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lunes, 10 de febrero de 2014
miércoles, 1 de agosto de 2012
Acerca de una Crítica Reciente a Staats
"La crítica científica se justifica solamente entregando a cambio de un error una verdad"
Santiago Ramón y Cajal (*)
Hace poco el psicólogo norteamericano Gregg Henriques, cercano a la línea cognitiva de Sternberg, ha emitido un juicio de tono casi lapidario sobre Arthur W. Staats, (teórico conductista y profesor emérito de la Universidad de Hawai), en torno a su tesis sobre la unificación de la psicología y, de paso, sobre toda su carrera.
En el documento publicado a través del portal Psychology Today con el título “Why a Unified Theory of Psychology Is Impossible” y subtítulo “Hunting for a unified theory of psychology is tilting at windmills”, el Dr. Henriques explica que el intento de Staats de unir los conductismos y al conductismo total con la psicología tradicional, no fructificó porque su llamado no llegó a ser lo suficientemente poderoso en términos empíricos. Si uno quiere impactar del modo como pretendió Staats —argumenta Henriques—, debe sustentar con pruebas extraordinarias lo que sostiene al estilo de algún descubrimiento que revolucione el conocimiento actual y pueda servir como base para un mayor crecimiento de la disciplina, generando predicciones exactas que puedan verificarse mediante experimentos. Sólo ese tipo de pruebas y procesos podrían superar el intenso escepticismo de los científicos y provocar cambios a gran escala.
Siguiendo con el hilo de su idea Henriques afirma que la psicología no tiene ni siquiera un mínimo caudal de elementos de una ciencia coherente, por lo cual no podría esperarse que una tentativa unificadora como la de Staats, a nivel conceptual-semántico, tuviera éxito; tanto más viendo el panorama de aproximaciones relativistas, pro-pluralistas y libertarias que hay en la disciplina, para las cuales una propuesta de unificación suena poco seria.
Henriques termina diciendo que, a pesar de saberse que lo único capaz de volcar esa situación de la psicología es la generación de predicciones experimentales tan duras, precisas y matemáticas como las que aparentan tener la biología y la física, dicha esperanza es imposible puesto que tampoco en el caso de la física dicha ciencia ha podido ser unificada. Así la unificación de la psicología, con mayores complicaciones aún, también es imposible y es luchar contra molinos de viento intentarlo o dedicar una carrera a eso como lo ha hecho Staats, quien terminará siendo recordado únicamente por los historiadores de las teorías psicológicas puesto que su aproximación no le ha agradado "a nadie, al menos a la altura de su visión".
COMENTARIO CRÍTICO A LA CRÍTICA DE HENRIQUES
Ni duda cabe de que, más allá de su tono lapidario, los argumentos reseñados tienen un gran valor, pero en la aparente fortaleza de su estructura se advierten ciertas grietas.
- En primer lugar, obviamente la psicología no es una ciencia coherente. Es por eso que alguien plantea su normalización. Si no la necesitara, a nadie se le ocurriría pedirla. No está prohibido hacerlo, ni debe ser motivo de ridículo. Aquellos que quieran unirse, lo harán, y los que no... pues no. Actualmente, como se sabe, hay movimientos muy firmes en el objetivo de unificar los procedimientos psicoterapéuticos, tanto como hay quienes dicen que eso es algo ilusorio. Y el mundo académico sigue andando…
- En segundo lugar, Henriques parece caricaturizar el argumento central de Staats. Dice que es un sueño equivocado y un “luchar contra molinos de viento”, puesto que carece del sustento empírico-experimental que superaría cualquier duda. Pero Staats nunca pretendió “cambiar de golpe” la disciplina, él simplemente propuso el indicio de una teoría integradora sobre la base de conocimientos sólidamente fundados en el aprendizaje de tres funciones (los sistemas de condicionamiento interrelacionados), que, si no son compartidos por todos en términos del grado de validez, aportan un primer material empírico sobre el cual discutir sin cerrarse a otras contribuciones. Eso no es ningún “sueño”. En el campo académico es un proceso normal, de otro modo no habría posibilidad de hacer nada.
- En tercer lugar, en realidad no creo que el “rechazo” actual de gran parte de la comunidad psicológica a la propuesta de Staats se deba, en primera instancia, a las razones que aduce Henriques. Creo más bien que no se ha leído a Staats. Son muy pocos aquellos “escépticos” que se toman el trabajo de leer y/o analizar documentos científicos ajenos que no les llaman la atención a priori por su cercanía con intereses, orientaciones o prejuicios propios. De un tiempo a esta parte, defender la teoría del condicionamiento como lo hace Staats, aunque sea de manera más completa y exhaustiva, no es un certificado de popularidad ante esos "escépticos", por eso quienes quieren causar impacto en la comunidad psicológica evitan tal connotación y prefieren dirigirse a lugares "más concurridos" alineándose con los gruesos batallones. Es dudoso, por ejemplo, que la notoriedad actual de Bandura no se deba a sus planteamientos “espectaculares” sin mayor profundidad pero concordantes con el “clima” de la opinión más difundida, tales como denominar a su corriente con nombres diferentes al de conductismo y entrar en colisión artificial con él, pretender que el condicionamiento vicario es equivalente o superior a los otros tipos, o enunciar que la autoeficacia es el mecanismo cognitivo de la motivación humana. Habría que ver si un Bandura menos “demagógico” y más apegado a los datos empíricos hubiera llamado más la atención de la comunidad científicamente lega que Staats u otros teóricos conductistas, más aun si lo que sostiene en su mayor parte es prácticamente similar.
- Estoy seguro de que la mayoría de quienes dicen no estar de acuerdo con la unificación a partir de lo que dice Staats ni siquiera han considerado su enfoque como algo suficientemente “atractivo” para revisar más allá del nivel semántico-conceptual que Henriques afirma (erróneamente) es el único que puede encontrarse en los escritos del profesor de Hawai. Probablemente lo vieron como “otro conductismo más” (desde el punto de vista cognitivo, humanista o dinámico) u “otro mediacionismo más” (desde una perspectiva conductista ortodoxa) y simplemente le cerraron la puerta. Siendo así, la falla no se encuentra en Staats sino en el contexto de poca seriedad y responsabilidad científica que es particular de un gran sector de profesionales que ejercen la disciplina, y que a veces se suele disfrazar de anhelo libertario, relativista y pro-pluralista respecto al objeto de estudio.
- Por último, ciertamente la teoría de A. W. Staats no tiene la popularidad de otras, pero de allí a decir que “no le agrada prácticamente a nadie” y que al final “las únicas personas que pueden estar familiarizadas con él son los historiadores de la teoría psicológica”, hay una distancia. Me parece que el Dr. Henriques se excede al calificar con argumentos emotivos que confunden el hecho de la incomprensión prejuiciada de vastos sectores (porque ven dicha teoría como ajena a sus esquemas tradicionales), con el verdadero uso científico de “analizar”, “comprobar”, y “aceptar” o “desechar” lo que no sirve. Lo cierto es que A. W. Staats no es sólo “unificación de la psicología”. Significa también, entre otras cosas, el grito de la "tercera generación" y la teoría de la personalidad más elaborada dentro del conductismo, la certificación del papel actitudinal del lenguaje, la paternidad reconocida de la evaluación conductual, de la economía de fichas y de ciertas técnicas de modificación y terapia de conducta. Es posible que nada de eso le parezca relevante al Dr. Henriques.
En mi concepto, la posibilidad de una unificación de la psicología está abierta para quienes lleguen a la madurez en su decisión de empezar a construirla, quizá no en la dirección que señaló Staats (de hecho, esa labor ya se viene concretando parcialmente en la "unificación" de las terapias conductuales y cognitivo-conductuales). Otros preferirán refugiarse en su propia ortodoxia aislacionista o en su ansiedad por “especializar” o ”transdisciplinar” su trabajo. Algunos tal vez decidirán separarse de la psicología fundando algo nuevo, y otros (como el mismo Dr. Henriques) elegirán diluir su visión competidora (¿también ilusoria?) de la unificación psicológica en marcos interdisciplinares más amplios (the tree of knowledge system) o más restringidos.
En el campo académico a nadie se le pueden hacer epitafios anticipados, y menos de tono despreciativo. Todos tenemos el derecho o el deber de dedicarnos a “luchar contra molinos de viento” si eso aporta a propósitos más elevados. Así lo han hecho los pioneros en todos los órdenes y en todos los tiempos.
(*) Reglas y consejos sobre la investigación científica. Madrid: Imprenta de Nicolás Moya, 1920, p. 21.
PD:- Y mientras Henriques sigue minusvalorando a Staats en sus clases, por internet y a quien lo quiera escuchar, el Maestro sigue produciendo...
Staats, reconocido el 2006 por la revista Child Magazine como una de las "veinte personas que han cambiado la infancia", ha soltado su más reciente libro: The Marvelous Learning Animal: What Makes Human Nature Unique (El Maravilloso Aprendizaje Animal: Qué hace Única la Naturaleza Humana); en el cual trata temas relacionados con la extraordinaria evolución humana y sus causas.
Pulsando AQUÍ se ingresa al link en el cual está la reseña de su nueva obra, las menciones editoriales y el índice de contenido.
En el campo académico a nadie se le pueden hacer epitafios anticipados, y menos de tono despreciativo. Todos tenemos el derecho o el deber de dedicarnos a “luchar contra molinos de viento” si eso aporta a propósitos más elevados. Así lo han hecho los pioneros en todos los órdenes y en todos los tiempos.
(*) Reglas y consejos sobre la investigación científica. Madrid: Imprenta de Nicolás Moya, 1920, p. 21.
PD:- Y mientras Henriques sigue minusvalorando a Staats en sus clases, por internet y a quien lo quiera escuchar, el Maestro sigue produciendo...
Staats, reconocido el 2006 por la revista Child Magazine como una de las "veinte personas que han cambiado la infancia", ha soltado su más reciente libro: The Marvelous Learning Animal: What Makes Human Nature Unique (El Maravilloso Aprendizaje Animal: Qué hace Única la Naturaleza Humana); en el cual trata temas relacionados con la extraordinaria evolución humana y sus causas.
Pulsando AQUÍ se ingresa al link en el cual está la reseña de su nueva obra, las menciones editoriales y el índice de contenido.
jueves, 21 de junio de 2012
Libertad Personal y Determinismo
- Este lúcido fragmento sobre la solución al problema psicológicamente
enfocado de la aparente contradicción entre la libertad personal y el determinismo, le pertenece a Arthur W. Staats (Conductismo Social. México: El Manual Moderno; pp. 428-430). No encuentro mejor tratamiento conceptual explícito de este asunto desde un punto de vista científico:
A. W. Staats
"En el dominio de la conducta humana… aún existe fuerte oposición al determinismo científico en la causación. Los humanistas contemporáneos no desean tratar al hombre como un objeto de estudio —que supone que la conducta es causada por eventos especificables. Mantienen la espontaneidad, la libertad, la autodirección, la actividad. Rechazan una concepción determinista. Sin embargo, lo que vemos como un par de posiciones antagonistas no necesitan serlo. La conducta humana puede considerarse que es causada por otros elementos aparte de los eventos naturales —no por eventos sin causa (espontáneos), caprichosos o con una causa sobrenatural— sin rechazar la originalidad, actividad y autodirección características del hombre ni la experiencia de libertad y espontaneidad. Se sugiere que las leyes del aprendizaje elementales y humanas son leyes causales y que el individuo es lo que ha aprendido, en tanto que también es afectado por las condiciones presentes a que está sujeto. La libertad personal, autodirección, creatividad y espontaneidad que experimentamos pueden estar constituidas por la forma con que los individuos amplían su aprendizaje pasado mediante el razonamiento, planeación, metas con un propósito determinado, etc., incluyendo muchas veces combinaciones de conducta original que no se han aprendido. En todo caso la libertad, la autodireccion y la espontaneidad son además lo que experimentamos en nuestra propia conducta. Nuestros repertorios somos nosotros. Son nuestras individualidades, nuestro "ser". No podríamos recordar el conjunto infinitamente complejo de experiencias de aprendizaje que moldearon a nuestros repertorios. Los repertorios de la personalidad funcionan para nosotros como causas originales —son lo dado. Experimentamos nuestros planes, decisiones y nuestro razonamiento —repertorios complejos de respuestas aprendidas— como las causas de nuestra conducta.
Y también son las causas inmediatas. Cuando el individuo se involucra en el razonamiento o planeación de las secuencias de lenguaje de la conducta, y estas secuencias culminan en la evocación de alguna acción manifiesta, el razonamiento y la planeación son las causas de las acciones tomadas. Otros repertorios de la personalidad, que no involucran la evocación directa, también pueden tener como resultado la experiencia de la libertad personal y de la elección. Por ejemplo, dos hombres pueden empezar con el mismo empleo en una organización. Uno de ellos puede tener un sistema A-R-D (actitudinal-reforzante-directivo, o emotivo-motivacional) diferente al del otro y por o tanto encuentra el trabajo “aburrido”. “no motivador” o “no recompensante”. Después, cuando los dos hombres tuvieron diferentes grados de éxito, el primero podría hablar de su propia responsabilidad personal y experiencia de libertad con el siguiente tipo de expresión: «Los dos tuvimos la misma oportunidad. Él trabajó y desarrolló nuevas destrezas y yo no. Soy responsable por no seguir progresando». En un momento particular se ve como “el dueño de su destino”. Y está en lo cierto, porque sus repertorios de la personalidad han establecido las condiciones para lo que haga y llegue a ser.
También hay causación personal y experiencia de libertad en otra forma, que ocurre mediante las interacciones conducta-medio. Esto es, los repertorios de personalidad del individuo tendrán efecto sobre otras personas que él observa. Por ejemplo, podría observar que sus conductas (avaras, demandantes, deshonradas) le han aislado de sus amigos. Entonces podría decir que su medio social ha estado en función de sus propias acciones.
Se sugiere de este modo que la experiencia fenomenológica o existencial de determinar la propia conducta, de controlar el destino propio, surge de la auto-observación de los diversos procesos causales. El individuo observa sus decisiones, peticiones e intereses su efecto sobre los demás, sobre sí, sobre su medio, etc. Observa que de estas formas determina su conducta, lo que llegue a ser, lo que le acontezca, el cómo le respondan los demás, etc. También observa eventos similares en otras personas, algunas veces más claramente que cuando él es el objeto de la observación.
No observa ni está consciente de las causas del aprendizaje de su propia conducta o de los demás. Los determinantes son muy complejos, muchos ocurrieron hace mucho, incluso antes que el individuo los pudiera verbalizar. Los determinantes externos han tenido además tales interacciones tan complejas con los “determinantes internos”, como la toma de decisiones, de modo que las contribuciones de cada uno pueden difícilmente conceptualizarse aún en forma general, mucho menos mediante la experiencia individual. Por ejemplo, el individuo hace cosas porque decide hacerlo así. Las formas en que decida serán función de su experiencia pasada, pero su experiencia pasada también ha sido afectada por muchas de sus decisiones anteriores. Cuando una persona es un adulto le es imposible separa las dos fuentes de causación… Se propone… que una teoría del hombre debe dejar lugar a esta experiencia persuasiva de la autodeteminación interna… es importante reconocer que el individuo experimenta lo que ha hecho y los efectos que ello tiene sobre su conducta, su desarrollo conductual y las circunstancias de su vida.
En un sentido esta conciencia de la propia auto-determinación puede considerarse como un epifenómeno. Surge de las acciones de los repertorios de personalidad aprendidas del individuo y de los efectos que estas acciones tienen…. esta concepción ayuda a llenar la necesidad de entender nuestra experiencia de causación personal. También nos ayuda a cumplir la necesidad de entender la conducta humana dentro de la estructura de la causación científica”.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Problemas Teóricos y Metodológicos En El Campo De La Evaluación Clínica Conductual
RESUMEN
Se indica que a pesar del acercamiento entre enfoques clínicos se siguen manteniendo diferencias fundamentales en la conceptualización del trabajo evaluativo, que puede inclinarse por la alternativa internalista o la conductual. La segunda se formuló como una superación radical de la primera, pese a lo cual actualmente muestra aparentes problemas en el seguimiento de ciertas pautas. Este artículo se centra en la discusión de dichas dificultades, escogiendo tres asuntos de controversia teórica y metodológica al interior de la evaluación conductual: 1) evaluación directa adversus evaluación indirecta, 2) abordaje molecular adversus abordaje molar, y 3) diagnóstico funcional adversus diagnóstico nosológico. (Leer artículo entero)
Se indica que a pesar del acercamiento entre enfoques clínicos se siguen manteniendo diferencias fundamentales en la conceptualización del trabajo evaluativo, que puede inclinarse por la alternativa internalista o la conductual. La segunda se formuló como una superación radical de la primera, pese a lo cual actualmente muestra aparentes problemas en el seguimiento de ciertas pautas. Este artículo se centra en la discusión de dichas dificultades, escogiendo tres asuntos de controversia teórica y metodológica al interior de la evaluación conductual: 1) evaluación directa adversus evaluación indirecta, 2) abordaje molecular adversus abordaje molar, y 3) diagnóstico funcional adversus diagnóstico nosológico. (Leer artículo entero)lunes, 27 de junio de 2011
Teoría Multinivel del Conductismo Psicológico
El Conductismo Psicológico constituye una "teoría de marco de referencia" que permite aglutinar la información útil y secuencial de varios niveles de estudio del comportamiento humano, desde sus niveles básicos hasta los complejos. La siguiente tabla, extraida del libro "Conducta y Personalidad" de Arthur W. Staats, resume esos niveles.
Teoría Multinivel del Conductismo Psicológico
jueves, 6 de enero de 2011
Dos Libros Recomendables de Introducción a la Psicología de la Personalidad
Más de una vez en este blog y otros escritos me he pronunciado en contra de las “introducciones a la psicología..." hechas por uno o más autores con tendencia teórica no declarada (¿se puede no tener cierta tendencia teórica?). Estas formas encubiertas de hacer propaganda a favor de ciertas ideas en nuestra disciplina bajo el manto de una supuesta imparcialidad o erudición máxima, y al amparo de un aparato editorial poderoso que les da el respeto a lo que dicen como si se tratara de oráculos, son el vehículo principal de manipulación de la comunidad juvenil. Ese estudiantado, ávido de informaciones generales para simple consumo inmediato, se ve dirigido mediante afirmaciones con certeza canónica, muy simples y a veces como dichas al paso, hacia aquello que es conveniente para grupos de profesionales con orientaciones nada neutrales.
Un ejemplo entre muchos: en el libro Introducción a la psicología escrito por Charles Morris y Albert Maisto (1995/2005), se dice que: “A diferencia de los conductistas, los psicólogos cognoscitivos creen que los procesos mentales pueden y deben ser estudiados científicamente” (p. 44). Vaya simplismo decimonónico, que reduce toda una compleja discusión empírica y epistemológica a un "creer" o no "creer" en "procesos mentales". Y eso en un libro que se pretende "científico"... Si tenemos en cuenta la típica impresión vulgar respecto de cuestiones relativas a la naturaleza cuerpo-mente, dicha referencia (por demás inexacta) no puede menos que evocar una reacción de desagrado entre personas no iniciadas técnicamente en la psicología ni en el método científico. Ellas pueden pensar: “¡Ah... esos pobres conductistas... son tan tontos y tan dogmáticos que no creen en los procesos mentales...!” Desde allí ya se puede esperar que en lo sucesivo construyan o refuercen una animadversión hacia todo lo que les huela a “conductismo”.
Por eso es loable que aparezcan obras que, aunque siguen el tradicional esquema de presentar teoría tras teoría, no simplifican ni sesgan con comentarios impertinentes aquellas que no le gustan al autor, además de ser actualizadas. En este sentido, son interesantes los aportes de Cloninger (2000/2003) y de Feist y Feist (1985/2007) en el rubro de introducción a las teorías de la personalidad.
El de Cloninger es el primero que incluye el enfoque de Arthur Staats al lado del de Skinner entre las teorías conductistas, lo que constituye todo un AVANCE en la medida que Staats suele ser un teórico frecuentemente ignorado por romper con los moldes tradicionales y estrechos de lo que se entiende por conductismo. Dicha inclusión resulta afortunada y justa por lo menos en cuanto a la exposición de los supuestos de la teoría mencionada.
En cuanto al de Feist y Feist, si bien se ajustan al tradicionalismo de "esconder" la mayoría de teorias conductuales dándole en cambio mucha tribuna a las demás, enfocan el tema desde un punto de vista objetivo al juzgar las teorías por primera vez teniendo en cuenta seis criterios científicos definitorios de su bondad: capacidad para generar investigación, refutabilidad, organización de los datos, utilidad como guía práctica, coherencia interna y sencillez. Es relevante también que en su exposición de la teoría skinneriana no caen en el fácil expediente de descalificarla como se hace en otros libros de teoría de la personalidad, sino que se esfuerzan por interpretarlo correctamente.
En suma, dos libros recomendables en el campo de la psicología de la personalidad. Ambos cuentan con revisiones puestas a punto hasta el momento de las ediciones más recientes.
PD.- Un par de meses después de escribir esto revisé otra obra reciente sobre personalidad (R.N. Sollod, J.P. Wilson & F.F. Monte, 2009. Teorías de la personalidad: Debajo de la máscara. México: McGraw-Hill), el cual es ya un verdadero monumento a la estrechez teórica sobre temas de conducta. Para empezar, ignora a Skinner y a Staats. Además, cuando se refiere a las teorías de Bandura y Eysenck, las connota como ajenas al punto de vista conductual, llegando a afirmar que Bandura es "malinterpretado como conductista" a partir de una carta autobiográfica que le dirige a Wilson, en la cual sólo le confiesa sentir que "nunca encajó en la ortodoxia conductual" ¡Por Dios! ¡para "entender" así semejante declaración es evidente que Wilson, o es un cerrado anticonductista, o nunca leyó los libros de Bandura de toda la década del 60 y comienzos del 70! y, más adelante, justifica su discurso dando una cátedra de lo que según él es "el conductismo": algo que "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo" (p. 336). Más ignorancia o rigidez de interpretación no se puede pedir.
Ojala la editorial McGraw-Hill no reimprima este bodrio.
PD.- Un par de meses después de escribir esto revisé otra obra reciente sobre personalidad (R.N. Sollod, J.P. Wilson & F.F. Monte, 2009. Teorías de la personalidad: Debajo de la máscara. México: McGraw-Hill), el cual es ya un verdadero monumento a la estrechez teórica sobre temas de conducta. Para empezar, ignora a Skinner y a Staats. Además, cuando se refiere a las teorías de Bandura y Eysenck, las connota como ajenas al punto de vista conductual, llegando a afirmar que Bandura es "malinterpretado como conductista" a partir de una carta autobiográfica que le dirige a Wilson, en la cual sólo le confiesa sentir que "nunca encajó en la ortodoxia conductual" ¡Por Dios! ¡para "entender" así semejante declaración es evidente que Wilson, o es un cerrado anticonductista, o nunca leyó los libros de Bandura de toda la década del 60 y comienzos del 70! y, más adelante, justifica su discurso dando una cátedra de lo que según él es "el conductismo": algo que "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo" (p. 336). Más ignorancia o rigidez de interpretación no se puede pedir.
Ojala la editorial McGraw-Hill no reimprima este bodrio.
REFERENCIAS
- Cloninger, S.C. (2000/2003). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación.
- Feist, J. y Feist, G. J. (1985/2007). Teorías de la personalidad. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.
- Morris, Ch. y Maisto, A. (1995/2005). Introducción a la psicología. México: Prentice Hall.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Conducta Social, Metacontingencias y Programas de Conducta Prosocial
La conducta humana se desenvuelve, como es notorio, en un ambiente histórico-social generado por contingencias convencionales que operan a modo de reglas (estimulación discriminativa). Estas reglas, a su vez, están compuestas de mensajes simbólicos (sustitutivos) o culturales regulados por instituciones tutelares formales y no formales de la comunidad, la familia, el Estado, el Derecho, la educación, la religión, las costumbres, las tradiciones, etc.; cuya interacciones con el individuo configuran el rumbo básico de su ontogenia.
Dicho esto es claro que, aun cuando la psicología se distingue del análisis sociológico, cae por su peso que cualquier consideración del análisis de la conducta individual tiene que pasar necesariamente por el contexto específico en que ésta fluye. Eso implica que hay que enriquecer el arsenal de conceptos de que dispone el análisis conductual para tratar fenómenos en distintos niveles de estudio.
En 1986 una psicóloga conductista de la Universidad de Texas orientada a los temas sociales, Sigrid S. Glenn, propuso el concepto de “metacontingencia” como unidad de análisis para referir relaciones funcionales (es decir, entrelazamientos de contingencias) que involucran tanto prácticas culturales entre las personas, como sus resultados. De esta manera, se pueden estudiar cómo se interafectan los comportamientos y las circunstancias de dos o más individuos. Un ejemplo en español del uso de esta categoría para el estudio social de coyuntura es la crítica que realiza João Claudio Todorov a la aplicación del Estatuto de Niños y Adolescentes en la República de Brasil. Por otra parte, una revisión general se puede encontrar en el artículo de Ballesteros, López y Novoa.
En 1986 una psicóloga conductista de la Universidad de Texas orientada a los temas sociales, Sigrid S. Glenn, propuso el concepto de “metacontingencia” como unidad de análisis para referir relaciones funcionales (es decir, entrelazamientos de contingencias) que involucran tanto prácticas culturales entre las personas, como sus resultados. De esta manera, se pueden estudiar cómo se interafectan los comportamientos y las circunstancias de dos o más individuos. Un ejemplo en español del uso de esta categoría para el estudio social de coyuntura es la crítica que realiza João Claudio Todorov a la aplicación del Estatuto de Niños y Adolescentes en la República de Brasil. Por otra parte, una revisión general se puede encontrar en el artículo de Ballesteros, López y Novoa.
Una serie de consideraciones para entender los fenómenos sociales y grupales son las proporcionadas por Arthur W. Staats a partir del sistema actitudinal-reforzante-directivo (A-R-D). Esto es, los repertorios de motivación (valores, costumbres, normas) adquiridos por las relaciones conducta-estímulo social-reforzamiento influyen y a su vez son controladas por tales leyes. Por ejemplo, cada persona posee propiedades físicas y conductuales de estímulo social. Un individuo produce sobre otros respuestas sensoriales visuales condicionadas como imágenes que pueden ser la base para experimentar recuerdos sobre él. Puede también funcionar como estímulo incondicionado al evocar respuestas emocionales mediante su comportamiento, y afectar así la conducta posterior del individuo en variados tipos de interacción social (roles, atracción, liderazgo, prejuicio, conformidad, imitación, entre otras). En la lógica del sistema A-R-D, esto permite hacer posible el carácter directivo en el cual todo estímulo que evoca respuestas emocionales tiene también funciones reforzadoras.
De aquí se desprende otro concepto interesante: el de conducta pro-social, aquella que involucra toda conducta social positiva con o sin motivación altruísta. La idea es que en los trastornos de comportamiento social hay dos posibilidades de desarrollo: 1) el individuo no adquirió los repertorios operantes para ajustarse a su medio (por ejemplo habilidades interpersonales, aproximativas, recreativas, etc.), o 2) adquirió repertorios que impiden el desarrollo de los anteriores (excesos de aversividad, ansiedad, arrogancia, egoísmo u otros). Por lo tanto, los programas correctivos de comportamiento social formulados por terapeutas de conducta como Arnold Goldstein, Barry Glick y Harold Keller identifican déficits en los repertorios de comunicación y cooperación, el manejo inadecuado de contingencias y deficiencias en habilidades y valores pro-sociales. Esto último exige una preparación moral que, más allá de saber ejercer destrezas sociales y autocontrol, incluya saber cómo tomar decisiones y resolver problemas, además de trascender los valores inmediatistas.
De aquí se desprende otro concepto interesante: el de conducta pro-social, aquella que involucra toda conducta social positiva con o sin motivación altruísta. La idea es que en los trastornos de comportamiento social hay dos posibilidades de desarrollo: 1) el individuo no adquirió los repertorios operantes para ajustarse a su medio (por ejemplo habilidades interpersonales, aproximativas, recreativas, etc.), o 2) adquirió repertorios que impiden el desarrollo de los anteriores (excesos de aversividad, ansiedad, arrogancia, egoísmo u otros). Por lo tanto, los programas correctivos de comportamiento social formulados por terapeutas de conducta como Arnold Goldstein, Barry Glick y Harold Keller identifican déficits en los repertorios de comunicación y cooperación, el manejo inadecuado de contingencias y deficiencias en habilidades y valores pro-sociales. Esto último exige una preparación moral que, más allá de saber ejercer destrezas sociales y autocontrol, incluya saber cómo tomar decisiones y resolver problemas, además de trascender los valores inmediatistas.
El módulo de educación moral de tales programas incluye la enseñanza de respuestas de “consideración” por los demás y preocupación por sus problemas, y ejercicios de ensayo conductual en situaciones de conflictos interpersonales, utilizando técnicas de negociación y contrato. La dinámica se despliega partiendo de la discusión de casos que ponen énfasis en dilemas morales, procurando abarcar las categorías que señala Kohlberg para el desarrollo moral: ponerse en el lugar del otro y sentir la obligación de seguir reglas sociales, o reconocer valores más allá de los formalismos (dignidad, democracia, justicia, valor de la vida, cultura, etc.).
miércoles, 17 de marzo de 2010
Aprendizaje básico y teoría conductual
Este es un texto clave en la comprensión de la teoría de A. W. Staats. Aquí desarrolla los lineamientos de su enfoque trifuncional del aprendizaje que recogiendo antecedentes parciales de múltiple procedencia (Pavlov, Hull, Tolman, Skinner, Osgood, etc.), relaciona los procesos de condicionamiento respondiente e instrumental, lo cual sirve para obtener corolarios que permiten explicar complejamente la base del comportamiento complejo. Algo que Skinner en principio nunca logró evidenciar, haciendo aparecer dichos mecanismos como sobre-entendidos y dando pie, con ese vacío explicativo, para las malas interpretaciones de los adversarios del conductismo y también provocando la insatisfacción de muchos (pro)conductistas, que buscaron salidas nuevas a la simplicidad del enfoque operante.
Aprendizaje básico y teoría conductual
jueves, 11 de marzo de 2010
LA PERSONALIDAD: UNA TEORÍA CONDUCTISTA
Acabo de subir a Scribd el capítulo 3 de la obra "Conductismo Social" de Arthur W. Staats, que contiene los fundamentos de su teoría conductual de la personalidad. Este texto debe complementarse con la lectura del capítulo 2 (sobre aprendizaje básico), por lo que pronto estaré subiendolo también.
Personalidad: Un Efecto y Una Causa
Es bueno recordar que hace algún tiempo se incorporó a Scribd el escrito "Sociometría Socioconductual" que también pertenece al mismo libro (capítulo 12).
Personalidad: Un Efecto y Una Causa
Es bueno recordar que hace algún tiempo se incorporó a Scribd el escrito "Sociometría Socioconductual" que también pertenece al mismo libro (capítulo 12).
domingo, 4 de octubre de 2009
ALGO PARA RECORDAR SOBRE "LA TERCERA GENERACIÓN" DE CONDUCTISTAS

El artículo reportado a continuación es el epítome del enfoque de Arthur W. Staats. Es en esta perspectiva (y no en la de los contextualistas, como algunos creen) que se comienza a hablar de "conductismo de tercera generación". La postura de Staats fue progresivamente denominada por él como "conductismo social", "conductismo paradigmático" y finalmente, debido a una malhadada sugerencia externa, de "conductismo psicológico".
Para mi gusto, la segunda de las denominaciones (paradigmático) era la más llamativa y adecuada para posicionarse en el "mercado psicológico", pero en fin... al parecer los conductistas nunca hemos demostrado mucho talento para utilizar las herramientas del marketing en beneficio propio, al menos de la manera tan eficiente como si lo saben hacer otros enfoques científicamente menos poderosos, pero sí más atentos a su divulgación masiva.
![]() |
| A. W. Staats |
En esa línea de comportamiento iluso, incluso muchas veces revistas que publican artículos conductistas de gran importancia teórica, los protegen de su copia y difusión a pesar de los años (¿?), como es el caso de este escrito que recomiendo revisar con atención, y que debido a la restricción que tiene no lo he podido subir a scribb para que se difunda como se debe:
Staats, A. W. (1979). El Conductismo Social: Un Fundamento de la Modificación del Comportamiento. Revista Latinoamericana de Psicología. 11(1), 9-46.
La imagen que acompaña este post muestra el aparato de modificación de conducta operante para el aprendizaje infantil de conducta compleja, de Staats, cuyo funcionamiento puede verse descrito en las tres obras más relevantes de dicho autor, y cuentan con traducción al castellano:
Aprendizaje, Lenguaje y Cognición (1968/1983), Conductismo Social (1975/1979) y Conducta y Personalidad: Conductismo Psicológico (1996/1997), así como en uno de los clásicos volúmenes de Modificación de Conducta en la Infancia, de B. A. Ashem y E. G. Poser.
La imagen que acompaña este post muestra el aparato de modificación de conducta operante para el aprendizaje infantil de conducta compleja, de Staats, cuyo funcionamiento puede verse descrito en las tres obras más relevantes de dicho autor, y cuentan con traducción al castellano:
Aprendizaje, Lenguaje y Cognición (1968/1983), Conductismo Social (1975/1979) y Conducta y Personalidad: Conductismo Psicológico (1996/1997), así como en uno de los clásicos volúmenes de Modificación de Conducta en la Infancia, de B. A. Ashem y E. G. Poser.
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ENLACES DE ENSAYOS, LIBROS E INVESTIGACIONES DE WILLIAM MONTGOMERY URDAY
1. No son todos. Faltan varios, y también los que han sido borrados por problemas de Copyright o tienen enlaces rotos. 1. 1. http...
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