lunes, 30 de julio de 2012

Terapia Conductual y Prevención del VIH

PAPEL DE LA TERAPIA CONDUCTUAL EN LA OPTIMIZACIÓN DE LOS PROGRAMAS DE PREVENCIÓN DEL VIH - RESOLUCIÓN DE LA APA 2012

Por Aída de Vicente y Cristina Castilla

"El 25 de febrero de 2012, la Asociación Americana de Psicología (APA) publicó una Resolución sobre la combinación de aproximaciones biomédicas y conductuales para optimizar la prevención del VIH (Resolution on Combination Biomedical and Behavioral Approaches to Optimize HIV Prevention), en la que recuerda la necesidad de incorporar terapias conductuales para garantizar el éxito de los programas de prevención de dicha enfermedad... tal y como indica la Resolución de la APA, «una inspección cuidadosa de los resultados demuestra que las intervenciones biomédicas para la prevención del VIH se optimizan cuando se combinan con aproximaciones conductuales»... Según se detalla en el texto, la APA defiende una aproximación multi, inter e intradisciplinar, tanto en la práctica como en la investigación, donde se tengan en cuenta aspectos fundamentales para el éxito del programa de prevención, la existencia de problemas de salud mental o de abuso de sustancias, el uso de técnicas de modificación de conducta y el desarrollo de estrategias para mejorar la adherencia al tratamiento farmacológico, si se quieren optimizar los resultados terapéuticos". (Ver Informe Completo)

viernes, 27 de julio de 2012

Comparación Entre los Enfoques Conductual y Socioculturalista

Skinner
Vigotsky
Desarrollo Psicológico, Aprendizaje y Enseñanza: Una Comparación Entre el Enfoque Sociocultural y el Análisis Conductual

Por Miriam Dembo y María Teresa Guevara

RESUMEN
"Al contrastar diversos enfoques contemporáneos sobre psicología del desarrollo, llama la atención que conceptualizaciones teóricas diferentes a menudo dan lugar a prácticas educativas similares, así como prescripciones semejantes para la promoción del desarrollo psicológico. En el presente trabajo, se comparan las estrategias educativas propuestas desde dos perspectivas teóricas diferentes: el enfoque sociocultural y el análisis conductual. Se destacan numerosas coincidencias entre estas dos posturas que no suelen considerarse compatibles ni similares en la literatura psicológica". (Ver ARTÍCULO COMPLETO)

jueves, 26 de julio de 2012

Terapia Conductual de la Obesidad

La terapia de comportamiento en el tratamiento dietético de la obesidad y su aplicación en la práctica clínica

Por Marta Garaulet Aza

RESUMEN

"La terapia de comportamiento alimentario en el tratamiento de la obesidad se define como un conjunto de técnicas que se utilizan para ayudar a los individuos a desarrollar habilidades o destrezas que les permitan alcanzar un peso corporal más saludable. Más que ayudar a la gente a decidir “qué” cambiar, consiste en conseguir que identifiquen “cómo” cambiar. La modificación del estilo de vida es esencial en cualquier tipo de tratamiento de la obesidad, ya sea dietético, farmacológico, quirúrgico, etc.
Los profesionales de la salud a menudo consideran la terapia conductual impracticable en la consulta, por falta de tiempo o porque creen que son necesarios conocimientos y habilidades que no presentan. Sin embargo, la terapia de comportamiento en la práctica clínica puede ser estandarizada y conseguir que su uso sea más eficaz. En este sentido, se han propuesto terapias asistidas por ordenador vía Internet para los tratamientos a largo plazo.
La mayor parte de la investigación en relación a la terapia de comportamiento se ha realizado en el ámbito universitario. Aunque estos estudios son importantes, nos dicen poco sobre la efectividad de estos programas en las clínicas especializadas. Son necesarios nuevos estudios que determinen cómo se pueden aplicar estas técnicas de comportamiento en el mundo real.
Este artículo nos aporta una visión global de la terapia de comportamiento para el tratamiento de la obesidad desde sus inicios. Además, muestra la efectividad real de estos métodos, y presenta nuevas técnicas para que los profesionales de la salud puedan promover y aplicar este tipo de terapia en la práctica clínica". (ARTÍCULO COMPLETO)

viernes, 20 de julio de 2012

¿Hay Comportamiento “Normal” y "Anormal”?

A raiz de una conversación por Facebook aprovecho la ocasión para clarificar el punto de la dicotomía entre comportamientos “normales” y "anormales” o “patológicos” desde el punto de vista conductual, con base en el análisis realizado por el Dr. Ramón Bayés en su obra Iniciación a la Farmacología del Comportamiento (pp. 94-97). 
En esta línea dichos términos son ambiguos para referirse a trastornos psicológicos. Para Eysenck la “normalidad” es un concepto que puede interpretarse de tres formas: 1) estadística, en el sentido de la mayoría de personas que pertenecen a un grupo. Así, en nuestras sociedades una “persona normal” sería aquella que se halla cercana a la media; 2) ideal, que correspondería a una sanidad total y permanente; y 3) natural, juzgada de acuerdo con la aparente naturaleza de las cosas (el “deber ser”), según la entienden los miembros de una sociedad en particular.
Obviamente ninguna de las acepciones reseñadas es satisfactoria, lo que hace decir a Mowrer que, al final, “normalidad” es sólo sinónimo de adaptación social en el seno de cada contexto concreto, y Ullman y Krasner añaden que ésta debe estudiarse siempre como la interacción de tres variables: el propio comportamiento, su contexto social y un observador que se encuentra en situación de poder. No obstante, señalan también que la vida social exige de la gente que sea capaz de predecir con alguna aproximación la conducta de las personas con las cuales se relaciona. Por ello al fracaso en vivir de acuerdo con las expectativas sociales se le llama “desviación”, y si esta desviación es tal que requiere la intervención de profesionales en salud mental, se le llama “comportamiento anormal”. Pero dicha etiqueta no debe ocultar que ese tipo de conducta no es distinta, sea desde un punto cualitativo o cuantitativo ni en su desarrollo y mantenimiento, de otros comportamientos aprendidos.
La postura del padre de la medicina experimental, Claude Bernard, es similar: “En la naturaleza no hay nada alterado o anormal; todo sucede conforme a leyes que son absolutas, a saber, siempre normales y determinadas. Los efectos varían con las condiciones que los producen pero las leyes no. Los estados fisiológicos y patológicos están regidos por las mismas fuerzas: difieren sólo a causa de las condiciones especiales en que se manifiestan las leyes vitales” (Introducción al Estudio de la Medicina Experimental).
Todo esto tiene correlatos muy conflictivos con el asunto de las etiquetas psicopatológicas que señalan síndromes específicos de “enfermedad mental” (esquizofrenia, retraso mental, psicosis, etc.), al verificarse que en la práctica sus “síntomas” no sólo no son fácilmente distinguibles de otros, sino que ni siquiera corresponden exclusivamente a cada síndrome en mención. Es más, muchos de esos comportamientos aparecen también en personas no diagnosticadas con el perfil típico de un paciente psiquiátrico.
¿Porqué, pues, perviven las prácticas de conceptualización normal-anormal y etiquetación psicopatológica? Bayés achaca esto a la fuerza y status del modelo médico que viene desde el siglo XIX, extrapolando incorrectamente a fenómenos psicológicos lo que tiene una realidad fisiológica. No es que los críticos de este enfoque médico de la psicología pasen por alto que ciertos “trastornos mentales” están ligados claramente a funciones cerebrales anormales, pero sí afirman que el carácter concreto del comportamiento desviado tiene aristas mucho más variadas que la existencia de un síndrome orgánico subyacente. 
En suma, ningún agente extraño del tipo de virus, bacterias, lesiones estructurales o alteraciones cromosómicas, es capaz de producir trastornos psicológicos con independencia del medio. Las causas que motivan los comportamientos “anormales” no son esencialmente distintas de las que motivan los comportamientos “normales”.

miércoles, 18 de julio de 2012

La Medicina Conductual

La Medicina Conductual es una interdisciplina en el campo de la psicología de la salud que conjuga aspectos de la ciencia médica y el análisis experimental del comportamiento. Una de sus aristas aplicativas es, desde luego, la comunidad. A ese tema dedica el connotado psicólogo conductual Erick Roth su artículo Aplicaciones Comunitarias de la Medicina Conductual.
Además, se consigna aquí la publicación online del primer número de la Revista Latinoamericana de Medicina Conductual, que contienen varios y valiosos aportes metodológicos e investigativos sobre diversos asuntos.

viernes, 13 de julio de 2012

El Conductismo y la Fundación de Una Psicología Científica

El flojo tratamiento de los temas epistemológicos por parte de los contradictores más duros del conductismo suele simplificar de manera extraordinaria el carácter de sus diferencias frente a la psicología del sentido común. Esto se ve multiplicado al infinito en la cantidad de TONTERÍAS que circulan profusamente por internet escritas por personas no vinculadas al paradigma conductual, cuya ligereza poco profesional les hace atribuir a los conductistas un razonamiento tan primitivo y tosco que, entre otras cosas, niega la complejidad del comportamiento y "la existencia de los hechos mentales" (el popular espantajo de la imaginaria "caja negra").  
Nada mejor para clarificar ese nuboso panorama que leer a los especialistas sobre el asunto. Este artículo del Dr. Emilio Ribes trata sobre la obra más criticada pero menos leída de la psicología, la de J. B. Watson. Entre otras cosas, Ribes dice: "Basta una lectura superficial de los títulos de los escritos de todos los conductistas históricos para percatarse de su interés primordial por estudiar científicamente los fenómenos de la conducta humana compleja, que hasta el momento se concebían como expresiones de la mente. En el caso de Watson, esta opinión sólo puede sostenerse por carecer de un contacto directo con sus escritos. Hay pocos psicólogos tan mal entendidos, tan violentamente atacados, y tan pobremente leidos como es el caso de Watson" (p. 75). Procedamos, pues, a corregir ese error.
Para acceder al artículo pulsar sobre el título siguiente: 
John B. Watson: El  Conductismo y la Fundación de Una Psicología Científica

domingo, 1 de julio de 2012

Ingeniería del Comportamiento Sexual

Teóricamente, el comportamiento sexual no ha sido un tema preferente dentro del ámbito conductista, quizá porque se consideró durante mucho tiempo un tema médico más que psicológico. Sin embargo, no se carece de estudios y procedimientos terapéuticos basados en la investigación de los principios de la conducta.
A nivel general los patrones sexuales de todas las especies están determinados por la evolución y se dirigen a reproducirlas. No obstante, como es notorio, en el ser humano dichos patrones no son tan ritualizados ni estereotipados; no es necesario abundar sobre eso. Pero el hecho de que en la especie humana los factores se complejicen no significa que su conducta sexual esté por encima de las leyes naturales. Por eso en la base de dicha conducta (como  en la de cualquier otra, sea en el plano cognitivo, emotivo, motor o fisiològico) están los paradigmas de condicionamiento respondiente y operante, tanto en términos conceptuales como de operaciones experimentales, y las aplicaciones derivadas de ellos (Bancroft, 2000).
Respuesta sexual del varón
Por razones obvias, un aspecto preferencial referente a la conducta sexual humana es la intervención terapéutica sobre sus disfunciones, caracterizadas “por una alteración en alguna de las fases de la respuesta sexual humana (deseo, excitación, orgasmo y resolución). Frecuentemente, la dilficutad o imposibilidad de alcanzar alguna de estas fases se acompaña de la ausencia de sensaciones subjetivas placenteras y de la imposiblidad de disfrutar de las actividades sexuales” (Sierra, 1996; p. 337). Asimismo, en la obra Sexualidad Humana de Hyde y DeLamater (2003/2006) —uno de los textos más difundidos del ramo—, se resume que las causas psicológicas de los trastornos sexuales “se categorizan en causas inmediatas como ansiedad o interferencia cognitiva; aprendizaje previo; factores emocionales y factores conductuales o de estilo de vida. Los factores interpersonales incluyen conflicto en la relación con la propia  pareja y problemas de intimidad” (p. 482).
La ingeniería del comportamiento se distingue particularmente en la intervención efectiva sobre estos respectos. Así, en la lista de tratamientos psicológicos empíricamente validados que la APA difunde desde hace algunos años (Chambless y Ollendick, 2001; véase también Labrador y Crespo, 2001), figuran:
1)     Para la disfunción eréctil: terapia conductual y terapia cognitivo-conductual orientadas a reducir la ansiedad sexual y mejorar la comunicación.
2)     Para el trastorno o disfunción orgásmica femenina: terapia marital conductual más terapia de Masters y Johnson, terapia sexual de Masters y Johnson, y entrenamiento en habilidades sexuales.
3)     Para la eyaculación precoz: terapia conductual.
4)     Para el vaginismo: terapia conductual basada en la exposición.
5)     Para discordia marital: terapia marital conductual y terapia cognitiva.
6)     Para casos de parafilias/abusadores sexuales: terapia conductual y terapia cognitivo-conductual.
Algo resaltante es que, como lo reconocen los mismos Hyde y DeLamater (2003/2006, p. 471), la terapia sexual de Masters y Johnson —que desde los años 70 es prácticamente la más aceptada y cubre casi todo el espectro de disfunciones— está enteramente compuesta de técnicas conductuales.
Respuesta sexual de la mujer
Un “histórico” especialista anglosajón de los estudios sobre el comportamiento sexual, el Dr. John Bancroft (1974/1977), hace una excelente revisión de los métodos de proveniencia respondiente u operante (o mixtos) utilizados por la ingeniería conductual para diversas "patologías" (homosexualidad no deseada, pedofilia, fetichismo, travestismo y transexualidad, exhibicionismo y sadomasoquismo): terapia aversiva, terapias de exposición en vivo e imaginal con modificación de fantasías (p. ej. la desensibilización sistemática); uso de principios de reforzamiento positivo (modelamiento, encadenamiento, aprendizaje de evitación, modelado, etc.); y reestructuración cognitiva para el cambio de actitudes. Además, discute los diversos tipos de evaluación conductual aptos para calibrar las modificaciones (es conveniente también consultar a Sierra, 1991; 1996).
Para más datos en español hay mucha información sistematizada disponible en numerosos libros y capítulos de libros, entre los que destacan, por mencionar sólo dos enteramente dedicados al tema, los de Carrobles y Sanz (1991), y Labrador (1994).

NOTA: Este tema es complementario de Terapia Conductual de Pareja.

REFERENCIAS

  • Bancroft, J. (1974/1977). Desviaciones de la conducta sexual. Barcelona: Fontanella.
  • Bancroft, J. (Ed.) (2000). The role of theory in sex research. Bloomington: Indiana University Press.
  • Carrobles y Sanz (1991). Terapia sexual. Madrid: Fundación Universidad-Empresa.
  • Chambless, D. J. y Ollendick, T. H. (2001). Empirically supported psychological interventions: Controversies and evidence. Annual Review of Psychology, 32, 685- 716.
  • Hyde, J. S. y DeLamater, J. B. (2003/2006). Sexualidad Humana. México: McGraw-Hill.
  • Labrador, F. J. (1994). Disfunciones sexuales. Madrid: Fundación Universidad-Empresa.
  • Labrador, F. J. y Crespo, M. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las disfunciones sexuales, Psicothema, 13, 428-441.
  • Sierra, J. C. (1991). Tratamiento conductual de las disfunciones sexuales. En G. Buela-Casal y V. E. Caballo (dirs.). Manual de psicología clínica y aplicada. Madrid: Siglo Veintiuno.
  • Sierra, J. C. (1996). Evaluación de las disfunciones sexuales. En G. Buela-Casal,  V. E. Caballo y J. C. Sierra (dirs.). Manual de evaluación en psicología clínica y de la salud. Madrid: Siglo Veintiuno.

Mentalismo Cerebral