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martes, 22 de febrero de 2022

¿EN QUÉ PARTE DEL ESPECTRO IDEOPOLÍTICO SE PODRÍA UBICAR A SKINNER? UN ANÁLISIS CONCEPTUAL

¿EN QUÉ PARTE DEL ESPECTRO IDEOPOLÍTICO
SE PODRÍA UBICAR A SKINNER? UN ANÁLISIS CONCEPTUAL

William Montgomery Urday

En este artículo se aborda el problema de la posible identificación del principal propugnador del conductismo radical, B. F. Skinner, con alguna ideología política en particular. Para llevar a cabo el análisis se consideraron tres orientaciones ideopolíticas y sus respectivas variantes: anarquismo individualista y colectivista, liberalismo clásico y moderno, y socialismo revolucionario y evolucionista; que fueron confrontadas de manera conceptual con las ideas de Skinner sobre la naturaleza humana, la libertad, la igualdad, la democracia, la perspectiva de sociedad, la idea de autoridad y la economía; obteniéndose una síntesis de las coincidencias que señala una influencia predominante en primer lugar del anarquismo colectivista. Complementariamente se utilizaron los reactivos del test de Nolan para ubicar tales ideas en el espectro ideopolítico, que, según el resultado, estarían inclinadas ligeramente hacia la “centro-izquierda”. Al final, se reflexiona críticamente sobre este último punto y sus repercusiones posibles frente a la disyuntiva entre la libertad individual y la convivencia colectiva.

Palabras Clave: Conductismo radical, anarquismo, ideología, política, liberalismo, socialismo.

 https://revistarevoluciones.com/index.php/rr/article/view/84/149

https://drive.google.com/file/d/1-jCzL2Fpie9mwiZAMt6yCHnFXpFeEwC9/view 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Conductismo, libertad y liberalismo: Desencuentros históricos y posibilidades de conciliación filosófica, política y económica

Conductismo, libertad y liberalismo: Desencuentros históricos y posibilidades de conciliación filosófica, política y económica  

William Montgomery Urday

https://revistateoriaypractica.com/index.php/rtyp/article/view/51/47

Behaviorism, liberty and liberalism: historical misunderstandings and 

possibilities for philosophical, political and economic reconciliation 
                                        
                                  
                                                  RESUMEN
 
La presente aproximación enfoca el desencuentro histórico del conductismo radical con el constructo de libertad y con las corrientes liberales (igualitaria y libertaria) que, a nivel filosófico, político y económico, han considerado la autodeterminación del individuo como un aspecto central de la existencia. En esa línea se aborda en primer lugar la contraposición entre deterministas e indeterministas, y la postura de aparente negación de la libertad que el conductismo adoptó en ella, acarreándose la crítica de los sectores opuestos. Seguidamente, se discuten los temas derivados de esa contraposición en los planos filosófico, político y económico, con base en textos de autores conductistas y teóricos liberales de diversas tendencias. Se concluye en general que tanto el conductismo como el liberalismo, cada cual en sus propios campos de acción, auspician contingencias en favor del bienestar ciudadano a partir de una visión hasta cierto punto compatible. Skinner, en particular, a nivel práctico parece estar cerca de la opción del liberalismo igualitario.

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿LOS CONDUCTISTAS “DEBERÍAN SER” DE “IZQUIERDA”?



Hace poco ví un post de un amigo de FB sorprendiéndose de que el desaparecido J. G. Holland, un colaborador cercano de Skinner y distinguido ecologista, fuera “comunista”. Lo cierto es que no es el único. De hecho, al menos en mi experiencia, he visto más psicólogos de orientación conductual que muestran puntos de vista ideopolíticos cercanos a la izquierda moderada, y algunos a la radical, que conductistas libertarios o de derecha. Si vamos a los grandes referentes, sin ir muy lejos, basta leer pasajes enteros de algunos libros de Ribes y algunos de sus colaboradores para captar su tendencia. El Dr. Marino Pérez también la exhibe indirectamente con sus críticas hacia lo que llama “neoliberalismo” (1), y así, podríamos señalar a diez referentes más de importancia…
Yo mismo, que soy conductista declarado desde los veintitantos años, fui militante de dos partidos de izquierda y marxista convencido, tanto es así que a fines de los 80s del siglo pasado escribí dos artículos para una revista estudiantil defendiendo el “marxoconductismo”, y otros tantos de coyuntura en periódicos afines a mi postura, en algún momento pro-trotskista. Años después, la experiencia y más lectura de la que tenía entonces, me hicieron dar un giro de 180° y ahora soy libertario (que no es ser “de derecha”, como les consta a quienes saben de esto [2]).
 Considero lógico que un conductista opte por creer inicialmente que ser de izquierda es compatible con su militancia académica, por tres razones, una afectiva, otra personal y otra académicamente doctrinaria:
 ·                  ⇛ A nivel afectivo, como todo ex-estudiante y aspirante a trabajador intelectual, tiene, por un lado, ideales utópicos acerca de la mejora social propios de su etapa juvenil y del modelamiento a que se le somete en la universidad (tradicionalmente dominada de manera casi totalitaria por ideas de izquierda); y por otro, siendo su profesión una que definitivamente está en el “escalafón comercial” por debajo de las recompensas que la sociedad reserva a otras profesiones, incluso oficios, que requieren menos estudio y esfuerzo para conseguir consecuencias benéficas, siente que “el sistema consumista” no valora el trabajo que desempeña (Robert Nozick y Bertrand De Jouvenel han explicado bien este proceso de frustración que lleva al intelectual promedio a rechazar el capitalismo), y, vulnerable a otras ofertas, presta oídos a las vagas promesas mesiánicas de un “socialismo justo y equitativo” que “viene a rectificar el rumbo de la historia”, y a combatir tamaña injusticia con el lema de que “otro mundo es posible”.
 ·                  ⇛ A nivel personal, aquel que no ha profundizado en la teoría e historia políticas, ni tampoco en economía, tiende a simplificar los indicios superficiales que percibe de ellas. En este sentido, mezcla sus pareceres personales con lo que cree que supuestamente sostienen corrientes que, en realidad, no entiende. Así, lecturas parcializadas y mucho más “a mano” sobre estos campos (como las marxistas) le dan seguridad, porque refuerzan su inclinación a simplificar —con ese sentido común que ha aprendido en una sociedad que deifica la bondad y la igualdad en abstracto—, lo que sus contradictores argumentan con cierta complejidad. Desgraciadamente, esas lecturas parcializadas no las complementa el iniciado con fuentes originales que digan lo contrario a ellas (por ejemplo las de ideólogos liberales ni menos las de textos técnicos), lo que balancea la opinión del diletante a un solo lado: el “socialista”. Es más, como él, en caso de revisarlas, opera con un criterio ya formado, difícilmente va más allá de sacar de allí una que otra cita o dato fuera de contexto que le confirme sus prevenciones, terminando por reforzar más bien lo que ya pensaba con base en sus lecturas simplificadoras anteriores. Se trata del conocido efecto de “sesgo cognitivo” que han estudiado, entre otros, Kahneman y Tversky.
 ·                   ⇛A nivel académicamente doctrinario, el determinismo, el empirismo y la búsqueda de control individual y comunitario de que hace gala el movimiento conductual en sus postulados parece, a primera vista, ser compatible con ideas de corte socialista. Por ejemplo, los marxistas subrayan la primacía de las relaciones sociales sobre la esencia humana (determinismo), y la práctica como criterio de verdad (empirismo). La búsqueda de control individual y comunitario parece coincidir con el intento socialista de implantar un desarrollo socioeconómico planificado, y así hay otras aparentes coincidencias consideradas “científicas”. En cambio, también desde una perspectiva superficial, los alegatos a favor de la “libertad” y la acción humana como inherentes al derecho de la persona que hacen los ideólogos liberales, parecen contrariar al conductismo. Es más, algunos de ellos, como Von Mises y Rand, han criticado abiertamente a Skinner justo por creer que éste va contra la libertad (3).
¿Qué decir respecto de todo esto? 
En primer lugar, más allá de la jerga técnica que se usa en cada disciplina (la mayoría de filósofos e ideólogos liberales tienen un manejo brillante de conceptos y principios económicos, pero no saben nada de psicología científica), hay que interpretar el sentido de lo que sostienen una u otra. El liberalismo y el conductismo son, cada cual en su plano, FILOSOFÍAS ESPECIALES de sus respectivas disciplinas, y cuentan con caudales metodológicos y tecnológicos para conseguir información y aplicarla a sus campos de estudio a través del empleo de LEYES. El liberalismo en economía busca, en realidad, lo mismo que el conductismo en psicología: disponer contingencias eficientes y perfectibles para que los individuos se sientan mejor, rindan mejor y se relacionen mejor con sus semejantes (4). 
El mismo concepto de “libertad” que utiliza Skinner es el de los liberales: la “libertad negativa” (formulada por el ideólogo liberal Isaiah Berlin), o sea la ausencia de restricción inmediata sobre el comportamiento, identificada, además, con una sociedad guiada por reforzamiento positivo. Es decir, algo totalmente opuesto a la ambición socialista de reglamentar y dominar todos los aspectos de la vida humana por medio de la obligación (que hace que haya tan alta tasa de escape en los países donde se ha implantado ese control aversivo). Una derivación de semejante estado de cosas en un ordenamiento liberal es la aparición de una MERITOCRACIA capaz de brindar servicios cada vez mejores a la sociedad, a cambio de recibir las recompensas que la naturaleza humana requiere: mayor reconocimiento, mayor retribución económica y/o mayor ascenso social o laboral al miembro de la comunidad que más aporte. En el socialismo, la única “meritocracia” suele ser la del más fiel seguidor del partido único para subir en el escalafón de privilegios.
Hay una cercanía filosóficamente pragmática entre liberalismo y conductismo, puesto que ambos apelan a la perfectibilidad de sus respectivas propuestas anclándose en la experimentación constante (otra forma de sustentar que “la práctica es el criterio de verdad”), para aplicar sus ordenamientos de contingencias. Esto se opone al tan manido expediente de fijar formas rígidas de funcionamiento social solo porque a algunos “iluminados” enquistados en el Estado les parece necesario.
 Para concluir, me parece que un conductista no debería ser de “izquierda” ni de derecha”, porque ninguna de las dos opciones es congruente con una postura moral ni científica. Creo que sí lo es el libertarismo bien entendido como opción vital, pero no me atrevería a recomendar a ningún conductista que se haga ideopolíticamente liberal, sino que se informe adecuadamente de esos temas sin apasionamiento dogmático. Tengo dos lemas: Vos vestros servate, meos mihi linquite mores (“sigue tu camino, que yo seguiré el mío”) y experientia est optima rerum magistra (“la experiencia es la mejor de las maestras”).

NOTAS
 (1)     Con el mote de “neoliberalismo” se acostumbra llamar a una forma de keinesianismo mercantilista muy distinto del liberalismo clásico (aunque es el que predomina en el mundo actual); vale decir, un sistema de mercado con fuerte direccionismo y planificación estatal, y, por lo tanto, dispensador de prebendas clientelistas a los empresarios privados que cumplen con ciertas condiciones de beneficio para el Poder de turno. Así, se parece más a un ordenamiento socialdemócrata que a uno capitalista.
 (2)     Hay importantes diferencias dentro del liberalismo: libertarios, minarquistas y anarco-capitalistas, pero en ningún caso son equivalentes a “conservadurismo”, aunque en términos de defensa política de ciertas libertades económicas éste último pueda plegarse tácticamente a las tesis liberales. Por ejemplo, un libertario sí está a favor de un ecologismo razonable, de los derechos LGTBI y al aborto, del internacionalismo, de la irrestricta igualdad ante la Ley, etcétera; cosas que le parecen preocupantes a un conservador.
 (3)     Ciertamente, se pueden encontrar algunas ambigüedades skinnerianas en su concepción respecto a la libertad y la democracia. En cierto modo, su visión se parece a la de Platón, para quien el gobierno de los ilustrados sería el más conveniente. Esto, sin embargo, no acercaría a Skinner al socialismo sino al fascismo, aunque ambos sean muy parecidos en su metodología y resultados.
 (4)     Como ejemplo de contingencias disposicionales, los precios de los productos no se fijan por voluntad del Poder dominante, del Jefe de Estado ni del productor, ni por los costos de producción, sino por el interjuego de elecciones entre los consumidores en relación con la ley de utilidad marginal. Otro ejemplo son los contrapesos de lo que se llama “Estado de Derecho”, que buscan garantizar una justicia al margen de la voluntad de un grupo o individuo poderosos.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Análisis del Caos Interparadigmático e Intraparadigmático en Psicología

¡Por fin alguien lo dijo! Una crítica a la profusión de conceptos y etiquetas nuevas para designar las cosas que simplemente se hubieran podido complementar (si es que se necesitaba) dentro del mismo enfoque con los mismos principios, en vez de "retornar a cero" queriendo "refundar" la conceptualización en total, sea teórica o terapéuticamente.

viernes, 6 de junio de 2014

Memes Conductistas

Las Complicaciones de los Abordajes Indirectos en Psicología

Por José Dahab, Carmela Rivadeneira y Ariel Minici

"... una posición ética requerirá que el profesional explique al paciente la diferencia entre orientaciones y métodos. Consideramos que en una sociedad democrática, todo paciente tiene derecho a estar informado sobre las diferencias entre terapias y elegir el tipo de abordaje con el cual desee tratarse. La elección del paciente debería ser fruto del conocimiento de la diversidad de tratamientos y no a partir del desconocimiento o adoctrinamiento. La transparencia del profesional y la aplicación de procedimientos directos y específicos de cambio conductual son requisitos éticos que no pueden obviarse".

Buen material de consulta que incluye las siguientes temáticas:
  • ¿Es ético privar a un paciente de una técnica de probada eficacia?
  • ¿Qué es lo que espera un paciente de un tratamiento psicológico?
  • Tratamientos directos e indirectos.
  • Criterios para la selección de técnicas terapéuticas.
  • El derecho del paciente a estar bien informado.
VER ARTÍCULO COMPLETO

sábado, 22 de marzo de 2014

Una Nota Sobre El Método Clínico-Crítico De Piaget

Revisando este artículo de J. J. Ducret  (Trad. por Luis Lam): MÉTODO CLÍNICO CRÍTICO PIAGETANO, que he subido al portal de Scribb.com directamente de la página de la Fundación Jean Piaget (gracias a una recomendación de lectura hecha por la Dra. Susana Frisancho en su Blog), encuentro una buena síntesis, que, a su vez, me atrevo a sintetizar aún más extractando los párrafos que me parecen claves. 
  • Respecto a la caracterización general, el autor señala que “El método clínico-crítico es un procedimiento por el cual el investigador interactúa dialécticamente con los niños, los adolescentes o los adultos, a modo de reunir las informaciones que, en conjunto, van a permitir al investigador responder a la pregunta que se plantea…” (p.2).  
  • Luego, con la sugerencia implícita de que Piaget habría tomado parcialmente su idea del método clínico tal como éste se utilizaría (según Ducret) en la psicología clínica, el autor del artículo (copiando un texto online sobre el punto) procede a consignar que se privilegia “el papel de la observación y del contacto con el enfermo tomada de la clínica médica pero… [sin el] objetivo [de] la elucidación del significado inconsciente del conflicto, el análisis de la transferencia”, sino para insertarse “en una actividad práctica con vistas al reconocimiento y denominación de ciertos estados, aptitudes y comportamientos”, y “crear una situación con un bajo grado de restricción, con vistas a una recolección de información lo más amplia y menos artificial posible al permitir al sujeto posibilidades de expresión.” (p. 8)
  • Entonces “El método clínico comporta dos niveles de objetivos diferentes: El de las técnicas… de recolección en vivo de informaciones, en situación natural (1er nivel)… y el del estudio profundo y exhaustivo de casos (2do nivel: comprensión del sujeto: singularidad, confiabilidad de las observaciones, búsqueda de las significaciones y del origen de los hechos, de los conflictos así como de los modos de resolución de conflictos).” (p. 8)
  • Ducret enumera 6 pasos operativos del método: “(1) parte de una pregunta sobre la lógica del niño o sobre una categoría del entendimiento, luego (2) escoge un problema u organiza una situación en la cual confronta al niño, después de lo cual (3) observa al niño (o los niños cuando son sus competencias sociales las que están en cuestión), pero también (4) dialoga con el niño (desde la perspectiva “mayéutica” modificada), para finalmente, tras haber interrogado a un número suficiente de niños, (5) comparar, clasificar y seriar sus respuestas, y esto si se puede en relación no con un sólo problema, una sola situación, sino varios  problemas o varias situaciones, lo que (6) le permite no solamente profundizar nuestro conocimiento de la génesis de la inteligencia y del pensamiento del niño, sino igualmente responder a cuestiones concernientes a la significación, el origen y el valor de las ciencias en relación a dicha génesis.” (p. 11)
  • En resumen, “Desde el punto de vista puramente técnico, lo que inventa… Piaget es una forma de síntesis entre el método de los tests y el método clínico, pero una síntesis… además nutrida por la influencia metodológica de la historia natural.” (p. 11)
  • En su mención de las dificultades que ofrece el método clínico-crítico, Ducret señala lo que es, efectivamente, un cuestionamiento que, en pocas palabras, endilga excesiva subjetividad y cualitatividad al enfoque: “¿Cómo interpretar las acciones y las afirmaciones de los sujetos que se estudia minimizando las falsas interpretaciones, las atribuciones erróneas?”. Esta cuestión sería superada, de acuerdo con el autor, por una estrategia que consiste en: “multiplicar los experimentadores, multiplicar las situaciones y, cuando se trata de nociones protocientíficas, hacer trabajar juntos a psicólogos, lógicos y… cibernéticos, y juntar al equipo de investigación de matemáticos, o de físicos, o de biólogos, etc., en función de los problemas tratados [además de] la técnica del diálogo o los intercambios con niños de todas las edades.” (p. 19)
*   *   *

Ciertamente creo que, a pesar de ello y de los evidentes méritos del método clínico-critico piagetano, persiste la objeción de vaguedad interpretativa mencionada por Ducret, que lleva como lastre la oquedad de enunciados predictivos a partir de éste método, y, consecuentemente, su carencia de derivación tecnológica. El sistema es, tal como lo reconoce en forma general Flavell en su estudio de “La Psicología Evolutiva de Jean Piaget” (Barcelona, Paidós Ibérica, 1982): (a) fundamentalmente “descriptivo-explicativo” (p. 56) —en lo primero (descriptivo) estoy de acuerdo, en lo segundo (explicativo) no—; (b) poco preciso (p.57), y (c) relativamente aislado del contexto teórico sobre temas afines (p. 59). Por cierto, el hecho de no permitir predicciones precisas hace dudar en la certeza de sus explicaciones, porque, como es sabido y lo desarrolla exhaustivamente Gustav Bergmann en su “Filosofía de la Ciencia” (Madrid, Técnos, 1971), la predicción de un hecho no es más que una deducción lógica a partir de su explicación previa en términos legales (y Piaget niega que existan leyes en psicología). 
De cualquier manera, desde el punto de vista de un conductista, muchos aspectos del método clínico-crítico piagetano son, sin duda, elogiables.

miércoles, 10 de julio de 2013

Falsas Creencias y Realidades Sobre el Análisis Conductual

Existen muchas creencias míticas y malentendidos sobre el análisis conductual y sus aplicaciones. La mayoría originadas en “leyendas negras” de larga data, debidas a antipatías viscerales contra la “intrusión” científica en la psicología, o desconocimiento de las bases que sustentan tal  práctica. Aquí se enumeran algunas de ellas, tratando de aclarar la bruma que las rodea.

1. “El análisis conductual sólo sirve para personas menores de edad o sujetas a educación especial (retardos y minusvalías)”. En realidad, el análisis aplicado de la conducta se ha utilizado con eficacia para el tratamiento y solución de una multitud de problemas, entre los cuales se pueden señalar:
  • Ansiedades y fobias diversas, obsesiones compulsivas, estrés post-traumático.
  • Dependencias y abusos químicos (drogas, alcohol, vicios diversos).
  • Discordia marital y problemas familiares y de pareja en general.
  • Disfunciones sexuales (todo tipo), y parafilias.
  • Trastornos de personalidad (patologías paranoide, esquizoide, antisocial, histriónica, narcisista evitativa, dependiente, obsesiva-compulsiva, disfórmica, demencial, bordeline, etc.).
  • Depresión.
  • Estilo de vida, malos hábitos y consumo alimentario.
  • Problemas de salud (oncológicos, dolor, estreñimiento, disnea, miopía, etc.).
  • Problemas de aprendizaje y retardo en el desarrollo.
  • Déficits académicos y sociales.
  • Comportamiento ecológico.
  • Manejo pedagógico.
  • Comportamiento ciudadano.
  • Comportamiento organizacional.
  • Economía y mercadotecnia.
  • Gerontología.
  • Psicología forense y penal.
  • Gobernabilidad y diplomacia.
  • Psicología del deporte y rendimiento físico.
  • Manejo de emergencias.
  • Delincuencia juvenil.
  • Adiestramiento animal.
Esta tecnología es considerada, en su mayor parte, como la más efectiva de la disciplina, como lo demuestran las listas de tratamientos psicológicos empíricamente confirmados por los estudios de organizaciones oficiales americanas y europeas.

2. “El análisis conductual comprende una serie de procedimientos fríos y mecánicos“. En realidad, involucra una gama inmensa de técnicas que van desde las más “simples” hasta las más “complejas”. La tecnología es abundante y no se reduce sólo a refuerzos y castigos elementales. Esta comprende métodos de modificación de conducta, de exposición directa y en fantasía, de entrenamiento de habilidades, de reestructuración racional y de modificación de esquemas. Todas esas técnicas, independientemente de sus procedimientos, se deben aplicar con el “calor humano” suficiente para ser efectivas en cada caso que se trate. De hecho, lograr que el cliente lleve a cabo fuera de la consulta tareas de autorregistro, exposición a circunstancias desagradables y exhibición de habilidades recién adquiridas, requiere establecer una relación muy cercana y cálida con él por parte del analista.

3. “El análisis conductual no tiene una ligazón con los procedimientos de laboratorio“. En realidad, todas las técnicas conductuales han sido sugeridas directa o indirectamente por el análisis experimental del comportamiento. El hecho de que en algunos casos no esté totalmente claro el principio o ley de conducta que fundamenta un procedimiento, o esté aún bajo discusión, no invalida la acción científica de elaborar una hipótesis provisional sobre la cual opera. Además, un modelo teórico (a condición de ser parsimonioso) siempre acompaña a las operaciones prácticas.

4. “El análisis conductual carece de una teoría“. En realidad tiene muchas, pues hay diferentes enfoques teóricos que pasan por el conductismo radical, mediacional, paradigmático, de campo, molar, biológico, sociocognitivo, interpersonal, etc. Cada uno se distingue por enfatizar algunos aspectos metodológicos, de organización lógico-estructural o principios que suponen básicos en la determinación de la conducta humana. Incluso dentro de las grandes ramas mencionadas existen matices de interpretación, lo que lleva a conformar un universo de propuestas competidoras entre sí, enriqueciendo el análisis.

5. “El análisis conductual es antigestáltico y atomístico (estímulos y respuestas pequeñas)”. En realidad, las dimensiones del objeto de estudio y la metodología de trabajo pueden ser de orden molar y molecular. Son las necesidades del analista de la conducta las que determinan su opción por alguna de las dos modalidades, o por una mixta, de acuerdo con el problema que trata o investiga. Así, puede decidirse por operar con “instancias de respuesta” (ejecuciones puntuales), o con “clases de respuesta” (constelaciones de diverso tamaño) según los resultados que anticipe conseguir con cada uno de ellas. Igualmente puede optar por considerar como estímulo una señal específica, o una situación más global.

6. “El análisis conductual sólo estudia y trabaja sobre aspectos observables (físicos y espacialmente visibles”). En realidad, estudia tanto fenómenos espacialmente delimitados como interacciones entre el individuo y su entorno, siendo éstas últimas, obviamente, las más numerosas en la conducta humana. Hay lo que se llama “comportamiento encubierto”: aquel que se puede “ver” indirectamente a través de aparatos de registro fisiológico (p. ej. su nivel de ansiedad), o a través del autorreporte verbal o textual del individuo (p. ej. su autoestima), o a través de la síntesis conceptual que se hace de su desempeño efectivo en un período de tiempo (p. ej. su inteligencia).

7. “El análisis conductual es una forma de tratamiento psicológico de orden directivo y autoritario”. En realidad, su manejo ofrece opciones de tratamiento tipo “tutoría” y “consejería”. La tutoría se prefiere cuando la edad o el carácter del cliente y de su problema se sujetan a una intervención instruccionalmente importante para ser efectivas. Es decir, cuando se necesitan dar reglas claras o indicaciones precisas para que se lleven a cabo puntualmente, dadas las carencias de lenguaje o de comprensión del cliente. En cambio, si éste posee un rico repertorio personal para conducirse de manera relativamente autónoma, la opción será la consejería y el asesoramiento.

8. “El análisis conductual evalúa la conducta sólo mediante registros de tasa de respuestas”. En realidad, utiliza varios tipos de evaluación. Uno de ellos es  el registro de conductas observables (frecuencia, duración, latencia, muestra de tiempo, productos permanentes), pero también apela al uso de autorregistros, escalas de actitud, listas de chequeo, inventarios y cuestionarios, que dan cuenta de diversos planos de la experiencia subjetiva humana.

9. “El análisis conductual tiene connotaciones inhumanas“. En realidad, analiza y resuelve problemas que afectan al individuo, al grupo, a la comunidad, al ecosistema y a las generaciones futuras, tratando de entender el comportamiento humano y lo que lo mantiene. Su práctica sirve para mejorar la calidad de vida, la salud física y la salud psicológica, probando técnicas eficientes de modificación conductual a manera de herramienta de construcción para crear un mundo  mejor. Dispone, asimismo, de organismos de regulación ética de sus aplicaciones, que permiten su ejercicio certificado, competente y responsable.

10. “El análisis conductual es un paradigma superado y está obsoleto”. En realidad se mantiene estable si no está creciendo, como se ve no sólo a través de su diversificación teórica y tecnológica, sino a través de su inmensa producción académica. Los libros que tratan de temas conductuales desde alguna de sus variantes, o que se ocupan de temas especializados desde las mismas, o que constituyen manuales de consulta sobre tratamiento de trastornos o problemas psicológicos, se publican o se reeditan cada año, sirviendo a toda la comunidad. Incluso podría decirse que brindan métodos y técnicas a colegas de otras corrientes paradigmáticas que, en sí mismas, carecen de una tecnología propia y terminan valiéndose de la conductual (a veces cambiándole de nombre) para operativizar sus presupuestos aplicativos. 

ENLACES DE ENSAYOS, LIBROS E INVESTIGACIONES DE WILLIAM MONTGOMERY URDAY

1.    No son todos. Faltan varios, y también los que han sido borrados por problemas de Copyright o tienen enlaces rotos. 1.       1. http...