Mostrando entradas con la etiqueta Personalidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personalidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de mayo de 2014

Zimbardo: Cambiando los Hábitos del Mal

El Dr. Philip Zimbardo es un psicólogo conductual de la vertiente sociocognitiva, especializado en temas como la investigación sobre la timidez y el comportamiento malvado, en los que es primera autoridad mundial. La conferencia versa justamente sobre este último tópico. El inicio de la sesión es, indudablemente, sui generis, ya que Zimbardo llega al escenario ayudandose con un bastón. De pronto, lo suelta e invita a los asistentes a bailar al son de la música "Oye Cómo Va" de Santana. Luego empieza normalmente su conferencia.

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Por qué somos como somos?

Compartiendo esta versión online del diario "La Nueva España" (07.04.2014), donde el Dr. Marino Pérez-Álvarez desarrolla su visión del papel de los genes y de la cultura sobre el surgimiento de lo humano.

¿Por qué somos como somos? Los tres componentes de una vida
Una reflexión sobre la importancia de lo que uno quiere ser, las circunstancias que uno encuentra, entre ellas la tecnología, y el azar
(07.04.2014)

Por Marino Pérez-Álvarez

La pregunta tiene dos niveles. Uno se refiere a qué nos hace humanos respecto de los animales y el otro a qué hace que cada uno sea como es. En ambos casos, se suele responder diciendo que es debido al cerebro o a los genes. Respuestas de este tipo se encuentran ya en los títulos de importantes libros cuando dicen que somos el cerebro o se preguntan qué nos hace humanos, para concluir que el cerebro y los genes.
Ni en las estrellas ni en los genes está escrito como somos. Sin embargo, ni en las estrellas, ni en los genes, ni tampoco en el cerebro, está escrito nuestro modo de ser. Nuestra estructura anatómica, como organismo, está determinada por el genoma. Pero otra cosa es la persona humana, con su civilización y cultura y con sus particulares formas de ser. Lo humano está en las instituciones sociales: sistemas que organizan el funcionamiento de la sociedad, anteriores a cada individuo. El mundo ya está funcionando cuando nosotros aparecemos en escena.
Sea por caso la escritura, uno de los inventos que más ha transformado la historia humana. Aprender a leer supone también una revolución en la vida de un niño. Sin embargo, la escritura no está codificada en los genes, ni en el cerebro. Data de hace unos 6.000 años, cuando el cerebro y el genoma humano ya eran para el caso como son hoy, desde miles de años antes. Si la escritura desapareciera de la faz de la tierra, ningún cerebro de un recién nacido la crearía. Ni siquiera es pensable que bebés dejados en una isla produjeran una lengua, más que una mezcla de balbuceo y signos. ¿Cuántos miles de años serían necesarios para que se desarrollara alguna lengua que hoy los niños aprenden con la facilidad como respiran? ¿O un sistema de escritura que hoy los niños aprenden en unas 2.000 horas? La escritura no está codificada en los genes ni almacenada en el cerebro, pero su aprendizaje supone una gran transformación del cerebro gracias a su plasticidad.
Así, pues, lo que nos hace humanos es la cultura y la educación socialmente instituidas, una especie de sobrenaturaleza o noosfera que envuelve a la bioesfera, hoy más que nunca a través de internet. Por eso decía Ortega que el hombre no tiene naturaleza, sino historia. Aclarado esto, ¿cuáles son los tres componentes de la vida, anunciados en el título. Son, de acuerdo con Ortega: el proyecto de la vida, las circunstancias y el azar. El proyecto o vocación se refiere a lo que uno quiere ser. Las circunstancias son las condiciones que uno encuentra, que favorecen y dificultan lo que uno quiere ser. El azar no es otro que la casualidad: sucesos afortunados e infortunados que tejen y destejen la vida.
La vida como proyecto: siempre más allá. Uno es ante todo lo que quiere ser: no porque sea lo que quiera ser (como a veces frívolamente se dice a la gente), sino porque lo que quiere es lo que mejor define lo que es. Pero, aquí se da una paradoja: lo que se quiere ser, todavía no es, de manera que uno es lo que no es, algo que está por ser. Somos lo que todavía no somos y para más paradoja, nunca llegaremos a ser del todo, como para decir, hasta aquí hemos llegado y ya está acabada la vida. Continuamente se nos abre el horizonte, más allá de lo visto y aun de lo soñado. Si alcanzamos nuestras metas, estas nos resitúan en otro horizonte de posibilidades. La vida se hace y deshace en el tiempo. Puede que en algunas edades se tenga la experiencia de "eternidad", como si todo durara y volviera una y otra vez (comienzos de curso, vacaciones), pero vendrán otras edades en las que todo va muy deprisa, sintiéndote tragado por el tiempo.
Ya de niños queremos ser algo y aun muchas cosas y, a veces, para siempre. Cuando uno no tiene proyecto o no sabe qué quiere o, peor, no quiere ser nada, su vida, literalmente, no tiene sentido, es decir, no tiene dirección ni significado. Cuando no vas a ningún sitio, puede que todos los vientos te favorezcan, pero también es cierto que estás a la deriva, sin rumbo. Los problemas psicológicos consisten, muy a menudo, en la pérdida o crisis de sentido, por lo que no se arreglan con pastillas.
Siendo la vida proyecto, se pueden sacar dos conclusiones prácticas. Una es que nuestra vida está proyectada hacia adelante, lo que implica esfuerzo y espera, sin medirlo todo por la satisfacción inmediata. Otra es que el sentido de la vida está más allá de uno mismo, sobre un horizonte de valores, no dentro de uno, como a menudo la peor literatura de autoayuda nos hace creer.
Las circunstancias: facilidades y dificultades. El proyecto de nuestra vida siempre se da en alguna circunstancia (momento histórico, sociedad, familia). El yo y la persona que uno es dependen de la circunstancia que a uno le toca vivir. Yo soy yo y mi circunstancia, dice Ortega. La circunstancia o circunstancias en plural establecen las posibilidades y los límites de nuestros proyectos: lo que queremos pero también lo que, de hecho, podemos ser. A este respecto, siempre nos vamos a encontrar con cosas que facilitan y dificultan nuestros proyectos y a veces las mismas cosas hacen lo uno y lo otro. Sea, por caso, la familia: que te ha hecho capaz de ser esto y lo otro y, a la vez, te limita esperando, por ejemplo, que no te vayas lejos. Tienes pareja y esto puede que te dé estabilidad y apoyo, pero también te impide ser más libre (tú mismo) y explorar otras posibilidades. O eres "tú mismo", sin compromisos ni cortapisas, pero acaso ya estás cansado de serlo. Muy a menudo, las cosas de la vida tienen esa ambivalencia entre la servicialidad y la servidumbre.
Lo importante es saber de dónde "salen" las cosas (de otros anteriores), de dónde viene uno (de las circunstancias que le tocaron) y dónde va (lo que depende de lo que sabe hacer y del esfuerzo que vaya a poner en juego), para que no le pase como a la paloma de Kant: que despotricaba contra el viento porque le impedía ir más deprisa, el mismo que le permitía volar. Lo cierto es también que los vientos y las corrientes no siempre van a favor, sino que uno tendrá que bregar y remar contra-corriente. El curso de la vida, cuando uno quiere ser algo y va alguna parte, requiere, frecuentemente, lo que llamaba Platón una "segunda navegación", consistente en navegar a remo, cuando la "primera navegación", a favor del viento, no basta.
Una segunda navegación se refiere, también, a pensar con criterio y discernimiento acerca de lo que nos viene dado, en vez de recibirlo acríticamente. Reducir nuestra valoración de las cosas a "me gusta", o no, es uno de los mayores entontecimientos de nuestro tiempo. Una característica de la época actual es la tecnología, para los jóvenes, ya tan natural como el agua para los peces y el aire para los pájaros. Sin embargo, la tecnología debiera hacernos pensar. Por lo pronto, tiene esa ambivalencia señalada: entre servir como herramienta y pervertir nuestra vida. Así, por ejemplo, la continua comunicación que facilita la tecnología está convirtiendo la conversación en mera conexión y la amistad en "montón" de amigos, por no hablar del empobrecimiento del lenguaje y del pensamiento. No es lo mismo estar conectado y recibir-y-enviar mensajes que mantener una conversación cara-a-cara. La falta de conversar, además de trivializar la comunicación ("lost in communication"), merma la reflexión, la cual se aprende hablando con otros. Es difícil hacer algo, más que meramente estar conectado, con 2.000 amigos. Uno puede tener mogollón de amigos, pero una chica que tenía 600 murió en un hospital sin que nadie fuera a visitarla.
La continua conexión supone la incomunicación con los que se tiene al lado, lo que da lugar a ese extraño paisaje en el que todos están "solos juntos", sea una pareja de novios o un grupo de amigos. Hasta en una cena de gente frisando los cincuenta, llegará un momento en el que todos saquen el móvil. Parece que cada uno estuviera en una burbuja, desconectado del entorno inmediato y, acaso, riendo con algo que está escuchando, como diciendo ¿no veis lo feliz que estoy al margen de lo que pasa aquí? La gente-conectada parece más a un piloto equipado con cascos, gafas, móvil, mochila, que propiamente un peatón.
El continuo estar-enchufado está creando la habilidad para poner un ojo en lo que pasa aquí (en clase, con amigos) y, a la vez, teclear un mensaje. Se trata de una habilidad que, en realidad, incapacita para estar en lo que estás: solo atendiendo a las migajas que te interesan, incapaz de seguir una conversación, un discurso o un razonamiento. Dejando aparte que internet convierte a muchos en surfistas de la información (deslizándose por la superficie de las cosas), lejos del buceo que requiere el conocimiento de algo, ¿qué decir de Facebook y Twitter, que tal parecen herramientas diseñadas para el exhibicionismo y el narcisismo? ¿No se pierde algo de las emociones convertidas en emoticones, descontextualizados y esterilizados del contacto personal y del lenguaje natural? El amor en tiempos de Siri, la aplicación de Apple que te "entiende lo que dices y sabe lo que quieres", ¿no puede llevar a considerar a los demás por lo que nos sirven y se ajustan a nosotros, cual sistemas operativos inteligentes, como "Ella", "Her", obviando la realidad de la vida?
Una circunstancia que no ayuda a una segunda navegación para pensar el presente, más allá de su recepción acrítica, es la filosofía menguante en bachiller. La filosofía, lejos de estar suplida por las ciencias, de acuerdo con Gustavo Bueno, es un saber de segundo grado, cuyos problemas y preocupaciones surgen de los saberes de primer grado dados precisamente por las ciencias y la tecnología. La filosofía no es de letras ni de ciencias, sino transversal, capacitadora para pensar cualquiera que sea la especialidad de uno.
El azar, que también hay que asumir. El azar constituye nuestras vidas, desde las pequeñas casualidades a los golpes de suerte e infortunios. Incluso la vida en la Tierra es un azar: un "error metafísico de la materia", dice Pessoa. Por su parte, las predicciones del futuro son las más difíciles, de modo que nadie sabe qué "cisnes negros" van a aparecer que transformen nuestras vidas. Las tecnologías que ahora pueblan la vida cotidiana (internet, móvil) no fueron predichas, cuando ahora parecen tan necesarias como el oxígeno.
La vida de cada cual está compuesta de casualidades (los amigos surgidos del pupitre donde te tocó por el apellido, como conociste a alguien) que terminan por ser causalidades de que las cosas sean de una manera y no de otra, abriendo una puertas y cerrando otras.
La incertidumbre produce ansiedad y queremos estar seguros de todo y tenerlo todo asegurado pero, afortunadamente, la vida no responde a un algoritmo. Si lo hiciera, sería como vivir el guión de una película: como aquel "Atrapado en el tiempo" o "El show de Truman".
El azar es algo que tenemos que asumir deportivamente (como un balón en el poste que puede ser gol o ir fuera), y no solo el azar que nos depare el futuro, sino el que ya forma parte de lo que somos. Acaso, para tener los pies en el suelo, uno mejor empieza por "llegar a ser el que eres": lo que puedes ser de acuerdo a lo que has aprendido y eres capaz de esforzarte, como decía Píndaro a los atletas de las olimpiadas, en vez de creer que puedes ser cualquier cosa con tal de quererlo. Siempre se puede ir más allá, pero sobre la base de lo que eres.

sábado, 19 de mayo de 2012

Terapia Conductual y Psicosis


Eficacia de la Terapia Cognitivo-Conductual en Pacientes con Psicosis de Inicio Reciente: Una Revisión

Por:  Javier Travé y Esther Pousa

RESUMEN

La eficacia de los tratamientos psicológicos en la esquizofrenia ha sido explorada en varios estudios controlados desde hace unos veinte años, confirmando que éstos son un importante complemento terapéutico a la medicación antipsicótica en el tratamiento de dicho trastorno. Dentro de estos tratamientos, las intervenciones familiares y los tratamientos cognitivo-conductuales son los que han recibido una mayor atención en relación a los resultados conseguidos. Este artículo de revisión primará su atención en la literatura existente sobre las técnicas y procedimientos de la terapia cognitivo-conductual aplicadas a reducir el malestar emocional y aumentar el nivel de funcionamiento psicosocial en la fase temprana de la enfermedad (primer episodio psicótico y/o psicosis de inicio reciente), así como su eficacia a lo largo de los estudios realizados en estos últimos años y esclarecer en qué fase se encuentran actualmente. (Ver Artículo Completo)

martes, 17 de abril de 2012

La personalidad como organización de los estilos interactivos

Por Emilio Ribes Iñesta

RESUMEN

Se examina la pertinencia del término personalidad para identificar fenómenos dentro de la teoría psicológica. Se subraya que el término, en el lenguaje ordinario, hace referencia a la manera idiosincrásica en que cada persona se comporta. Se propone emplear el concepto de estilo interactivo para analizar las consistencias individuales en el comportamiento, como resultado de la biografía de cada individuo. Se examina la lógica del concepto de estilo como una tendencia o propensión de comportamiento, y su inserción dentro de la lógica de las categorías disposicionales. Se propone una taxonomía tentativa de situaciones para evaluar los estilos interactivos, definidas en términos de sus propiedades contingenciales. Se revisan varios experimentos, empleando tareas bajo contingencias abiertas, en los que se han identificado estilos interactivos en situaciones de riesgo y de persistencia de logro, como perfiles consistentes entre situaciones y entre periodos. (VER ARTÍCULO COMPLETO)

jueves, 6 de enero de 2011

Dos Libros Recomendables de Introducción a la Psicología de la Personalidad

Más de una vez en este blog y otros escritos me he pronunciado en contra de las “introducciones a la psicología..." hechas por uno o más autores con tendencia teórica no declarada (¿se puede no tener cierta tendencia teórica?). Estas formas encubiertas de hacer propaganda a favor de ciertas ideas en nuestra disciplina bajo el manto de una supuesta imparcialidad o erudición máxima, y al amparo de un aparato editorial poderoso que les da el respeto a lo que dicen como si se tratara de oráculos, son el vehículo principal de manipulación de la comunidad juvenil. Ese estudiantado, ávido de informaciones generales para simple consumo inmediato, se ve dirigido mediante afirmaciones con certeza canónica, muy simples y a veces como dichas al paso, hacia aquello que es conveniente para grupos de profesionales con orientaciones nada neutrales.
Un ejemplo entre muchos: en el libro Introducción a la psicología escrito por Charles Morris y Albert Maisto (1995/2005), se dice que: “A diferencia de los conductistas, los psicólogos cognoscitivos creen que los procesos mentales pueden y deben ser estudiados científicamente” (p. 44). Vaya simplismo decimonónico, que reduce toda una compleja discusión empírica y epistemológica a un "creer" o no "creer" en "procesos mentales". Y eso en un libro que se pretende "científico"... Si tenemos en cuenta la típica impresión vulgar respecto de cuestiones relativas a la naturaleza cuerpo-mente, dicha referencia (por demás inexacta) no puede menos que evocar una reacción de desagrado entre personas no iniciadas técnicamente en la psicología ni en el método científico. Ellas pueden pensar: “¡Ah... esos pobres conductistas... son tan tontos y tan dogmáticos que no creen en los procesos mentales...!” Desde allí ya se puede esperar que en lo sucesivo construyan o refuercen una animadversión hacia todo lo que les huela a “conductismo”.
Por eso es loable que aparezcan obras que, aunque siguen el tradicional esquema de presentar teoría tras teoría, no simplifican ni sesgan con comentarios impertinentes aquellas que no le gustan al autor, además de ser actualizadas. En este sentido, son interesantes los aportes de Cloninger (2000/2003) y de Feist y Feist (1985/2007) en el rubro de introducción a las teorías de la personalidad.
El de Cloninger es el primero que incluye el enfoque de Arthur Staats al lado del de Skinner entre las teorías conductistas, lo que constituye todo un AVANCE en la medida que Staats suele ser un teórico frecuentemente ignorado por romper con los moldes tradicionales y estrechos de lo que se entiende por conductismo. Dicha inclusión resulta afortunada y justa por lo menos en cuanto a la exposición de los supuestos de la teoría mencionada.
En cuanto al de Feist y Feist, si bien se ajustan al tradicionalismo de "esconder" la mayoría de teorias conductuales dándole en cambio mucha tribuna a las demás, enfocan el tema desde un punto de vista objetivo al juzgar las teorías por primera vez teniendo en cuenta seis criterios científicos definitorios de su bondad: capacidad para generar investigación, refutabilidad, organización de los datos, utilidad como guía práctica, coherencia interna y sencillez. Es relevante también que en su exposición de la teoría skinneriana no caen en el fácil expediente de descalificarla como se hace en otros libros de teoría de la personalidad, sino que se esfuerzan por interpretarlo correctamente.
En suma, dos libros recomendables en el campo de la psicología de la personalidad. Ambos cuentan con revisiones puestas a punto hasta el momento de las ediciones más recientes.

PD.- Un par de meses después de escribir esto revisé otra obra reciente sobre personalidad (R.N. Sollod, J.P. Wilson & F.F. Monte, 2009. Teorías de la personalidad: Debajo de la máscara. México: McGraw-Hill), el cual es ya un verdadero monumento a la estrechez teórica sobre temas de conducta. Para empezar, ignora a Skinner y a Staats. Además, cuando se refiere a las teorías de Bandura y Eysenck, las connota como ajenas al punto de vista conductual, llegando a afirmar que Bandura es "malinterpretado como conductista" a partir de una carta autobiográfica que le dirige a Wilson, en la cual sólo le confiesa sentir  que "nunca encajó en la ortodoxia conductual" ¡Por Dios! ¡para "entender" así semejante declaración es evidente que Wilson, o es un cerrado anticonductista, o nunca leyó los libros de Bandura de toda la década del 60 y comienzos del 70! y, más adelante, justifica su discurso dando una cátedra de lo que según él es "el conductismo": algo que "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo" (p. 336). Más ignorancia o rigidez de interpretación no se puede pedir. 
Ojala la editorial McGraw-Hill no reimprima este bodrio.

REFERENCIAS
  • Cloninger, S.C. (2000/2003). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación.
  • Feist, J. y Feist, G. J. (1985/2007). Teorías de la personalidad. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.
  • Morris, Ch. y Maisto, A. (1995/2005). Introducción a la psicología. México: Prentice Hall.

jueves, 11 de marzo de 2010

LA PERSONALIDAD: UNA TEORÍA CONDUCTISTA

Acabo de subir a Scribd el capítulo 3 de la obra "Conductismo Social" de Arthur W. Staats, que contiene los fundamentos de su teoría conductual de la personalidad. Este texto debe complementarse con la lectura del capítulo 2 (sobre aprendizaje básico), por lo que pronto estaré subiendolo también.

Personalidad: Un Efecto y Una Causa

Es bueno recordar que hace algún tiempo se incorporó a Scribd el escrito "Sociometría Socioconductual" que también pertenece al mismo libro (capítulo 12). 

ENLACES DE ENSAYOS, LIBROS E INVESTIGACIONES DE WILLIAM MONTGOMERY URDAY

1.    No son todos. Faltan varios, y también los que han sido borrados por problemas de Copyright o tienen enlaces rotos. 1.       1. http...