martes, 30 de septiembre de 2008

DE “CAUSAS” ADVERSUS “SÍNTOMAS”

Algunos habrán visto el video “Aprendizaje” (colección Descubrir la Psicología), editado y presentado hace algunos años por Phillip Zimbardo. El contenido incluye explicaciones de la relación entre evolución y aprendizaje así como sobre condicionamiento clásico y operante, y se ven partes del trabajo de Pavlov, Watson y Skinner sin mayores añadidos críticos. Todo bien hasta allí.
El problema comienza con dos “alfílerazos” que se colocan al final, cuando: 1) como ejemplo del aporte del condicionamiento operante para la solución de problemas humanos se pone un programa de entrenamiento de perros para subvenir necesidades de personas discapacitadas, y 2) se menciona que la terapia conductual (TC) “no intenta encontrar las causas del comportamiento, sino sólo actuar sobre los síntomas”.
A continuación diré porqué no me parecen aceptables esos puntos. Algo basado en mi experiencia docente, ya que muestro ese video y recojo opiniones en mis cursos de Análisis Conductual Aplicado y de Psicología de la Personalidad.
1) Creo que hay muchísimas formas de ejemplificar la contribución del reforzamiento y otros principios operantes que no consistan justamente en moldeamiento de la conducta animal. Lejos de favorecer la mejor comprensión por parte de los neófitos, ese ejemplo específico puede confirmarles su prejuicio de que el reforzamiento sólo sirve para “adiestrar”, y peor aún, “adiestrar especies inferiores”. Si no se encontraban formas elaboradas de ejemplificar con humanos, hubiera bastado con indicar que la sonrisa, el apretón de manos, las tarjetas de consumo, las reglas de tránsito y mil cosas más que están insertas en nuestra vida cotidiana, se rigen por las leyes del condicionamiento operante.
2) ¿Qué la TC “no intenta encontrar las causas del comportamiento”? Bueno, estoy seguro que sí hay conductistas —especialmente los “cognitivos” como Zimbardo— que comparten ese juicio. Pero no creo que tengan derecho a extender su creencia a todos los demás.
Desde una perspectiva de conductismo radical la distinción explicativa entre “síntoma” (o sea “lo observable” según esa lógica) y “causa” (o sea “lo interior” desajustado) no existe, puesto que siendo las leyes del comportamiento las mismas para eventos abiertos y encubiertos, no es necesaria.
Cuando en los albores de la TC Eysenck (que no era dualista), decía que debajo del síntoma no hay más que el propio síntoma, tomaba un término comúnmente usado por la psiquiatría general y la psicología tradicional  para hacerse entender, no porque creyera que la palabreja de marras tuviera un propósito técnico. Es obvio que  la psiquiatría y la psicología tradicionales llaman "síntoma" a aquello que se evidencia externamente como resultado de algún proceso patológico "interno".
Ahora bien, como lo han indicado Kantor y Ribes, las dicotomías interno-externo, observable-inobservable, etc.; no se aplican a los fenómenos psicológicos. No son más que metáforas equívocas surgidas de la ideología de los dos mundos: el material y el espiritual. Todo lo que se referencia lingüísticamente como evento “interior” es el acto mismo de referir aprendido socialmente, no una revelación o “indicador” de algo que está “más allá” o “detrás de” la observación “externa”.
Así, siendo pública la definición y narración de las características de todo evento psicológico, no tiene porque ser calificado de “privado”, “interno” o “inobservable”, aunque requiera algo más que la observación directa de su topografía (no de su "síntoma") para entenderlo.
Por eso es mejor hablar de otra forma. Por ejemplo de conducta “manifiesta” (o topografía en vez de "síntoma") y “encubierta”, sin que sea esta manera de referir los eventos psicológicos accesibles directa o indirectamente la perfecta, ni mucho menos. Es, si se quiere, por el momento la menos dañina. Salvo mejor parecer...

10 comentarios:

Anónimo dijo...

FELICITACIONES PROFESOR MUY BUENA SU PAGINA
SIGALE DANDO DURO AL DUALISMO.

MARIO

William Montgomery Urday dijo...

Qué tal, Mario. Jaja, me ha hecho reir tu idea. No es mi pretensión darle duro a nada, pero ya que lo mencionas...
En el post se me pasó indicar también que lo que se ve en psicología no son objetos aislados (acciones, pensamientos, percepciones, respuestas, etc), sino RELACIONES de diverso tipo y nivel entre el individuo y su entorno (a veces representado lingüísticamente). Y esas relaciones son siempre observables.

Victor Hugo Maguiña dijo...

William:

Saludos. Entiendo que un post no es el mejor de los espacios para extenderse y profundizar en detalles como los que uno quisiera o debiera. A pesar de ello, y aun cuando admiro el carácter didáctico que imprimes a tus comentarios, deseo, ya que hiciste referencia a J.R. Kantor y al Dr. Ribes, me permitas comentar que tu tratamiento de "lo que se ve" y "lo observable" de la conducta,(OJO: hago referencia exclusiva a este post y al comentario desprendido de él) parece pasar por alto algunas de las precisiones que, sobre el tema, se han hecho desde los ya clásicos de la psicología interconductual (Kantor, 1978; Ribes y Lopez, 1985; y Roca, 1993) así como las más recientes discusiones y/o reformulaciones que al respecto se vienen dando, potenciadas éstas a partir del acercamiento con la filosofía analítica de autores como Ryle (1949/1967) Wittgenstein (1953/1988, 1969/1988, 1980) y Malcolm (1971).

Queda claro desde los mencionados “clásicos” que lo psicológico, al menos para la psicología interconductual, es un conjunto de relaciones, incluso reconociendo que existen discrepancias respecto a la manera de concebir la configuración, estructuración y/o las particularidades de dichas relaciones (Roca, 2006; Sá, Delgado, Hayes, 2004, Ribes, 2004, 2006, 2007, 2008). Es con base en esta suerte de acuerdo sobre la característica definitoria de lo psicológico y de reflexiones en el marco de la filosofía de la ciencia, que se puede afirmar que a lo psicológico, la conducta (léase interconducta) en tanto relación, es decir, como objeto teórico o abstracción analítica que refiere relaciones entre entidades mediante acciones (parafraseando al Dr. Ribes: que incluye entidades y acciones pero no es ni lo uno ni lo otro) no le son aplicables las categorías de observabilidad y/o inobservabilidad, (Carpio, 1990, Diaz y Carpio, 1996) y así por el estilo ninguna de las famosas dicotomías, ya mencionadas, asentadas en muchos casos, sobre la analogía interno-externo y el mito de los dos mundos. (Descartes, 1980; Roca, 1993b; Ribes, 2001, 2004b; Mares 2001)

Con miras a integrar coherencia y congruencia en nuestro quehacer (inter)conductista considero importante distinguir entre la (inter)conducta como relación (objeto teórico para la ciencia de la conducta) y los componentes o factores que participan de –estructuran- dicha relación, sobre todo distinguirla de aquellos que han sido, históricamente, objeto de innumerables polémicas respecto de su ubicación espacial, grado de observabilidad, privacidad, etc.

Estas consideraciones, sin embargo, no niegan el hecho de que, como bien has señalado en reiteradas ocasiones, todo esto “aterriza” siempre (aunque, como he pretendido destacar en el comentario, no de la manera simple e inocua que se cree) en la referencia a la actividad del organismo y a aspectos particulares del medio, como datos.

Disculpa por la extensión del comentario. Permíteme dejar, al final, las referencias de los textos a los que he hecho mención aquí, para los interesados en mayores detalles.

Un abrazo.

Te dejo con una cita de Wittgenstein en Últimos escritos sobre filosofía de la psicología (volumen II, p. 68):

“No es la relación de lo interno con lo externo lo que explica la inseguridad de la evidencia sino más bien al contrario: esta relación es solamente una representación gráfica de esa inseguridad”


Carpio, C. (1990) Una aproximación paramétrica al análisis de la conducta. Revista Mexicana de Análisis de la conducta. 14, 1, 63-83

Descartes, R. (1980 Trad. Esp.) Discurso del método. México: Porrúa.

Diaz, E. y Carpio, C. (1996) Criterios para la aplicación del conocimiento psicológico. En J. Sanchez Sosa, C. Carpio y E. Díaz-Gonzales. Aplicaciones del conocimiento psicológico. México: UNAM.

Kantor, J. (1978) Psicología interconductual. México. Trillas.

Malcolm, N. (1971) Problems of mind: Descartes to Wittgenstein. New York: Harper Torchbook.

Mares, G. (2001) La transferencia desde una perspectiva del desarrollo psicológico. En G. Mares y Y. Guevara. Psicología Interconductual: avances en la investigación básica.

Ribes, E. (2001) Los conceptos cognoscitivos y el problema de la observabilidad. Acta Comportamentalia. 9, 9-19.
(2004) Behavior is abstraction, not ostention: Conceptual and historical remarks on the nature of psychology. Behavior and Philosophy. 32, 55-68.
(2004b) La psicología cognoscitiva y el conocimiento de otras mentes. Acta Comportamentalia. 12, 7-21.
(2006) Human behavior as language: some thoughts on Wittgenstein. Behavior and Philosophy. 34, 109-121.
(2007) Estados y límites del campo, medios de contacto y análisis molar del comportamiento: reflexiones teóricas. Acta Comportamentalia. 2, 229-257.
(2008) Brain and behavior: misunderstandings and misconceptions regarding an asymmetric relationship. Ponencia presentada en el 10th Biannual Symposium on the Science of Behavior: Nexos entre cerebro y conducta. Guadalajara: México.

Ribes, E. y Lopez, F. (1985) Teoría de la conducta: un análisis de campo y paramétrico. México. Trillas.

Roca, J. (1993) Psicología: un enfoque naturalista. Guadalajara: Universidad de Guadalajara y Universidad de Barcelona.
(1993b) El papel de las instituciones cognoscitivas. Revista de Psicología General y Aplicada. 46, 4, 365-370.
(2006) Conducta y conducta. Conferencia presentada en el VIII Congreso Internacional sobre el estudio de la conducta. Santiago de Compostela: España.

Ryle, G. (1949/1967) El concepto de lo mental. Buenos Aires: Paidós.

Sá, L.; Delgado, D.; Hayes, L. (2004) The functional nature of the behavior segment. Revista Mexicana de Análisis de la Conducta. 2, 30, 181-187

Wittgenstein, L. (1953/1988) Investigaciones filosóficas. México: UNAM.

Wittgenstein, L. (1969/1988) Sobre la certeza. Barcelona: Gedisa.

Wittgenstein, L. (1980) Remarks on the philosophy of psychology. Oxford: Basil Blackwell.

William Montgomery Urday dijo...

OK, 100% de acuerdo, estimado Victor Hugo.
Tu comentario es sumamente pertinente y hace honor al subtítulo de este blog.
Quiero resaltar que este sistema analítico de retroalimentación nos ayuda a enriquecer y a refinar nuestro conocimiento, incluso en el sentido de expresar mejor lo que queremos decir. Skinner en Walden Dos (1948/1985) dice por boca de Frazier: "Si podemos hacer el trabajo más agradable mediante la autoeducación ¿por qué no hacerlo?" (Eds. Orbis, p. 55).

Victor Hugo Maguiña dijo...

Estimado William:

Gracias por promover este tipo de intercambios y por tu consideración a mi comentario y a ciertos datos que pude ofrecer en relación con este Post. Espero poder, a la brevedad, comentar tus demás post. Seguramente no alcanzaremos tal nivel de acuerdo, y qué mejor que esto suceda ¿no?

Respecto a lo de "enriquecer y refinar nuestro conocimiento", quién mejor que tu para decirlo, que has contribuido de manera sustancial a la reflexión critica sobre los fundamentos de la ciencia de la conducta en nuestro medio, así como a la formación de psicólogos (inter)conductistas en nuestro país.

Un abrazo.

William Montgomery Urday dijo...

Gracias a tí.
Bueno, te recomiendo dos lugares que recientemente he encontrado y he añadido a mis enlaces, donde hay buenos artículos sobre conductismo, modificación y terapia del comportamiento.
Se trata de las páginas del Centro de Terapia Cognitivo-Conductual (que no te engañe el nombre), y Psicología Online en su sección de MC.

Cioran dijo...

Profesor, es muy grato y alentador poder leerlo e intercambiar, esta vez vía la internet. La psicología está llena de lugares comunes y de "fantasmas" y lo subjetivo no parece ser otra cosa que la excusa para que se enarbole la seudociencia. Con su manera clara, contundente y didáctica de exponer y criticar los gazapos de la psicología, alienta, a los que nos sentimos "movidos", a ser más rigurosos con nuestro quehacer profesional y académico. Mis aprecio y respeto a usted como Psicólogo y también, si me permite, como Filósofo.
Fredrik Lúcar.

William Montgomery Urday dijo...

Encantado de intercambiar ideas Fredrik.
Aprovecho para hacer "catarsis" acerca de algo:
Acabo de leer en el Blog de una acreditada colega constructivista una crítica referente al asunto de las pruebas de la evaluación docente de este año, auspiciadas por el Min. de Educación.
Allí señala como uno de los ejemplos de lo ambiguas o mal planteadas que están las preguntas, la siguiente:

"El educando construye su conocimiento a partir de realidades y experiencias conocidas. Este enunciado corresponde al:
a. modelo constructivista
b. modelo interaccionista
c. modelo cognitivista
d. modelo conductista
e. modelo ambientalista"

Y la colega continúa diciendo: "¿Cuál es la (respuesta) correcta? En estricto, la a, la b y la c son posibles".
Dejando de lado la incognita de qué se entiende por "interaccionismo" y "ambientalismo" en la susodicha pregunta (que ciertamente parece absurda), se ve que la observación crítica se hace con la completa e indudable certeza de que desde "d. el modelo conductista" no hay posibilidad de construcción del conocimiento "a partir de realidades y experiencias conocidas".
Esto muestra el grado de prejuicio que existe sobre el análisis conductual, no sólo en nuestro ámbito pedagógico (lo que no sorprende) sino hasta entre psicólogos leídos, experimentados y rigurosos en la reproducción informativa, como me consta que es la citada colega.
Desde ciertas tiendas paradigmáticas muchos, leyendo fuentes secundarias (lo que alguien leyó acerca de otro que también dijo que leyó, y etc.), no ponen en cuestión cosas tan extravagantes como confrontar un modelo de aprendizaje "activo" adversus un imaginario (y bastante estúpido) modelo de aprendizaje "pasivo", atribuido a algún trasnochado simpatizante anónimo del "condicionamiento". Si es a Skinner a quien se tiene en mente cuando se hacen este tipo de confrontaciones, simplemente es porque no se lo ha estudiado -o se le ha sacado fuera de contexto alguna afirmación-, y menos a sus sucesores.

Lucho dijo...

Hola.

La verdad, agradezco todo lo leído arriba.

Para la formulación de preguntas como la mencionada, mi hipótesis es la siguiente:

Creo que la persona hace un mapa en la que el punto de referencia para entender cualquier enfoque es el del sentido común. Si los términos se alejan o no coinciden, se sobreentiende que desestiman ciertas realidades o las pasan por alto. (Por ejemplo, un prejuicio, a mi juicio peor, es la vieja consideración que la "terapia cognitiva" descuida lo afectivo de la persona.)

Existen casos en que los colegas pueden estar bien documentados, pero me parece que la tendencia a no revisar problemas como los considerados en este blog (más abajo) permite estas confusiones.

Veo, con cierto agrado, gente joven que está al tanto de su página. Me voy a dar la libertad de hacerle una sugerencia más, la dejo a su consideración:

Considerando justamente al lector joven (creo que de alguna manera me encuentro en ese grupo,) sería conveniente un futuro post en el que se brinden sugerencias para la formación autodidacta de psicólogos conductistas.

Lo digo, más que nada, porque hasta ahora mi camino ha sido accidentado, irregular, yendo de las formulaciones epistemológicas a aplicaciones muy prácticas, a veces sin lograr la coherencia necesaria.

Esto no ha sido para nada malo, pero creo que resulta bastante disperso.

En fin, tal vez no esté de acuerdo con esto por tratarse de FORMACIÓN AUTODIDACTA. Sin embargo, aun como negación, creo que esta idea tiene potencial para un nuevo post.

Saludos,

Luis

William Montgomery Urday dijo...

Al contrario, estoy plenamente de acuerdo con tu idea, aunque lo único que podría responder a ella es con mi propia experiencia de formación, la cual puede no concordar con otras. De todas maneras voy a hacer un post referente a eso. Dame unos días.