martes, 13 de diciembre de 2011

Economía Conductual y Comportamiento De Consumo

Después de una larga espera, ya anda impresa la revista en que se iba a publicar este ensayo.

LA ECONOMÍA CONDUCTUAL Y EL ANÁLISIS EXPERIMENTAL DEL COMPORTAMIENTO DE CONSUMO

RESUMEN

El presente artículo considera el aporte del análisis experimental del comportamiento en el marco del desarrollo de la economía conductual, y su complementariedad con las investigaciones actuales en psicología económica. En primer lugar, se hace una revisión de los orígenes y desarrollo de la economía conductual desde los principios básicos que fundamentan la ley de utilidad marginal en relación con los estados de privación y saciedad del comportamiento, al papel de la economía de fichas y la regulación conductual. En segundo lugar, se discuten los estudios sobre el tema de la relación entre la economía conductual y los procesos decisorios del comportamiento de consumo, concluyendo que demuestran ser de gran utilidad conceptual para evaluar innumerables situaciones aplicadas. (Artículo completo)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

VIDEOS CONDUCTUALES

La siguiente es una lista no exhaustiva de vídeos que se pueden encontrar en la red con demostraciones prácticas de tratamientos conductuales, sea de terapia como de modificación del comportamiento. La mayoría de los links reportados aquí están divididos en varias partes (aquí pongo sólo las primeras), y uno de ellos (autistas) está en idioma inglés. Hay, por supuesto, mucho más, pero es de extrañar que aún no se puedan ver capítulos de "La Niñera Experta", con la extinta enfermera Tracy Hogg, que también hacía modificación de conducta infantil. Tampoco he podido hallar un episodio de la serie "La Naturaleza de las Cosas" titulado "Fobias en Línea", donde el biólogo David Susuki le hace un reportaje a los tratamientos terapéuticos conductuales de diferentes fobias, obsesiones compulsivas y depresiones post-traumáticas. Yo los tengo grabados de VHS a VCD (como también varios capítulos de la serie "Angelitos" en total idioma español), pero obviamente de mala calidad visual. Esperemos que con el tiempo aparezcan.




miércoles, 23 de noviembre de 2011

Afinidades Entre las Nuevas Terapias de Conducta y Las Terapias Tradicionales con Otras Orientaciones

Por: Marino Pérez-Alvarez


RESUMEN


En primer lugar, se presentan las nuevas terapias de conducta, señalándose sus aspectos distintivos. Se trata, en concreto, de la Psicoterapia Analítica Funcional, de la Terapia de Aceptación y Compromiso y de la Terapia de Conducta Dialéctica. En segundo lugar, se presentan las terapias tradicionales a las que se refiere aquí, que son terapias de orientación distinta a la terapia de conducta. Se trata, en concreto, del Psicoanálisis, de la Terapia Existencial, de la Psicoterapia Experiencial y de la Terapia Estratégica. A su vez, se distinguen dentro de cada una de ellas sus principales variantes. Finalmente, se establecenlas afinidades apuntadas en el título. A este respecto, se han encontrado afinidades que vienen dadas por los conceptos de transferencia, interpretación, experiencia emocional correctiva, aceptación, compromiso y despsicologización. Se espera que estas afinidades de hecho lleguen a ser afinidades electivas. (Artículo completo)

COMUNICACIÓN CLÍNICA Y TERAPIA CONDUCTUAL

RESUMEN
Este artículo esboza los avatares de la consideración conductual sobre la interacción comunicativa dentro de la consulta clínica entre los participantes del episodio psicoterapéutico. Dicha consideración estuvo en un principio ligada a las dudas sobre la confiabilidad de la correspondencia hacer-decir en el reporte verbal del cliente, impidiendo el ejercicio de un auténtico análisis funcional respecto a las variables influyentes en esa clase de episodios. Eso ha variado en la perspectiva contemporánea gracias al desarrollo de terapias conductuales de tercera generación, que utilizan como métodos de interpretación y acción formas lingüísticas a manera de variables independiente, interviniente y dependiente. (Artículo completo)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Problemas Teóricos y Metodológicos En El Campo De La Evaluación Clínica Conductual

RESUMEN
Se indica que a pesar del acercamiento entre enfoques clínicos se siguen manteniendo diferencias fundamentales en la conceptualización del trabajo evaluativo, que puede inclinarse por la alternativa internalista o la conductual. La segunda se formuló como una superación radical de la primera, pese a lo cual actualmente muestra aparentes problemas en el seguimiento de ciertas pautas. Este artículo se centra en la discusión de dichas dificultades, escogiendo tres asuntos de controversia teórica y metodológica al interior de la evaluación conductual: 1) evaluación directa adversus evaluación indirecta, 2) abordaje molecular adversus abordaje molar, y 3) diagnóstico funcional adversus diagnóstico nosológico. (Leer artículo entero)

sábado, 1 de octubre de 2011

JUEGOS DE LENGUAJE Y CONDUCTA



El filósofo analítico Ludwig Wittgenstein en acción, personificado en una película sobre su vida y obra. El lenguaje es una herramienta útil en el contexto de determinadas actividades comunicativas o "juegos de lenguaje" cotidianos. Fija los límites de nuestro mundo. No hay significados "mentales" ocultos detrás de él. Para encontrar el significado de lo que decimos hay que ver el contexto cultural específico en que hablamos de algo. Los pseudoproblemas filosóficos surgen de la confusión entre los diferentes juegos de lenguaje. Esas y otras sugerentes observaciones se pueden ver en el video a través de su escenificación dramática de las clases magistrales de Wittgenstein en Cambridge. Por otra parte, su libro Investigaciones Filosóficas es rico en el análisis de tales problemas.
Hay un artículo muy interesante del Dr. Emilio ribes Iñesta sobre este punto:Conducta, juegos del lenguaje y criterios de validación del conocimiento

LA CONDUCTA VERBAL SEGÚN STAATS

Arthur W. Staats
DISTINCIONES ENTRE CONDUCTISMO PSICOLÓGICO Y CONDUCTISMO RADICAL CON REFERENCIA AL COMPORTAMIENTO VERBAL: UNA ENTREVISTA CON ARTHUR W. STAATS

Por: Javier Virués Ortega
Arthur W. Staats es uno de los escasos teóricos conductuales con vida que ha desarrollado un programa teórico general dirigido a la explicación de la conducta humana compleja. Su investigación se ha dedicado a la ampliación y confirmación empírica de su marco teórico: el conductismo paradigmático o psicológico. Esta aproximación, según Staats, supera ciertas limitaciones del conductismo radical: a) enfatizando procesos de aprendizaje específicamente humanos (e.g., repertorios básicos de conducta, aprendizaje acumulativo jerárquico), b) estableciendo un marco teórico novedoso con respecto al rol causal del comportamiento verbal y emocional en otras conductas, y c) interrelacionando conductismo y psicología en el intento de unificar conductismo y psicología... (leer más)

jueves, 28 de julio de 2011

HISTORIA Y VIGENCIA DE LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA

Los textos que enlazo a continuación son de los Psicólogos españoles J. Santacreu y M.X. Froján, que hacen en ellos una excelente revisión histórica y conceptual de las modalidades de modificación de conducta que han aparecido a través del tiempo. Lecturas indispensables para quienes quieren conocer el enfoque de manera comprensiva e integral, porque desfilan por ahí el análisis conductual aplicado, el aprendizaje social, el análisis contingencial, las terapias contextualistas y cognitivistas, la terapia paradigmática y las terapias constructivistas clínicas.


Desarrollo historico de la Modificación de Conducta (J. Santacreu y M. X. Froján)
Modelos vigentes en Modificación de Conducta (J. Santacreu y M. X. Froján)

martes, 28 de junio de 2011

ENTRE SKINNER, FROMM Y LAS PALOMAS

En pleno siglo XXI todavía hay gente vinculada a la Psicología que malentiende o ignora los principios del aprendizaje y abomina de las prácticas de laboratorio.
En mi Facultad, por ejemplo, hay quienes dicen públicamente que el condicionamiento operante (y por supuesto el "conductismo") "sólo funciona para ratas, palomas y retardados mentales", y me consta que en facultades educativas y otras instituciones universitarias también existen "profesionales" mal formados que pretenden ser muy eruditos en teoría psicológica ("su" "teoría") y repiten lo mismo en cuanto foro pueden hacerlo, desorientando al alumnado novel. Es notorio que incluso personajes de alta figuración en la historia de nuestra disciplina mantenían prejuicios al respecto, como es el caso de Erich Fromm, estando tan seguro acerca de su propia certidumbre que llegó a encararse con el propio Skinner en persona. Lo que no sabía Fromm era que, al cruzarse con Skinner, podía funcionar algo más que el acostumbrado discurrir demagógico-emotivo que suele ser el arma principal del psicólogo especulativo para embrollar asuntos simples y "ganar" debates.
En su libro Teorías de la Personalidad (2007, p. 451), en un aparte sobre control social,  Feist y Feist cuentan una anécdota ocurrida entre Skinner y Fromm: "En una reunión a la que asistieron ambos, Fromm defendió que las personas no son palomas y que no se pueden controlar con técnicas de condicionamiento operante. Sentado al otro lado de la mesa y después de escuchar esta diatriba, Skinner decidió reforzar la conducta del movimiento de brazos de Fromm. Pasó una nota a uno de sus amigos que decía: 'Observa la mano izquierda de Fromm. Voy a condicionar un tipo de movimiento'. Cada vez que Fromm levantaba la mano izquierda, Skinner lo miraba fijamente. Si Fromm bajaba la mano agitándola, Skinner sonreía y hacía un gesto de aprobación con la cabeza. Si Fromm mantenía su brazo relativamente quieto, Skinner miraba hacia otro lado o se mostraba aburrido con las palabras de Fromm. Después de cinco minutos de este refuerzo selectivo, Fromm sin darse cuenta empezó a agitar el brazo con tanta energía que su reloj de pulsera empezó a resbalarse por la mano".
Skinner en 1930

La conclusión sólo puede ser que, o Fromm se convirtió en paloma durante unos minutos, o el condicionamiento operante sí es efectivo en organismos humanos.

Experimentia est optima rerum magistra

lunes, 27 de junio de 2011

Teoría Multinivel del Conductismo Psicológico

El Conductismo Psicológico constituye una "teoría de marco de referencia" que permite aglutinar la información útil y secuencial de varios niveles de estudio del comportamiento humano, desde sus niveles básicos hasta los complejos. La siguiente tabla, extraida del libro "Conducta y Personalidad" de Arthur W. Staats, resume esos niveles.

Teoría Multinivel del Conductismo Psicológico

martes, 8 de marzo de 2011

LA CONTINGENCIA ES UN CONCEPTO SISTÉMICO


Las relaciones de un individuo con su entorno constituyen un campo complejo en el cual hay que determinar las diferentes influencias contextuales y su interacción entre sí, en un continuo molar-molecular. La categoría de contingencia es la unidad de análisis que en teoría de la conducta se utiliza para dimensionar dicho campo, y por ello ha sido elaborada con cierto detalle por conocidas formulaciones como las de Kanfer (ecuación E-O-R-K-C), de Kantor (segmento conductual), de Ribes (macro y microcontingencia), de Glenn (metacontingencia), de Sidman (contingencia de múltiples términos) y de Barker (escenario conductual), entre otros. Sin embargo, parece que hasta ahora esas formulaciones han sido insuficientes para describir con cabal pormenor algunas de las características del ambiente. En este sentido, creo que la propuesta denominada “bioecológica” de Bronfenbrenner puede aportar algo positivo y debería ser considerada, al menos como complementaria, en la explicitación parcial del campo sistémico llamado contingencia.
El esquema siguiente, extraído de un libro, muestra los méritos de dicha aproximación:


Como se ve, hay cinco niveles (macrosistema, exosistema, mesosistema, microsistema y cronosistema) inclusivos y a la vez interactuantes.  El microsistema es el nivel inmediato en el cual se desarrolla la persona, el mesosistema  involucra interrelaciones de dos o más entornos en los que  un individuo en desarrollo participa activamente, el exosistema se integra de contextos más amplios que no incluyen a la persona como sujeto activo, y, por fin, el macrosistema está configurado por la cultura y la subcultura en la que se desenvuelve la persona y todos los individuos de su sociedad.Todo eso tiene lugar en un cronosistema dado por los estados procesuales de la existencia temporal.
Ciertamente la contingencia también es un sistema, y podría identificarse incluso con lo que en teoría sistémica se ha bautizado como “holon”, o sea una totalidad con características estructurales que a su vez puede formar parte de otra totalidad más grande. La contingencia, al ser una unidad de análisis conceptual, puede dimensionarse mediante construcciones de diverso tamaño (molar o molecular) y por tanto con más o menos componentes.  
Este es un ejemplo de cómo se pueden rescatar, “traducir”, complementar o equiparar conceptos provenientes de distintas tradiciones, pero con un mismo objetivo: describir y explicar con mayor detalle y efectividad las relaciones de un individuo con su entorno.

martes, 22 de febrero de 2011

EL INTERCONDUCTISMO EN EL PERÚ: LOS COMIENZOS

Según parece, el interconductismo (o conductismo de campo), ha fructificado en cuanto a seguidores en México, Colombia, España y Perú, comparativamente a otros países iberoamericanos.
Fui testigo de los primeros momentos del interconductismo en el Perú, movimiento al cual me ligué, sin llegar a ser interconductista declarado, desde fines de los años 80, así que puedo decir algo al respecto. Aquí no pretendo hacer una historia puntual, sino sólo ofrecer mis impresiones acerca del tema, dejando para otra pluma más paciente el emprendimiento de redactarla.
Portada del libro "Teoría
de la Conducta" (1985),
de gran impacto sobre el
conductismo
iberoamericano
En mayo de 1989 el Boletín Informativo de la Sociedad Peruana de Análisis y Modificación del Comportamiento (SPAMC), al que tuve acceso por ser un asistente habitual a los "Miércoles Científicos" que organizaba por entonces dicha sociedad, trajo entre sus artículos uno de Roberto Bueno Cuadra, titulado “Interconducta: Un objeto científico”. Este escrito puede considerarse el primero sobre conductismo de campo en nuestro país. Por aquel tiempo el Dr. Emilio Ribes había venido a una Convención de SPAMC donde dio algunas conferencias interesantes que sembraron las primeras ideas interconductuales entre los conductistas jóvenes de la Universidad Federico Villarreal, como el mismo Bueno, Raúl Paredes, Luis Córdova y Edmundo Hervias entre otros.
El segundo escrito con ribetes interconductuales, hasta donde sé, fue uno mío, titulado “El conductismo: Un paradigma en evolución sistémica”, que publiqué en un folleto de edición rudimentaria llamado “Textos de Psicología, Ciencia e Ideología” de septiembre de 1991, gracias al apoyo del Círculo de Estudios Avanzada de la Universidad de San Marcos. (Por cierto, también conté con el apoyo intelectual de profesores de San Marcos al tanto de los avances del interconductismo, como Luis Benites y Jorge Sato). Con motivo de dicha publicación, se suscitó un interés entre mis estudiantes (yo era por entonces Asistente de Prácticas del curso de Introducción a la Psicología Experimental), que, al poco tiempo, los llevó a fundar un círculo de estudios denominado “Interconducta”, el cual contaba entre otros integrantes con Jorge Roca (infortunadamente fallecido), Alberto Melgar (hoy dedicado a su otra profesión de Abogado) y Liliana Biminchumo. Con ellos recuerdo que organizamos uns serie de eventos divulgativos en la Universidad de San Marcos, y le hicimos una entrevista grabada a Ribes el 94, con ocasión de otra visita del académico mexicano a nuestro país.

Con el Dr. Ribes y cuatro de los integrantes del Círculo de Estudios "Interconducta" (Lima, 1994)
Gracias al Círculo Interconducta se trabaron relaciones muy estrechas con el movimiento paralelo que había surgido en Villarreal (con Walter Capa y William Alata entre los más activos impulsores) y se pudieron realizar reuniones conjuntas en las cuales destacaba mucho por su dinamismo el colega Aldo Bazán, actualmente desarrollando una muy interesante carrera de investigación interconductual en México. El Círculo Interconducta terminó por desaparecer, pero en la Villarreal continuaron y continúan activando diversos grupos, sin duda gracias a la persistente labor del profesor Raúl Paredes y otros docentes.
Portada del Libro "Análisis
de la Conducta" (2000) de
ASPPSI
Durante algunos años me dediqué con entusiasmo a divulgar el interconductismo, tal como yo lo entendía, en todos los foros hablados y escritos donde pude, y puedo decir por ello que tengo un buen volumen de artículos al respecto. Justo es decir, sin embargo, que la gran mayoría de esos textos no se referían exclusivamente al conductismo de campo, sino que lo integraban en un marco conductual ecléctico del que siempre fuí partidario. Justo es decir también que mi interpretación de algunas de las tesis interconductuales fue muy personal, y, a veces, precipitada. A fines de los 90s se constituyó la Asociación Peruana de Psicología Interconductual (ASPPSI), gracias a la cual el año 2000 publicamos un volumen conjunto titulado “Análisis de la Conducta: Nuevos Enfoques, Aplicaciones e Investigaciones”, figurando como editores yo mismo junto a los colegas Walter Capa y Hugo Montes de Oca.
Muchos otros detalles dignos de relevancia entre los años 1990-2000 se me quedan en el tintero por la nebulosa imprecisión de los recuerdos. Prefiero callar antes que arriesgar a equivocarme en cuanto a ellos.  De todas maneras, cuando rememoro los principios del interconductismo en el Perú afluyen  gratas reminiscencias de un tiempo donde nada parecía imposible.

sábado, 19 de febrero de 2011

LA NIETA REBELDE DE WATSON

Mr. Spock y Zarabeth
A veces la chismografía me gana la partida, y no puedo evitar hacer este curioso apunte.
¿Sabía Ud., amable lector, que el famoso Sr. Spock —ícono de la cultura pop— pudo ser el “yerno-nieto” de John B. Watson? Sí, por increíble que parezca, porque la connotada actriz de televisión americana Mariette Hartley, nieta del padre del conductismo, encarnó en la pantalla a Zarabeth, una hermosa mujer condenada a vivir en un planeta desierto que tuvo un fugaz, tórrido y desgraciadamente trunco romance (por esas cosas de la vida, y por culpa del aguafiestas Dr. McKoy), con el héroe vulcano de la serie Star Trek en el episodio titulado Todo nuestro ayer. En la imágen adjunta una escena de la epopeya. 
Ahora bien, después se supo que el pasado de la talentosa Mariette fue casi tan triste como el de su personaje Zarabeth en la televisión. En 1990 Hartley publicó un libro autobiográfico titulado “Rompiendo el Silencio”, en el cual hablaba de sus trastornos depresivos (desorden bipolar) y los de su familia. En dicha publicación le echó la culpa a su abuelo John de todo, puntualizando que fue la aplicación práctica de sus teorías la que afectó el desarrollo de sus descendientes. Según ella, la fría planificación de crianza que hizo Watson para sus hijos los afectó profundamente, propiciando problemas psicológicos que llegaron hasta la tercera generación.
John Broadus Watson
Como se sabe, John B. Watson fue quizá el primer psicólogo mediático de alto nivel. Tuvo un exitoso programa de radio y publicó un libro de consejos prácticos para la crianza de los hijos en edición popular (por ironía del destino, otra obra similar sería editada años después por el no menos popular pediatra Dr. Benjamín Spock, homónimo del personaje de Star Trek). Entre las sugerencias que deslizaba Watson para criar mejor a los niños, estaban alentar su independencia manteniéndose convenientemente al margen en determinadas situaciones, y promover su alimentación regular y balanceada.
Watson se casó dos veces: la primera vez con Mary Ickes, con quien tuvo a sus hijos Mary (madre de Mariette) y John; y la segunda vez con su ex-alumna de post-grado Rosalie Rayner, con quien tuvo a William y Jimmy. John tuvo problemas estomacales y dolores de cabeza desde pequeño, y murió a principios de los años 50 de úlcera sangrante. Mary, por otra parte, estuvo aquejada por la depresión y llegó a atentar varias veces contra su propia vida. En cuanto a William, se estableció profesionalmente como Psiquiatra... freudiano (no parece haber en línea confirmación de eso), y se suicidó cuatro años después de la muerte de su padre. Jimmy, por último, igual que su hermanastro John, también padeció de males estomacales.
Portada del libro autobiográfico
de la nieta de Watson
La buena de Mariette no quedó al margen de la trágica herencia. Su propio padre se suicidó y Mary, su madre como ya he dicho, intentó hacerlo también. Eso sumió a la actriz en el alcoholismo y la depresión bipolar, hasta que pudo salir y escribió el libro autobiográfico de marras para contar su historia familiar. Hoy, la Hartley preside la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio y, además de su exitosa carrera actoral, se dedica a dar charlas sobre ello. A tenor de lo que dice, habrían sido los estilos de crianza y nutrición que les imponía Watson a sus hijos el origen de sus enfermedades estomacales y sus depresiones. Yo no me lo creo, pero ella sí.
Sin duda, esta nieta rebelde se las trae contra su abuelo... No descarto que pueda ser por darle al libro un mayor atractivo comercial. Pero, más allá de los asuntos polémicos, nadie puede negar la inmensa contribución que John B. Watson aportó a la psicología, y que fue plasmada en pocas palabras por la Asociación Psicológica Americana en el reconocimiento que le hicieron el 2 de septiembre de 1957, un año antes de fallecer:

"Al Dr. John B. Watson, cuyo trabajo ha sido uno de los factores cruciales para determinar la forma y el fondo de la psicología moderna. Inició una revolución en el pensamiento psicológico, y sus escritos han sido el punto de partida para continuas líneas de investigación fructífera".
AMEN

domingo, 16 de enero de 2011

Estos Son Los Tratamientos Psicológicos Eficaces


- La Sociedad Española para el Avance de la Psicología Clínica y de la Salud mantiene online un documento que realmente vale la pena. De él extraigo literalmente los siguientes conceptos:
"Determinar que un tratamiento es eficaz es una labor de la comunidad científica (investigación y universidad) y de la comunidad profesional de un campo de trabajo (el Colegio Oficial de Psicólogos, y sociedades profesionales de psicología clínica). La comunidad científica no se restringe a un país, no conoce fronteras. Muchos de los tratamientos psicológicos, así como la evaluación de su eficacia, han sido desarrollados por científicos y profesionales de otros países, pero, sea cual sea su origen, el punto clave es que se haya demostrado científicamente su eficacia y así lo reconozcan las sociedades científicas y profesionales de psicología".
"Es evidente que en el campo de los tratamientos psicológicos, como en el de cualquier otro tipo de tratamiento, la sociedad tiene derecho a saber qué es realmente eficaz y qué no, y tiene derecho a presionar a los profesionales para que demuestren que lo que hacen vale para el objetivo establecido, en este caso aliviar el sufrimiento humano y mejorar la calidad de vida. Éticamente, como profesionales, no es admisible que se utilicen tratamientos sin preocuparse por constatar si realmente valen para algo".
"El establecimiento de la psicología como disciplina científica implica la adhesión a los requerimientos empíricos que la comunidad científica exige. La existencia de diferentes enfoques terapéuticos hace que resulte imperante la necesidad de estudios comparativos acerca de la eficacia de sus intervenciones.
Con el objetivo mencionado, la Task Force para la promoción y difusión de los procedimientos psicológicos de la División de Psicología Clínica de la APA (Asociación Psicológica Americana) ha desarrollado una metodología de evaluación para estudiar la eficacia de los tratamientos psicológicos. De esta manera se protege el derecho del paciente a recibir aquellos tratamientos que se han demostrado más eficaces para el trastorno presentado.
Como resultado de estos estudios se observa una predominancia absoluta de las técnicas conductuales o cognitivo-conductuales en las guías de tratamientos empíricamente validado".
- Por tanto, procede la tarea divulgativa acerca de qué tratamientos psicológicos son eficaces de acuerdo con los estándares oficiales, tanto más cuanto hay alguna gente a la cual le gusta "pasarse de viva" al promocionar entre los estudiantes de psicología supuestas técnicas consideradas (según los gurúes respectivos) como las mejores en la disciplina, pese a que ni siquiera aparecen en las listas de la APA. Igualmente, si vamos a Wikipedia encontraremos un artículo muy sesgado y desactualizado en el que se ponen en el mismo saco todos los tratamientos, ocultando adrede (no creo en casualidades ni en ingenuidades, los datos son de dominio público hace bastante tiempo) lo dicho en los anteriores párrafos.
- Con ese propósito se difunden las siguientes tablas:
¿Por qué las técnicas conductuales son más eficaces?

Se propone que es la articulación entre la teoría y la práctica del paradigma la que posibilita esa eficacia. Dicha articulación no es perfecta ni uniforme, ya que hay muchas tendencias teóricas y prácticas que se entrecruzan o compiten, pero resulta suficiente para formular un número de principios certificados por la experimentación que permiten producir una tecnología razonablemente confiable.

jueves, 6 de enero de 2011

Dos Libros Recomendables de Introducción a la Psicología de la Personalidad

Más de una vez en este blog y otros escritos me he pronunciado en contra de las “introducciones a la psicología..." hechas por uno o más autores con tendencia teórica no declarada (¿se puede no tener cierta tendencia teórica?). Estas formas encubiertas de hacer propaganda a favor de ciertas ideas en nuestra disciplina bajo el manto de una supuesta imparcialidad o erudición máxima, y al amparo de un aparato editorial poderoso que les da el respeto a lo que dicen como si se tratara de oráculos, son el vehículo principal de manipulación de la comunidad juvenil. Ese estudiantado, ávido de informaciones generales para simple consumo inmediato, se ve dirigido mediante afirmaciones con certeza canónica, muy simples y a veces como dichas al paso, hacia aquello que es conveniente para grupos de profesionales con orientaciones nada neutrales.
Un ejemplo entre muchos: en el libro Introducción a la psicología escrito por Charles Morris y Albert Maisto (1995/2005), se dice que: “A diferencia de los conductistas, los psicólogos cognoscitivos creen que los procesos mentales pueden y deben ser estudiados científicamente” (p. 44). Vaya simplismo decimonónico, que reduce toda una compleja discusión empírica y epistemológica a un "creer" o no "creer" en "procesos mentales". Y eso en un libro que se pretende "científico"... Si tenemos en cuenta la típica impresión vulgar respecto de cuestiones relativas a la naturaleza cuerpo-mente, dicha referencia (por demás inexacta) no puede menos que evocar una reacción de desagrado entre personas no iniciadas técnicamente en la psicología ni en el método científico. Ellas pueden pensar: “¡Ah... esos pobres conductistas... son tan tontos y tan dogmáticos que no creen en los procesos mentales...!” Desde allí ya se puede esperar que en lo sucesivo construyan o refuercen una animadversión hacia todo lo que les huela a “conductismo”.
Por eso es loable que aparezcan obras que, aunque siguen el tradicional esquema de presentar teoría tras teoría, no simplifican ni sesgan con comentarios impertinentes aquellas que no le gustan al autor, además de ser actualizadas. En este sentido, son interesantes los aportes de Cloninger (2000/2003) y de Feist y Feist (1985/2007) en el rubro de introducción a las teorías de la personalidad.
El de Cloninger es el primero que incluye el enfoque de Arthur Staats al lado del de Skinner entre las teorías conductistas, lo que constituye todo un AVANCE en la medida que Staats suele ser un teórico frecuentemente ignorado por romper con los moldes tradicionales y estrechos de lo que se entiende por conductismo. Dicha inclusión resulta afortunada y justa por lo menos en cuanto a la exposición de los supuestos de la teoría mencionada.
En cuanto al de Feist y Feist, si bien se ajustan al tradicionalismo de "esconder" la mayoría de teorias conductuales dándole en cambio mucha tribuna a las demás, enfocan el tema desde un punto de vista objetivo al juzgar las teorías por primera vez teniendo en cuenta seis criterios científicos definitorios de su bondad: capacidad para generar investigación, refutabilidad, organización de los datos, utilidad como guía práctica, coherencia interna y sencillez. Es relevante también que en su exposición de la teoría skinneriana no caen en el fácil expediente de descalificarla como se hace en otros libros de teoría de la personalidad, sino que se esfuerzan por interpretarlo correctamente.
En suma, dos libros recomendables en el campo de la psicología de la personalidad. Ambos cuentan con revisiones puestas a punto hasta el momento de las ediciones más recientes.

PD.- Un par de meses después de escribir esto revisé otra obra reciente sobre personalidad (R.N. Sollod, J.P. Wilson & F.F. Monte, 2009. Teorías de la personalidad: Debajo de la máscara. México: McGraw-Hill), el cual es ya un verdadero monumento a la estrechez teórica sobre temas de conducta. Para empezar, ignora a Skinner y a Staats. Además, cuando se refiere a las teorías de Bandura y Eysenck, las connota como ajenas al punto de vista conductual, llegando a afirmar que Bandura es "malinterpretado como conductista" a partir de una carta autobiográfica que le dirige a Wilson, en la cual sólo le confiesa sentir  que "nunca encajó en la ortodoxia conductual" ¡Por Dios! ¡para "entender" así semejante declaración es evidente que Wilson, o es un cerrado anticonductista, o nunca leyó los libros de Bandura de toda la década del 60 y comienzos del 70! y, más adelante, justifica su discurso dando una cátedra de lo que según él es "el conductismo": algo que "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo" (p. 336). Más ignorancia o rigidez de interpretación no se puede pedir. 
Ojala la editorial McGraw-Hill no reimprima este bodrio.

REFERENCIAS
  • Cloninger, S.C. (2000/2003). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación.
  • Feist, J. y Feist, G. J. (1985/2007). Teorías de la personalidad. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.
  • Morris, Ch. y Maisto, A. (1995/2005). Introducción a la psicología. México: Prentice Hall.

PSICOGRAFÍA MARXIANA

Si hubo una pasión intelectual en mí antes de ser conductista es el marxismo. Hoy veo la doctrina socialista tan poco benéfica en términos prácticos como irrealizable y me impacienta el discurso de los “románticos” de izquierda, pero otrora fue mi punto de mira, y debido a eso profundicé colateralmente sobre la psicografía de sus propulsores, entre ellos en primerísimo lugar —como no podía ser de otra manera—, Kart Marx.
Rescato como las mejores biografías del filósofo alemán las de Nicolaievski y Maenchen-Helfen (1937/1973), Berlin (1963/1973), Blumenberg (1962/1985) y, por supuesto, Mehring (1918/1968), el más parcial de todos. En ellas fluye una multitud de sugerentes pistas sobre la personalidad de Marx que deseo apuntar en esta entrada porque me parecen sumamente extrañas y escasamente conocidas, quizá por ser propias de un individuo tan notorio. Él no era ni un villano ni un héroe, sino un hombre de magnífico alcance intelectual que, sin embargo, no careció de defectos ni de tremendas contradicciones.
KARL MARX
Marx era en primer lugar un estudioso apasionado que, al decir de Bakunin, su gran rival ideológico contemporáneo, no tenía parangón en cuanto a sus muchas y provechosas lecturas. Era tal su capacidad de concentración que cuando trataba de “escapar” un tanto a su pesada labor analítica del mecanismo capitalista, se entretenía nada menos que jugando con cálculo infinitesimal. En sus jornadas de consulta y estudio en la Biblioteca de Londres era el primero en entrar y el último en salir. Navegaba entre montañas de documentación extractando lo principal gracias a su enorme cultura humanista y preparación económica.
No obstante, a pesar de que era extraordinariamente escrupuloso en su acopio de datos para poder escribir sobre algo, es cierto también que la misma pasión que ponía en la tarea lo traicionaba, y a veces sacaba conclusiones no muy realistas. Le pasó por ejemplo con la biografía que hizo de Simón Bolivar, plagada de errores y de juicios condenatorios injustos sobre el caudillo americano, y algunos afirman que también hizo una mala interpretación de la aventura revolucionaria de los comuneros blanquistas en 1870, a la que alabó sobremanera pese a que contrariaba sus propias enseñanzas.
Si ha de considerarse su repertorio de habilidades sociales y de trato interpersonal, forzosamente se concluye que Marx no era un virtuoso de aquello. Quienes mejor hablan de él entre los que lo conocieron personalmente, se refieren más que nada a su capacidad intelectual y no a su particular don de gentes. De hecho, era una persona fría y de carácter difícil que, si bien era considerado un buen padre y un buen esposo, se llevaba a duras penas con sus amigos más cercanos. Blumenberg (1962/1985; p. 139) señala que ni el propio Engels, el benefactor de Marx, se libró de los duros juicios que éste acostumbraba hacer respecto a sus enemigos acérrimos, como consta en algunas cartas que le dirigió a su esposa (su hija destruyó la mayor parte de esa correspondencia para evitar que se rompiera el secreto, pero no desapareció todo). Cuando falleció la madre de Marx, con quien aquel nunca tuvo una buena relación, se alegró de poder disponer por fin de su herencia, que le sirvió para pagar sus cuantiosas deudas. Antes, con ocasión de quedar “viudo” Engels, Marx le había escrito que hubiera sido mejor que muriera su propia madre en vez de la extinta conviviente del amigo, por razones utilitarias. En cuanto al hijo espurio que tuvo con su ama de llaves, no lo reconoció y jamás se interesó por él. Es más, engañó a su familia haciéndole creer que Engels era el padre, al punto que éste tuvo que desmentir el infundio años después en su lecho de muerte. Y es que, aunque aborrecía la moral burguesa, Marx y su mujer eran muy sensibles “al qué dirán”. Durante toda su vida trataron de aparentar una situación acomodada que no tenían, matriculando a sus hijos en buenos colegios y llevando un tren de gastos típico de clase media gracias al estipendio económico que Engels podía otorgar, y a alguna que otra entrada obtenida a cambio de trabajos ocasionales u otros medios. Su percepción “burguesa-conservadora” de los defectos maritales ajenos también ha quedado retratada en la correspondencia disponible.
ENGELS, MARX Y LAS HIJAS
DE ESTE
En su vida privada Marx era extraordinariamente desordenado. Llevaba, igual que su esposa, el trajín típico del bohemio, siendo capaz de trabajar obsesivamente durante días y después abandonar lo que estaba haciendo para sumergirse en un ocio total. En sus biografías (Nicolaievski y Maenchen-Helfen, 1937/1973, p. 296; Berlin, 1963/1973, p. 194) se suele reproducir el relato de alguien que lo visitó en su casa y describió el ambiente enrarecido por el humo del tabaco, las cosas (incluidos los libros) regadas por el piso y sobre los muebles en mal estado, y las condiciones poco higiénicas de la habitación. A menudo se escondía de sus acreedores instruyendo a sus hijos para que les dijeran “el Sr. Marx no está en casa” cuando se aparecían a cobrar por las subsistencias que le daban a crédito. Justo es decir que su situación económica personal tenía que ver directamente con la opción política revolucionaria que adoptó, y que consideraba un sacrificio necesario.
El pensador alemán (oficialmente apátrida) padeció de diversas enfermedades que se citan para explicar algunos rasgos de su comportamiento amargado y gruñón, e inclusive parte de su actitud frente al capitalismo. Entre otros males orgánicos, Blumenberg (1962/1985) apunta que el temible ideólogo del proletariado tenía tuberculosis, reuma, hepatopatía, forunculosis y migrañas (Todo eso le llevaba a quejarse de que estaba “apestado como Job”). Por lo demás, era un amante de las bebidas espirituosas y un fumador empedernido y, para colmo, de mal tabaco. El resultado en términos de comportamiento era un carácter agrio, irritable y descontentadizo.

HELENE DEMUTH, Ama de llaves
y madre del hijo espurio de Marx
¿Hasta qué punto la teoría marxista en lo que tiene de crítico y radical fue el fruto del comportamiento de un hombre orgánicamente enfermo y psicológicamente perturbado?
Eso no se puede saber, pero tampoco parece muy relevante. Marx no fue el único en delinear las bases fundamentales del proyecto socialista (incluso varios ideólogos antes que él enunciaron fragmentariamente discursos parecidos en los cuales probablemente se inspiró, como reseña Berlin, 1963/1973), y, además, si lo comparamos con sus sucesores, sale en verdad ventajosamente librado. Después de él aquellos que desde el Estado pretendieron seguir al pie de la letra sus enseñanzas no hicieron más que dogmatizar su doctrina y terminaron eliminándose entre ellos por herejía. Ciertamente, como señala el historiador Santos Juliá en su prólogo al libro de Blumenberg, nada garantiza que, de haber tenido la posibilidad física de hacerlo, la revolución soviética no hubiera eliminado al propio Marx en nombre de la teoría marxista.
Sean cual fueren sus problemas comportamentales no cabe duda que Marx fue un tipo genial, y si se equivocó, lo hizo en grande. Después de Jesús y probablemente de Hitler, debe ser el personaje histórico que más literatura ha inspirado sobre su vida y obra, y como ellos, igual de polémica. Quien esté interesado en acceder con brevedad a una serie de objeciones académicas que se le hacen a sus principales ideas económicas puede consultar el ensayo de Bunge (1985, Cap. 12) titulado “marxismo”.
Para terminar, algo que me parece digno de mencionarse, y de lo que un psicólogo conductista puede sacar buen provecho porque coincide con su lógica de análisis, es el punto de arranque de la filosofía marxista, declarado por Marx y Engels (1848/1965) en La Ideología Alemana: "Las premisas de que partimos... son premisas reales, de las que sólo es posible abstraerse en la imaginación. Son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de vida, tanto aquellas con que se han encontrado como las engendradas por su propia acción. Estas premisas pueden comprobarse, consiguientemente, por la vía puramente empírica" (p. 19). Creo que no hay una descripción mejor que ésta de lo que es la materia prima del ABC conductual. 

BIBLIOGRAFÍA

  • Berlin, I. (1963/1973). Karl Marx. Madrid: Alianza Editorial.
  • Blumenberg, W. (1962/1985). Marx. Barcelona: Salvat.
  • Bunge, M. (1985). Pseudociencia e ideología. Madrid: Alianza Editorial.
  • Marx, C. y Engels, F. (1848/1965). La ideología alemana. Montevideo: Pueblos Unidos.
  • Mehring, F. (1918/1968). Carlos Marx y los primeros tiempos de la Internacional. México: Grijalbo.
  • Nicolaievski, B. y Maenchen-Helfen, O. (1937/1973). La vida de Carlos Marx. Madrid: Ayuso.