Según parece, el interconductismo (o conductismo de campo), ha fructificado en cuanto a seguidores en México, Colombia, España y Perú, comparativamente a otros países iberoamericanos.
Fui testigo de los primeros momentos del interconductismo en el Perú, movimiento al cual me ligué, sin llegar a ser interconductista declarado, desde fines de los años 80, así que puedo decir algo al respecto. Aquí no pretendo hacer una historia puntual, sino sólo ofrecer mis impresiones acerca del tema, dejando para otra pluma más paciente el emprendimiento de redactarla.
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Portada del libro "Teoría de la Conducta" (1985), de gran impacto sobre el conductismo iberoamericano |
En mayo de 1989 el Boletín Informativo de la Sociedad Peruana de Análisis y Modificación del Comportamiento (SPAMC), al que tuve acceso por ser un asistente habitual a los "Miércoles Científicos" que organizaba por entonces dicha sociedad, trajo entre sus artículos uno de Roberto Bueno Cuadra, titulado “Interconducta: Un objeto científico”. Este escrito puede considerarse el primero sobre conductismo de campo en nuestro país. Por aquel tiempo el Dr. Emilio Ribes había venido a una Convención de SPAMC donde dio algunas conferencias interesantes que sembraron las primeras ideas interconductuales entre los conductistas jóvenes de la Universidad Federico Villarreal, como el mismo Bueno, Raúl Paredes, Luis Córdova y Edmundo Hervias entre otros.
El segundo escrito con ribetes interconductuales, hasta donde sé, fue uno mío, titulado “El conductismo: Un paradigma en evolución sistémica”, que publiqué en un folleto de edición rudimentaria llamado “Textos de Psicología, Ciencia e Ideología” de septiembre de 1991, gracias al apoyo del Círculo de Estudios Avanzada de la Universidad de San Marcos. (Por cierto, también conté con el apoyo intelectual de profesores de San Marcos al tanto de los avances del interconductismo, como Luis Benites y Jorge Sato). Con motivo de dicha publicación, se suscitó un interés entre mis estudiantes (yo era por entonces Asistente de Prácticas del curso de Introducción a la Psicología Experimental), que, al poco tiempo, los llevó a fundar un círculo de estudios denominado “Interconducta”, el cual contaba entre otros integrantes con Jorge Roca (infortunadamente fallecido), Alberto Melgar (hoy dedicado a su otra profesión de Abogado) y Liliana Biminchumo. Con ellos recuerdo que organizamos uns serie de eventos divulgativos en la Universidad de San Marcos, y le hicimos una entrevista grabada a Ribes el 94, con ocasión de otra visita del académico mexicano a nuestro país.
Gracias al Círculo Interconducta se trabaron relaciones muy estrechas con el movimiento paralelo que había surgido en Villarreal (con Walter Capa y William Alata entre los más activos impulsores) y se pudieron realizar reuniones conjuntas en las cuales destacaba mucho por su dinamismo el colega Aldo Bazán, actualmente desarrollando una muy interesante carrera de investigación interconductual en México. El Círculo Interconducta terminó por desaparecer, pero en la Villarreal continuaron y continúan activando diversos grupos, sin duda gracias a la persistente labor del profesor Raúl Paredes y otros docentes.
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Con el Dr. Ribes y cuatro de los integrantes del Círculo de Estudios "Interconducta" (Lima, 1994) |
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Portada del Libro "Análisis de la Conducta" (2000) de ASPPSI |
Durante algunos años me dediqué con entusiasmo a divulgar el interconductismo, tal como yo lo entendía, en todos los foros hablados y escritos donde pude, y puedo decir por ello que tengo un buen volumen de artículos al respecto. Justo es decir, sin embargo, que la gran mayoría de esos textos no se referían exclusivamente al conductismo de campo, sino que lo integraban en un marco conductual ecléctico del que siempre fuí partidario. Justo es decir también que mi interpretación de algunas de las tesis interconductuales fue muy personal, y, a veces, precipitada. A fines de los 90s se constituyó la Asociación Peruana de Psicología Interconductual (ASPPSI), gracias a la cual el año 2000 publicamos un volumen conjunto titulado “Análisis de la Conducta: Nuevos Enfoques, Aplicaciones e Investigaciones”, figurando como editores yo mismo junto a los colegas Walter Capa y Hugo Montes de Oca.
Muchos otros detalles dignos de relevancia entre los años 1990-2000 se me quedan en el tintero por la nebulosa imprecisión de los recuerdos. Prefiero callar antes que arriesgar a equivocarme en cuanto a ellos. De todas maneras, cuando rememoro los principios del interconductismo en el Perú afluyen gratas reminiscencias de un tiempo donde nada parecía imposible.