miércoles, 22 de febrero de 2012

"Las Contradicciones Internas en el Conductismo Skinneriano” de J. A. Mora ¿Caballo de Troya en una Página Conductual?

En la web de ABA Colombia (Asociación Colombiana para el Avance de las Ciencias del Comportamiento) hay, desde hace años, una sección titulada “Seminario Skinner”, armada para servir de fuente teórica informativa sobre el Análisis Experimental del Comportamiento. Sin menoscabar tan loable propósito hay que admitir que la calidad de los textos allí consignados deja que desear, sobre todo debido a su deficiente traducción y presentación.
No obstante, ese no es el motivo de este post, sino cuestionar uno de los escritos subidos como material de consulta. Ese es un capítulo del libro editado por Fernández Castro y cols. (1992): Balance y Futuro del Conductismo Tras la Muerte de B.F. Skinner, firmado por el filósofo y psicólogo cognitivista hispano Juan Antonio Mora, titulado: “Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano”.
La razón por la cual me fijo en este ensayo es que al costado de la pantalla aparece un rótulo que lo corona como: “La noticia más leída en relación al tema Seminario Skinner” (probablemente gracias a su “atractivo” título), y pienso: ¡Qué ironía que el texto más leído de una página que pretende facilitar la comprensión de Skinner sea, justamente, aquel que lo trata de tan mala manera! Porque el citado capítulo constituye en realidad una diatriba contra el conductismo skinneriano, con juicios de valor negativos, simplificaciones y tergiversaciones al peor estilo anticonductual. ¿Es este un texto que merezca ser puesto nada menos que en la web de una “asociación para el avance de las ciencias del comportamiento”, dándole el aval de seriedad que tal diatriba necesita para divulgarse a toda la comunidad académica?
Veamos algunas de las “perlas” que podemos encontrar en la citada fuente de “información” de Mora sobre Skinner.

"TORPEDOS Y BOMBAS"

Para empezar, ya en uno de los primeros párrafos se encuentra esta afirmación aparentemente inocente: “[Skinner] siendo relativamente joven, ya como «Asóciate Profesor» (1939-1945) realizaría su investigación más comentada: entrenar a palomas para guiar torpedos y bombas”. ¿Investigación “más comentada...”? A lo que huele esta observación es a una maniobra “subliminal” que está dando a entender que lo más relevante de la carrera de Skinner habría sido ocuparse de animales enviados al sacrificio en el cumplimiento de la más trivial (o criminal) de las actividades ajenas a la psicología: “guiar torpedos y bombas”.

"LIBERTAD Y DIGNIDAD"

Más adelante, Mora señala: “Skinner nos ha dejado una de sus últimas obras sobre los problemas éticos en la ciencia como Beyond Freedom and Dignity (1971), en la que argumenta que estos grandes conceptos, como son la libertad y la dignidad humanas, han quedado autodestruidos por los avances de la tecnología conductual, al igual que por los descubrimientos de las ciencias físicas y biológicas. No tiene empacho de llamar en esas páginas a estos eternos problemas «falacias sin sentido»”.
Si uno revisa con atención dicho libro no encuentra en ninguna parte tan despectivas alusiones. Skinner (1971/1982) deja muy en claro que él no cuestiona las acepciones de “libertad” y “dignidad” en el sentido tradicional de atribuírseles status de sentimientos o experiencias subjetivas, y dice: “Si eso significa que es mejor estar controlado de modo tal que ese control no ejerza consecuencias aversivas, podemos estar de acuerdo” (p. 55), porque lo que se llama “libertad” es para Skinner simplemente ausencia de control aversivo, no significando eso que no haya otras fuentes de control, y da abundantes ejemplos. Lo que cuestiona Skinner son los conceptos metafísicos de “libertad” y “dignidad” como estados mentales (cambios interiores espontáneos sin ligazón con circunstancias contextuales) asociados a los hechos de hacer lo que uno quiera y tener que ser admirado o castigado por ello. La tecnología conductual, lejos de atentar contra los estados subjetivos de sentirse libre y digno, asegura las condiciones naturales para que tales estados sean de tal modo asegurados que no necesiten ser recalcados a cada rato, ni utilizados para manipular el comportamiento a favor de ideologías demagógicas. Ese es el sentido en que debe interpretarse el título iconoclasta de “Más Allá de la Libertad y la Dignidad”.
Skinner y su padre en 1947

PRINCIPIOS DEL APRENDIZAJE Y "PASIVIDAD" DEL ORGANISMO

Luego, Mora vuelve al ataque lanzando esta vez su artillería contra lo que llama “principios fundamentales de la posición skinneriana de aprendizaje”, que él interpreta en dos de ellos de la siguiente manera: “generalidad de los principios del aprendizaje, estudiados en un número muy reducido de especies animales”, y “total pasividad del organismo en el proceso del aprendizaje, considerado como un mero receptor de las conexiones S-R que se le instauran”.
Examinemos uno por uno este par de sofismas.
En cuanto al primero, la generalidad de los principios de aprendizaje, Mora da algunas razones ligadas al conocido trabajo de los Breland, quienes habrían demostrado “que no se podían extender las leyes del aprendizaje descubiertas con ratas y palomas, no ya a los humanos, sino ni siquiera a otros animales de su especie”, añadiendo: “La sinceridad de los colaboradores rompía los dogmas del maestro”, insinuando que Skinner mentía adrede referente a eso.
En realidad, Skinner (1953/1971) no sólo no afirmó jamás a rajatabla que los principios fueran los mismos para todos, sino que anticipó las diferencias debidas a la especie en Ciencia y Conducta Humana: “La categoría propia de la especie es una variable a tomar en cuenta para valorar la probabilidad de cualquier clase de conducta” (p. 187). Estas diferencias pueden ser muy amplias entre una especie y otras, tan cierto como que hay distintos rasgos anatómicos y de fisiología interna que son determinantes. Las conductas de las diferentes especies son, así, posibles de cambiarse con mayor o menor dificultad en función de las características biológicas normales que exhiben en su ambiente. 
Por ejemplo, en el experimento en que los Breland entrenaron cerdos para que metieran en una alcancía los vales que se les otorgaban como reforzadores, éstos animales terminaban tirándolos al suelo y luego los lanzaban al aire con el hocico, lo que fue interpretado como una conducta instintiva sobrepuesta a la conducta entrenada (dado que los cerdos habitualmente empujan y agitan su comida por predisposición genética). Sin embargo, al asociar los vales con recompensas igualmente alimentarias (por ejemplo el agua) para el cerdo en estado de privación, éste sí los deposita en la alcancía.
Otra razón aducida en la misma línea por Mora es la de que “John García… demostraría que las ratas, esquivando las leyes clásicas del condicionamiento, «conocían», como «instintivamente» , que las náuseas les habían sido provocadas por un líquido agradable, a pesar del lapsus temporal, lo que las llevaba a «evitarlo» (1966)”. Y añade otra vez malevolamente: “Los principios clásicos del conductismo, como sucedió en los Breland, se desmoronaban de mano de lo «biológico»”.
Lo cierto es que el experimento de García, tan someramente mencionado y glosado con ignorancia de lo que es condicionamiento, se refiere al “aprendizaje por aversión al gusto”, y lo único que demuestra —igual que en el caso del cerdo— es que los organismos poseen en muchos casos una tendencia innata (seleccionada por evolución de la especie) a asociar ciertos estímulos con determinadas consecuencias.
En otras palabras, no es que los principios del condicionamiento no se cumplan, sino que se cumplen de manera particular dependiendo de la especie. La prueba de esto la dio el propio García, como reseñan Gerrig y Zimbardo (1985/2005): “Para impedir que los coyotes se coman a las ovejas… John García y sus colaboradores pusieron hamburguesas tóxicas de cordero envueltas en piel de oveja a las afueras de las zonas bardadas de los ranchos. Los coyotes se enfermaron, vomitaron y adquirieron una aversión instantánea por la carne de cordero. Su desagrado ante la mera vista de las ovejas los mantuvo alejados de esos animales…” (p. 195). Eso significa que las predisposiciones biológicas modulan, pero no impiden, el condicionamiento si éste se realiza teniéndolas en cuenta.
El segundo sofisma lanzado por Mora: “total pasividad del organismo en el proceso del aprendizaje, considerado como un mero receptor de las conexiones S-R que se le instauran”, no es mayormente fundamentado contra Skinner porque seguramente el crítico en mención cree que la prueba cae por su propio peso. Y es que, efectivamente, para un anticonductista que no entiende el ABC de la ciencia de la conducta, semejante afirmación, por descabellada que suene, es la piedra fundamental —diríamos el dogma— sobre el que se erige toda su construcción crítica. Para quienes si revisan lo que pretenden enjuiciar en lugar de emitir juicios irresponsables, está muy claro en cambio el papel “activo” del organismo que presupone el condicionamiento operante: el individuo opera sobre la base de las consecuencias que va generando, por lo tanto aquí no hay “pasividad”, ni “mera recepción”, ni “conexiones S-R” que valgan. ¿Se necesitan más pruebas que la vida real?

¿POR QUÉ UNA CRÍTICA DE ESA NATURALEZA?

Terminemos indicando cuál es el asunto de fondo en la crítica de Mora ¿por qué su tono mordaz, despectivo y descalificador de Skinner y del conductismo? ¿se trata acaso de un autor imparcial?
El asunto es que el autor del artículo “Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano” pertenece a esa camada de psicólogos españoles (Carpintero, Carretero, Caparrós, Fernández-Tres Palacios, Tortosa, etc.) que, a fuerza de afirmar su “militancia cognitivista” en los 90s, lanzó una fuerte ofensiva en pro de amoldar la disciplina a sus convicciones. Así editaron y publicaron mucha “información” académica sesgada, y digo sesgada porque titulaban sus escritos en forma general como “psicología”, “historia de la psicología”, “epistemología de la psicologia”, etcétera; para presentar cuadros comprehensivos de la carrera vista desde su propia perspectiva paradigmática. Eso no es malo per se, lo malo está en: 
1) No revelar de arranque con qué enfoque simpatizaban los supuestos introductores a esos campos, queriendo pasar por gente “imparcial” que brinda un panorama bien informado a la comunidad, y 
2) Que, a través de dichas presentaciones, descalificaban histórica y epistemológicamente con mucha suficiencia a otras perspectivas paradigmáticas —entre estas, en primerísimo lugar, el conductismo—, sin entenderlas debidamente.
Lo cierto es que esa ola de tergiversación todavía se mueve literaria y mediáticamente, entre otras cosas debido al flaco favor que nos hace el Seminario Skinner con la divulgación de semejante escrito en su web. Soy testigo de que muchos estudiantes, e incluso profesionales, basan monografías y observaciones en clase con referencia a lo equívocamente dicho a través de este texto, por lo que puede afirmarse que está siendo algo así como la propagación de un virus anticonductual a manera de “Caballo de Troya”. 
Las criticas a un enfoque no están mal cuando se hacen escrupulosa y honestamente, pero sí cuando son utilizadas como armas de propaganda "anti". Pongámosle alto de una vez.

REFERENCIAS

Gerrig, R. J. y Zimbardo, Ph. G. (1985/2005). Psicología y vida. México: Pearson Educación.
Mora, J. A. (1992). Las contradicciones internas en el conductismo skinneriano. En Fernández Castro, y cols. (Dirs). Balance y Futuro del Conductismo tras la muerte de B. F. Skinner. Recuperado de: http://www.abacolombia.org.co/postnuke/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=200 
Skinner, B. F. (1971/1982). Más allá de la libertad y la dignidad. Barcelona: Fontanella.
Skinner, B. F. (1953/1971). Ciencia y conducta humana. Barcelona: Fontanella.

4 comentarios:

natalia_paperblog dijo...

Estimado William,

Buenas tardes. Soy Natalia, Responsable de Comunicación de Paperblog. Quisiera disculparme por dejarte un comentario en el blog, pero no he encontrado otra manera de contactarte. Tras haberlo descubierto, me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer el proyecto Paperblog, http://es.paperblog.com, un nuevo servicio de periodismo ciudadano. Paperblog es una plataforma digital que, a modo de revista de blogs, da a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos.

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Espero que te motive el proyecto que iniciamos con tanta ilusión en enero de 2010. Échale un ojo y no dudes en escribirme para conocer más detalles.

Recibe un cordial y afectuoso saludo,
Natalia

William Montgomery Urday dijo...

Muchas gracias por la invitación. La tendré en cuenta para un futuro blog que pienso abrir, menos especializado que éste, el cual más bien está dirigido con especial énfasis a un público "iniciado" en la psicología del comportamiento, y por ello creo que no sería atractivo para el común de la gente.

Jorge Campo dijo...

Buen artículo William.

Este tipo de tergiversaciones siempre me retrotraen a lo que enfatizaba Peter Harzem: leed a los autores originales siempre que sea posible.

William Montgomery Urday dijo...

Gracias Jorge. Por cierto, si tienes facebook avísame para contactar. Allí también estoy moviendo diversos temas de conversación y discusión constante, con mayor flexibilidad. Últimamente me la he tomado contra la Wikipedia por razones que allí se explicitan... Un abrazo.

Mentalismo Cerebral