jueves, 6 de enero de 2011

Dos Libros Recomendables de Introducción a la Psicología de la Personalidad

Más de una vez en este blog y otros escritos me he pronunciado en contra de las “introducciones a la psicología..." hechas por uno o más autores con tendencia teórica no declarada (¿se puede no tener cierta tendencia teórica?). Estas formas encubiertas de hacer propaganda a favor de ciertas ideas en nuestra disciplina bajo el manto de una supuesta imparcialidad o erudición máxima, y al amparo de un aparato editorial poderoso que les da el respeto a lo que dicen como si se tratara de oráculos, son el vehículo principal de manipulación de la comunidad juvenil. Ese estudiantado, ávido de informaciones generales para simple consumo inmediato, se ve dirigido mediante afirmaciones con certeza canónica, muy simples y a veces como dichas al paso, hacia aquello que es conveniente para grupos de profesionales con orientaciones nada neutrales.
Un ejemplo entre muchos: en el libro Introducción a la psicología escrito por Charles Morris y Albert Maisto (1995/2005), se dice que: “A diferencia de los conductistas, los psicólogos cognoscitivos creen que los procesos mentales pueden y deben ser estudiados científicamente” (p. 44). Vaya simplismo decimonónico, que reduce toda una compleja discusión empírica y epistemológica a un "creer" o no "creer" en "procesos mentales". Y eso en un libro que se pretende "científico"... Si tenemos en cuenta la típica impresión vulgar respecto de cuestiones relativas a la naturaleza cuerpo-mente, dicha referencia (por demás inexacta) no puede menos que evocar una reacción de desagrado entre personas no iniciadas técnicamente en la psicología ni en el método científico. Ellas pueden pensar: “¡Ah... esos pobres conductistas... son tan tontos y tan dogmáticos que no creen en los procesos mentales...!” Desde allí ya se puede esperar que en lo sucesivo construyan o refuercen una animadversión hacia todo lo que les huela a “conductismo”.
Por eso es loable que aparezcan obras que, aunque siguen el tradicional esquema de presentar teoría tras teoría, no simplifican ni sesgan con comentarios impertinentes aquellas que no le gustan al autor, además de ser actualizadas. En este sentido, son interesantes los aportes de Cloninger (2000/2003) y de Feist y Feist (1985/2007) en el rubro de introducción a las teorías de la personalidad.
El de Cloninger es el primero que incluye el enfoque de Arthur Staats al lado del de Skinner entre las teorías conductistas, lo que constituye todo un AVANCE en la medida que Staats suele ser un teórico frecuentemente ignorado por romper con los moldes tradicionales y estrechos de lo que se entiende por conductismo. Dicha inclusión resulta afortunada y justa por lo menos en cuanto a la exposición de los supuestos de la teoría mencionada.
En cuanto al de Feist y Feist, si bien se ajustan al tradicionalismo de "esconder" la mayoría de teorias conductuales dándole en cambio mucha tribuna a las demás, enfocan el tema desde un punto de vista objetivo al juzgar las teorías por primera vez teniendo en cuenta seis criterios científicos definitorios de su bondad: capacidad para generar investigación, refutabilidad, organización de los datos, utilidad como guía práctica, coherencia interna y sencillez. Es relevante también que en su exposición de la teoría skinneriana no caen en el fácil expediente de descalificarla como se hace en otros libros de teoría de la personalidad, sino que se esfuerzan por interpretarlo correctamente.
En suma, dos libros recomendables en el campo de la psicología de la personalidad. Ambos cuentan con revisiones puestas a punto hasta el momento de las ediciones más recientes.

PD.- Un par de meses después de escribir esto revisé otra obra reciente sobre personalidad (R.N. Sollod, J.P. Wilson & F.F. Monte, 2009. Teorías de la personalidad: Debajo de la máscara. México: McGraw-Hill), el cual es ya un verdadero monumento a la estrechez teórica sobre temas de conducta. Para empezar, ignora a Skinner y a Staats. Además, cuando se refiere a las teorías de Bandura y Eysenck, las connota como ajenas al punto de vista conductual, llegando a afirmar que Bandura es "malinterpretado como conductista" a partir de una carta autobiográfica que le dirige a Wilson, en la cual sólo le confiesa sentir  que "nunca encajó en la ortodoxia conductual" ¡Por Dios! ¡para "entender" así semejante declaración es evidente que Wilson, o es un cerrado anticonductista, o nunca leyó los libros de Bandura de toda la década del 60 y comienzos del 70! y, más adelante, justifica su discurso dando una cátedra de lo que según él es "el conductismo": algo que "sólo se vale del condicionamiento sin considerar procesos de cambio cognitivo" (p. 336). Más ignorancia o rigidez de interpretación no se puede pedir. 
Ojala la editorial McGraw-Hill no reimprima este bodrio.

REFERENCIAS
  • Cloninger, S.C. (2000/2003). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación.
  • Feist, J. y Feist, G. J. (1985/2007). Teorías de la personalidad. Madrid: McGraw-Hill Interamericana.
  • Morris, Ch. y Maisto, A. (1995/2005). Introducción a la psicología. México: Prentice Hall.

1 comentario:

Anónimo dijo...

lo que yo queria, gracias