jueves, 23 de diciembre de 2010

CONDUCTA, BIOLOGÍA Y BIORRETROALIMENTACIÓN

Uno de los propósitos de la ciencia es unificar transdisciplinariamente todos los niveles de expresión de las leyes naturales, de modo que haya una continuidad entre niveles de análisis. Por ejemplo, entre la biología y la psicología.
En este punto, la investigación experimental ha encontrado relaciones muy claras entre lo biológico (disposiciones fisiológicas, neurológicas, anatómicas, etc.) y los principios elementales de la conducta. De hecho, se puede decir que el primer campo de estudio, al ser de un nivel más básico, posibilita el segundo, aunque, desde luego, no lo agota (*). Todos los organismos se adaptan al ambiente gracias a los mecanismos naturales de su biología, que permiten modificación y ajustes sensibles constantes a las circunstancias de su supervivencia (principios del aprendizaje). Esto es, los tipos de condicionamiento respondiente y operante así como sus interrelaciones.
Aunque antes se creía lo contrario, los sistemas nerviosos “central” y “autónomo” responden a esos principios de manera similar. Ya en los años 60 se reportaron una serie de investigaciones que informaban sobre condicionamiento instrumental de respuestas sudoríparas, cardiovasculares, vasoconstrictivas y cerebrales, entre otras. El enorme volumen de datos aportados por tales investigaciones de origen conductista posibilitó el surgimiento de la interdisciplina llamada “Medicina Conductual”, y sus productos más notables: la biorretroalimentación, la psiconeuroinmunología y la farmacología conductual, además de facilitar interpretaciones científicas para muchos fenómenos antes considerados “paranormales”, “mágicos” o “religiosos” (como los protagonizados por yogis, fakires y lamas orientales, y portadores de estigmas).
Hoy se sabe que instigando, sugestionando, instruyendo o retroalimentando mediante técnicas de moldeamiento o reforzamiento diferencial, por aprendizaje de evitación-escape y a veces hasta con el auxilio del modelamiento, pueden modificarse factores somáticos y patógenos. Asimismo, conociendo los mecanismos de aprendizaje subyacentes a la génesis y mantenimiento de desórdenes biológicos y conductas asociadas a la enfermedad, se pueden deslizar pautas de prevención primaria, secundaria o terciaria respecto a tales ocurrencias.
En el vídeo adjunto se muestran brevemente algunos procedimientos de biorretroalimentación relevantes a estos propósitos.
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

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