miércoles, 1 de agosto de 2012

Acerca de una Crítica Reciente a Staats

"La crítica científica se justifica solamente entregando a cambio de un error una verdad"
 Santiago Ramón y Cajal (*)

Hace poco el psicólogo norteamericano Gregg Henriques, cercano a la línea cognitiva de Sternberg, ha emitido un juicio de tono casi lapidario sobre Arthur W. Staats, (teórico conductista y profesor emérito de la Universidad de Hawai), en torno a su tesis sobre la unificación de la psicología y, de paso, sobre toda su carrera.
En el documento publicado a través del portal Psychology Today con el título “Why a Unified Theory of Psychology Is Impossible” y subtítulo “Hunting for a unified theory of psychology is tilting at windmills”, el Dr. Henriques explica que el intento de Staats de unir los conductismos y al conductismo total con la psicología tradicional, no fructificó porque su llamado no llegó a ser lo suficientemente poderoso en términos empíricos. Si uno quiere impactar del modo como pretendió Staats —argumenta Henriques—, debe sustentar con pruebas extraordinarias lo que sostiene al estilo de algún descubrimiento que revolucione el conocimiento actual y pueda servir como base para un mayor crecimiento de la disciplina, generando predicciones exactas que puedan verificarse mediante experimentos. Sólo ese tipo de pruebas y procesos podrían superar el intenso escepticismo de los científicos y provocar cambios a gran escala.
Siguiendo con el  hilo de su idea Henriques afirma que la psicología no tiene ni siquiera un mínimo caudal de elementos de una ciencia coherente, por lo cual no podría esperarse que una tentativa unificadora como la de Staats, a nivel conceptual-semántico, tuviera éxito; tanto más viendo el panorama de aproximaciones relativistas, pro-pluralistas y libertarias que hay en la disciplina, para las cuales una propuesta de unificación suena poco seria.
Henriques termina diciendo que, a pesar de saberse que lo único capaz de volcar esa situación de la psicología es la generación de predicciones experimentales tan duras, precisas y matemáticas como las que aparentan tener la biología y la física, dicha esperanza es imposible puesto que tampoco en el caso de la física dicha ciencia ha podido ser unificada. Así la unificación de la psicología, con mayores complicaciones aún, también es imposible y es luchar contra molinos de viento intentarlo o dedicar una carrera a eso como lo ha hecho Staats, quien terminará siendo recordado únicamente por los historiadores de las teorías psicológicas puesto que su aproximación no le ha agradado "a nadie, al menos a la altura de su visión".

COMENTARIO CRÍTICO A LA CRÍTICA DE HENRIQUES

Ni duda cabe de que, más allá de su tono lapidario, los argumentos reseñados tienen un gran valor, pero en la aparente fortaleza de su estructura se advierten ciertas grietas.
  • En primer lugar, obviamente la psicología no es una ciencia coherente. Es por eso que alguien plantea su normalización. Si no la necesitara, a nadie se le ocurriría pedirla. No está prohibido hacerlo, ni debe ser motivo de ridículo. Aquellos que quieran unirse, lo harán, y los que no... pues no. Actualmente, como se sabe, hay movimientos muy firmes en el objetivo de unificar los procedimientos psicoterapéuticos, tanto como hay quienes dicen que eso es algo ilusorio. Y el mundo académico sigue andando…
  • En segundo lugar, Henriques parece caricaturizar el argumento central de Staats. Dice que es un sueño equivocado y un “luchar contra molinos de viento”, puesto que carece del sustento empírico-experimental que superaría cualquier duda. Pero Staats nunca pretendió “cambiar de golpe” la disciplina, él simplemente propuso el indicio de una teoría integradora sobre la base de conocimientos sólidamente fundados en el aprendizaje de tres funciones (los sistemas de condicionamiento interrelacionados), que, si no son compartidos por todos en términos del grado de validez, aportan un primer material empírico sobre el cual discutir sin cerrarse a otras contribuciones. Eso no es ningún “sueño”. En el campo académico es un proceso normal, de otro modo no habría posibilidad de hacer nada.
  • En tercer lugar, en realidad no creo que el “rechazo” actual de gran parte de la comunidad psicológica a la propuesta de Staats se deba, en primera instancia, a las razones que aduce Henriques. Creo más bien que no se ha leído a Staats. Son muy pocos aquellos “escépticos” que se toman el trabajo de leer y/o analizar documentos científicos ajenos que no les llaman la atención a priori por su cercanía con intereses, orientaciones o prejuicios propios. De un tiempo a esta parte, defender la teoría del condicionamiento como lo hace Staats, aunque sea de manera más completa y exhaustiva, no es un certificado de popularidad ante esos "escépticos", por eso quienes quieren causar impacto en la comunidad psicológica  evitan tal connotación y prefieren dirigirse a lugares "más concurridos" alineándose con los gruesos batallones. Es dudoso, por ejemplo, que la notoriedad actual de Bandura no se deba a sus planteamientos “espectaculares” sin mayor profundidad pero concordantes con el “clima” de la opinión más difundida, tales como denominar a su corriente con nombres diferentes al de conductismo y entrar en colisión artificial con él, pretender que el condicionamiento vicario es equivalente o superior a los otros tipos, o enunciar que la autoeficacia es el mecanismo cognitivo de la motivación humana. Habría que ver si un Bandura menos “demagógico” y más apegado a los datos empíricos hubiera llamado más la atención de la comunidad científicamente lega que Staats u otros teóricos conductistas, más aun si lo que sostiene en su mayor parte es prácticamente similar.
  • Estoy seguro de que la mayoría de quienes dicen no estar de acuerdo con la unificación a partir de lo que dice Staats ni siquiera han considerado su enfoque como algo suficientemente “atractivo” para revisar más allá del nivel semántico-conceptual que Henriques afirma (erróneamente) es el único que puede encontrarse en los escritos del profesor de Hawai. Probablemente lo vieron como “otro conductismo más” (desde el punto de vista cognitivo, humanista o dinámico) u “otro mediacionismo más” (desde una perspectiva conductista ortodoxa) y simplemente le cerraron la puerta. Siendo así, la falla no se encuentra en Staats sino en el contexto de poca seriedad y responsabilidad científica que es particular de un gran sector de profesionales que ejercen la disciplina, y que a veces se suele disfrazar de anhelo libertario, relativista y pro-pluralista respecto al objeto de estudio.
  • Por último, ciertamente la teoría de A. W. Staats no tiene la popularidad de otras, pero de allí a decir que “no le agrada prácticamente a nadie” y que al final “las únicas personas que pueden estar familiarizadas con él son los historiadores de la teoría psicológica”, hay una distancia. Me parece que el Dr. Henriques se excede al calificar con argumentos emotivos que confunden el hecho de la incomprensión prejuiciada de vastos sectores (porque ven dicha teoría como ajena a sus esquemas tradicionales), con el verdadero uso científico de “analizar”, “comprobar”, y “aceptar” o “desechar” lo que no sirve. Lo cierto es que A. W. Staats no es sólo “unificación de la psicología”. Significa también, entre otras cosas, el grito de la "tercera generación" y la teoría de la personalidad más elaborada dentro del conductismo, la certificación del papel actitudinal del lenguaje, la paternidad reconocida de la evaluación conductual, de la economía de fichas y de ciertas técnicas de modificación y terapia de conducta. Es posible que nada de eso le parezca relevante al Dr. Henriques.
En mi concepto, la posibilidad de una unificación de la psicología está abierta para quienes lleguen a la madurez en su decisión de empezar a construirla, quizá no en la dirección que señaló Staats (de hecho, esa labor ya se viene concretando parcialmente en la "unificación" de las terapias conductuales y cognitivo-conductuales). Otros preferirán refugiarse en su propia ortodoxia aislacionista o en su ansiedad por “especializar” o ”transdisciplinar” su trabajo. Algunos tal vez decidirán separarse de la psicología fundando algo nuevo, y otros (como el mismo Dr. Henriques) elegirán diluir su visión competidora (¿también ilusoria?) de la unificación psicológica en marcos interdisciplinares más amplios (the tree of knowledge system) o más restringidos. 
En el campo académico a nadie se le pueden hacer epitafios anticipados, y menos de tono despreciativo. Todos tenemos el derecho o el deber de dedicarnos a “luchar contra molinos de viento” si eso aporta a propósitos más elevados. Así lo han hecho los  pioneros en todos los órdenes y en todos los tiempos.

(*) Reglas y consejos sobre la investigación científica. Madrid: Imprenta de Nicolás Moya, 1920, p. 21. 

PD:- Y mientras Henriques sigue minusvalorando a Staats en sus clases, por internet y a quien lo quiera escuchar, el Maestro sigue produciendo... 
Staats, reconocido el 2006 por la revista Child Magazine como una de las "veinte personas que han cambiado la infancia", ha soltado su más reciente libro: The Marvelous Learning Animal: What Makes Human Nature Unique (El Maravilloso Aprendizaje Animal: Qué hace Única la Naturaleza Humana); en el cual trata temas relacionados con la extraordinaria evolución humana y sus causas. 
Pulsando AQUÍ se ingresa al link en el cual está la reseña de su nueva obra, las menciones editoriales y el índice de contenido.

2 comentarios:

Jorge Campo dijo...

Me inclino bastante por tu punto sobre el desconocimiento acerca de Staats.
Conozco en realidad poca gente que haya leído algo de él y me temo que desde que se mostró crítico con el movimiento radical imperante, pasó a quedar en una tierra de nadie con relativos seguidores.

En mi caso, reconozco que aunque me subyugaban en principio sus ideas acerca de los "repertorios básicos de conducta" e incluso sus críticas a Skinner (siendo yo un fiel skinneriano en aquella época), lo cierto es que no vi un desarrollo pragmático-tangible por su parte y se quedó un poco, al igual que en su crítica al skinnerianismo, "desinflado". Es por ello que su conductismo psicológico no me subyugó, no sentí que "metiera las manos en la harina". Algo triste para mí ya que sentía que tenía algo importante que decir pero que nunca acabé de ver plasmado.

No obstante concuerdo plenamente contigo en cuanto a las aportaciones que ha realizado y creo que lo podemos considerar uno de los grandes psicólogos de nuestro tiempo.

En cuanto a la unificación o no de la psicología, creo que entraríamos en discusiones sinfín con unos argumentos y otros, pues tal es la apertura del tema.

Enhorabuena una vez más por este y los otros artículos. Un placer leerte.

William Montgomery Urday dijo...

Cierto, muy cierto. Sin embargo hay que señalar, p. ej., que la modalidad interconductual seguida por el grupo español liderado por Santacreu parece recoger (o adaptar) el planteamiento básico de Staats al enfoque interactivo, al principio de manera explícita y luego como "maquillada"...