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jueves, 11 de marzo de 2010

LA PERSONALIDAD: UNA TEORÍA CONDUCTISTA

Acabo de subir a Scribd el capítulo 3 de la obra "Conductismo Social" de Arthur W. Staats, que contiene los fundamentos de su teoría conductual de la personalidad. Este texto debe complementarse con la lectura del capítulo 2 (sobre aprendizaje básico), por lo que pronto estaré subiendolo también.

Personalidad: Un Efecto y Una Causa

Es bueno recordar que hace algún tiempo se incorporó a Scribd el escrito "Sociometría Socioconductual" que también pertenece al mismo libro (capítulo 12). 

7 comentarios:

Rolando Navas dijo...

Muy Cordiales Noches Profesor Montgomery: Agradeciendo una vez más su iniciativa de compartir información sobre el Maestro Staats. Desearía que me aclare una pequeña duda o al menos me de pistas para yo mismo sacar mis conclusiones con respecto a : Perfil Profesional de un Psicoterapeuta del Enfoque Conductual, de preferencia, el Enfoque que promulga Staats.

William Montgomery Urday dijo...

Muchas gracias por el punto que planteas. La pregunta es difícil de responder en pocas líneas, así que si me permites, te remito a algo que ya he escrito en un libro que está en la web:

http://www.scribd.com/doc/18352243/Ingenieria-del-Comportamiento

En las pp. 31-32, 56-60 y 90-91 de dicho libro creo que estaría la respuesta a semejante cuestión, tal como yo la veo.
Saludos.

Anónimo dijo...

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Rolando Navas dijo...

Profesor Montgomery: Una vez más pidiéndole que absuelva una consulta: ¿Dónde puedo hacer un entrenamiento o seguir un curso para ser psicoterapeuta conductual? Alguna institución o un curso de extensión. He visto que dan cursos de Gestalt, Cognitivo-Conductual, Sistémico, etc, pero no he podido encontrar algo netamente conductual. Gracias.

William Montgomery Urday dijo...

Si, realmente aquí en el Perú no hay una formación "oficial" en análisis de la conducta. Quizá en tiempos anteriores sí se intentó hace mucho a través de asociaciones lideradas, sobre todo, por el Dr. José Carlos Anicama (SPAMC, CIPMOC). Hace unos años, también era ese uno de los objetivos del ASPPSI, pero los avatares del quehacer profesional y las discordancias entre los miembros anularon dicha tentativa.
Parece que las razones que han conspirado contra la construcción de una alternativa conductual unificada en nuestro país siempre han sido: a) los individualismos personalistas de algunos de los líderes, b) la fragmentación teórica excluyente (unos se sienten Z, otros X, y rechazan a los demás sobre la base de estereotipos), c) la tendencia "teoricista" y "filosoficista" de los (paradójicamente) más interesados en difundir el enfoque (que bloquea la intencionalidad conjunta de programas de entrenamiento práctico), y, sobre todo d) la insuficiente preparación y conocimiento del enfoque conductual que hace sucumbir a muchos ante la fácilmente accesible propaganda cognitivista. Y es que muchos "conductuales" conocen el conductismo más a través de lo que sus adversarios dicen de él, que de sus propios estudios.
La única salida que le veo a todo esto es la "difusión combativa" y pluralista del enfoque, obviando diferencias e informando, informando e informando para que se sepa primero qué alternativas hay, pues también estoy en contra de un seguidismo ciego que lleve a la gente a un entusiasmo inmediato tras una supuesta "línea correcta", para después caer en un desencanto abrupto (del cual he visto demasiados casos) a la hora de trabajar profesionalmente.
En resumen, todavía está pendiente la tarea de unificar esfuerzos para articular programas de formación conductual propiamente dicha. Mientras tanto, no está demás acudir a alguna de las organizaciones que se dicen "cognitivo-conductuales" si se quiere un contacto más o menos interesante con la realidad psicoterapéutica. Esa experiencia puede utilizarse después para asumir un enfoque teórico más completo.

Anónimo dijo...

Buenas profesor Montgomery.
Seré alumno de su curso,PSICOLOGÍA DE LA PERSONALIDAD, en el tercer ciclo.
Tengo una interrogante:¿Cómo explica la Psicología, desde la visión conductual, la pornografía?
Dada esta interrogante pues mi revisión moral personal determina ciertos límites de comprensión(patológico,artístico,empresarial).Lo que suscita también a que situación nos referimos dentro del ámbito de la sociedad europea y norteamericana en la manipulación y difusión de dicha actividad,en especial la región de la europa oriental(me parece que mujeres entregadas a esta opción se debe más que obedecer un prámetro moral y recurrir a una vía más efectiva de producción económica,pues las limitaciones de la sociedad posguerra constituyen su contexto;pero si lo hacen entre mujeres[el sexo], ¿no sería una patología o una desviación de la conducta sexual y luego las gamas de opciones que presentan?).
Respecto a los puntos nombrados anteriormente, considero lejos ya una mera especulación psicoanalítica,un acercamiento y comprensión incipiente de este fenómeno. Si estoy equivocado,espero su comprensión.

William Montgomery Urday dijo...

La pregunta es muy amplia y compleja. Las definiciones de pornografía son abundantes, y al parecer ninguna totalmente satisfactoria, así que sólo se pueden obtener aproximaciones a dicha noción como una especie de “exceso” en la transmisión y/o recepción de mensajes sexuales. ¿Por qué algunas personas se obsesionan con eso? Desde una perspectiva conductual (específicamente la de Staats), puede decirse que, por razones de leyes de aprendizaje, cuando un objeto evoca en la persona una respuesta emocional positiva, dicho objeto controlará en líneas generales la conducta aproximativa del sujeto, y su obtención reforzará semejante conducta. Muchas de las llamadas “disfunciones” sexuales se producen porque el valor emocional-motivacional aprendido de los objetos para el individuo se ha distorsionado de algún modo en su historia personal, a su vez influenciada por pautas de formación y modelado familiar, educativo y social. Y como dices, también están implicadas las variables de explotación económica y mediática.
El caso es que en un análisis serio de esto los principios de aprendizaje son esenciales. No cabe hablar de defectos genéticos o neurológicos que puedan ser la causa de trastornos sexuales específicos. Si hubiera algún tipo de estructura biológica predisponente sólo configuraría una parte de la explicación, no toda.