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miércoles, 6 de octubre de 2021

Conductismo, libertad y liberalismo: Desencuentros históricos y posibilidades de conciliación filosófica, política y económica

Conductismo, libertad y liberalismo: Desencuentros históricos y posibilidades de conciliación filosófica, política y económica  

William Montgomery Urday

https://revistateoriaypractica.com/index.php/rtyp/article/view/51/47

Behaviorism, liberty and liberalism: historical misunderstandings and 

possibilities for philosophical, political and economic reconciliation 
                                        
                                  
                                                  RESUMEN
 
La presente aproximación enfoca el desencuentro histórico del conductismo radical con el constructo de libertad y con las corrientes liberales (igualitaria y libertaria) que, a nivel filosófico, político y económico, han considerado la autodeterminación del individuo como un aspecto central de la existencia. En esa línea se aborda en primer lugar la contraposición entre deterministas e indeterministas, y la postura de aparente negación de la libertad que el conductismo adoptó en ella, acarreándose la crítica de los sectores opuestos. Seguidamente, se discuten los temas derivados de esa contraposición en los planos filosófico, político y económico, con base en textos de autores conductistas y teóricos liberales de diversas tendencias. Se concluye en general que tanto el conductismo como el liberalismo, cada cual en sus propios campos de acción, auspician contingencias en favor del bienestar ciudadano a partir de una visión hasta cierto punto compatible. Skinner, en particular, a nivel práctico parece estar cerca de la opción del liberalismo igualitario.

lunes, 23 de noviembre de 2015

domingo, 8 de febrero de 2015

El Constructo de Contingencia en el Análisis de la Conducta

Por William Montgomery urday

RESUMEN

Se define la contingencia como un constructo útil del análisis conductual para dimensionar el campo psicológico tanto en términos molares, cualitativos, conceptuales y sincrónicos; como moleculares, empíricos, cuantitativos y diacrónicos; pasando a explicitar cada uno de sus elementos y la aplicación de sus estipulaciones a la evaluación de los episodios comportamentales. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

viernes, 19 de septiembre de 2014

Teoría, Evaluación y Cambio de la Conducta

sábado, 8 de febrero de 2014

La Evolución del Concepto de Competencia en la Teoría de la Conducta

Por Carlos Ibáñez y Enoc Obed 

RESUMEN

Se revisa la evolución del concepto de competencia en la Teoría de la Conducta a lo largo de 30 años de historia, desde su aparición en 1981 relacionado al comportamiento inteligente, hasta 2011 en que se precisa su uso técnico. El artículo intenta mostrar un ejemplo historiográfico de la evolución de los conceptos dentro de una misma teoría. Se concluye que los cambios históricos que ha sufrido el concepto de competencia constituyen variaciones en el acento puesto en los componentes morfológicos y funcionales alrededor de una misma característica definitoria: el cumplimiento del criterio de logro. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

viernes, 15 de noviembre de 2013

Bases Filosóficas del Análisis de la Conducta

Excelente artículo de Enerio Rodríguez Arias sobre las influencias filosóficas generales que subyacen al conductismo radical. Capítulo tres del libro clásico "Análisis de la Conducta" de Paulo Speller (México: Trillas, 1979).

miércoles, 10 de julio de 2013

Falsas Creencias y Realidades Sobre el Análisis Conductual

Existen muchas creencias míticas y malentendidos sobre el análisis conductual y sus aplicaciones. La mayoría originadas en “leyendas negras” de larga data, debidas a antipatías viscerales contra la “intrusión” científica en la psicología, o desconocimiento de las bases que sustentan tal  práctica. Aquí se enumeran algunas de ellas, tratando de aclarar la bruma que las rodea.

1. “El análisis conductual sólo sirve para personas menores de edad o sujetas a educación especial (retardos y minusvalías)”. En realidad, el análisis aplicado de la conducta se ha utilizado con eficacia para el tratamiento y solución de una multitud de problemas, entre los cuales se pueden señalar:
  • Ansiedades y fobias diversas, obsesiones compulsivas, estrés post-traumático.
  • Dependencias y abusos químicos (drogas, alcohol, vicios diversos).
  • Discordia marital y problemas familiares y de pareja en general.
  • Disfunciones sexuales (todo tipo), y parafilias.
  • Trastornos de personalidad (patologías paranoide, esquizoide, antisocial, histriónica, narcisista evitativa, dependiente, obsesiva-compulsiva, disfórmica, demencial, bordeline, etc.).
  • Depresión.
  • Estilo de vida, malos hábitos y consumo alimentario.
  • Problemas de salud (oncológicos, dolor, estreñimiento, disnea, miopía, etc.).
  • Problemas de aprendizaje y retardo en el desarrollo.
  • Déficits académicos y sociales.
  • Comportamiento ecológico.
  • Manejo pedagógico.
  • Comportamiento ciudadano.
  • Comportamiento organizacional.
  • Economía y mercadotecnia.
  • Gerontología.
  • Psicología forense y penal.
  • Gobernabilidad y diplomacia.
  • Psicología del deporte y rendimiento físico.
  • Manejo de emergencias.
  • Delincuencia juvenil.
  • Adiestramiento animal.
Esta tecnología es considerada, en su mayor parte, como la más efectiva de la disciplina, como lo demuestran las listas de tratamientos psicológicos empíricamente confirmados por los estudios de organizaciones oficiales americanas y europeas.

2. “El análisis conductual comprende una serie de procedimientos fríos y mecánicos“. En realidad, involucra una gama inmensa de técnicas que van desde las más “simples” hasta las más “complejas”. La tecnología es abundante y no se reduce sólo a refuerzos y castigos elementales. Esta comprende métodos de modificación de conducta, de exposición directa y en fantasía, de entrenamiento de habilidades, de reestructuración racional y de modificación de esquemas. Todas esas técnicas, independientemente de sus procedimientos, se deben aplicar con el “calor humano” suficiente para ser efectivas en cada caso que se trate. De hecho, lograr que el cliente lleve a cabo fuera de la consulta tareas de autorregistro, exposición a circunstancias desagradables y exhibición de habilidades recién adquiridas, requiere establecer una relación muy cercana y cálida con él por parte del analista.

3. “El análisis conductual no tiene una ligazón con los procedimientos de laboratorio“. En realidad, todas las técnicas conductuales han sido sugeridas directa o indirectamente por el análisis experimental del comportamiento. El hecho de que en algunos casos no esté totalmente claro el principio o ley de conducta que fundamenta un procedimiento, o esté aún bajo discusión, no invalida la acción científica de elaborar una hipótesis provisional sobre la cual opera. Además, un modelo teórico (a condición de ser parsimonioso) siempre acompaña a las operaciones prácticas.

4. “El análisis conductual carece de una teoría“. En realidad tiene muchas, pues hay diferentes enfoques teóricos que pasan por el conductismo radical, mediacional, paradigmático, de campo, molar, biológico, sociocognitivo, interpersonal, etc. Cada uno se distingue por enfatizar algunos aspectos metodológicos, de organización lógico-estructural o principios que suponen básicos en la determinación de la conducta humana. Incluso dentro de las grandes ramas mencionadas existen matices de interpretación, lo que lleva a conformar un universo de propuestas competidoras entre sí, enriqueciendo el análisis.

5. “El análisis conductual es antigestáltico y atomístico (estímulos y respuestas pequeñas)”. En realidad, las dimensiones del objeto de estudio y la metodología de trabajo pueden ser de orden molar y molecular. Son las necesidades del analista de la conducta las que determinan su opción por alguna de las dos modalidades, o por una mixta, de acuerdo con el problema que trata o investiga. Así, puede decidirse por operar con “instancias de respuesta” (ejecuciones puntuales), o con “clases de respuesta” (constelaciones de diverso tamaño) según los resultados que anticipe conseguir con cada uno de ellas. Igualmente puede optar por considerar como estímulo una señal específica, o una situación más global.

6. “El análisis conductual sólo estudia y trabaja sobre aspectos observables (físicos y espacialmente visibles”). En realidad, estudia tanto fenómenos espacialmente delimitados como interacciones entre el individuo y su entorno, siendo éstas últimas, obviamente, las más numerosas en la conducta humana. Hay lo que se llama “comportamiento encubierto”: aquel que se puede “ver” indirectamente a través de aparatos de registro fisiológico (p. ej. su nivel de ansiedad), o a través del autorreporte verbal o textual del individuo (p. ej. su autoestima), o a través de la síntesis conceptual que se hace de su desempeño efectivo en un período de tiempo (p. ej. su inteligencia).

7. “El análisis conductual es una forma de tratamiento psicológico de orden directivo y autoritario”. En realidad, su manejo ofrece opciones de tratamiento tipo “tutoría” y “consejería”. La tutoría se prefiere cuando la edad o el carácter del cliente y de su problema se sujetan a una intervención instruccionalmente importante para ser efectivas. Es decir, cuando se necesitan dar reglas claras o indicaciones precisas para que se lleven a cabo puntualmente, dadas las carencias de lenguaje o de comprensión del cliente. En cambio, si éste posee un rico repertorio personal para conducirse de manera relativamente autónoma, la opción será la consejería y el asesoramiento.

8. “El análisis conductual evalúa la conducta sólo mediante registros de tasa de respuestas”. En realidad, utiliza varios tipos de evaluación. Uno de ellos es  el registro de conductas observables (frecuencia, duración, latencia, muestra de tiempo, productos permanentes), pero también apela al uso de autorregistros, escalas de actitud, listas de chequeo, inventarios y cuestionarios, que dan cuenta de diversos planos de la experiencia subjetiva humana.

9. “El análisis conductual tiene connotaciones inhumanas“. En realidad, analiza y resuelve problemas que afectan al individuo, al grupo, a la comunidad, al ecosistema y a las generaciones futuras, tratando de entender el comportamiento humano y lo que lo mantiene. Su práctica sirve para mejorar la calidad de vida, la salud física y la salud psicológica, probando técnicas eficientes de modificación conductual a manera de herramienta de construcción para crear un mundo  mejor. Dispone, asimismo, de organismos de regulación ética de sus aplicaciones, que permiten su ejercicio certificado, competente y responsable.

10. “El análisis conductual es un paradigma superado y está obsoleto”. En realidad se mantiene estable si no está creciendo, como se ve no sólo a través de su diversificación teórica y tecnológica, sino a través de su inmensa producción académica. Los libros que tratan de temas conductuales desde alguna de sus variantes, o que se ocupan de temas especializados desde las mismas, o que constituyen manuales de consulta sobre tratamiento de trastornos o problemas psicológicos, se publican o se reeditan cada año, sirviendo a toda la comunidad. Incluso podría decirse que brindan métodos y técnicas a colegas de otras corrientes paradigmáticas que, en sí mismas, carecen de una tecnología propia y terminan valiéndose de la conductual (a veces cambiándole de nombre) para operativizar sus presupuestos aplicativos. 

martes, 25 de junio de 2013

Debate Sobre La Psicología Positiva

Recientemente se ha producido un debate sobre una de las tendencias de la psicología contemporánea en los campos cognitivo y conductual: la "psicología positiva". Esta tendencia fue iniciada, como se sabe, por el antiguo experimentador del comportamiento M. Seligman, inicialmente muy comprometido con el estudio de ciertas psicopatologías (p. ej., el paradigma de la "desesperanza aprendida" vinculado a la depresión), y hoy más interesado en ver el aspecto "sano" de la conducta. humana. 
Aquí se seleccionan dos posturas representativas de dicho debate, a fin de mostrar ambos lados de la moneda: el fiscalizador y el defensor. Se deja al lector la posibilidad de juzgar con su propio criterio tras la lectura de los artículos.

LA PSICOLOGÍA POSITIVA:  MAGIA SIMPÁTICA

Marino Pérez-Álvarez

La Psicología Positiva (PsP) es probablemente el mayor movimiento dentro de la psicología en lo que va del siglo XXI. Sin embargo, a pesar de su enorme éxito y del atractivo que, sin duda, tienen sus temas estrella (felicidad, bienestar, optimismo), carece de bases científicas y filosóficas sobre las que pudiera sostenerse con solidez. Se empieza por señalar que la PsP tiene un origen más acorde con un movimiento religioso que con el desarrollo de una ciencia. Más importante, se argumenta que la PsP sufre de ciertas falacias como son una supuesta ecuación de la felicidad y el carácter inherentemente positivo de ciertas características psicológicas. Se argumenta, asimismo, que la eficacia atribuida a la PsP no cuadra con la evidencia disponible, con particular referencia al cáncer. En cuanto a la psicoterapia positiva para aumentar la felicidad y disminuir la depresión, no parece diferenciarse del placebo. Por más que la PsP exhibe el lado positivo, no deja de tener su lado negativo, como la división de la psicología, la tiranía de la actitud positiva y un optimismo sin escrúpulos. Con todo, la cuestión de fondo es que la felicidad no es un principio de la vida sobre el que pueda establecerse una ciencia, de acuerdo con el argumento filosófico final. (VER CONTENIDO COMPLETO)

LA PSICOLOGÍA POSITIVA Y SUS ENEMIGOS: UNA RÉPLICA EN BASE A LA EVIDENCIA CIENTÍFICA

Carmelo Vázquez

La Psicología Positiva ha sido objeto de ataques apasionados. Se ha cuestionado su novedad, su alcance científico, sus intenciones e incluso la honestidad de sus seguidores. Además, por extensión, se ha puesto en duda que la Psicología en su conjunto se ocupe de temas como el bienestar humano. En esta revisión ofrecemos una respuesta a algunas críticas desproporcionadas y efectuamos un repaso de la abrumadora evidencia existente derivada de la activa y sólida agenda de investigación que existe sobre las emociones y cogniciones positivas (p.ej.: optimismo) y su relación con la salud y el bienestar psicológico. La Psicología no puede estar de espaldas a un movimiento general creciente, en las ciencias sociales y en el ámbito de la discusión política y económica, que sitúa el bienestar psicológico como un foco legítimo de atención. En esa dirección, la Psicología Positiva está contribuyendo, con los conceptos y herramientas propios de la Psicología, a articular y apoyar una buena parte de la investigación y promoción de esos temas cruciales. Finalmente se plantea que, en base a un diálogo académico veraz y respetuoso, la Psicología ineludiblemente deberá integrar fluidamente el enfoque sobre el funcionamiento positivo para poder explicar de un modo más integrador la naturaleza humana. (VER CONTENIDO COMPLETO)

viernes, 24 de mayo de 2013

Entrevista a Marino Pérez Álvarez

La revista Temas de Psicoanálisis ha entrevistado en enero de 2013 al Dr. Marino Pérez Álvarez. He aquí el texto de la entrevista, que comienza con las siguientes palabras: 
"Psicólogo clínico y Catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Oviedo, Marino Pérez Álvarez (Ese de Calleras, Tineo, Asturias, 1952) se ha definido como conductista radical. Pero su radicalidad, pensamos, va mucho más allá de su conductismo.  Como él mismo explica, su conductismo es radical porque su concepción del conductismo es filosófica y epistemológica, más que metodológica. No adapta el objeto de estudio al método; trata de adaptar el método al objeto de estudio. Y eso de manera total, radical: por eso no excluye las conductas internas –los eventos del mundo interno, subjetivo.  
También es radical porque pone la conducta en el centro de la terapia. Es lo que el individuo hace, o no hace, lo que permite salir de esa situación que es el trastorno. 
Como psicólogo conductista, Marino Pérez Álvarez rompe los tópicos al uso. Para el lector psicoanalista, el conductismo se hace interesante en sus libros, interesante y sorprendente. Para los que tenemos una concepción construccionista y dialéctica del psicoanálisis, que concibe la conducta como relación (Castilla del Pino) y ponemos la experiencia de la relación en el centro de la psicoterapia, es fácil conectar con la reflexión de Marino Pérez Álvarez. A veces cambiando el término de conducta por el de la relación, parece que decimos cosas parecidas". 
Para acceder al contenido completo, pulsar AQUÍ.

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Cómo Distinguir La Mejor Teoría Conductual?



La proliferación de teorías en psicología hace que su universo sea notablemente vasto y complicado. Dentro de cada uno de los paradigmas la ramificación a partir de los troncos originales también se diversifica, y el paradigma conductual no es una excepción.  Se hace, pues, necesario contar con una pauta de apreciación suficientemente buena como para saber discriminar cuáles de esas teorías ofrecen mejores perspectivas para la supervivencia y el desarrollo paradigmáticos.
Lo cierto es que, a falta de dicha pauta, se ve que las preferencias de las generaciones que van llegando a la psicología se orientan, por lo general, a donde las llevan una serie de condiciones no-académicas. Éstas pasan a nivel iberoamericano, por la influencia teórico-ideológica sesgada hacia ciertos enfoques de una mayoría de profesores o círculo amical; la poca disponibilidad de material traducido al español; las simpatías y antipatías personales hacia ciertas concepciones científicas sobre la naturaleza humana; las oportunidades laborales; la cantidad de esfuerzo que requiere comprender ciertos argumentos o datos; y a veces también, hay que decirlo, por la propaganda desplegada por quien sabe “atacar mejor” a los demás. Muy poco influyen, en cambio, las razones académicas: los sustentos lógicos,  epistemológicos y metodológicos y su confrontación con la realidad.
Un caso especialmente álgido dentro del conductismo tiene que ver con el prejuicio acerca de la “novedad” frente a la “antigüedad” de las ideas consideradas. Es un fenómeno cada vez más influyente que podría llamarse “gusto automático por la neotenia teórica”. Como se sabe, la “neotenia” es un fenómeno social que implica una preferencia ciega por todo lo que es nuevo o juvenil y desprecio por lo viejo o antiguo, sin importar otras consideraciones.
Así, en la teoría conductual se suele observar que, cuando algún enfoque pasa la barrera de cierta cantidad de años y sus expositores envejecen, automáticamente comienza a ser dejado de lado a favor de “nuevas olas”. La crítica al enfoque veterano lo juzga sin respeto como “obsoleto” o “incorrecto”, incluso atribuyéndole cosas que jamás sostuvo, o tergiversándolo. Sucedió, por ejemplo, con la teoría de Hull, a la cual se le endosaron una serie de falencias supuestamente superadas por el conductismo skinneriano. A éste le sucede también lo mismo actualmente, en la descalificación que sufre frente a los más recientes enfoques “sociocognitivo”, de “marco relacional”, “interconductista”, “molar” y “biológico”, entre otros. Ese podrá ser llamado “proceso natural de descarte o refinamiento teórico-paradigmático”, pero lo cierto es que un análisis detallado del asunto muestra extrema injusticia en las apreciaciones acerca del valor real de muchos asertos propuestos por teorías hoy consideradas “anacrónicas”, simplemente porque les bajó el clima de su popularidad. 
La vaguedad de la formulación de requisitos para juzgar una opción teórica se presta a interpretaciones diversas, lo que hace difícil aplicarlos como labor de “filtro” contra aquello que no se ajusta a sus parámetros. Una muestra ―extraída de uno de los mejores intentos por brindar un marco de apreciación (J. Feist y G. J. Feist, 2008. Teorías de la Personalidad. Madrid: McGraw Hill; pp. 8-11)―, aporta indicios interesantes, pero poco esclarecedores respecto a detalles. No obstante, puede servir de inicio. 

¿QUÉ HACE QUE UNA TEORÍA SEA ÚTIL?

Genera investigación 

Capacidad para generar y guiar nuevas investigaciones. Sin una teoría adecuada que indique el camino, muchos de los resultados recientes de la ciencia no se habrían descubierto. Una teoría útil generará dos tipos de investigación distintos: investigación descriptiva y comprobación de hipótesis. La investigación descriptiva, que puede ampliar una teoría ya existente, se ocupa de la medición, caracterización y clasificación de las unidades empleadas en la construcción de una teoría. Cuanto más útil es la teoría, más investigación genera; cuanto mayor es la cantidad de investigación descriptiva generada, más completa será la teoría.
El segundo tipo de investigación generado por una teoría útil, la comprobación de hipótesis, conlleva una verificación de su utilidad. Una teoría útil generará muchas hipótesis que, una vez comprobadas, se incorporarán a una base de datos que podría remodelar y ampliar la teoría. 

Es refutable 

Una teoría refutable debe ser lo suficientemente precisa como para inspirar investigación que pueda confirmar o no sus principios más importantes. Si una teoría es tan vaga e imprecisa que los resultados, tanto positivos como negativos, de la investigación se pueden interpretar como confirmaciones, esta teoría no es refutable y pierde su utilidad. La refutabilidad, no obstante, no es lo mismo que la falsedad: significa simplemente que los resultados negativos de las investigaciones refutarán la teoría y obligarán al teórico a descartarla o modificarla. La ciencia se distingue de la no ciencia por su capacidad para refutar ideas que no son comprobadas de manera empírica, aunque parezcan lógicas y racionales. Una teoría que puede explicarlo todo no explica nada. 

Organiza los datos 

Sin organización o clasificación, las conclusiones de la investigación quedarían aisladas y resultarían fútiles. Si los datos no están organizados en algún tipo de marco inteligible, los científicos carecen de una dirección clara a seguir en la búsqueda del conocimiento, no pueden formular preguntas inteligentes sin un marco teórico que organice la información y sin preguntas inteligentes, la investigación posterior queda restringida de manera drástica.
Una teoría de la personalidad útil debe ser capaz de integrar los conocimientos existentes sobre el comportamiento humano y el desarrollo de la personalidad y de ordenar la mayor cantidad de información posible en una clasificación coherente. Si una teoría de la personalidad no ofrece una explicación razonable de al menos algunos tipos de conducta, pierde su validez. 

Sirve como guía práctica 

Una teoría útil ofrece una estructura para encontrar muchas respuestas que sirvan como guía para la resolución de problemas cotidianos. Sin una teoría válida, los investigadores se perderían en la oscuridad de las técnicas de ensayo y error, con una orientación teórica sólida pueden trazar un plan de acción adecuada.
Este criterio también incluye la medida en que la teoría estimula el pensamiento y la acción en otras disciplinas, como el arte, la literatura, el derecho, la sociología, la filosofía, la religión, la enseñanza, la gestión empresarial y la psicoterapia. 

Tiene coherencia interna 

Una teoría útil no sólo debe ser coherente con otras teorías, sino también consigo misma. Una teoría que tiene coherencia interna es una teoría cuyos componentes son compatibles entre sí de manera lógica, los límites de su alcance están definidos con precisión y no ofrece explicaciones más allá de esos límites. Además, una teoría que tiene coherencia interna utiliza el lenguaje de manera congruente, es decir, se usa el mismo término para designar dos conceptos distintos, ni usa dos términos diferentes para referirse al mismo concepto.
Una teoría útil utilizará conceptos y términos que se hayan definido de manera clara y operacional. Una definición operacional es aquella que define unidades en términos de hechos observables y conductas mensurables. 

Es sencilla 

Cuando dos teorías son compatibles en cuanto a su capacidad para generar investigación, ser refutables, dar significado a los datos, guiar al investigador y tener coherencia interna, se da preferencia a la más sencilla de las dos. Esta es la ley de la simplicidad. De hecho, dos teorías nunca coinciden exactamente en los otros criterios pero, en general, las teorías sencillas y simples son más útiles que las teorías que usan conceptos complicados y un lenguaje enrevesado.
Para construir una teoría de la personalidad, los psicólogos deben empezar a una escala limitada y evitar generalizaciones amplias que intenten explicar todo el comportamiento humano. 

CONCLUSION 

Elaborar una guía detallada que ofrezca pautas para juzgar aportes teóricos es urgente. Ésta debe centrarse en los sustentos lógicos,  epistemológicos y metodológicos, y la subsecuente confrontación con la realidad; con el fin de no caer en recurrentes vicios “neoténicos” que, desde hace muchos años, vienen sincopando el desarrollo uniforme y unificador de la teoría conductual.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Aclarando Distorsiones Sobre la "Revolución" Cognitiva

Desde una posición de integración conductual, como la que es auspiciada por este edublogger, en la revista electrónica N° 21 del Centro de Terapia Cognitivo-Conductual y Ciencias del Comportamiento (CETECIC) ha salido publicado este artículo que considero de gran valor, porque es el primero que discute más o menos detalladamente algunas de las inexactitudes o distorsiones en que la propaganda anticonductista (principalmente representada por la insistente labor tergiversadora y militantemente "cognitiva" de G. A. Miller, H. Gardner y N. Chomsky), se ha apoyado durante años. Por ello considero indispensable difundirlo. 
El escrito, titulado El Mito de la “Revolución” Cognitiva, es anónimo, por ello pongo como autor al propio CETECIC, extrayendo para el enlace un fragmento que alude a la importancia académica y profesional de hacer aclaraciones como éstas:

"Las críticas erradas hacia los aportes del conductismo en áreas de investigación y áreas aplicadas, genera un efecto negativo en la formación de los psicólogos. Al menos en nuestro país, muchos estudiantes, graduados y profesionales en psicología, no acceden al conocimiento de los principios del aprendizaje asociativo y las técnicas de modificación conductual derivados de los mismos a raíz de considerar al conductismo como “estrecho o simplista” y como un paradigma precario y superficial, que ha sido superado por los modelos mentalistas.
Las historizaciones parciales no son inocuas: afectan a los contenidos de los planes de estudio y alejan “a priori” a los estudiantes y graduados de la enorme riqueza y complejidad del paradigma conductual; se refuta a las teorías y técnicas del aprendizaje asociativo a partir de modas o pseudorevoluciones, sin haber leído sobre las mismas". (VER ARTÍCULO COMPLETO)

Esto puede ser complementado con otra entrada que tiene el mismo título en el presente edublog, colgada en junio de 2012 (*).

PD.- Reabro la entrada para aclarar brevemente que no es que yo comparta por entero la postura teórica integracionista de CETECIC. Personalmente no creo en membretes "cognitivo-conductuales", porque condidero que los repertorios "cognitivos" son una SUBCLASE de repertorios de conducta, en tanto obedecen de manera específica -como cualquier otro comportamiento-, a leyes del aprendizaje, y además muchas veces constituyen sólo generalizaciones metafóricas (o abstracciones) de procesos conductuales complejos. No están, por tanto, al mismo nivel categorial. No creo, en este sentido, que convenga identificar la "conducta" simplemente con morfología física ("observable"), ni con simple "acción del organismo", mientras que al resto del comportamiento (supuestamente "no observable"), especialmente lingüístico o sensorial-imaginativo se le identifica como "cognición"; porque eso produce confusiones dualistas como las que aprovecharon Miller, Gardner, Mahoney y los autores constructivistas para introducir sus sesgos interpretativos. Creo que la solución al problema es recalcar que la conducta es INTERACCIÓN explícita o implícita con un entorno, y esa interaccion HISTÓRICAMENTE CONSTRUIDA puede mostrar al observador morfologías sensorial-motoras, emotivo-fisiologícas o lingüístico-cognitivas en relación indisoluble con distintos contextos situacionales. En tal sentido, es siempre (directa o indirectamente) observable.

ENLACES DE ENSAYOS, LIBROS E INVESTIGACIONES DE WILLIAM MONTGOMERY URDAY

1.    No son todos. Faltan varios, y también los que han sido borrados por problemas de Copyright o tienen enlaces rotos. 1.       1. http...