganar" debates.
En su libro Teorías de la Personalidad (2007, p. 451), en un aparte sobre control social,  Feist y Feist cuentan una anécdota ocurrida entre Skinner y Fromm: "En una reunión a la que asistieron ambos, Fromm defendió que las personas no son palomas y que no se pueden controlar con técnicas de condicionamiento operante. Sentado al otro lado de la mesa y después de escuchar esta diatriba, Skinner decidió reforzar la conducta del movimiento de brazos de Fromm. Pasó una nota a uno de sus amigos que decía: 'Observa la mano izquierda de Fromm. Voy a condicionar un tipo de movimiento'. Cada vez que Fromm levantaba la mano izquierda, Skinner lo miraba fijamente. Si Fromm bajaba la mano agitándola, Skinner sonreía y hacía un gesto de aprobación con la cabeza. Si Fromm mantenía su brazo relativamente quieto, Skinner miraba hacia otro lado o se mostraba aburrido con las palabras de Fromm. Después de cinco minutos de este refuerzo selectivo, Fromm sin darse cuenta empezó a agitar el brazo con tanta energía que su reloj de pulsera empezó a resbalarse por la mano".
La conclusión sólo puede ser que, o Fromm se convirtió en paloma durante unos minutos, o el condicionamiento operante sí es efectivo en organismos humanos.

Experimentia est optima rerum magistra

lunes 27 de junio de 2011

Teoría Multinivel del Conductismo Psicológico

El Conductismo Psicológico constituye una "teoría de marco de referencia" que permite aglutinar la información útil y secuencial de varios niveles de estudio del comportamiento humano, desde sus niveles básicos hasta los complejos. La siguiente tabla, extraida del libro "Conducta y Personalidad" de Arthur W. Staats, resume esos niveles.

Teoría Multinivel del Conductismo Psicológico

martes 8 de marzo de 2011

LA CONTINGENCIA ES UN CONCEPTO SISTÉMICO


Las relaciones de un individuo con su entorno constituyen un campo complejo en el cual hay que determinar las diferentes influencias contextuales y su interacción entre sí, en un continuo molar-molecular. La categoría de contingencia es la unidad de análisis que en teoría de la conducta se utiliza para dimensionar dicho campo, y por ello ha sido elaborada con cierto detalle por conocidas formulaciones como las de Kanfer (ecuación E-O-R-K-C), de Kantor (segmento conductual), de Ribes (macro y microcontingencia), de Glenn (metacontingencia), de Sidman (contingencia de múltiples términos) y de Barker (escenario conductual), entre otros. Sin embargo, parece que hasta ahora esas formulaciones han sido insuficientes para describir con cabal pormenor algunas de las características del ambiente. En este sentido, creo que la propuesta denominada “bioecológica” de Bronfenbrenner puede aportar algo positivo y debería ser considerada, al menos como complementaria, en la explicitación parcial del campo sistémico llamado contingencia.
El esquema siguiente, extraído de un libro, muestra los méritos de dicha aproximación:


Como se ve, hay cinco niveles (macrosistema, exosistema, mesosistema, microsistema y cronosistema) inclusivos y a la vez interactuantes.  El microsistema es el nivel inmediato en el cual se desarrolla la persona, el mesosistema  involucra interrelaciones de dos o más entornos en los que  un individuo en desarrollo participa activamente, el exosistema se integra de contextos más amplios que no incluyen a la persona como sujeto activo, y, por fin, el macrosistema está configurado por la cultura y la subcultura en la que se desenvuelve la persona y todos los individuos de su sociedad.Todo eso tiene lugar en un cronosistema dado por los estados procesuales de la existencia temporal.
Ciertamente la contingencia también es un sistema, y podría identificarse incluso con lo que en teoría sistémica se ha bautizado como “holon”, o sea una totalidad con características estructurales que a su vez puede formar parte de otra totalidad más grande. La contingencia, al ser una unidad de análisis conceptual, puede dimensionarse mediante construcciones de diverso tamaño (molar o molecular) y por tanto con más o menos componentes.  
Este es un ejemplo de cómo se pueden rescatar, “traducir”, complementar o equiparar conceptos provenientes de distintas tradiciones, pero con un mismo objetivo: describir y explicar con mayor detalle y efectividad las relaciones de un individuo con su entorno.

martes 22 de febrero de 2011

EL INTERCONDUCTISMO EN EL PERÚ: LOS COMIENZOS

Según parece, el interconductismo (o conductismo de campo), ha fructificado en cuanto a seguidores en México, Colombia, España y Perú, comparativamente a otros países iberoamericanos.
Fui testigo de los primeros momentos del interconductismo en el Perú, movimiento al cual me ligué, sin llegar a ser interconductista declarado, desde fines de los años 80, así que puedo decir algo al respecto. Aquí no pretendo hacer una historia puntual, sino sólo ofrecer mis impresiones acerca del tema, dejando para otra pluma más paciente el emprendimiento de redactarla.
Portada del libro "Teoría
de la Conducta" (1985),
de gran impacto sobre el
conductismo 
iberoamericano
En mayo de 1989 el Boletín Informativo de la Sociedad Peruana de Análisis y Modificación del Comportamiento (SPAMC), al que tuve acceso por ser un asistente habitual a los "Miércoles Científicos" que organizaba por entonces dicha sociedad, trajo entre sus artículos uno de Roberto Bueno Cuadra, titulado “Interconducta: Un objeto científico”. Este escrito puede considerarse el primero sobre conductismo de campo en nuestro país. Por aquel tiempo el Dr. Emilio Ribes había venido a una Convención de SPAMC donde dio algunas conferencias interesantes que sembraron las primeras ideas interconductuales entre los conductistas jóvenes de la Universidad Federico Villarreal, como el mismo Bueno, Raúl Paredes, Luis Córdova y Edmundo Hervias entre otros.
El segundo escrito con ribetes interconductuales, hasta donde sé, fue uno mío, titulado “El conductismo: Un paradigma en evolución sistémica”, que publiqué en un folleto de edición rudimentaria llamado “Textos de Psicología, Ciencia e Ideología” de septiembre de 1991, gracias al apoyo del Círculo de Estudios Avanzada de la Universidad de San Marcos. (Por cierto, también conté con el apoyo intelectual de profesores de San Marcos al tanto de los avances del interconductismo, como Luis Benites y Jorge Sato). Con motivo de dicha publicación, se suscitó un interés entre mis estudiantes (yo era por entonces Asistente de Prácticas del curso de Introducción a la Psicología Experimental), que, al poco tiempo, los llevó a fundar un círculo de estudios denominado “Interconducta”, el cual contaba entre otros integrantes con Jorge Roca (infortunadamente fallecido), Alberto Melgar y Liliana Biminchumo. Con ellos recuerdo que le hicimos una entrevista grabada a Ribes el 94, con ocasión de otra visita del académico mexicano a nuestro país.

Con el Dr. Ribes y el Círculo de Estudios "Interconducta" (Lima, 1994)
Gracias al Círculo Interconducta se trabaron relaciones muy estrechas con el movimiento paralelo que había surgido en Villarreal (con Walter Capa y William Alata entre los más activos impulsores) y se pudieron realizar reuniones conjuntas en las cuales destacaba mucho por su dinamismo el colega Aldo Bazán, actualmente desarrollando una muy interesante carrera de investigación interconductual en México. El Círculo Interconducta terminó por desaparecer, pero en la Villarreal continuaron y continúan activando diversos grupos, sin duda gracias a la persistente labor del profesor Raúl Paredes y otros docentes.
Portada del Libro "Análisis
de la Conducta" (2000) de
ASPPSI
Durante algunos años me dediqué con entusiasmo a divulgar el interconductismo, tal como yo lo entendía, en todos los foros hablados y escritos donde pude, y puedo decir por ello que tengo un buen volumen de artículos al respecto. Justo es decir, sin embargo, que la gran mayoría de esos textos no se referían exclusivamente al conductismo de campo, sino que lo integraban en un marco conductual ecléctico del que siempre fuí partidario. Justo es decir también que mi interpretación de algunas de las tesis interconductuales fue muy personal, y, a veces, precipitada. A fines de los 90s se constituyó la Asociación Peruana de Psicología Interconductual (ASPPSI), gracias a la cual el año 2000 publicamos un volumen conjunto titulado “Análisis de la Conducta: Nuevos Enfoques, Aplicaciones e Investigaciones”, figurando como editores yo mismo junto a los colegas Walter Capa y Hugo Montes de Oca.
Muchos otros detalles dignos de relevancia entre los años 1990-2000 se me quedan en el tintero por la nebulosa imprecisión de los recuerdos. Prefiero callar antes que arriesgar a equivocarme en cuanto a ellos.  De todas maneras, cuando rememoro los principios del interconductismo en el Perú afluyen  gratas reminiscencias de un tiempo donde nada parecía imposible.

sábado 19 de febrero de 2011

LA NIETA REBELDE DE WATSON

A veces la chismografía me gana la partida, y no puedo evitar hacer este curioso apunte.
¿Sabía Ud., amable lector, que el famoso Sr. Spock —ícono de la cultura pop— pudo ser el “yerno-nieto” de John B. Watson? Sí, por increíble que parezca, porque la connotada actriz de televisión americana Mariette Hartley, nieta carnal del padre del conductismo, encarnó en la pantalla a Zarabeth, una hermosísima mujer condenada a vivir en un planeta desierto que tuvo un fugaz, tórrido y desgraciadamente trunco romance (por esas cosas de la vida, y fundamentalmente por culpa del aguafiestas Dr. McKoy), con el héroe vulcano de la serie Star Trek en el episodio titulado Todo nuestro ayer. En la imágen adjunta una escena de la epopeya. Ahora bien, resulta que después se supo que el pasado de la bella y talentosa Mariette fue casi tan triste como el de su personaje Zarabeth en la televisión. En 1990 Hartley publicó un libro autobiográfico titulado “Rompiendo el Silencio”, en el cual hablaba de sus trastornos depresivos (desorden bipolar) y los de su familia. En dicha publicación le echó la culpa a su abuelo John de todo, puntualizando que fue la aplicación práctica de sus teorías la que afectó el desarrollo de sus descendientes. Según ella, la fría planificación de crianza que hizo Watson para sus hijos los afectó profundamente, propiciando problemas psicológicos que llegaron hasta la tercera generación.
John Broadus Watson
Como se sabe, John B. Watson fue quizá el primer psicólogo mediático. Tuvo un exitoso programa de radio y publicó un libro de consejos prácticos para la crianza de los hijos en edición popular (por ironía del destino, otra obra similar sería editada años después por el no menos popular pediatra Dr. Benjamín Spock). Entre las sugerencias que deslizaba Watson para criar mejor a los niños, estaban alentar su independencia manteniéndose convenientemente al margen en determinadas situaciones, y promover su alimentación regular y balanceada.
Watson se casó dos veces: la primera vez con Mary Ickes, con quien tuvo a sus hijos Mary (madre de Mariette) y John; y la segunda vez con su ex-alumna de post-grado Rosalie Rayner, con quien tuvo a William y Jimmy. John tuvo problemas estomacales y dolores de cabeza desde pequeño, y murió a principios de los años 50 de úlcera sangrante. Mary, por otra parte, estuvo aquejada por la depresión y llegó a atentar varias veces contra su propia vida. En cuanto a William, se estableció profesionalmente como Psiquiatra... freudiano (no parece haber en línea confirmación de eso), y se suicidó cuatro años después de la muerte de su padre. Jimmy, por último, igual que su hermanastro John, también padeció de males estomacales.
Portada del libro autobiográfico
de la nieta de Watson
La buena de Mariette no quedó al margen de la trágica herencia. Su propio padre se suicidó y Mary, su madre como ya he dicho, intentó hacerlo también. Eso sumió a la actriz en el alcoholismo y la depresión bipolar, hasta que pudo salir y escribió el libro autobiográfico de marras para contar su historia familiar. Hoy, la Hartley preside la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio y, además de su exitosa carrera actoral, se dedica a dar charlas sobre ello. A tenor de lo que dice, habrían sido los estilos de crianza y nutrición que les imponía Watson a sus hijos el origen de sus enfermedades estomacales y sus depresiones. Yo no me lo creo, pero ella sí. No descarto que pueda ser por darle al libro un mayor atractivo comercial.
Sin duda, esta nieta rebelde se las trae contra su abuelo... Pero, más allá de los asuntos polémicos, nadie puede negar la inmensa contribución que John B. Watson aportó a la psicología, y que fue plasmada en pocas palabras por la Asociación Psicológica Americana en el reconocimiento que le hicieron el 2 de septiembre de 1957, un año antes de fallecer:

"Al Dr. John B. Watson, cuyo trabajo ha sido uno de los factores cruciales para determinar la forma y el fondo de la psicología moderna. Inició una revolución en el pensamiento psicológico, y sus escritos han sido el punto de partida para continuas líneas de investigación fructífera".
AMEN.